domingo, 17 de enero de 2010

Bastardos sin gloria: un festín bizarro.

Bastardos sin gloria.


Quentin Tarantino es, indiscutiblemente, un genio. Ya con ''Reservoir Dogs'' y con ''Pulp Fiction'', demostró su perfil. Películas repletas de ironías. De sangre y violencia extrema, pero sutil. De mujeres sensuales. Sus películas suponen, de antemano, una experiencia excitante para el espectador. Partiendo de esto, para todo lo que hace, reinventa historias de todos los estilos desde una teoría inquebrantable. La fórmula ha logrado funcionamiento tal, que difícilmente sea transformada. Todas sus películas son, desde cualquier disposición genérica, una comedia alocada. El guión, algo en lo que Tarantino se destaca, suele perseguir tres orígenes fundamentales: a- con las grandes contradicciones de Denys Arcand (habla de dos bandos, siempre; buenos, malos; hombres, mujeres...). b- extensísimos debates sobre lo-que-sea, sin generar aburrimiento, con una duración justa y una chispa asegurada. c- alguna palabra fuera de lugar, para lograr el remate.
Y sí, con el humor negro, las palabras, la duración de los diálogos y el absurdo de los mismos, el guión de ''Pulp Fiction'' se llevó el Oscar en el año 1.994. Esta película se ha convertido en un monumento, en un ejemplo que muchos directores han anhelado seguir. Algunos han logrado bastante, pero es imposible igualar la inteligencia y el modo en que Quentin logra conquistarnos con sus frases o divertidas referencias.
Tras el éxito de ''Kill Bill'', una historia de venganza con sangre a raudales, una femme fatale (Uma Thurman, quien había sobresalido en Pulp Fiction 9, 10 años atrás) y grandes ironías que en la primer parte se inclinan a la violencia gráfica, y en la segunda -principalmente- al diálogo de la escena entre La Novia y Bill, fracasó con una película bastante flojita. ''A prueba de muerte'', una de las dos partes de ''Grindhouse'' -un proyecto entre él y Robert Rodriguez (Planet Terror)-, estuvo protagonizada por Kurt Russell y cumplía con todas las leyes de su fórmula. Aún así, sólo falló en el guión, en uno de los orígenes: la duración no fue la justa, y se extendió innecesariamente para brindar un espectáculo bastante aburrido y reiterativo.
La disculpa llegó rápidamente. Este año, ''Bastardos sin gloria'' fue lo suficientemente extraordinaria como para recordarnos esa maravilla de hace nada más y nada menos que 15 años. Recoge todos los éxitos y los fracasos para la composición de su obra maestra, tal como Aldo Raine especifica en uno de sus actos más cruciales. Pero claro, es un milagro de la sátira. Es una de las películas más sorprendentes y menos previsibles de los últimos años. Está repleta de vueltas de tuerca, y aún así, conserva la inteligencia a diferencia de Avatar, donde todo es inventado para no recibir ninguna recriminación. Acá, sólo se cambian algunos detalles de la historia, pero no se cambian los personajes ni se inventa ''otra guerra''. Por eso mismo, las dos horas y media están plagadas de descubrimientos, con un atractivo mucho más interesante, con un formalismo tan estricto de la época que la hace, en sus momentos más intensos, de lo más bizarra.
Tiene un elenco de lujo, y un guión y una dirección tan perfecta, que hace quedar bien hasta el mismísimo Brad Pitt. Es, una suerte de protagonista, pues la película parece ser ''la venganza de los bastardos sin gloria''. Aún así, hay otras venganzas con otras intenciones que parecen confluir en, nada más y nada menos, una sala de cine. Sí, para representar el amor por el cine, la avant premiere de una película inventada, sobre uno de los héroes de la película: un asesino serial a quien no le importaba matar, pero que era adorado por su propio pais. Diane Kruger (una mujer cuyo origen oculta, y que pretende asociarse a los bastardos) y Mélanie Laurent (otra que oculta su orígen para no ser asesinada, la protagonista del primer capítulo), Daniel Brühl (el héroe asesino y protagonista de la película) y el múltiple ganador Christoph Waltz (el mejor villano del año), una enorme sorpresa.
La película, de casi 150 minutos de duración, gana todos los méritos por su formalismo ilustrado. Como un cuento de hadas, comienza con el clásico ''Once upon a time...'', un verde brillante del pasto, y está dividido en capítulos. Todo un cuento. Claramente, todo el verde está manchado de sangre, de secretos, de misterios, de protecciones, de inseguridades, de peligros. Es por mera estadística, que se deducen los verdaderos protagonistas. Waltz y Laurent, son los principales rivales en esta venganza: tanto los bastardos, como el mismísimo Hitler, quedan como personajes secundarios. Y así, es como se sigue la historia: venganzas cruzadas, capítulos que presentan personajes diferentes, nuevos, con un significado que va dando su aporte hacia un final asombroso.
Todas las ocurrencias de los personajes y las mismas situaciones, por momentos, parecen formar parte del absurdo que en ''Pulp Fiction'', mostraron en conjunto Samuel L. Jackson y John Travolta, en sus pequeños debates sobre el lenguaje, la comida y demás. En este caso, dentro de los Bastardos parecen gestarse este tipo de absurdos, dejándoles la seriedad de verdad a los verdaderos protagonistas de la película. Ahí es donde la sutileza es inalcanzable, básicamente el temor de los atrapados y la inescrupulosa acción de esta ''liga''. Una sanguinaria agrupación caza-nazis, que se ve debilitada en su enfrentamiento con el caza-judíos Hans Landa, el coronel que interpreta Waltz, ya que interrumpe la verdadera intención de enfrentarlo al coronel con Shosanna. Aún así, la necesidad de hacer que Pitt protagonice esta película, llevó a Tarantino a hacer un doble enfrentamiento, que extendió innecesariamente la idea. Hubiese sido más formal dejarlo así, para mi gusto, aunque de cualquier modo el final se hizo tan emocionante como de no haber sucedido. Se disfrutó de igual modo. Afortunadamente.
La fotografía se encarga de disfrazar toda esa maldad en el aire, de hacerla mágica, encantadora, o en un vuelco drástico, oscura y bastante cruda. Por otra parte, la musicalización (algo muy expresivo en las películas de Tarantino), es bastante clasicista. Las dos primeras y las dos últimas melodías son fantásticas (incluso se hace uso de varios instrumentos, salteados, no tan lineales), haciendo de la película algo más documental, mucho más serio de lo que evidentemente es. Un espectáculo coherente, exquisito, entretenido, y sobre todas las cosas, un espectáculo Tarantino.
Puntuación: 9/10 (Excelente)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bastardos es una pelicula exelente,donde no paras de mirarla,las actuaciones de los actores principales y de reparto son sensacionales,se ve de todo salgre,politica,y para mi la escena mas romantica entre Shoshana y Marcel....para mi la pelu es un 10 y la miro cuantas veces puedo,Clau..........