sábado, 18 de julio de 2009

Charlie Bartlett: el cambio que comienza por los pies.

Charlie Bartlett (2007)


1) Poster de la película


Como tengo innumerable cantidad de películas para subir, y entre cuestiones de tiempo y espacio, se me hace difícil subirlas a todas, comenzaré a subir material a este sitio, pero no precisamente una crítica.
Está claro que se la evaluará, pero... estoy dispuesto a hacer con cada película que pase por este sitio, mucho más que eso.
Hoy le toca el turno a Charlie Bartlett, una película que ha dado un sinfín de ideas para mis nicks de MSN e incluso, para diálogos de la vida cotidiana. ''Bartlett, no es una persona 'normal''', dicen muchos. Probablemente sea, porque sienten que la idea del adolescente perfecto es perjudicial para sus personalidades. Sin embargo, Charlie está demasiado lejos de ser el adolescente perfecto. Incluso, es la figura más lejana del 'adolescente común' que he visto.
Es el núcleo de una familia pequeña pero económicamente poderosa. Una casa, con estructuras similares a las que han mostrado algunos documentales políticos, cuando se han referido a los estudios y extensos vestíbulos de íconos gubernamentales de los -seamos directos- Estados Unidos de América. Un estilo de vida inusual, como el ser aficionados al piano, a la cena distante en una mesa sumamente extensa (tanto Charlie como su madre, sentados: uno en cada extremo), a las conversaciones que suele tener una mujer adulta con su hermano o esposo. Charlie es todo para su madre y ella es quien manipula (o no) las acciones y reacciones de su hijo.
La historia de Charlie Bartlett tiene dos orígenes: el orígen de su período transitivo y el orígen de toda su infancia.
El muchacho, de 17 años, vive su vida como un adulto maduro, con algunas acciones muy inmaduras que acaban perjudicándolo. Aún queda, en el cuerpo de Charlie, algún rastro de la inmadurez propia de un niño, o mejor dicho, de un adolescente. Sin embargo, él mismo, lleva a cabo las acciones como algo rutinario: ya es usual para él, ayudar a la gente a mantenerse en pie. Debe ser su propio padre, jugar consigo mismo a tener las dos caras masculinas de la casa y jugar con su madre a ser su esposo, para poder vivir bien. Muchas veces, esta ayuda que Charlie ofrece de corazón -pero con, muchas veces, poco razonamiento- acaba siendo perjudicial para quienes lo rodean.
Cuando hablo de que el cambio comienza por los pies, me refiero al simple hecho de que el joven, se viste de traje, pero con zapatillas azules acordonadas. Una señal de que el cambio aún es posible: sólo hace falta un pequeño empujón.
De escuela en escuela, Charlie debe sociabilizarse rápidamente con sus compañeros, para aproximarse a cumplir su sueño (el orígen de su período transitivo). Está claro que el otro orígen es la distancia de su padre y su familia, lo que ha transformado sus modos de pensar y relacionarse. Pero éste, es mucho más usual, mucho más adolescente. Algo que gente de su (y mi) edad suele desear a menudo. A continuación, un diálogo de la película donde Charlie se confiesa:

[Charlie va a visitar al psiquiatra, tras recibir una golpiza por parte de dos de sus compañeros de escuela. En él, encuentra varias posibilidades que le pueden permitir tomar varios atajos. El psiquiatra (Dr. Weathers), comienza hablando]
-Tu mamá dice que discutiste con los otros muchachos.
-Ese es el mejor eufemismo por haber sido molido a golpes que jamás haya oído.
-¿Por qué crees que te maltratan?
-No sé, supongo que soy anormal.
-¿No te sientes normal?
-Mi familia tiene un psiquiatra de turno. ¿Qué tan normal puede ser eso?
-¿Cómo van tus clases?
-Bien. Es decir, a veces me cuesta concentrarme.
-¿Con qué te distraes?
-Tengo una fantasía.
-¿Sexual?
-No, la verdad no. Es sólo una fantasía donde salgo al escenario, y hay muchos chicos en el público, cantando mi nombre, como si fuera una estrella de rock. Entonces tomo el micrófono y digo ''¿Cómo están todos esta noche?'' -y luego todos me ovacionan- ''es genial verlos a todos. Mi nombre es Charlie Bartlett. Y si hay algo que quiero que se lleven esta noche, es que el cielo es el límite. Así que los que tengan problemas, los que estén temerosos, confundidos o enojados, recuerden que no están solos.'' Y luego vuelven a enloquecer.
-¿Cómo te sientes con respecto a tu padre, últimamente? ¿Estás enojado porque no está?
-Los precios del combustible.
-¿Cómo dices?
-También me preocupa mucho el precio del alza del combustible.

