viernes, 15 de enero de 2010

Sherlock Holmes: el maestro del aparente encanto.

Sherlock Holmes


Guy Ritchie, es un director que se ha convertido en uno de los grandes comandantes de la acción contemporánea, relacionada con la Mafia, las drogas, crímenes casuales y, de vez en cuando, la aparición de algún cuerpo escultural, palabras fuertes y escenas subidas de tono. No es santo de mi devoción, pero su cine es respetable. Con ''Snatch: cerdos y diamantes'', logró venderme una historia que de ser dirigida por otro, quizá no me habría gustado. Aún así, fue de mi agrado, alcanzando el nivel satisfactorio. Más tarde dirigió ''Revolver'', una película con uno de los actores más populares dentro del estilo. Jason Statham, quien transporta cargamentos a veces humanos, y muchas veces consume drogas en un baño o necesita estimular las hormonas de su cuerpo, en este caso es la figurita clave para un Ritchie que comenzó a caer. Con ''Rock'n'rolla'', una historia de sexo, drogas y rock'n'roll, sin más ni menos, hizo una historia muy propia, ya que materializa los deseos de reunir las temáticas de sus películas, creando así una supuesta enorme fuente de su estilo. Desafortunadamente fracasó.
''Sherlock Holmes'', viene a ser una disculpa al público. Una película que apenas alcanza a ser buena, pero que se sale de su tan popular estilo. Las escenas de acción están, pero la historia parece suceder muchos años antes, con personajes famosos (Sherlock Holmes y Watson, su ayudante, personajes creados por Arthur Conan Doyle), sin drogas, sexo y con humor superior al que mostró con un aliento vulgar en las previamente mencionadas.
Asegurado entretenimiento, improvisada diversión. Una gran caricatura, atractiva, juvenil, pero aparentemente sobrevalorada. Una película de aventuras que, en definitiva, está hecha pura y exclusivamente para los fanáticos del estilo y de los personajes. Como cualquier caricatura, los personajes están muy desdibujados. A excepción de Robert Downey Jr., quien se destaca infinitamente en la película e incluso es uno de las grandes actuaciones del año, el resto del elenco (Strong, McAdams, Law) no es malo, es un desastre. La desorganización de unos personajes tan poco profundos, aparentan ser el mayor miedo de los guionistas: romper con el hechizo literario. La idea mágica, o no tan mágica, es dejarlos secundarios y arriesgarse a ganar o perder todo con el principal, un Sherlock Holmes que afortunadamente le ha aportado grandes beneficios.
No sólo los actores están mal dirigidos, sino que los personajes en la película parecen verse incómodos. Todo parece estar de más, y apuesto a que esas no eran las intenciones de Ritchie, un hombre que sabe aprovechar su elenco al máximo, por más malo que sea.
Son dos horas de adrenalínica acción, con un dinamismo poco sostenido y con momentos donde el ritmo decae, con el misterio de los detectives clásicos y una ambientación discreta de la Inglaterra en el siglo XIX. Visualmente, la palidez del lugar mezclada con la circunstancial oscuridad de ciertas situaciones, parece mostrar el producto detrás de un telón transparente, con tonos grisáceos que la fortalecen desde el aspecto visual: la hacen ver clásica y sospechosa, como deben ser las películas de misterio.
Considerada una película de acción con mucho humor, o mejor dicho una comedia con algunos rasgos de acción intensa, parece restarle puntos el hecho de ser una película de acción con menos humor del que aparenta proponer, o mejor dicho, una comedia light con desaprovechadas escenas de acción vertiginosa. Al no encontrar su lugar en un género específico, resulta ser una exploración desde el suspenso, el thriller, el misterio, el drama, la comedia, la acción y el romance, sin establecerse en uno ni demostrar claridad a la hora de expresarse. Tan sólo algo es seguro, y es que sus intenciones son ganar dinero, atraer multitudes e ignorar críticas como las mías: notoriamente destructivas, pero con muchos puntos que la rescatan del hundimiento absoluto.
Uno de ellos, ya nombrado, Robert Downey Jr. Otro, la creación de escenarios muy creíbles y muy ingleses. Para continuar, los efectos en cámara lenta a la hora de los enfrentamientos o los efectos sonoros, algunos de alto impacto y unos contados, de tensión alta. La musicalización, típica de una película sedienta de dólares, pero ambiciosa, expresiva, delicada. Parece que se encarga, no sólo de poner play a algunas emociones sonoras, sino también de formar a Holmes como un personaje delicado: hay unos buenos momentos donde la música parece jugar un buen rol en su caracterización: al compás de un actor que merece aplausos.
Aparte del resto del elenco, una comunidad estática, inexpresiva y sobrante, el guión (fundamental) tiene excesos, básicamente. Excesos a la hora de crear a Holmes como un personaje deductivo, detectivezco; excesos a la hora de crear a Holmes como un desastre con pies, haciendo locuras; excesos a la hora de fundamentarlo todo, absolutamente todo, haciendo de la mente humana un aislamiento, sin permitirle trabajar ni suponer. La película se soluciona sola, no tiene demasiada inteligencia, ni preguntas retóricas, tan sólo la soberbia de ser quien responda a todos nuestros interrogantes DURANTE la película. Faltó pulir el lado cómico del guión, hacer una comedia con algo más de racionalismo, y no hablar de más. Cuando se pretende hacer una historia en grande, con grandes ambiciones, grandes personajes, una gran ambientación, un gran complemento sonoro, una gran historia: bueno, a veces el auto que viene muy acelerado olvida dónde doblar.
Puntuación: 5/10 (Floja)

1 comentario:

Cibe dijo...

Hola otra vez:
Yo vi esta película hace unos meses con mucha ilusión y la verdad es que me llevé un chasco. Lo único que destaco es la música, que es algo increíble, y a Jude Law con ese bigote. Porque el argumento no pega ni con cola con el personaje ni tampoco con la época. Qué le vamos a hacer...
Francamente, de Sherlock Holmes sólo he leído algunas de las historias cortas y el principio de "Estudio en escarlata", pero me enganchó lo suficiente como para volver a leer algo algún día.