domingo, 18 de abril de 2010

Cinco minutos de Gloria, ochenta minutos de irregularidad.

Cinco minutos de Gloria


''Para hablar del hombre que soy, necesitan saber el nombre que era''. Este es el inicio de, se presume, una obra maestra dirigida por un director extraordinario como Oliver Hirschbiegel. No es fácil lidiar con la presión, eso lo sabe cualquiera y más que nadie este sujeto, quien ha dirigido hace cerca de una década la mejor película del 2.001, ''El experimento'' (junto a La stanza del figlio). Además, no olvidemos que ha sabido construir con los aires de ''El Pianista'' una fantástica pieza sobre la Segunda Guerra Mundia, ''La caída'', sobre los últimos días del dictador Adolf Hitler. Para un remate temible, en el 2.007 demuestra que puede con la ciencia ficción y recrea un producto digerible, pese al contexto, como ''Los invasores'', con Nicole Kidman y Daniel Craig. Concluyendo así, en el 2.009 trae entre manos la que parece ser su más grande obra maestra, esquemáticamente similar al experimento y con una sensibilidad mucho mayor a sus anteriores obras.
Lo que sucede con ''Cinco minutos de Gloria'' es complejo, digno de una película más que compleja. Pudiese uno compararla con películas de enorme talla, como ''En el dormitorio'' por la relación que existe entre un vengador y un asesino, o de menor reconocimiento como ''La muerte en vivo'', si no fuese porque este largometraje tiene escapes únicos, situaciones de altísima tensión muy bien conseguidas. Pero si la comparase con el resto de las obras maestras de Hirschbiegel, diría que no fue la tarea más inspirada del sujeto, por el contrario, mostró distracción principalmente en el último cuarto de la película.
Es visible una división de cuatro partes en esta película. Por un lado, el pasado nos muestra como una banda con fines que momentáneamente desconocemos, busca a un hombre para matarlo. Luego, 33 años más tarde, vemos a ambos ser conducidos por dos choferes diferentes, en dos autos diferentes, hablando con éstos sobre sus emociones en cuanto al encuentro, programado por un ciclo televisivo que planea unir a un asesino con el hermano de su víctima luego de haber cumplido uno 12 años de condena en la prisión y el otro 33 años de condena psicológica. Luego, ya atravesando la media de la película, vemos la grabación del programa televisivo como un primer desenlace y los últimos 20 minutos como un segundo desenlace. Y con nudos muy marcados, esta película parece ser un ejercicio moderno de cine estructurado, o el anexo de cuatro cortometrajes con alguna que otra cosita en común.
El espectador logra concentrarse con unos primeros 40 minutos para el aplauso. Con un gran sentimentalismo, nerviosismo y temor, los mismos actores protagónicos por separado nos arrastran a una verdad de la que ellos mismos, como profesionales, parecen estar ansiosos. Cuando los estudios televisivos acaparan toda la atención, donde todo comienza a ganar frialdad, sequedad, donde la estabilidad se empieza a quebrar generando un clima totalmente impropio para un inicio tal, para una introducción generatriz de tanto dolor y para una prolongación tan exquisita, es casualmente donde ''Cinco minutos de Gloria'' empieza a generar un drástico declive que la lleva al borde del abismo. Los medios de difusión, nuevamente en una película suya, se hallan detrás del concepto de redención. Lo que se funde, en este caso, son dos poderosos ideales irreconciliables. Uno de ellos, es la filmación de una película dramática, agresiva y humana, donde un diálogo parece sostener el vínculo hasta que la intolerancia de cual sea lo dicte. El otro, es la filmación de un producto satírico (inclinándose más a la película ''Live!''), donde la crítica, en lugar de ser a la política y sociedad irlandesa, es a los medios de comunicación. Todo esto puede detectarse cuando, en momentos donde la película está al límite de alcanzar el clímax, la tensión se detiene de modo tajante, y curiosamente la causa es del mismo programa. Cito, por ejemplo, el camarógrafo que se tropieza en la escalera.
No quito que cualquiera de los dos puntos esté bien. El mayor conflicto de esta película es que no se halla una visión de, puntualmente, alguno de ellos, y tanta crítica conjunta y removida, parece demasiado turbia, demasiado rebuscada y por sobre todas las cosas, polémica.
En cuanto al cuerpo actoral, ambos realizan una labor interesante. No digo que sean sobresalientes, pero hacen lo suyo y lo hacen bien. Verlos juntos genera intensidad. El problema es que poco tiempo los vemos unidos y enfrentados, ya que se desaprovechan momentos en los que ambos individuos están conectados en un mismo espacio, que -por supuesto- merecen mejores planteos (como el cruce en el estudio televisivo). La dirección, es indudablemente lo que permite que ''Cinco minutos de Gloria'' genere escalofríos, lo que nos arrastra a esta verdad, a esta sucia y (posiblemente) despiadada confrontación. Todo lleva a un punto que conocemos, aunque desconozcamos cómo podrá acabar. Si de un modo realista como ''En el dormitorio'' o inexplicable, como ''Camino a la redención''.
Cavar profundo en una llanura donde todos los sentimientos son claros cuando se trata de asesinato y culpa, es darle vueltas a un final más que preciso. Esta película puede verla y entenderla cualquiera, pero interpretar diferentes reacciones de los personajes, podrán tan sólo aquellos que alguna vez han asesinado o han perdido a algún ser querido bajo las manos de algún asesino. El público, para poder comprender los hechos y las causas, debe ser entonces un público limitado.
Puntuación: 5/10 (Floja)

