jueves, 25 de febrero de 2010

Las trillizas de Belleville: multiplica la diversión, por tres.

Les triplettes de Belleville


Si una imagen realmente vale más que mil palabras, entonces afirmo que sí, esta película es perfecta para la asociación. No hay demasiadas dudas. Si la película tuviese diálogos, la esencia no habría sido la misma. Habría sido igual de buena, pero diferente. Las trillizas de Belleville es, junto a ''Persépolis'', la mejor película animada que he visto en mi vida. Y sí, darle vueltas de tuerca diferentes a las películas animadas, sin tanto mensajito para niños ni tanto convencionalismo, y sin tampoco alejarse demasiado de la realidad (ni trasladarse en una casa sujeta por globos de un extremo del mundo al otro, con clarísimos ánimos de ofender a los fanáticos), parece ser la opción más acertada para un género que busca ejemplos de buen cine sin exageraciones extremas. Sí, vende más el 3D y el tipo de historias repletas de color. Eso no quita que se pueda hacer animación en blanco y negro, sobre dos dimensiones, y hacer la mejor película de la historia. Vale tener buen enfoque y no tener tanta ambición. Claro, difícil es hacer una película predispuesta a gastar y ganar mínimamente el doble. En el 2.003 sucedió. Y nació una obra maestra que durante 7 años, no tuvo tanta repercusión. Dudo que vaya a tenerla.
Dirige y escribe Sylvain Chomet, quien este año presentará ''El ilusionista'', película que dudo que llegue. Las trillizas de Belleville, no es una historia sobre trillizas. Lo es, sobre una mujer anciana que vive con un muchachito, que podría ser tranquilamente su nieto. Él vive rodeado de aburrimiento, tristeza y melancolía, buscando el sentido de su propia vida en unas fotos sobre su familia, de la que poco sabemos. Hasta que esta mujer, encuentra entre sus cosas incontables fotografías de bicicletas, que la hacen pensar que su felicidad se oculta bajo unas cuantas ruedas. Un inicio mágico que nos traslada años más tarde, a la rutinaria adultez de Champion, el muchacho, sobre dos ruedas en el tour de Francia, donde sus piernas delgadas dejan de responder, donde también es -resultado de su insuficiencia deportiva- secuestrado por una asociación mafiosa que planea usarlos para ganar dinero. Ahí, es donde la señora y el perro de su ''nieto'', salen en su búsqueda, trasladándose a Belleville, la ciudad donde conocen a tres mujeres (trillizas) que los ayudarán en su misión. Estas mujeres solían ser divas, pero estarían arruinadas, arrugadas y descartadas en una choza, futura testigo de sus correspondientes fines. Este es el modo en que las trillizas de Belleville deciden añadirle a sus vidas algo de brillo y se unen a esta aventura, bajo luminosos escenarios, una música atractiva y el peligro oculto en todas las esquinas.
Es difícil decir si esta película pretende hacer reir, llorar, si pretende transmitirnos afecto, humildad, tensión, temor. Algo es seguro, pretende entretener. Y lo hace, lo aseguro. Sin diálogos, la película carga con más cosas en contra. A estas alturas, no es fácil entretener sin palabras (no es fácil que se entienda, tampoco), pero se hace a la perfección. De hecho, no sólo el film es mágicamente dinámico, sino que tampoco decae en ningún momento, ni se torna ilegible. Por fortuna, la historia se lee de nuestra izquierda a derecha, sin lamentos ni presiones por no entender algo. Todo vuelve, incluso aquellas dudas que uno puede tener en los primeros diez minutos de película.
Una especie de comedia (negra) reflexiva (no sé si dramática), con tintes de suspenso, mucho movimiento y mucha canción. Nos arranca de los asientos y nos llevan a un verdadero mundo, natural, humano, donde realmente una imagen o mirada vale más que mil palabras. El elemento del refuerzo: la caricatura. Claramente, todos los personajes presentan en su cuerpo algún tipo de exageración, que hace de cada uno de ellos un ser aún más característico. Es una herramienta que además ayuda a la comprensión e interacción del espectador con la historia. Son objetos imprescindibles y claramente beneficiosos para la lectura.
Un elemento clave, la escenografía. Es inevitable sentirse en los 30s, incluso, en dos o tres momentos de la película recordé ''Mrs. Henderson presenta'', historia en la que una mujer queda viuda y usa su herencia para comprar un teatro y presentar la obra más novedosa y osada que se haya presentado, contra todo protocolo y bajo el tormentoso escenario real de la segunda guerra mundial. Todo un mundillo aparte, que por su característico y bello microcosmos, puede trasladarnos más al Cabaret de Bob Fosse, donde bajo las armas, se ocultaba la felicidad por corto plazo. ¡Claro! Que una película nos lleve a reflexionar sobre estos mundos, donde no hay final feliz y aún así, puede crearse uno, habla de una película lo suficientemente fuerte como para ligarnos a la alegría, lo suficientemente inteligente como para anexarse a un clásico. La estética clásica y absorbente es eficazmente envolvente. El fondo musical, de principio a fin, no es delirio, ni compasión, ni desesperación: es pura estrategia. Por eso mismo, para quienes alaban esas películas de corta duración y prolongada satisfacción, de una lectura fugaz y encantadora, de momentos emocionantes, adrenalínicos y de suma originalidad, de personajes memorables, de grandes reflexiones y mucha emoción, para enternecerse con una historia sencillísima de gran corazón, para creer en la gente y no tanto en la magia. No todos somos buenos, pero son muchos y suficientes para quemar a los realmente malos. Esperanzadora, intensa y con un trabajo escénico admirable: si a alguien no le da ganas de unirse a la misión, consejo, debe volver a verla.

Puntuación: 9/10 (Excelente)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo haber leído algo sobre esta película pero hace tiempo, leyendo tu comentario tengo ganas de verla .Se consigue en DVD'? V

Veroka dijo...

Simplemente maravillosa

Anónimo dijo...

Vi la película algo tardiamente desde su estreno, me pareció interesante, pero me impresiono la fealdad de los dibujos, supongo que esto es intencional por parte del autor, pero en fin. me estare volviendo aficionada a estilo Pixar... saludos V