lunes, 12 de octubre de 2009

Una comedia recién sacada del horno...

Julie y Julia


Cuando buscamos algo original, sabroso, interesante y cómico, Julie y Julia está entre las mejores posibilidades. Más aún, cuando en su cúspide está la estrella Meryl Streep, acompañada por una sensual, joven y talentosa actriz como Amy Adams (quien desafortunadamente sí necesita presentación, la muchacha ingenua de La Duda, la protagonista de Encantada y Un gran día para ellas).
Un reparto de lujo, que lo completan Stanley Tucci (quien se viene con una actuación espectacular en Desde mi cielo, de Peter Jackson -sí, el de El Señor de los Anillos-) y Chris Messina (el de Vicky Cristina Barcelona). Suena apetecible, aunque está claro que la perfección no existe y que tiene varias fallas inquietantes a la hora de entretener y de contarnos una historia.
·Algo Original. La película está basada en dos historias reales, que en diferentes momentos de la historia, han invadido (supuestamente) la literatura universal y han conmovido desde diferentes perspectivas, a espectadores de diversos paises y continentes a lo largo del planeta. Una, escrita en los años 60 por Julia Child, una mujer radiante, viva, que ve en todo lo que la rodea algo mágico y lo disfruta hasta el cansancio. Debe trasladarse seguido y llega a Francia: debe -también- aprender a leer, a escribir y a cocinar, actividades de variado nivel de obligación. En la cocina descubre el modo para desarrollar su felicidad y su amor a las cosas e intenta, junto a un grupo de amigas, escribir un libro. Julie Powell, una mujer contemporánea y norteamericana, vive en un apartamento con su pareja y planea tomar un año para hacer las más de 500 recetas de Julia Child y subir las experiencias a un blog. Pero, claro, este régimen la llevará a recorrer diversas emociones que acabarán por transformarla. En el camino, verá y aprenderá de las similitudes y diferencias con Julia, y que no todas las personas son como parecen...
·Algo Sabroso. A lo largo de los 120 minutos de película, vemos muchísimos platos -algunos apetecibles, otros no tanto-. Una experiencia que nos permite descubrir nuevos sabores en una dimensión desconocida más allá de la pantalla. De elegante presentación, platos que ocultan cocineros en una etapa de aprendizaje (ni Julie ni Julia, nacieron sabiendo del tema). Lo curioso, es que las películas que giran alrededor de algo sencillo (siempre pongo como ejemplo a aquellas películas que persiguen un camino, como las de ciclos lectivos -que se traten de lo que sea siempre entretienen-, de concursos de baile/canto, de una cocina a los apurones tipo cuenta regresiva; todo aquello que tiene una dirección cuyo fin conocemos, generalmente: la última receta, la última clase, la premiación). Son películas elegantes, e incluso me llegan a involucrar un gran porqué: ¿por qué a la gente -que quizá no la haya ido a ver con intenciones de pensarla y de agitara hasta sacarle todo el jugo- le gustó tanto Slumdog Millionaire? ¿Será porque no ha existido a lo largo de ese año, cosa más increíblemente tensa que un concurso sencillo que hasta el último minuto te tiene con el corazón en la boca? Hablamos de uno de los fines del cine: el entretenimiento. ¿Por qué no concluir con un ''a la gente le gustan estas cosas''?
·Algo interesante. Está claro que las dos historias están plagadas de diferencias. Básicamente, el estilo de vida de cada una de ellas. La vida de una de ellas roza más lo clásico, lo poético; lo maravilloso que esta vida nos ofrece, todo aquello que nos forma y forma aquello que realmente nos forma. La otra, más mecánica, más estadounidense; esclava de sí misma, con las típicas rutinas de las parejas neoyorquinas. Busca lo poético en una vida superficial que acaba demostrándole que no puede cambiar su vida a la fuerza, aunque sí puede transformar aquellas cosas que no le son importantes.
También, es muy interesante el hecho de que las actitudes de Julia no son coincidentes con la actitud final. Eso, si la película extrae su historia a modo de biografía, habla de -probablemente- una contradicción o -en un caso extremo- una mentira. ¿Es Julia Child un personaje honesto? Y, minimizando las intenciones: ¿Podemos tener cariño por un personaje que roza lo mitológico?
·Algo cómico. Está bien que Amy Adams no es una mujer hecha para la comedia. Supongo que puede dedicarse a hacer grandes producciones que recorran el romanticismo y el drama, pero que vaya alejándose de la comedia porque definitivamente no hay lugar para ella. Meryl Streep aporta todo lo que condimenta a la película desde este aspecto. Todas las situaciones graciosas -o prácticamente todas- las tienen a ella: una mujer que se ríe de todo, con humildad -claro- y sin la necesidad de sobreactuar. ¿O sí?

Se puede tomar esta película desde muchos aspectos: desde lo sorprendente de dos biográficos en paralelo (del estilo a ''Las Horas'' pero flojo, pesado y sin tan buenas actuaciones), desde el modo en que la ambición de una acaba poseyéndola, destruyendo todo lo que la rodea, desde lo cómico e insólito de dos vidas completamente diferentes que tienen una tendencia imposible de ser idénticas, desde lo agradable de ver una cake movie , o con las obvias intenciones de acentuar la intervención de Streep, en una película que sólo conseguirá la fama por ella (no precisamente por su extraordinaria compañera). La dirige Nora Ephron, cuyo primer trabajo es una de las películas que más me gusta ver, ''Esta es mi vida'', sobre dos hermanas que viven con su madre y tienen -entre otros sueños- ganas de conocer al padre. Quizá, por esta película tan emotiva, esperaba algo mejor. Julie & Julia es un centro con diferentes miradas, pero ninguna demasiado inteligente (o interesante) como para llamar la atención. Ninguna de las dos actuaciones es sobresaliente: coincido con quienes dicen que Meryl Streep ha vuelto a sobreactuar un poquito (está bien que el personaje así lo determina, supuestamente, quizá se lo pueda perdonar), con quienes dicen que Amy Adams trabaja cada vez mejor (esos ataques de locura son algo actuados; ella misma se ve y cree que así son, pero bueno), con quienes dicen que Stanley Tucci va creciendo (y que con este papel, mostró una gran sensibilidad, gran talento y -aparte- mostró que un personaje mal constituído le pueden restar los puntos que lo pueden llevar a la gloria. Messina, bien.
Una película que empieza siendo muy entretenida, luego decae y se torna muy pero muy aburrida. Las actuaciones fueron entre buenas y regulares. La historia, llena de contradicciones y con la falta de respuestas que la literatura nos ha regalado (un vacío más), se hace pesada. Igualmente, se disfruta; es cómica, alegre, deliciosa (en el sentido alimenticio) y, para pasar el rato, es una buena posibilidad.
Una comedia recién sacada del horno, a vuestra disposición. Para verla, sacar conclusiones, compararlas, pelearse, matarse (...)
Puntuación: 6/10 (Buena)