jueves, 31 de diciembre de 2009

Nº5 - La decadencia del imperio americano, de Denys Arcand

ESPECIAL

Por esas películas que se toman de diferentes maneras...

Cinco películas. Cinco estilos. Cinco fuentes de aún más modos de verlas.


Échenles un vistazo a las actualizaciones anteriores. Hoy es la última, el cierre de año y del especial. El sitio les presenta cinco grandes fuentes de lectura. ''Los Soñadores'', de Bernardo Bertolucci. ''La mala educación'', de Pedro Almodóvar. ''Cometas en el cielo'', de Marc Forster. ''El arca rusa'', de Alexander Sokurov. Y ''La decadencia del imperio americano'', de Denys Arcand. La primera, cinta de orígen británico recorriendo la ciudad de Paris. La segunda, española. La tercera, americana recorriendo Afganistán (¡Qué ironía!). La cuarta, rusa. La quinta, canadiense. Cinco países y sólo una cosa en común. O dos. No sólo pueden ser vistas de muchos modos. Todas tienen como telón de fondo a la historia de las naciones, en etapas específicas. El cine se encarga de representar audiovisualmente historias. ¿Qué mejor que mostrar historias reales con un espíritu cinéfilo tan expuesto? Para cinco cineastas que saben lo que hacen, y para el resto que han hecho las cosas bien, el cierre de este especial con una de las mejores películas que he visto: la decadencia del imperio americano.
Enjoy !


Nº5 - La decadencia del imperio americano

Dirigida por: Denys Arcand
Con: Yves Jacques, Rémy Girard.


Es evidente que Denys Arcand tiene lengua de hermafrodita. Tiene la capacidad de hablar del sexo masculino y del femenino como si realmente viviese como ambos. Su capacidad de abrir su mente a ambos sexos nos permite como espectadores, notar la igualdad de su intencion. No lleva ni al machismo, ni al feminismo, simplemente habla de personas que van cambiando el mundo día tras día, dejando la marca en la historia misma. Y aquí está. Los personajes pertenecen a un departamento de docentes de historia. Son personas, claro, y tienen muchas más problemáticas de las que generalmente muestran en la clase. Cuatro hombres y cuatro mujeres se disponen a encontrarse en una casa. Ambos conjuntos tienen ligaduras: affaires, matrimonio, ganas, etc. Y claro, se sabe que la bomba está predispuesta a estallar, pero todo se prepara con muchas ganas. Ellas, disfrutan de una preparación en una especie de spa. Ellos, en la casa, preparando las cosas de la cena.
Al existir el verbo, cada uno de los conjuntos logra lucirse colectivamente. Las temáticas son variadas. Desde la historia (y sí que se consigue hacer mención del declive sociopolítico de América (''), a través de las memorias de la historia misma; incluso en la secuela, ''Las invasiones bárbaras'', el escritor que tardó años en crear la secuela, incluye el atentado a las Torres Gemelas, ocurrido dos años antes que la película), pasando por el sexo (desde situaciones específicas contadas por ellas hasta conflictos u orientaciones de ellos), la salud (uno de los personajes tiene un problema de salud; la historia se repite más drásticamente en la secuela) y la familia hasta el mismo engaño y la falta de amor.
Cuando hay un desfile de tantas temáticas conjuntas, está más que claro que se puede ver desde diferentes ópticas. Pero se requiere mucha inteligencia, para que un hombre logre entender lo que en esta película sienten las mujeres, y viceversa. Como ya he dicho, Arcand tiene lengua de hermafrodita, y sabe hablar de ambas cuestiones con una claridad y calidad insuperable. A uno no se le reducen las posibilidades, de leer la película como su sexo lo determine. Uno se enfrenta a la película y halla en ella una enorme fuente de porqués difíciles de desarrollar, a una enorme fuente de actitudes que pueden llevar al bombardeo, a perder la armonía.
La sexualidad abarca la mayor parte del relato. Eso la hace, claramente, una comedia negra de burlas, que depende del bando que conciba la charla, tiene como perjudicados a los miembros del sexo opuesto. Porque entre mujeres y hombres pueden llegar a interpretar las cosas de una forma, pero a la hora de ajustar cuestiones entre los dos bandos, es complejo asistir a una total comprensión de los hechos o pensamientos, a veces llevando esto a la ruptura.
La mujer toma un valor fundamental, es trascendental para el relato; está claro que ellas no pueden vivir económicamente sin ellos, pero en las fantasías de ellos residen ellas.
La fantasía es otra de las palabras que tanto identifican al hombre. Gran parte de la historia, Rèmy (uno de los personajes principales e indudablemente el protagonista de Las Invasiones Bárbaras) habla de una fantasía que está viviendo con otra mujer, que recorre -momentáneamente- lo imaginario. Otros hombres, hablan de lo que podrían haber sido antes de ser docentes, o de estar casados; de la mujer que podrían haber conquistado, de la figura a la que podrían haber regalado el tiempo completo, o el amor, o mejor sexo.
Cada uno de los personajes forma una fortaleza, un perfil psicológico específico, que lo identifica, lo describe y lo diferencia del resto. Esta capacidad, de crear una fortaleza a ocho personajes inventados, es hablar de algo muy parecido a la realidad. Son personajes que probablemente hayan sido reales; o su inteligencia es superior. No hay actitudes contradictorias, sino una firmeza profunda; hace que la historia tenga un atractivo más que sutil; una honestidad que no la lleva a la sensibilidad, sino a lo más rudo de las palabras.
La historia es enorme. Tiene una variabilidad de géneros, estilos, temáticas y personajes dignas de atención. No es perfecta, pero desconozco hasta qué punto puede considerarse a ''Las Invasiones Bárbaras'' mejor que ésta. Son más personajes, pero momentáneamente más desteñidos. Es para darse el lujo del entretenimiento, la gracia; para admirar la capacidad intelectual de Arcand, el cine canadiense y la belleza del enfrentamiento entre les hommes et les femmes.

·La máxima grandeza de la historia es la abundancia. Tiene mucho para mostrar, y quizá le hubiese hecho falta un par de minutos más para extender no el final, sino el fantástico proceso introductivo. Igualmente, opción prudente y bárbara, la de no extenderla en exceso. Un correcto balance de la dinámica; 100 minutos no son malos para nadie, y no cuando se viven tan bien.
·Yves Jacques, una revelación, tiene uno de los papeles más jugados. Elaborar un personaje homosexual, con la preocupación poco expuesta de la salud, un suceso que intenta no afectarlo psicológicamente. Tiene la cobardía de callar, la desconfianza de la sociedad, en sí. Lo hace muy bien, fantástico lo suyo.
·Las Invasiones Bárbaras, la secuela, es una película hecha 17 años después. No sólo toma un curso más intenso, involucrando a la droga, sino también más incoherente. Por momentos no parece una secuela. Ni mencionar a ''La edad de la inocencia'', la tercer parte que acabó destruyendo la trilogía.


Fotos
1- Los hombres

2- Las mujeres

3- La batalla de los sexos

4- Rémy, Yves, dos grandes.


La decadencia del imperio americano es un largometraje extraordinario que debe ser visto por ser el mejor conjunto de planos sobre la batalla de los sexos, temática que Hollywood usa en sus comedias, sin la calidad ni la ambigüedad de Arcand, un verdadero cerebro dorado para Canadá.

Muy Recomendable