Es una fantasía que puede convertirlo en alguien querido, popular. Generalmente, el adolescente querido siente menos presiones. Sin embargo, uno desde el punto de vista del espectador, puede decir que Charlie ya tiene tendencia a la psicología -la idea de tener un oído y un hombro para ayudar al otro-. He dicho que es usual para su persona, ayudar a otros, y en su sueño, él da un empujón que el adolescente problemático necesita para no caer en la depresión (algo muy típico de la edad). Por otra parte, vemos que el joven escapa a la idea de pensar en la figura de su padre. Ya se hizo a la idea de que su padre no está y rechaza el pensar en él, el verlo o el hablarle.
El psiquiatra responde a la confesión, recetándole a Charlie unas pastillas para mejorar la capacidad de atención y mejorar también la conducta en general. Las píldoras resultaron ser estimulantes, que dejan en Charlie la idea de aliarse a quien inicialmente lo había golpeado, para hacer un negocio con ellas en el baile de la escuela.
A continuación, el diálogo que Charlie tiene con Murphy, el ''villano'' del joven perfecto.

[Murphy camina solo por la calle, fumando un cigarro. Charlie y Len (su amigo) van juntos en el coche. El coche cruza cerca de Murphy, las puertas se abren, y Len le comunica al rebelde fumador que Charlie quiere conversar con él. El otro se rehúsa, con un gesto obsceno, pero Len lo toma de la espalda y lo sube al coche. Charlie está sentado, con un espítitu muy pacífico -muy característico-, con gafas que cubren sus ojos -que cubren principalmente la herida que Murphy le dejó tiempo atrás. Charlie comienza hablándole a su colega]
-Hola, Murphy. ¿Cómo estás?
-¡Debes tener un último deseo!
(Len, interviene en la discusión)
-Charlie dijo que debes ser amable.
(Prosigue Charlie, con voz calma y sensible)
-Mira, Murph, creo que empezamos con el pie izquierdo. Quiero resolverlo.
-¡Quiero hacerte hospitalizar!
-Murph, tuve mucho tiempo para pensar en lo que me hiciste.
-¿Sí? ¿Y a qué conclusión llegaste, genio?
-Creo que estás enojado.
-¿Por qué debería estar enojado?
-Quizá te golpearon varias veces para robarte el dinero del almuerzo camino al autobús. Quizá tu papá deba embriagarse todas las mañanas para poder surcar rutas con sentido del humor. Y cuando llega a casa, tú eres solo alguien sin importancia para el pobre diablo y una mala comedia. Quizá las porristas te llaman ''basura'' a tus espaldas. Quizá sea por estar entre los menos listos de la escuela... y porque tus profesores saben muy bien cómo hacerte sentir un idiota. Quizá no sea nada de eso. Quizá sea todo eso.
-¿Qué quieres de mí?
-Quiero ser tu amigo, Murphy.
-Bueno, quizá no seas un idiota total, pero los tipos como tú y yo no pueden ser amigos.
-¿Por qué?
-Yo viajo en tren. Tú te mueves en limusina.
-Creo que tienes razón. Tengo 90 pastillas de Ritalin que podríamos vender en el baile. Quizá debamos conformarnos con ser socios comerciales.

