domingo, 17 de enero de 2010

Un hombre serio: los Coen y su obra más... extraña.

Un hombre serio


Los hermanos Coen siempre tienen algo nuevo entre manos. Más ahora, que parece que el Oscar (o los Oscar) de Sin Lugar para los débiles aumentaron sus ganas de trabajar. En el 2007 arrasaron con la entrega, y el año pasado dirigieron una de las mejores películas del año, cuya inteligencia pareció no haber sido captada por la crítica. Con ''Leones por corderos'' pasó algo similar. Siendo una de las mejores cinco películas del 2007, quedó aislada de toda premiación. ''Quémese después de leerse'' ha sido un logro dentro de la comedia negra, donde el absurdo toma su mejor forma. Una comedia de verdad.
Pero quienes desde su primer película (Simplemente Sangre) nos suelen vender esas imágenes desérticas o de vastos terrenos, con una voz en off haciendo una especie de relato, nos han desconcertado con una introducción que está inteligentemente ligada al resto de la película, pese a tener una fuerza tan independiente que parece separarla del resto. ''Un hombre serio'', es una historia de judíos; un vecindario de judíos, una creencia judía, una educación judía, una casa judía, un hombre judío. Pero ya vale anticipar que el título no es lo que parece, y no es más ni menos que una ironía muy Coen: miserabiliza aún más las desventuras de este pobre hombre, quien en poco tiempo nota un enorme declive. Su esposa, lo deja por otro hombre. Su hija, sólo planea salir y salir, y salir. Su hijo, sólo pretende mirar una serie televisiva, está acercándose a su bar mitzvah (el equivalente a la primera comunión el la religión cristiana). Su hermano, está hundido en una depresión sin el apoyo necesario de su familia. Es un profesor cuya vida está tan vertical como lo que dicta: unas clases de física que nadie entiende, pues él mismo no logra entenderse, pero que se va acortando a través de la presión. Uno de sus alumnos pretende sobornarlo, y se va sintiendo perturbado. Así, debe lidiar con todo con la mayor sonrisa, sin dejar que aquello que le rodea, le gane a su debilidad.
Tras la muerte del amante de su esposa, ésta pretende que él (su esposo) se haga cargo. Atormentado por la realidad, por toda la sucesión de infortunios que repentinamente interceptan a todos los personajes, decide visitar a tres rabinos, quienes de alguna forma u otra parecen darle nombres de lugares y no un mapa para llegar a ellos. Pero ya las mismas sesiones son demasiado graciosas, para entender que este enorme drama pálido y formal, no es más que una comedia muy negra. Demasiado. Es la película más extraña que los Coen hayan hecho jamás, pues efectivamente parece extenderse tanto para nunca acabar. Así, es donde el final tiene su mejor efecto. Una continuidad de sucesos que pueden seguir afectando, o no (nada es preciso, y debo admitir que es uno de los mejores finales que he visto, tan bueno como el de ''Magnolia'', de P.T. Anderson) a este hombre en su camino para formalizarse e intentar hacer las cosas bien.
Acá se habla de una realidad sobrenatural. Se habla del karma, de la suerte, de la fe, de la religión, de la psicología, de la filosofía, de la lógica. Ya, suficientes contradicciones que parecen hacer de esta película un rebote que no se detiene. Ya en ''Sin lugar...'', se había hecho referencia a dos citas bíblicas. La temática religiosa pareció tener el éxito suficiente para, en ''Un hombre serio'', construir una película alrededor de la creencia, la fe, o mejor dicho, todo aquello que está detrás.
Una sátira que vuelve a tocar múltiples temáticas, y que las toca con la misma coherencia y el mismo atractivo que la que hace dos años ganó el Oscar. Una comedia estupenda, irónica y demasiado inteligente. Una relectura no le vendría mal a nadie, al menos, para atar cabos sueltos e intentar ver en ese inicio, las delgadas ligaduras con el resto de la historia.
Michael Stuhlbarg, a quien realmente no conocía, ha logrado seguir con su cara todas las pistas de una comedia dramática, gestualizando con gran sentido del humor, interpretando bien la cara de la desgracia. Es la mejor actuación del año, junto a la de Christoph Waltz. Carga con la extraordinaria dirección de los Coen, y un guión perfecto que parece permitirle el lucimiento a este hombre serio, o no tanto, pero que tiene sus motivos para hacer lo que hace. En ello, el karma es lo suficientemente valioso como para interferir en la mentalidad de uno, más cuando la mala suerte es, en algún momento de nuestras vidas, un factor molesto y misterioso, cuya reiteración nos vuelve un poco paranoicos y a veces puede enloquecernos. En su caso, las pesadillas están bien planteadas; sus más grandes miedos pero, sobre todas las cosas, el reflejo de su inmensa paranoia.
Es una de las mejores películas del año. Quizá no investigar más allá de ciertos límites (los límites de los sueños, de la muerte, de lo sobrenatural) no hace de los Coen un dúo cobarde, pero sí menos valiente de lo que suele ser. Nos deja con ganas de más, de mucho más, y no me refiero al final (sí, el final es perfecto), sino a diversos momentos de la película donde la emoción está tan alta que pudo haberse prolongado aún más. ¿Qué demuestra eso? Que es una película de bajo perfil, sin demasiadas ambiciones, con una trama exquisita, actuaciones muy sorprendentes (por ser un elenco poco conocido). Es, en conjunto, una de las mejores películas del año. ¿Qué se puede esperar de los guionistas más inteligentes de los últimos 25 años?
Puntuación: 8/10 (Muy buena)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya tengo ganas de verla, fecha de estreno? V

Una Locura de Película dijo...

A serious man (Un hombre serio).
Fecha de estreno en Argentina: 25 de Febrero de 2.010.