miércoles, 6 de enero de 2010

Up: una (sobrevalorada) aventura de altura.

Up: una aventura de altura.




La película más reciente de Pixar, estudio de animaciones que ha creado, entre otros largometrajes, ''Wall·E'' y ''Ratatouille'', se llama ''Up'', y es básicamente una historia nostálgica, tierna, profunda, pero por momentos atacada por las típicas idas y venidas de la animación infantil.
La ganadora del Oscar ''Wall·E'', ha sido para mí una decepción como objeto de entretenimiento y una inspiradora obra maestra que de haber sido tan sólo un cortometraje con los primeros 38 minutos, habría sido mágico y perfecto. ''Ratatouille'', sigue siendo la mejor película de Pixar; es sensible, sencilla, afectuosa; es complicado tenerle amor a las ratas y Ratatouille lo logra. ''Up: una aventura de altura'', es la favorita para ganar el Oscar este año. Las nominaciones no han sido mencionadas aún, pero se dice que, momentáneamente, compite con ''Superzorro'', una película a la que inicialmente critiqué y luego acabó gustándome su planteamiento técnico; ''Ponyo y el secreto de la sirenita'', que dicen que es muy buena -aunque yo con el animé no me llevo-; ''Mary and Max'', una joya del cine de animación, un drama profundo del que hablé previamente; ''Coraline y la puerta secreta'', dirigida por el mismo de ''El extraño mundo de Jack'', si mal no recuerdo; ''La princesa y el sapo'', de Disney, etc. Habiendo visto tan sólo una de las mencionadas, debo admitir que de ganarlo ''Up'', sería totalmente injusto.
Hace semanas la vi por segunda vez, mi impresión definitivamente no fue la misma. Aún así creo que es una muy buena película, original, divertida e inteligente. Pero, con la misma fórmula que Wall·E, vuelve a conquistarnos con los primeros 30 minutos para luego, darnos un espectáculo en pendiente, que con varios pozos, llega al final con algunas (varias) heridas.
La historia gira alrededor de un hombre de 78 años, cerca de su muerte. Se volvió un hombre rígido, serio y solitario; contempla su pasado y ve venir rápidamente su final. Un hecho particular (en un acto de ira, golpea a quien rompió parte de su propiedad sentimental y política), hace que lo quieran trasladar a un hogar para ancianos. Esa noche, tiene la idea de atar miles de globos a su casa y a la mañana siguiente su casa sale volando por los aires.
El niño explorador, quien había llegado a la casa del hombre recibiendo una respuesta negativa, quedó atrapado en la galería de la construcción, mientras se trasladaba a nuevos lugares en el aire. Así, Shrek y Burro (el renegado y el parlanchín) debe superar la intolerancia y el temor para enfrentar una aventura.
La película es muy buena. Principalmente, por ser una composición en tres dimensiones que en cine tiene buenos efectos (uno de los mejores que consigue, es con el enorme ave de colores); luego, por tener una soberbia banda sonora a cargo de Michael Giacchino (una nostálgica, delicada y decente composición) y por la historia en sí, que se aleja de las niñerías típicas. Claro que minuto a minuto se va transformando en una más del montón. Habiéndola visto ahora en 2D, por segunda vez, el aburrimiento se multiplicó así como las fallas: los personajes tienen graves problemas, cada vez más notorios y el mismo guión, al cual hace unos meses elogié, quedó expuesto en desnivel.
La madurez del público y la madurez de la película quedó envuelta en mi inexperiencia con el cine animado. Definitivamente, es una película (y en esto, quien haya leído la crítica de mi otro sitio, puede notarse una gran contradicción) con un inicio tan serio como el de Wall·E, pero con una continuación aún más infanil, inmadura con detalles que pueden emocionar a los niños tan sólo, algo que por lo que he visto, ha sido un acto fallido. Los niños se aburrían en la sala, y yo supuse que sería porque Up, ofrecía algo más intenso, adulto y coherente. Luego me di cuenta de que Wall·E ofrecía algo tan intenso, adulto y coherente como Up, pero con más entretenimiento y mayor calidad.
En dos dimensiones no es la gran cosa; una película más del montón, el reflejo exacto de la fórmula de Wall·E pero con algunas temáticas poco tomadas en serio, desaprovechadas. El color y el lujo de verla en pantalla grande, la espectacular sensación visual de ver que en dos dimensiones, conserva la intención -al menos-, pueden asemejarla a Wall·E. Es una maravilla técnica, indudablemente; aún así, reconozco que Up sigue debiéndonos algo. Yo no sé si será seriedad, humor, emoción, entretenimiento, pero creo que ha quedado en deuda con el público. Más aún, cuando con Wall·E logró una pasión prácticamente unánime. Parece que el tono de Pixar se ha ido blanqueando, haciendo lucirse al ave de los colores. Afortunadamente el aburrimiento que propone Up tiene sus altibajos. Wall·E tiene un desarrollo denso y más decepcionante -por la mera comparación con su majestuosa introducción-. Son dos películas que, salvando situaciones que son claramente dispares, tienen idénticas intenciones, marcas y evidentemente, fines. Aún así, buena.
Puntuación: 6/10 (Buena)