sábado, 5 de diciembre de 2009

Arrástrame al infierno (¡Pobre señor Jacks!)

Arrástrame al infierno


En una de las recientes actualizaciones, hablé de un milagro dentro del género del terror, aunque no lo fuese absolutamente. ''Requiem: la posesión'' es un drama de suspenso con tintes de terror clásico y una atmósfera incomparable. Si el milagro en el género del terror, ocurrió lejos del mismo, significaría entonces que el terror quedó enterrado. Pero para ello nació Sam Raimi, entre otras cosas. Para demostrarnos lo contrario.
Admito desde ya que no soy seguidor suyo. Incluso, es la primer película que veo bajo su dirección, y sé que a partir de la experiencia que he tenido, deberé replantearme cosas como -por ejemplo- la posibilidad de ver alguna otra que haya dirigido años atrás. Pero es ésta suficiente para llevarme al campo de la sorpresa y la alegría. Pues una película que logra: prolongar las situaciones más tenebrosas (esos terrores donde la pesadilla se prolonga más y más), sobresaltar (en lugar de generar estas situaciones en momentos previsibles, lo hace en lugares donde ni la música ni el espacio apoya la clara aparición del espíritu/monstruo/quien sea), entretener y divertir (ese terror tan abrupto y tan descabellado, que se torna cómico), debe ser considerada una obra de arte dentro del género.
Arrástrame al infierno es, básicamente, la dinámica de una maldición. El suceso. La transición. El Infierno. Los tres elementos pueden llevarse a diferentes ámbitos, siendo el infierno algo malo como la muerte, la transición algo peor como la agonía y el suceso, aquello que tanto mal le ha hecho a quien quiere arrastrar al personaje a la muerte, arrancándole de sus manos su propio hogar. La mujer que lo tiene todo, peca de ambiciosa y -como en las más grandiosas tragedias clásicas- tienta a los dioses de la muerte de manera irreversible. El destino de ella, en ese caso, no puede cambiarse. Se hace notorio en una escena prácticamente sobre el final, donde Raimi lanza la piedra al agua, perturba la calma oceánica y al día siguiente la piedra mata al pez. Claro que, quien la haya visto, descubrirá en mis palabras un mensaje más que claro.
Stu, un empleado nuevo, compite con Christine en la empresa en la que trabajan por un puesto altísimo de trabajo. Claro que consiguen todo lo que cada uno quiere del otro, pues se amenazan, se chantajean y ven -en lugar de quién es mejor que quién- quién resiste más que quién. Pero frente a esta situación, ella se ve obligada a negarle a una anciana la extensión del plazo de una deuda, desalojándola. Lo hace sin piedad, aún cuando la misma anciana se arrodilla, humillándose públicamente. Y esto la hace enojar mucho. Ella es como una especie de gitana poseída por el mismo demonio. Imagínense que es a ella, a quien la avaricia de Christine le hace enojar, y cumple el rol del dios de la muerte en el cuerpo de alguien que probablemente, sólo sepa vivir como su dios le manda. Un dios que despierta cuando ve o siente al pecado cerca, y que busca vengarse como debe ser.
Estas situaciones pueden remontarnos, incluso, a la antigüedad, donde los dioses deciden el destino de los pecadores y no lo cambian. Es su camino irreversible de la vida a la muerte, sin más, que luego la consume a través del calor de las llamas del abismo infernal. Y el argumento hace énfasis en él, tres días donde las penas se hacen eternas, donde el dolor, el sufrimiento, el padecimiento, es propiamente suyo. Nadie puede conocerle, ni verle, pues tan sólo ella está maldita. Y aquí, es donde se utilizan las técnicas gráficas más dolorosamente espeluznantes, para generar impresión y hacernos sentir parte del dolor de esta muchacha.
No hay culpables, ni buenos, ni malos, ni víctimas. Digamos con claridad, que la película no intenta redimir a nadie, ni nos dibuja la felicidad en ningún rincón. Falta hipocresía, afortunadamente, eso la fortalece bastante. Porque si ella es buena, no le niega la casa a nadie. Ella peca, y tiene el infierno merecidamente ganado.
Ceso de hacer un análisis del argumento de la película, para no manipular a ningún lector, permitiéndoles así sacar sus propias conclusiones. Cada uno sabrá a qué me refiero, y estará (o no) de acuerdo.
El trabajo interpretativo es brillante. Justin Long, por ejemplo, tiene un personaje que en todas las películas es estúpido (incluso en ésta), pero aún así importante y lo maneja con un expresionismo fatal. Sabe gesticular a la perfección y transmitirnos lo que siente internamente. Temor, ansiedad, nerviosismo, amor, vergüenza. Alison Lohman, una chica muy agradable, nos regala una interpretación sufrida, bastante intensa. Es el personaje menos trabajado, pero aún así alcanza lo suficiente. Adriana Barraza, actúa (si mal no recuerdo) en una sola escena. Es increíblemente talentosa, y con esa escena ha logrado una presentación fabulosa. Lorna Raver, la poseída, en una actuación monstruosa pero genial, el ícono terrorífico del año. Indudablemente.
El guión estuvo muy bien ideado por los Raimies, aunque no quedé del todo conforme con algunas cuestiones. La cuestión psicológica tratada en el primer tercio pudo haberse coloreado más, al igual que los choques entre Stu y Christine y, claro, la escena en que Christine quería hacerle un regalo ('') a alguien. Tres escenas donde el guión se quedó realmente corto. Le hubiera dado aún mayor seriedad, mayor tensión humanística y una mayor ironía (respectivamente). De cualquier modo, me gustó lo cuidadoso del humor negro, del estilo de ''Slither: criaturas rastreras'' con unas escenas y uos diálogos fantásticos.
La musicalización no se quedó atrás. Los momentos de mayor tensión eran silenciosos, pues nadie creería que segundos más tarde aparecería Mrs. Ganush. Realmente, un trabajo delicioso y poco convencional. El cierre de los espacios, la oscuridad, las vistas de los cuerpos desde abajo (la casa, la cruz), no sólo refuerzan y permiten que tres escenas se destaquen sobre el resto (primera, la graciosa y feroz pugna entre mujeres; segunda, el ritual realizado por Adriana Barraza; tercera, la entrega formal del botón bajo la lluvia, donde Raimi rinde -a través de tonos violáceos, la enorme cruz y el clima setentista- tributo al cine de unos años atrás), sino también permiten que el trabajo visual se luzca.
Una combinación explosiva con una película destacada dentro del maltratado género. No es perfecta, tiene sus errores, pero se disfruta de principio a fin. Para los que escriben fichas técnicas estúpidas en los periódicos, y dicen que ''Australia'' es una comedia romántica o que ''Expiación'' es una comedia, y para quienes aman ''El Juego del miedo'' y las películas de cuarta que este año se estrenaron en salas 3·D (Destino Final 4, Sangriento San Valentín), deben ver esta. A ver si de una buena vez por todas ponen la palabra TERROR donde corresponde.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

1 comentario:

plared dijo...

La película es un desproposito total. Pero la verdad es que me lo pase muy bien viéndola. Vamos que sera que con este tipo de cine que se ríe de si mismo y no se toma en serio nada. Realmente disfruto, no del nivel de ese ejercito de las tinieblas. Obra cumbre de este genero. Pero muy entretenida y digna película. Saludos