miércoles, 13 de enero de 2010

Hermanos: una fiel copia de grandes ambiciones danesas.

Brothers


Stanley Kubrick, ya se encargó de mostrar con ''Full metal jacket'', cuáles son los límites de un hombre atormentado por el contexto bélico y básicamente, por la sociedad misma. Una gran estrategia para una introducción fantástica, de cuarenta minutos de duración, que sirvió de guía para perfiles de muchos personajes bélicos, principalmente para las grandes películas de los 90s ''Rescatando al soldado Ryan'', ''La delgada línea roja'' y la espectacular ''La caída del halcón negro'' del 2.000. Basada en una película danesa del mismo nombre, ''Brothers'', de Jim Sheridan (Mi pie izquierdo, En el nombre del padre), persigue los misterios ocultos en la psicología de quienes van a combatir a guerras y sufren el haber visto muertes y, en muchos casos, haber matado. Es imposible dejar de compararla con la obra original, una película que demuestra minuto a minuto ser europea por no dar tantas vueltas y mostrar imágenes crudas sin temor. La original tiene, a diferencia de esta obra norteamericana (que, atención, es muy buena), una carga emotiva muy fuerte que se complementa con momentos de altísima tensión para dar un espectáculo brillante.Tobey Maguire logró despegarse de Spiderman con ''The good german'', una de las mejores películas de espionaje que he visto en mi vida (sí, es de Soderbergh, cómo no); Maguire, demuestra tener un buen perfil como actor dramático fuera de lo que puede ser estar disfrazado de un hombre-araña con poderes. O como sea. Jamás las vi. Gyllenhaal y Portman ya están bien involucrados en el estilo. Aún así, Maguire sobresale increíblemente. Creo que ''Brothers'' es una de las pocas películas en las que es imposible lucirse. Tienen que ser actores muy malos para no sacarle algo de jugo a estos fabulosos rostros y corazones. Más aún, cuando hay tanta sensibilidad humana en el aire, cuando cada gesto traduce una sensación más profunda de lo que parece. Esta característica apoya al hombre araña para captar la atención de su público, principalmente en los últimos 40 minutos donde este retrato de complejos familiares llega a su clímax. En este caso, este nominado al globo de oro interpreta a un marine que se ve involucrado voluntariamente (más que voluntariamente) en la guerra, en Afganistán. Ha dejado a su esposa y a sus dos pequeñas hijas solas en la casa; a sus padres y a su hermano en la vida pasada. Pero una mañana como cualquier otra, su esposa (Portman) recibe la noticia de su muerte, y todo su mundo, sus planes, se derrumban rápidamente. Así, el cuñado de la recientemente viuda (Gyllenhaal) se traslada a la casa de ellos, para sostener la relación con su cuñada y sus sobrinos, tras la terrible pérdida. Pero la colisión de personalidades tan fuertes desencadena una cascada de emociones y sentimientos intensos que llevan a la reflexión. En medio del intento de superarlo todo, la vida da un giro de ciento ochenta grados lo necesariamente fuerte como para reestructurar el caos en la familia. Esto forma los cuarenta minutos finales de la película, que abarcan situaciones de tensión tan fuerte, que la culpa, el remordimiento, la pasión, las emociones y la mera necesidad de contenerlas se vuelven protagonistas de este gigantesco drama familiar con un lejano contexto bélico. Las relaciones entre hermanos han tenido, en estos últimos dos años, respuestas muy extrañas. ''Pride and glory'' fue un fracaso, sobre dos hermanos policías. ''We own the night'', de estilo similar (si mal no recuerdo dirige James Gray) no fue tan popular (al menos en Argentina). ''I've loved you so long'', es excelente y tuvo una respuesta interesante, pero tampoco demasiado trascendente. Con ''brothers'' se toma un poco de cada uno de estos argumentos para estructurar sabiamente los lazos humanos, condimentando cada una de las situaciones y de los diálogos. Son demasiados errores los que comete el hombre, y son demasiadas las reacciones que él mismo puede tener. El dolor, el arrepentimiento, el odio, la paranoia, la culpa; todo gana fuerza y dirección hacia lo que puede ser un final trágico.La escena del cumpleaños de la hija del marine es clave para despegarse de la estricta contención. Dos personajes en la película están tan tensos como nosotros, y uno de ellos busca a través de la irritabilidad, descargarse como corresponde. No sólo tiene un realismo enorme, sino que además añade minutos para prolongarlas con otros momentos tan fuertes como los previos, a la altura de la obra maestra original.El encargado del guión es David Benioff, quien ha trabajado dos veces con uno de mis directores favoritos (Marc Forster; trabajó con él en ''El umbral'' y ''Cometas en el cielo''), logra conseguir el efecto de la fuente original, acentuando las escenas donde todo sustantivo abstracto toma valor y se forma en pantalla: todo aquello que tenga que ver con la complicada relación de preferencia entre el padre y sus hijos, la transformación de la guerra de un hombre y sus dos hijas, el engaño, la desesperación y la soledad. Todos estos acentos no están porque sí, y el pensar en que han sido intencionales me demuestran que definitivamente en el cine hay buenos pensadores que saben hacer de ciertos momentos, sucesos grandes y atrapantes. A pesar de que me haya gustado más la danesa que la norteamericana, debo admitir que por ser remake tiene una magia especial; es una película encargada de enfocar aquellas desgastadas relaciones, esas complicadas acciones e inminentes reacciones que afectan el curso de una familia que se ha de conformar con lo normal, con lo cotidiano (pese a que, repito, es extremadamente fuerte y aún así débil en comparación); es un estímulo reactivo para los portarretratos cinematográficos familiares, una buena posibilidad de limpiar toda la suciedad que algunos fiascos han dejado años atrás.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)