domingo, 20 de diciembre de 2009

The hurt locker: un enfoque diferente (entretenido, mejor dicho) de la guerra.

The hurt locker


Las guerras son un contexto delicioso para las películas europeas, pues año tras año países como Alemania realizan espectáculos increíbles y son premiados a más no poder. El cine alemán es aún más poderoso que el estadonidense, y junto al francés y al español, de los mejores del mundo. En estos dramas bélicos, la guerra a veces juega un rol secundario, pero siempre dice presente para formar los espacios y darle aire a la historia, que por ser siempre la misma (o casi siempre) jamás aburre. O casi nunca.
Estados Unidos, por otra parte, se mantiene relativamente alejado de las guerras mundiales y suele hacer alguna que otra película sobre la guerra de Vietnam (un ejemplo), con -claro- el enfoque estadounidense por las nubes. Héroes que vienen y van para hacer historia por dos horas que el público suele olvidar rápidamente. Sin embargo, este estilo de películas sí es el que aburre: aquel que pretende reforzar la figura del soldado estadounidense sin importarle qué haya detrás. Se agradece que Eastwood no haya sido tan egoísta de enfocarse en Iwo Jima desde Estados Unidos; la perspectiva japonesa fue profunda, sensible y honesta.
Kathryn Bigelow, una mujer, se dispone a dirigir esta película que ya está arrasando en festivales y premiaciones. Lo curioso, es que no sólo se encarga de dirigir una película de altísimo contenido bélico, sino de cuidar plano a plano. Cualquier estudiante podrá, sin saber quién la dirige, darse cuenta de que se trata de alguien que ha estado en la guerra. Seguramente, por la prolijidad de la cinta, por ciertas cuestiones que la hacen auténtica. Y quizá esta prolijidad se deba al perfeccionismo femenino, aquel que le sirvió a Sofía Coppola, para hacer dos obras maestras: ''Perdidos en Tokio'' y ''Las Vírgenes Suicidas''.
El trabajo de dirección es sublime, impresionante. El análisis gráfico de las calles de Bagdad, cómo la cámara penetra en la tierra minada de misterios y trampas, cómo logra introducirse al perfil psicológico de los guerreros -al menos, de los principales- en una campaña de desactivación de bombas de alrededor de 40 días de duración, donde transcurren además de situaciones peligrosas, momentos de altísima tensión y de una emoción difícil de transmitir dentro del género, del cual -entre lo poco que he visto- destaco la cinta de Stanley Kubrick ''Nacido para matar'', ''La delgada línea roja'' y ''La caída del halcón negro''.
Tiene unos cameos complicados: la cámara está básicamente ubicada debajo de la línea ocular de los personajes. Hay pocos planos aéreos (digamos que en estos pocos se lucen las edificaciones y las casas ubicadas en las partes laterales), se usan más -como primer plano- los rostros de los personajes, para añadir a ''The hurt locker'' el estilo que el mencionado Kubrick aplicó para Full Metal Jacket: ese estilo donde vale más la emoción y el sentido que la bomba. Luego, en el medio, algunos momentos algo forzados para inyectar realismo a lo loco. El ''robot'' del principio, conectado a la cámara que registra la introducción de la película, con algunos problemas técnicos y la tensión de que en dos, tres, cinco segundos o jamás vaya a explotar una bomba en cualquier parte de la tierra iraquí.
Es necesario tan sólo el primer plano para extraer de la película una de las palabras clave. Paranoia. Los soldados viven inmersos en una paranoia, que les obliga a tenerle miedo a todo. Todo aparenta ser peligroso, para ellos y para nosotros. Todas las personas pueden ser bombas. Todos los metros cuadrados de tierra pueden tener bombas enterradas. Etcétera.
Toda la película y todo el contenido argumental es necesario. Incluso los silencios, son necesarios para dar mayor tensión, quién dispara primero, quién sobrevive, quién ''gana''. La primer mitad es más fría: las personas se reducen a dos ideales muy fuertes. El arriesgado y el temeroso. Uno de ellos ama la guerra, es su mayor adicción. Vive del peligro, del riesgo, se nutre de ella, de la sangre y de las muertes; nada le importa más que hacer lo que debe. El otro, teme morir ahí y usa la guerra sólo para replantearse por qué no ha hecho con su familia lo que debia hacer antes. Ambos perfiles son opuestos, y chocan en diversas partes de la película. Quien demuestra respeto por la guerra, desobedece al temor de sus compañeros y al orden colectivo. Quien teme a la guerra, es más formal en su grupo e intenta proteger las misiones. Aunque básicamente, intenta protegerse y proteger al resto de las personas. La segunda mitad, ya comienza a hablar de una mejor relación entre ellos, más cálida, más sensible y de seres más aterrorizados por la idea de morir restando menos tiempo. Y esta sensibilidad abre las puertas a emociones mucho más fuertes, a confesiones que remiten directamente a sus pasados, a sus hogares, de los que hablan con suma melancolía.
El guión de Mark Boal, otro que se ha llevado unos cuantos premios, es bastante regular en la estructura del diálogo de los personajes. Sin embargo, creo que los personajes merecen -en tales circunstancias- mayor atención a su sentimentalismo, y el guión -por momentos- ha logrado escaparse exitosamente de momentos más bajos, dejando una escena casi final que también merece grandes refuerzos. Está claro de qué se habla, y no tiene por qué haber más o menos palabras en ese diálogo. Pero en momentos de sensiblerismo previos, estos profundos diálogos probablemente merezcan algo de fuerza, de movimiento, de confesión. Igualmente, buen trabajo. The Hurt Locker es técnicamente impecable. Tiene unos planos maravillosos, unos efectos sonoros y una banda sonora precisa (esta última, escasa), que llevan poderosamente a un final que rinde culto a la frase que introduce al film: la guerra es una droga. Todo aquello que se aleje de un campo de batalla. Todo aquello que se aleje de una bomba, puede matar. Una armonía grandiosa, con buenas (simplemente buenas) interpretaciones -básicamente la de Renner- para alzar a esta excitante aventura bélica al conjunto de los mejores largometrajes del año 2008.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)