-¿Qué efecto tiene?
-Inunda en cerebro de noradrenalina y dopamina. Te excita. Unos 10 dólares por pastilla ¿No? Compartimos la ganancia, lo que significa que ganarás casi 500 dólares sin gastar un centavo.
-Socios comerciales, ¿eh?

Charlie, comienza a tener éxito. A ser querido por quienes jamás se hubiera imaginado. La gente le demanda drogas, y él -que tiene contacto con un psiquiatra- les da la posibilidad de comprarlas a cambio de -aparte de dinero- popularidad. Comienza así un efecto dominó donde Charlie va tejiéndose a sí mismo una telaraña, de la que le costará salir. A veces, sus negociaciones serán exitosas (incluso, logra instituir en el baño, una sala de consultas); a veces, no -y serán mucho más graves que su propio fracaso-
Por otro lado, Charlie ve en una muchacha (muy bella, a propósito) la posibilidad de llegar a algo con ella. Se anota para una audición, donde los mejores intérpretes quedarán seleccionados para participar en una obra teatral. Esto sí que no se los dejaré a modo de diálogo, por dos motivos (uno: es muy vulgar. Dos: sin lugar a dudas, merece ser visto en la película, dicho por el mismísimo Bartlett)
Poco tiempo después (de audicionar, de las consultas, de algunas salidas con ella), el joven se da cuenta de que es ella la hija del mismísimo director de la institución, que no está nada contento con que su hija haya elegido a este muchacho. El hombre sabe muy bien que Charlie es inteligente. Aún así, sabe también que es inteligentemente peligroso, y teme no sólo por su hija, sino por sí mismo. Las reacciones de Bartlett como líder (ojo, un líder que en mi opinión, es positivo a nivel social, pero negativo a nivel personal -sus reacciones y ocurrencias son disparatadas y perjudiciales, pero es muy educado y tiende a querer llevarse bien con todos-), pueden acabar con el liderazgo del ''futuro suegro''.
La muchacha es sumamente rebelde. Confía en él, e incluso cae a sus pies, ante el poder de hipnosis que Charlie ofrece. Es todo lo que una mujer actual desea: alguien popular, adinerado, educado, arriesgado, respetado, querido (más bien, deseado por todas las mujeres, y probablemente por algún que otro hombre). Desafía constantemente a su padre, a la medida que éste no puede controlar su vida laboral y personal simultáneamente. Comete errores, maltrata, e intenta mantener la armonía. No comprende la adolescencia, o quizá sí, pero hasta cierto punto.

