sábado, 9 de enero de 2010

La joven Victoria: probablemente la más hermosa reina Victoria que el cine vaya a mostrar en la historia.

The young Victoria


No es la primera, y difícilmente sea la última película sobre la Reina Victoria I, de Inglaterra. ''Victoria the great'' y ''Mrs. Brown'' son dos enormes películas que relatan, desde dos diferentes perspectivas (una con un tono más estrictamente biográfico y la otra, con enfoques que muestran especificamente la más grande pérdida de Victoria: su esposo) la vida y obra de Victoria, la reina cuyo mandato ha sido el más extenso en la historia de Gran Bretaña.
La encargada de esta enorme tarea ha sido Emily Blunt, la actriz de ''Conociendo a Jane Austen'' (The J. Austen Book Club, con Hugh Dancy), ''Irresistible'' (encarnando a una de las contrafiguras menos trascendentes y más increíbles de la década), ''Mi verano de amor'' (My summer of love) y ''El diablo viste de Prada'' (The devil wears Prada), que con 26 años interpretó con suma credibilidad a una especie de adolescente con aires de rebeldía (recuerdo la depresión que padecí al ver María Antonietta, siendo interpretada por Kirsten Dunst y dirigida por Sofía Coppola, dos grandes; un horror) al morir su tío y al ser ella la correspondiente heredera del trono.
La película está notoriamente dividida en dos. Por una parte (y todo, exceptuando la introducción en la que se presentan imágenes de lo que más tarde pasará) todo aquello que sucede cuando ella tiene menos de dieciocho años. El modo en que aprende lo que vale para la sociedad británica, al verse protegida y controlada en exceso. El modo en que gana fuerzas para tomar una responsabilidad importantísima para cualquiera. Las únicas decisiones que toma independientemente, las toma antes de los dieciocho años (se aleja gravemente de su madre, quien junto a Sir John Conroy, intentan dominar a Victoria y convencerla de que firme una petición de regencia, es decir, quien alguien en su lugar tome el trono). Luego, gana en Lord Melbourne, en el príncipe Albert, personas de confianza con diferentes intereses que pretenden controlar sus acciones como reina. Esta primera mitad tiene unas cuantas situaciones jocosas que nos hacen encariñar más con ella. Como si su belleza no fuese suficiente como para encariñarnos...
Luego de la coronación, el punto que divide a la historia en dos partes iguales (incluso está alrededor del minuto 50, sobre 100 de duración aproximados), la película se encarga de mostrar su inicio en la política, sus errores, las repercusiones en el público, pero más específicamente su vida de amor. Como una novela romántica, se coloca a Victoria entre dos figuras masculinas fuertes que de algún modo tienen sus propios intereses, no todos beneficiosos para ella. Y así, los últimos 50 minutos muestran a Victoria en su famoso romance con el príncipe Alberto, ya afectando directamente a su vida personal, dejando la política de lado. Pasando por el matrimonio, la maternidad, las decepciones, las discusiones; todo, en conjunto, constituye su complicada vida como reina tras ser coronada como tal. Sin tanta vuelta política, lo suficiente está explicado a modo de introducción y con algunos diálogos, para no hacer que el público caiga en un aburrimiento hipnótico y masivo.
A diferencia de ''La duquesa'' (The duchess, con Keira Knightley), esta película tiene un diseño que la hace visualmente alucinante. Es, por su capacidad artística y su fantástico modo de contar la historia, una de las mejores películas de época (dentro del estilo ''monárquico'') que he visto en mi vida. La escena de la coronación, es tan emotiva y brillante, tan pero tan perfecta, que uno tiene ganas de ver más y más. Amor a una escena absolutamente aprovechada. Dirige Jean-Marc Vallée, el canadiense encargado de C.R.A.Z.Y., un drama que ha ganado una enorme cantidad de premios, y aún así no ha sido demasiado popular. Con La Joven Victoria, Vallée parece reclamarle al público la atención que no ha tenido hace cuatro años. Y evidentemente, tiene bajo su manga un producto bastante bueno como para llamar la atención.
El reparto de esta película es excelente. Tanto Bettany (a quien nombro primero por ser el secundario destacado), como Friend, Broadbent, Richardson, Strong y Blunt, realizan individualmente presentaciones muy interesantes. Ninguna se queda atrás. Claramente el dúo protagónico sobresale, pero con una gran química y gran dulzura. Juntos son dinamita. Sus escenas juntos son tan apasionadas como las de Ledger y Gyllenhaal en ese drama encantador llamado ''Secreto en la Montaña'', dirigiéndose lentamente a un final donde no sólo hay una prueba de amor profundo, sino que hay -como fondo de escena- la credibilidad que le faltó a Cameron para convencer con Titanic, a Luhrmann para convencer con Romeo + Juliet, a Cassavetes para convencer con Diario de una pasión. Sólo para citar algunos ejemplos populares que seguramente conocen. Ninguno de los seis protagonistas son oscarizables, pero sí lo suficientemente buenos como para aplaudir al elenco y a Blunt, principalmente a esta chiquilla que le ha sacado muchísimo jugo al personaje.
El más grande problema de esta película es el guión, y una falla de esta talla evidentemente es para remarcar y reflexionar. El guionista Julian Fellowes se encargó ya de ''Vanidad'', con Reese Witherspoon y ''Gosford Park: crimen a medianoche'', con un enorme elenco que incluye a la ganadora del Oscar Helen Mirren. Ambos trabajos, muy buenos. Ahora bien, con La Joven Victoria, consigue generar una situación (o varias situaciones) caótica. Principalmente porque limita a todos los personajes, razón evidente por la cual nadie se ha lucido demasiado. Echa hacia atrás a todos los intérpretes. Luego, por estructurar la historia de modo tal, que como en una exhibición con poca superficie, se muestra ''uno de cada uno''. Y en ella vemos: un nacimiento, una muerte, una herida, una boda,... Finalmente, hace que cuando la película está a media hora de acabar, los diálogos sean tan sosos como en ''Becoming Jane'' (otra de Jane Austen, con Anne Hathaway y James McAvoy), permitiendo que se infiltre en escena una atmósfera monótona e inacabable, que parece estar recuperada y muy bien domada a partir de la discusión que tiene la pareja en la habitación, donde Victoria logra extender su poder al público, donde muestra qué significa ''tomarse los deberes obsesiva y excesivamente'', donde el autoritarismo gana peso.
Todo el costado técnico parece ser una melosa conquista para tapar sutilmente los errores de Fellowes. Evidentemente, en complemento con un elenco estratégico, una redacción clásica y una historia que puede ser aprovechada con originalidad (pese a no ser la primera vez que se trabaje), todo suma para que La Joven Victoria no sólo sea una apasionante película romántica en un contexto social e histórico típico de Austen (tercera o cuarta vez que se la nombra), sino también una aventura apasionante que debe ser vista.
Puntuación: 7/10 (Notable)