Luna nueva, nada nuevo.

Luna Nueva


Crepúsculo, la película americana sobre un vampiro de apariencia inofensiva y una mujer que se siente atraída por él, ha logrado grandes éxitos de taquilla convocando a enormes masas de adolescentes a las salas de cine alrededor del mundo. Una película que a pesar de no ser extraordinaria, tiene sentido, romanticismo y algo de entretenimiento. Por ser películas de dos horas de duración, ésto último es algo fundamental a la hora de ver un producto fantasioso como éstos.
Luna Nueva, la secuela, puede considerarse lo opuesto a la anterior, ya que deja de lado las cuestiones causales (uno se ubica en el inicio de Crepúsculo, donde vemos cómo Bella se va enamorando de Edward) convirtiéndose en algo mucho más puntual; aunque no sólo es ésta estrategia narrativa la única que cambia, y como todo cambio, tiene tendencia a constituir grandes diferencias que en este caso, comprometen (y mucho) a esta segunda parte de la saga.
Una situación pone en riesgo la vida de Bella y Edward, el vampiro, decide dejarla. No lo hace de la mejor manera (internados en un bosque a punto de oscurecer completamente) y se fuga del mundo que tantas alegrías le ha dado. La muchacha cae bajo la protección de Jacob, su amigo de la infancia y ''enemigo'' del vampiro (un hombre lobo), por quien también se siente bastante atractiva. Viéndose desconsolada e indecisa, sigue considerándose en riesgo y debe elegir entre amar eternamente a la ausente figura de su vida o amar a quien no la hará tan feliz, pero la mantendrá alejada de la soledad.
La respuesta es obvia, y ni siquiera vale la pena entrar en detalles. De impredecible tiene poco y nada, dejo en claro. Pero el mayor error de la película es todo lo que viene antes de esta resolución (resumiendo, dos horas). El ejercicio apurado de los capítulos del libro hace que la película se vaya de las manos. Por momentos se hace insostenible; en otros, insoportable. Y promocionarla como un ejemplo de cine adolescente superior a la anterior, ha sido una de aquellas cosas que al final de la película, nos hace concebirla como una decepción. Incluso para mí, alguien poco fanático de estas cosas que a la larga ha llegado a creer en una mejoría.
La historia es larga, y toda la enternecedora y ''crepuscular'' historia de Ed y Bella se cae a pedazos, envuelta en toda esta nebulosa de aburrimiento y pesadez, de intolerancia pura, de falta de fe y de ridículo. La decadencia es notoria, y aparentemente se tratará de algo prolongado y constante, aunque digan otros que usar el prejuicio es algo erróneo. Nadie tiene derecho a tratar con este tipo de cosas.