''Charlie Bartlett'', la historia de un adolescente rebelde (y sobre todas las cosas, un niño en cuerpo de adulto, lo cual permite crear una media entre ambas caras de esta misma moneda), es una comedia sensacional que investiga a la perfección los límites y actos de la mente adolescente, aquello que el joven está dispuesto a hacer para ganar lo más deseado en esas instancias: la popularidad. Así como ''Mean Girls'' (Chicas pesadas), esta ácida comedia no muestra el salvajismo físico de las mujeres ni el comportamiento inadecuado en general, simplemente es un retrato de la vida de este chico, alguien muy particular, sumamente atípico, con mucho que aprender, con guías que aunque no parezca, permiten que él sume puntos. Hay una conversación, en la que interviene el director, Charlie y su madre, en base a un suceso ocurrido previamente. Eso marca una diferencia para Charlie, entre sus pies y el resto de su cuerpo. ¿Qué necesidad de un traje, cuando puedo cambiar previo a ésto, mi modo de pensar?
Con ambiciones típicas, con aficiones atípicas, Anton Yelchin nos regala su más increíble interpretación (sin minimizar las que llevó a cabo en ''Juegos prohibidos'' y ''Telaraña'', entre otras). Carga con el impacto que deben cargar los actores falsamente ''acusados'' de ser ''superiores'', con un gran poder de convicción, de interacción. Extraordinarios juegos a la hora de hablar, de comunicarse, de expresarse, de cantar y sobre todas las cosas, de gesticular.
Por otra parte, los padres que no pudieron formar una pareja estable (la madre de Charlie, Hope Davis; el padre de Susan -la muchacha-, Robert Downey Jr.), realizan actuaciones grandiosas. Quizá porque ambos tienen algo en común, aparte del fracaso -por diferentes cuestiones- de sus vidas amorosas: ninguno de los dos se siente bien al ocupar el cargo que la vida les ha dado. Ella, no es madre, no se siente como madre de Charlie. Él, no está convencido con el cargo de director, siente que es demasiado, no puede concentrarse, lo supera el trabajo, lo hace cometer errores.
Así está el panorama: 90 minutos de entretenimiento asegurado. Una cinta verdaderamente romántica. Se siente el amor, la pasión. Los vemos jugarse, arriesgarse. Vemos una relación que, por más que es probable que no dure (cuestiones ''genéticas'' y naturales: son pocos los que acaban juntos y ''cumplen'' habiéndose conocido cuando jóvenes), puede ganar mucho (principalmente tiempo). Momentos muy dramáticos, reflexivos, conmovedores, donde los personajes buscan encontrar sus verdaderas identidades.
El mundo de los adolescentes nunca cambia. Los inadaptados, los conflictivos, los serios, los excesivamente maduros, los excesivamente inmaduros, los peligrosos, los depresivos. Jon Poll, se encarga de seguir todas estas cuestiones, mostrándolas en pedazos, como una suerte de rompecabezas. Algo increíble, difícil de hacer, ya que puede semejarse a un documental y para la juventud, los documentales son realmente aburridos. Esta gran mezcla, que pudo haberse excedido, está correctamente contenida por un guión maravilloso, que viene de la mano de Gustin Nash. Tanto el director como el guionista, son debutantes. Es el primer largometraje de Poll y el primer guión de Nash.
Bastante bien por ser la primera vez. ¿No creen?

Charlie Bartlett
Escala al puesto Nº11 - Top 100 (Año 2007)
Dir. Jon Poll
Elenco: Anton Yelchin, Hope Davis, Robert Downey Jr.
Puntuación: 9.2/10 puntos
Calificación: Muy Recomendable.


Más Fotos:

2) ''People like you are the reason, people like me need medication'', fue la frase que ha ocupado el Nick de mi MSN durante muchísimo tiempo. Personas como tú son la razón, personas como yo necesitan medicación... También ha ocupado la remera de Charlie en una de sus visitas al psiquiatra.



3) Charlie tiene una gran relación con su madre. Sin embargo, es un nexo bastante inusual, extraño para ser maternal. Conversaciones entre dos adultos irresponsables, ante la maravillosa melodía de un piano. ¿Charlie canta? ¿Charlie toca el piano? Mejor dicho... ¿Anton hace todo ésto? De ser él, realmente, debo felicitarlo. Lo hace fantástico.



4) Charlie como ser sociable. Comienza haciéndose amigo de Len, a quien conoce en el autobús, camino a su escuela.




5) Charlie lleva a Susan a su casa, para ''sociabilizar'' incluso en sus días de suspensión. Las enigmáticas verdades de Charlie hechas canciones.



6) Una extensa fila en la puerta del baño de hombres preocupa al director. Cuando éste llega, preocupado, Charlie sale -claro, despreocupado- con cara de inocencia.




7) Charlie, esperando recibir visitas en su consultorio.




8) Charlie con una gran idea en mente.



9) En medio de un plan.




10) Kip, el depresivo, haciendo negocios con la pareja del año: Charlie y Murphy.




11) Tras el éxito del primer negocio, Charlie y Murphy planean algo nuevo.



12) Murphy, el ''abusivo'', al borde del cambio.



13) Gardner, de regreso al alcohol.




14) Charlie Bartlett: otro poster de la película.





Ahora sí, me despido, deseándoles buena suerte a todos...
¿Este sitio comienza a revivir?
¡Buena suerte!
=)