lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Dónde está la gracia?

La Propuesta.

Para aquellos fanáticos de las comedias que no hacen reir, de las películas mal actuadas, de los absurdos y principalmente de los extensísimos callejones sin salida, La Propuesta, la película que protagonizan Sandra Bullock y Ryan Reynolds es indudablemente la mejor opción. La taquilla, me ha comentado al oído meses atrás que hay muchos fanáticos de esas cuestiones mencionadas, porque fue un éxito increíble en muchísimas salas a lo largo de su duración en cartelera y en todo el mundo. Y eso me apena bastante, debo admitir, porque conformarse y aplaudir una película pobre es algo bastante flojo a nivel cultural.
Cuando un producto carece de originalidad -algo que Estados Unidos necesita mucho, y es por ello que intenta copiar la originalidad europea-, está hundido -por más intenso o caro que sea. Probablemente la gente muera de ganas por verla y probablemente los realizadores acaben nadando en una tinaja de billetes. La gente va al cine y ajusta las posibilidades fuera de lo que debería -principalmente, a partir de esas películas que viven del marketing o del boca en boca, de bocas que ni siquiera la han visto pero que quisieran- y acaba amargándose (o no). Muchas veces es engañada; como siempre, los Estados Unidos -un país que nos ha conquistado- ganan la guerra de la cultura y nos hacen comer dólares y pagar el triple. La Propuesta, tiene la marca del americanismo en la frente.
Una historia que arranca de un éxito como ''El Diablo Viste a la Moda'', la idea de una 'jefa asesina', temida, sin vida y que genera un terror muy particular a quienes trabajan con ella. Está claro, desde ya, que comparar a una actriz como Meryl Streep, con la estúpida Bullock es obsceno; luego, comparar a Hathaway con Reynolds es aún más terrible. A esta falta de originalidad, le agregan el ritmo neoyorquino de las películas ''cómicas'' que hablan de amor sin saber siquiera qué significa (obviamente, partieron de alguna definición en Wikipedia o algo de eso), como esas que siempre meten a las mismas rubias estúpidas pero de aparente buen corazón. Mezclado con un lío político complicado, le dan una solución sencilla para generar lo obvio: ¿Cómo dos personas que se odian, pueden enamorarse?
Si hiciésemos una encuesta, sobre quiénes JAMÁS VIERON UNA PELÍCULA DONDE DOS PERSONAS ODIADAS ACABAN ENAMORÁNDOSE, probablemente la resolución (si es sincera) sea unánime y me conformaría de este modo, pues la misma apoyaría mi hipótesis.
La ternura familiar 'ablandacorazones' nos hace cambiar; a aquellos duros como Streep, ciertas cuestiones les hallan sus puntos débiles. Pero acá, este proceso interior se ve opacado por la sequedad de lo superficial, de tópicos que han conquistado tantas veces nuestros corazones y nuestras mentes, que sólo nos invitan a dormir un rato. Es difícil tener cariño por alguno de los personajes, más aún cuando de ellos sólo brota falsedad, frialdad y pobreza.
La generosidad en exceso como parte de este proceso está dada nuevamente por elementos gráficos dignos de una comedia de cuarta como esta. No es el collar, un gesto tan dulce ni tan profundo como ''la herencia'' de la joya de la familia: un anillo que representa no sólo muchas emociones, sino que representa cómo éstas emociones intervienen en otras nuevas emociones para hacer llorar a los personajes y a los espectadores. Un vestido espantoso y ''significativo'', dulce para conciliar la esencia de un alma tan pura como la de la protagonista. Eso me pareció justo.
La escena casi final de esa muerte que no es muerte, me pareció una burla ofensiva. Cosas como esa son tan bajas y tan pobres, que tan sólo dan pena. En una película seria, o al menos realizada por una cabeza algo racionalista, no vemos fraudes ni bromas como ésta. Nos sorprenden, sí; pero si nos ponemos a pensar, están usadas como último recurso para darle giros innecesarios a películas sensibleras, artificiales y más oscuras de lo que parecen. Previsible, más aún, cuando está actuada por una actriz mayor de la que no he oído nunca nada, pero que realmente me ha decepcionado muchísimo.
Brindo tan sólo por algunas escenas y de algunas mínimas interpretaciones que se salieron de lo típico, por la química de estos dos terribles actores que han generado una correcta relación -en líneas generales-. No diré que veo amor en esa pareja, aunque sí que noto buenas intenciones y buena onda. Aparte, Reynolds es un muy buen actor como para verse perjudicado por este fraude. Bullock, solita se cava la fosa.
¿Qué decir en estos casos? ¿Que estas pequeñas cuestiones la elevan un poco o que no deja de ser pobre? Creo que podemos conjugar ambas.
No he podido rescatar ningún elemento gráfico de la película. Del argumento, adaptación de otros argumentos que han hecho historia, mucho menos. De los maniquíes a quienes muchos llaman actores, tampoco. Es difícil ser benévolo con una película de 100 minutos, escoltada por el aburrimiento, el desgano y la desprolijidad de las manos creadoras. Como trapo apenas sucio podrá ser bien juzgada, posiblemente, por un crítico más alegre al que estupideces en cadena puedan arrancarle una sonrisa.
Puntuación: 3/10 (Mala)