domingo, 10 de enero de 2010

Amor sin escalas: Jason Reitman en el buen camino.

Up in the air


Para enfrentar la crisis económica global y la inescrupulosa acción de ciertos empresarios, ¿Qué mejor cosa que despedir gente? ¿Y qué mejor persona encargada de dicha tarea que un ser tan frío como el que encarna George Clooney? Efectivamente, Clooney deja su costado cálido y amoroso para hacer de su propio villano, un ser que se gana la vida a partir de la frialdad y que, en apariencia, la goza sin problema alguno. Por otra parte, casi un 90% de su año lo pasa viajando, de pais en pais, llevando a cabo su labor y cargando consigo una foto de su hermana junto a su propio esposo. Lo único que este hombre ha hecho en su vida por su familia, es permitirles a ambos vivir una experiencia fotográfica mágica, en la que con una fotografía de ellos con un fondo natural de cada lado al que concurre, consigue armar una especie de álbum que significa ''el andar de la pareja próxima a casarse por todo el mundo''. Claro, que su solitaria vida está a punto de dar un giro cuando dos mujeres diferentes se disponen a revelarle a él la verdad del mundo, la realidad, a través de dos diferentes relaciones.
El hombre busca una conexión. Es algo natural. Al nacer busca conexión con el mundo, busca conectarse con aquello de la naturaleza que le ayude a subsistir. Al crecer busca hacerlo con gente. Al ser adulto, busca conexiones más serias para vivir una vida formal. Al hacerce anciano, busca personas importantes con las cuales pasar el último rato de su vida. Aún así, Ryan (el personaje de Clooney) no tiene esta necesidad, y se conforma conectándose con tarjetas, aeropuertos, aviones, hoteles y bienes materiales que le ayuden a constituir el costado frío y estricto de su vida para poder hacer bien su trabajo. Vega Farmiga, interpreta a una mujer que viaja tanto como él, con la cual tiene una relación a la que llama casual. Anne Kendrick, interpreta a una mujer que realiza exactamente el mismo trabajo que él. Digamos que ambas son las mujeres perfectas para él. Una, porque es tan mecánica como su vida, las respuestas de quienes trabajan en los aeropuertos; otra, porque le revela todo lo que no es, le hace sentir cosas que jamás ha sentido, permite que él se enamore y conozca lo que es sentir algo de calor en el alma.
Jason Reitman dirige por tercera vez un largometraje. Como Judd Apatow, este año publican su tercer cortometraje, y siempre alentando el tono de la comedia. También ambos han puesto contenido dramático en sus terceras obras maestras (Funny People, Up in the Air), como la muerte y la desocupación. Aún así, es imposible no tomarse con gracia la frialdad estática de estos increíbles intérpretes, a quienes se les suma el estupendo Jason Bateman (Juno). El primer largometraje dirigido es del 2.005, titulado ''Thanks for smoking'' (Gracias por fumar), una extraordinaria comedia negra sobre los beneficios de la independencia sobre las obligaciones o prohibiciones colectivas; cada uno tiene el derecho de arruinarse la vida. Con Juno, llega lo que momentáneamente ha sido su mejor película, pues con una comedia negra (está repleta de ironías contra la natividad) con una historia bellísima sobre una niña de dieciseis años que a causa de un desliz queda embarazada, logra enternecer a cualquiera. Sin embargo, con Amor sin escalas (de este año) Reitman alcanza el cielo. Siempre busca tomar algún punto de referencia para hablar de la sociedad (Apatow habla del HOMBRE, otra similitud), pero en lugar de caotizarla (Ciudad de Dios, Slumdog Millionaire, Babel; películas con imágenes de enorme crudeza) se lo toma con gracia; hace de la desocupación un tema tan irónico que hace reir. Todo es ''al revés'' en una película suya. Comienza las películas del fin al principio (no habla bien del cigarrillo, pero sí habla de que uno tiene derecho a destrozarse la vida con él; no habla bien del desprecio a un bebé, pero sí de que uno tiene que madurar y desarrollar la situación para conocer sus límites de maternidad; no habla bien de la desocupación, aunque sí habla de cómo cierta gente (en este caso, el ideólogo Bateman) puede manipular el sistema), todas las pequeñas cosas de la película son inusuales, nada es previsible, todo es original.
La fotografía y la banda sonora son espectaculares. Ya el inicio con todos esos planos fotográficos de los diferentes lugares del mundo, acompañado con dos canciones espectaculares, nos va anunciando que la película que sigue a continuación no es más de lo mismo, y está lejos de serlo; un ejemplo novedoso donde dos géneros tan amplios como el drama (en este caso, específicamente social) y la comedia (negra, típica de Reitman) se funden para formar UP IN THE AIR, una película que no ganará el Globo de Oro a mejor drama por dos grandes motivos. I- Tiene tres competentes mucho más fuertes y del gusto de los votantes. O cuatro. II- Está mal catalogada como DRAMA, Reitman jamás ha hecho un drama y creo que jamás hará. De cualquier modo, no quito que sea una experiencia espectacular para disfrutar durante 100 minutos, una película para reirse alocadamente (sí, como pocas) actuada brillantemente por este elenco de (básicamente) cuatro personas. Cuatro actores enormes.
No tenía fe en esta película, y aún así ya puedo considerarla entre los mejores productos del año. De ser juzgada como una comedia, y de ser destacados todos los elementos cómicos de la película, es una película excelente, del estilo de Burn after reading (de esas películas serias que hacen reir descabelladamente). De ser juzgada como un drama, las fallitas de todo el conflicto familiar y la falta de brillo habrían sido aún más notorias. Como una comedia dramática, el resultado es más que bueno, es excelente. Sólo queda agregar que los últimos tres minutos (hablo de los que vienen antes de la última escena de Clooney) están compuestos para el gusto de votantes y de Festivales. La ambición de Reitman ya era enorme. Y eso está muy bien.
Puntuación: 9/10 (Excelente)