Kristen Stewart demuestra una vez más que es una de las peores actrices que existen sobre la Tierra. No sirve para nada, ni siquiera para hacer de ella misma, ni para fingir enamorarse de alguien imposible y que sea creíble la satisfacción de haberlo logrado. Vale aclarar que Pattinson tampoco realiza maravillas, pero sí que de alguna manera logra superar su anterior performance. Lo inexplicable es la intervención del personaje de Jacob, interpretado por un completo desconocido para mí, Taylor Lautner. No logré entender si la idea era hacernos creer que Bella podría flaquear y quedarse con él, o que supuestamente uno debía morirse de amor y/o pasión por alguno de estos personajes. Vamos a incluir a la Stewart en el conjunto. Son tres actores completamente anti-estéticos, desde cualquier punto de vista, cosa que juega en contra en la elaboración de una película de romances (a favor de las de terror, por supuesto). Pero este muchacho, que por lo que he oí fue considerado una especie de galán (!), parecía enorgullecerse de haber hecho las cosas mal. Su interpretación fue terriblemente ordinaria, pero lo peor, es que el personaje pareciese causar pasión, y eso es lo más molesto. El trío protagónico me resulta completamente chocante, amateur y desubicado.
En este género, podría llegar a intentar concederle a Luna Nueva, un lugar cercano al status de una extraordinaria película romántica de terror como Criatura de la noche: vampiros. Sería cometer un enorme delito, desde ya, puesto que por girar alrededor de una historia similar, la primera pareciese una parodia de la segunda (vale aclarar que fue publicada más tarde), una versión desagradable, despiadada, descuidada, desprolija y destructiva de un género que iría haciéndose popular a lo largo del tiempo. Me costó hallarle algo positivo a esta espantosa secuela. Desde el costado humorístico (que siempre está ''presente''), debemos evitar las miradas de los planos donde vemos a la Stewart poner cara de asco cuando le recuerdan su cumpleaños; desde lo humano, interno, debemos comenzar a verla cuando el sueño del espejo haya pasado de largo (me parece completamente fuera de lugar); desde lo estético, debemos ponerles máscaras a cada uno de los personajes; desde lo interpretivo, enmascarar a los actores; desde lo técnico, ni los efectos visuales mejoran, ni los insuperables planos verdosos que en la anterior eran exquisitos y en ésta van en retroceso; desde lo terrorífico, seguir participando; desde el entretenimiento, ponerse fuerte y no aburrirse. En fin, por desgracia, la película no tiene demasiada virtud que digamos. Quizá lo positivo sea el final, ver que la ''fantasía'' se ha acabado, que la decadencia seguirá prolongándose con mayores graduaciones y que quizá, de esta decadencia, la próxima secuela sea al igual que Transformers 2, algo pésimo pero divertido, pues a estas alturas, no podemos hacer otra cosa que burlarnos.
Aclaración: insisto en cuanto a la superioridad de la sueca ''Criatura de la noche: vampiros'' y aprovecho para recomendarla nuevamente.
Puntuación: 2/10 (Mala)

lunes, 12 de abril de 2010

Day night, day night.

Day night, day night.


