domingo, 3 de enero de 2010

Sangriento San Valentín: el amor es una mentira, aparentemente.

Sangriento San Valentín.


Patrick Lussier, quien ya nos había horrorizado con la secuela de la terrible ''Voces del más allá'', regresa dirigiendo esta película que dentro del género, es una bomba. Las intenciones no lo son todo, y aunque uno quiera crear un thriller magnífico de esos que atrapan y hacen pensar (aunque no sea bueno, 88 minutos de Avnet nos permite intentar buscar al psicópata), a veces los intentos fallan. Pero en este caso, el resultado es bueno en ese sentido. Jamás imaginaríamos que el asesino es quien es. El error fatal está en el porqué de imposibilitarnos tenerlo en cuenta, y es precisamente porque todo el conjunto de escenas que constituyen los primeros 75 minutos de la película, son una mentira. Y llegar a los límites del thriller patético, argumentándola desde una perspectiva tan lamentable, hace que el género se torne en retroceso. De tantos modos reales de argumentar, se elige precisamente el más sorprendente, inusual, desesperado y patético de todos. El de crear una mentira para que uno no sospeche del final, para no hacerlo predecible. Una oferta novedosa, más que claro. Un hombre hereda una mina, ''patrimonio simbólico'' de la región, de la cual escapa cuando un asesino en serie intenta atraparlo a él y a unos cuantos adolescentes que un 14 de febrero fueron a hacer lo suyo a ese lugar. Diez años más tarde, regresa tras la muerte de su padre, con intenciones de vender el lugar. Encuentra a gente que reacciona de diversas maneras, mayormente negativas; a la mujer que ama en manos de otro que lo detesta y se halla sospechoso principal del asesinato ocurrido tras su repentino regreso. Los fines de la película están claros desde que vemos la introducción. La ganancia es trascendente para esta película, que pese al hablar de amor está hecha con falta de cariño. Llevar al elenco a constituir un triángulo amoros tan fingido en las escenas finales, acabar con una imagen tan usada por el ''terror americano'' (que no es más que suspenso con asesinos un poco más sanguinarios que lo normal y con el aburrimiento de cabecera), intentar generar un debate social por lo que corresponde. Aún no entiendo si son todas cuestiones que debieron unirse para descubrir lo imposible (claro, si una persona estuvo un 11 de Agosto de 1999 en el rincón de su habitación, es terrible que en final te muestren, después de 75, 80, 85 minutos diciéndote que estuvo allí, que en realidad era una mentira. Que estaba recogiendo flores en el jardín del vecino) o si sirvieron útilmente para aumentar la duración y no hacerla tan breve como debería. Una teenage-movie con desastrosos efectos tridimensionales (yo que me di el lujo de verla dos veces y en dos pantallas diferentes, recomiendo la de dos dimensiones para no decepcionarse) y una hipocresía desenmascarada sin vergüenza alguna. Porque si el día de los enamorados pueden romper tu corazón, no entiendo como los cineastas consiguen destrozártelo aún más con tan poco afán, tan poco valor; tan sólo con un conjunto de escenas desorbitadas, incoherentes envueltas en un clima de suspenso congelado en medio del desierto. Las interpretaciones tienen la calidad de películas como ''Friday the 13th'' o ''The Texas chainsaw massacre'' (2003), cuatro o cinco adolescentes buscados por asesinos en serie que, por un motivo u otro, desean matar. Algunas muertes no pueden justificarse a partir de lo que vemos, sólo son suposiciones; sin embargo, el error humano del personaje es lo único que le da el pie a ganar una cuota de realismo y no hundirse en las ruinas de lo usual. En la última escena de la mina, el triángulo amoroso está parado en medio de ella. La mujer sospecha de ambos, tiene un arma y no sabe a quién matar. Ambos dicen que el culpable es el otro (sí, como en los dibujos animados para niños de 2 a 4 años), su mano tiembla y no sabe a quien creer. Ahí es donde el error humano remarca al verdadero culpable, y como una reconstrucción de toda la basura que constituyó el resto del largometraje (del estilo a El Juego del Miedo) muestran las escenas auténticas; quizá, si el asesino hubiese sido la otra persona, el mismo perfil de la persona habría justificado los medios y habría hecho de este vago entretenimiento, algo apenas más creíble. Un producto muy americano, con las bajas típicas de su orígen, los vaivenes de la historia misma, la decadencia de los 40'-80'; ha sido tallada en miles de circunstancias y en esta oportunidad no sorprende, sólo vende más ejemplares de algún evento original que ha quedado en la historia de los Estados Unidos. Realmente quisiera juzgar este bastardeado género desde esta fuente original, para ver si el error lo tienen estas deplorables copias o ya lo original falló de fábrica.
Puntuación: 2/10 (Mala)