domingo, 18 de octubre de 2009

Un gran paso para los espíritus demoníacos...

Requiem.


Quien estuvo toda su vida en contra de las películas de terror (ya que desafortunadamente, no había nacido cuando se gestó la época dorada del cine del género, donde los monstruos y bichos raros asustaban a la gente) y contra el cine americano (por falta de originalidad y exceso de marketing), podría abrir su corazón a una película fresca, original y de altísima tensión como ''Requiem'' o ''La Posesión'', una maravilla del cine de suspenso-terror alemán con un argumento brillante y cruelmente real.
La idea de embriagarnos con una historia apasionante, al punto de hacernos sentir las emociones que quienes están en la otra dimensión pueden sentir, puede resumirse con la palabra REALISMO, algo que las películas de hoy en día están perdiendo en inmensas proporciones. Son pocos los largometrajes de terror de esta década que nos han brindado un espectáculo interesante. Una de ellas, de las primeras, fue ''Los Otros'' (de Amenábar), y la siguieron algunas adaptaciones de libros de Stephen King, ''El Orfanato'' y ''El Descenso'' (una muy buena, aunque desde lo personal no me gustó mucho), entre otras tantas que me vendrán a la mente a lo largo de la crítica. Algo para dejar en claro: que la mayoría de las películas de terror que me gustan, son europeas. Probablemente sea porque el cine americano está decayendo en todo sentido y género. El terror, sólo causa risa o, en su defecto, pena. Y las historias cautivantes del cine europeo que marcan territorio, son las que dan ganas de copiar (y que el cine estadounidense copia, por supuesto, sin crear el efecto que debería).
Requiem, es una de ellas. Una historia con una atmósfera compleja, que combina el drama de una chica poseída por el dominio de su propia madre y el terror de una chica poseída por el demonio. Claro, elementos religiosos están predispuestos a la perfección, para crear un clima tenue y hasta sensual, con planos que se aproximan al tono sepia. Los años 70' pueden sonar a excusa para crear un efecto interesante, aunque, al haber sido un suceso real, podemos reconocer el efecto y la inteligencia que los creadores han aplicado para la realización de este gran film. Quizá no parezca gran cosa, pero generalmente, suelen hacerse este tipo de películas en un ambiente que está constantemente modernizado. Y eso molesta.
Una mujer quiere independizarse finalmente de su familia y también -involuntariamente- del espíritu que la posee. Su madre, la retiene por temor: una mujer muy posesiva y soberbia, que la deja partir con desconfianza. Ella busca el amor y la normalidad, como cualquier mujer joven, aunque sufriendo frecuentemente ataques de epilepsia que se van agravando y van complicando su situación. La Fe, juega un rol fundamental en la película. Desde sacerdotes que se obligan a no creer la idea de que los demonios existen realmente hasta una mujer siempre católica que no puede tocar un crucifijo. Y más. Metáforas sobre la confianza y la fe en lo sobrenatural, que se van espiralando hasta llegar a un punto donde sólo resta el infinito. Y acá es donde nos damos cuenta de que la misma creencia de los orgullosos fue tan sólo una farsa para vivir la vida a pleno, sin temor a lo oscuro de la vida después de la muerte. O no. Requiem se pasa de lo objetivo y decae cuando quiere armar debates extensos como ícono infalible de las películas de competencia. La retórica, entre otras cosas, sirve como tarjeta de invitación ante una filosofía fuera de serie, que es tan interminable como la espiral que forma la historia de Michaela. Y ahí es donde enloquecemos. Venimos entusiasmados con una película hermosa, que nos da el pie para asustarnos un poco, para darnos cuenta de que ella es tan normal como cualquier mujer, para luego cruzarnos con una historia de fe que sólo quiere encuestarnos para armar estadísticas y, probablemente, ganar dinero. Fines económicos a través de la polémica y la filosofía, como un retrato desgarrador a prueba de fe. Y la psicología jamás se encierra en el conjunto de temáticas, lo cual nos genera algo de intriga. Un cuento fantástico para un sinfín de hipótesis que acabarán siendo vagas e irresolutas. Porque hasta el momento, eso es la fe en lo sobrenatural.
El estudio de lo humano la asemeja figurativamente a los pasos de gigantes. Es un gran paso para los espíritus demoníacos, pues se ganan el espacio en una película inteligente y que tiene con qué dar pelea. Se destaca entre un montón de fraudes que llevaron y aún llevan al género del terror a la perdición. Tiene una compresión brillante y tan ligeramente retocada que no le da el pie a la destrucción del producto. La sencillez de ciertos momentos, donde la imagen de un personaje en medio de la nada vale oro, hace que nosotros nos convirtamos en invasores de una intimidad vergonzosa y dificil de manejar. Porque todos la poseemos en cierto modo, ella nos complace a través de nuestros gustos y nuestras ganas de escapar o de hablar. Un trabajo de humanización estupendo, pues la firmeza del personaje (o la persona) puede compararse con ''la persona común y corriente'' que ve la película sin tantas expectativas. El espejismo espiritual que tan pocas logran.
Más allá de amar la polémica de lo concreto y detestar la polémica de lo abstracto -para ganar fama, fortuna y premios, claro-, creo que ''Requiem'' es una maravilla técnica, con gestos de racionalismo increíbles que la hacen especial, una excepción a todas las reglas. Una interpretación increíble de Sandra Hüller, envuelta en un argumento pasional que destruye a su persona, pero que nos genera más ganas de ver películas como éstas: de gran consistencia y, sobre todas las cosas, de progreso.
Puntuación: 7/10 (Notable)

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