miércoles, 13 de enero de 2010

El mensajero: más portadores de malas noticias.

El mensajero.


Como si George Clooney fuese poco, apto para despedir a miles de personas alrededor de todo el mundo en ''Amor sin escalas'', al héroe de guerra Will Montgomery se le ha encomendado la difícil tarea de unirse a Tony Stone para ambos, encargarse de llevarles a las familias los más duros mensajes que pueden recibir como testigos fieles de una guerra crudísima (la de Estados Unidos e Irak, básicamente de los hombres que han sido enviados a Irak para combatir en el campo de batalla), que sus hijos, hermanos, parejas, o quienes sean, han sido asesinados.
Ben Foster, un gran actor que suele hacer papeles de alcohólico, drogadicto o delincuente (Bajo amenaza, con Bruce Willis; Juegos prohibidos, con Justin Timberlake, Bruce Willis, Anton Yelchin y Emile Hirsch), nos presenta una historia altamente conmovedora, a la medida que va involucrándose en el tema, que va sintiendo la pena que pueden sentir los familiares del fallecido, ya que él ha sido un héroe sobreviviente y guarda en su corazón un suceso trágico que está contenido por sus propias emociones y pensamientos. Woody Harrelson, actor de amplia trayectoria que ha sido nominado al Oscar por la película ''Larry Flint: la entrevista del escándalo'', y que ha aparecido en películas como ''Noches mágicas de radio'', ''Propuesta indecente'', se encarga de ser el experto en estas cosas, quien apoya a su compañero y lo ayuda a seguir todos los pasos para informar, para ser portadores de noticias muy trágicas, que pueden ser tomadas desde el otro lado con diferentes reacciones perjudiciales para ellos y para Estados Unidos.
Así, una relación de amistad y aprendizaje va naciendo, a la medida que ambos van adquiriendo de sus experiencias grandes lecciones de vida. De la misma sociedad se puede aprender, del respeto, del dolor, de la pérdida o de la misma culpa. Todos estos sentimientos tan abstractos y tan bélicos como en ''Hermanos'', una reciente actualización, van persiguiendo el dinámico curso de un dúo al que nadie quiere ver, en una guerra tan estática a la que norteamerica como cineasta se dispone a darle un gran mensaje, o en mejores medidas, un reflejo de lo que el gobierno ha estado haciendo hasta el año pasado, donde aparentemente las cosas han comenzado a cambiar y para bien de la sociedad, con la esperanza de que no sean tan sólo palabras de un político ambicioso.
El argumento está desarrollado a modo de mosaico. Cómo una misma situación puede perjudicar a varias comunidades, cómo puede atormentar a varias familias, cómo puede hacer vibrar varias casas, cómo puede transformar las vidas de varias personas. Muestra en casi dos horas los diferentes modos de responder a una pérdida, lo cual ha de justificar lo que realmente pasa dentro de una puerta. Sentimientos de odio profundo hacia los estados unidos y los servicios militares, sentimientos de odio profundo a este dúo frío (porque es necesario que lo sean) y portador de la desgracia mayor, sentimientos ocultos y falta de confianza, sentimientos de impotencia, de observar el futuro como algo oscuro y lleno de soledad, sentimientos de firmeza forzada, donde uno tiende a fingir estar bien para que el resto no esté mal. Y a veces, la falta de frialdad puede hacer de estos portadores seres sensibles que quieran ver qué hay detrás de esas puertas, a partir de reacciones inusuales, y de este modo entrar figurativamente a su casa, y por qué no, a su pasado.
El director de esta cinta es Oren Moverman, un debutante con suerte o talento. Ha creado una atmósfera tan dramática como la que deben proporcionar los verdaderos dramas, esos que queman desde adentro. Una película cuyas emociones atraviesan la pantalla para atrapar al espectador sin dejarlo escapar, y a veces haciéndolo llorar o conmoverse con la naturaleza de ambos personajes y de todas las familias alrededor del mundo que sufren pérdidas que muchas veces no pueden entender, que no puede ningún soldado justificar conforme a lo que la gente del entorno quiere. Junto a Alessandro Camon, han elaborado el guión de esta película. Es el segundo trabajo de Camon, tras una cinta italiana (Il Bandito K.). Moverman, por su parte, ha trabajo con el guión de la película ''I'm not there'', sobre la representación en la personalidad de varios seres, de las etapas de vida del músico Bob Dylan. Ambos están, por así decirlo, empezando. Buen comienzo.
El clima de esta película es atroz, como debe ser en una película de guerra. Quizá su más grande pecado es reservarse demasiado, y en lugar de ser frontal elabora diálogo a diálogo sutiles críticas al gobierno y al servicio militar estadounidense; igualmente, así se logra llegar al corazón del público con historias profundas, de salvaje emotivismo, de remordimientos que constantemente llevan al pasado de dos almas frías; todos tienen un corazón, aún así todos aquellos portadores que trabajan contra lo que la gente quiere, pero que efectivamente, debe saber.
Woody Harrelson ha logrado una interpretación prodigiosa, que no ganará muchos premios por estar desafortunadamente debajo de Christoph Waltz (Bastardos sin gloria). Aún así, su labor es meritoria y digna de aplausos. Es un actor que me gusta muchísimo, incluso me han encantado sus escasas escenas en ''Sin lugar para los débiles'' de Joel y Ethan Coen. En esta halló la posición que le correspondía, una posición que difícilmente pierda su lugar entre los nominados de las próximas entregas (BAFTA, Oscar,..). Por el momento, se agradece que dentro de un elenco de lujo, haya actores como Foster o Harrelson que tengan ganas de actuar con el corazón.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)