miércoles, 6 de enero de 2010

Duplicidad: todo, menos comedia. Roberts en grande.

Duplicidad


Intento de comedia fresca y fluída, en manos de mi odiadísimo Tony Gilroy, tras haber hecho trizas una historia interesante como ''Michael Clayton'', considerada excelente por muchos - lo cual demuestra que ''el problema siempre fui yo''-. Este, por otro lado, intento de originalidad, es una múltiple atracción de piezas medio sueltas, dejadas por películas que ya hemos visto. Tiene un argumento similar al de ''Señor y Señora Smith'': no sólo la historia de una pareja (en este caso, sin casarse), que se debe abrir a dos corporaciones rivales, sino también el estilo de los personajes. Una Julia Roberts, fría, calculadora, pero de mirada sensual, seria y muy tenaz, que me recordó a Angelina Jolie; un Clive Owen, torpe, con momentos de idiotez, con momentos de brillantez, que consigue una que otra cosa con su físico. Bueno, una similitud que vi a la medida que los minutos pasaban (lentamente). Por otra parte, la composición en sí, me pareció muy similar a la de ''Quantum of Solace'', que fue una especie de tour por diversas ciudades del mundo (y desplazamientos tan aburridos como en esta misma), y la interacción entre los personajes principales (Wilkinson, Giamatti, Roberts y Owen), respondía a la de una comedia sin momentos graciosos, o una especie de sátira... Un material inteligente: tanto, que es difícil seguirlo. La cronología no queda del todo clara, el ligero movimiento físico de los personajes se torna confuso y llega al tedio. Por otra parte, no cesa de acentuar las características ya nombradas de los personajes: todos son unos idiotas, desde diferentes puntos de vista, pero todos son tan inteligentes, que puede ganar el que supere al resto. Una especie de juego, que por momentos se inclina al campo del romanticismo, delimitando el espacio suficiente para que la pareja se pelee, se histeriquee, se enamore, se reconcilie o se resigne. Por otros momentos, se inclina a la acción: dos o tres escenas medio movidas, pero nada más que eso. Por otros, se inclina al suspenso: las últimas escenas producen una tensión que vale la pena remarcar, la expresión (o mejor dicho, la inexpresión) de Roberts, ayuda mucho a crear una misteriosa atmósfera, que por momentos se torna peligrosa, y por momentos insólita. Pero casi nunca se inclina al lado de la comedia, que es el género mediante el cual se califica a esta película. Sólo en dos momentos: uno, en que una mujer le confiesa al personaje de Roberts haberse acostado y haber ayudado a un hombre mentiroso que la sensibilizó (interpretado por el mismo Owen), momento que se torna cómico en el momento que ella dice no importarle para nada la decisión que tome Roberts (entre echarla, castigarla o no), que el sexo valió la pena. La otra escena, es una de las últimas que hace Giamatti, frente a una multitud. Es estúpida, pero me hizo reir bastante. La película reúne diversos estilos, excepto el que debería reunir con mayor intensidad. En lo que respecta a lo interpretativo, vi a una Julia Roberts magnífica: su manejo gesticular es sumamente poderoso, así como su manejo lingüístico y la mentalidad de su personaje. Definitivamente, se disfrazó muy bien de Claire, y salió a defender su personalidad, cuéstele lo que le cueste. Clive Owen, esta vez, queda bastante borroso, al lado de una magnífica figura que ha logrado mucho con su papel. Recuerdo haberlos visto en ''Closer'', y las miradas no eran las mismas. Roberts intenta interactuar con los ojos de Owen, pero éste mira siempre para otro lado, no consigue que la mirada sea recíproca, para establecer una química más notoria. Sin embargo, sí consiguen mostrarnos la sistemática del trabajo en dúos, los más simples problemas de ''quién sí y quién no'', los reproches, los juegos psicológicos, las bromas y los momentos de debilidad emocional o sexual. Parezco un renegado del dinamismo si digo que me cansó un poco, tranquilamente pudo haber durado menos: quizá puedan premiarme como un ser intolerante. De cualquier forma, no es una mala película, tiene aciertos y desaciertos, virtudes y defectos, momentos de un curso llano e inteligente y momentos de un curso rocoso e irregular. Pero siempre sabe salir adelante, manejarse con gran profesionalismo, al punto de acabar viva, tras 130 minutos de intercambios de diálogo y viajes que no cesan. La escena final es muy buena, aunque la extensión de las cámaras se prolonga en exceso. Por último, ese juego que hicieron con los cuadros: la división de una pantalla en cuatro partes, o la minimización cursiva de una escena para dar orígen a una nueva y repentina, me pareció molesto. Se pudo haber llevado a cabo con mayor cuidado, prolijidad, y no tan repetitivamente. Cada 8 o 10 minutos, el cuadro siempre se alejaba de nuestras manos, y se transformaba poco a poco en algo bastante agotador. Se pudo haber regulado mejor el tiempo, en todo sentido. No es gran cosa, es un discreto juego de miradas, mentiras, engaños y manipulaciones; juegos que no cesan hasta el último minuto, juegos que generan dudas en ''los buenos y los malos'', pero que son inteligentes como el resto de la película. Un argumento poderoso que se ''disfruta''.
Puntuación: 5/10 (Floja)