Una intensa y sofocante ópera prima de la mano de Julia Loktev. Por desgracia, al día de la fecha, su único largometraje ha sido éste. ''Day night, day night'' se ha convertido en líder, o en una de otros tantos, en el extraordinario trabajo de dirección y en la interpretación protagónica femenina de Luisa Williams. Este fue el año en que el elenco de ''Cuatro minutos'' o la dirección de Florian Henckel von Hammersmarck en el film ''La vida de los otros'', se destacaban sobre cualquier otro producto en el año. Por la enorme capacidad humana de reflejar ciertas temáticas, me es inevitable considerar, por co-producción que sea, a esta película de orígen alemán.
Con la tilde europea, aunque la marquita se la haya llevado Estados Unidos (ésta es una co-producción de Alemania, Francia y los Estados Unidos de América), la película narra sin tantas vueltas la ejecución de un atentado terrorista previamente planeado, el proceso operativo, la preparación psicológica y finalmente la ejecución, que consiste nada más y nada menos que en la explosión de un cuerpo bomba, un suicidio del que tenemos pocas pistas. Básicamente, no sabemos si es voluntario o involuntario. De ser lo primero, no sabemos qué circunstancia la llevó a tomar esa decisión. De ser lo segundo, no sabemos si ella está bajo presión humana o forzada por alguna clase de ideología. Si está cegada por deseos de venganza. Todas las hipótesis no pueden comprobarse, al menos con el inicio de la película y este objetivo es el segundo empujón que nos hace perseguir a la historia, a una protagonista que inicia caminando dentro de un aeropuerto y recibe un llamado que le dicta órdenes, las cuales ella va siguiendo al pie de la letra.
''Day night, day night'' tiene un brillante e invasivo uso de la cámara para atravesar barreras y suceder a la introspección, proceso en el cual uno, como espectador interviniendo en la mentalidad de la muchacha, intenta estudiar el clima, examinarlo claramente y extraer conclusiones que nos hagan afirmar la teoría. Por eso mismo puede decirse que está filmada como un documental, acercándose al trabajo ganador del Oscar ''Man on Wire'' en el que se desarrollaba paso a paso un crimen como algo en lo que uno, como espectador (e ignorante de cualquier causa) se puede apoyar. Además, la interpretación de Luisa Williams es una de las mejores de la década. Básicamente porque resguarda consigo la intimidad de sus razones, haciendo público su costado frío, el posesivo que la lleva por x razón a cometer el crimen (o no). Por otro lado, porque en su cara puede notarse el sufrimiento, el dolor, la ansiedad. Su capacidad de expresión, corporal o gestual (cuando es acosada por un muchacho en la calle neoyorquina, por ejemplo), hace que este documental no solo tenga una realidad imponente, sino además que parezca una filmación de algo que verdadera y simultáneamente está ocurriendo.
Este thriller, a la larga, puede considerarse pasional. La historia, desde una perspectiva (hipotética) más humana, débil y profunda, puede decirnos que se trata de un atentado que ella se hace a sí misma, esperando una señal de amor que finalmente la haga arrepentirse. La indecisión con la que carga es exactamente la misma con la que nos lanzamos a un final estremecedor, lento, oscuro y escalofriante. Y durante todo el proceso vemos a una mujer que pese a su indestructible convicción, tiene miedo de lo que vaya a pasar y sabe que no habrá retorno de lo que haga.
El mayor problema de esta película recae en la falta de osadía y en la pérdida del dinamismo. Lo que falta en la historia es algo grande e intenso que pueda estimularnos, y aunque todo motivo pueda traducirse lógicamente, el entretenimiento puede decaer o resignarnos frente al panorama amplio e impreciso de la protagonista. Curiosamente, hay salteados elementos que pueden aproximarse a lo ideal, a lo extraordinario, a lo europeo. Cosas pequeñas que, por no ser concretas (básicamente vemos a una mujer rodeada de hombres cuyas caras están tapadas), hablan de los posibles motivos que ella tiene para acceder a ser el cuerpo bomba. Uno nunca deja de dudar, piensa que en realidad ella ha sido forzada por los hombres. Sin embargo, pequeños gestos como ver a ella pidiéndoles a cinco hombres de caras cubiertas que cenen con ella, hacen que la película tome una dirección más humana y cálida, pese a la frialdad de los sucesos en general.
Si uno la interpreta desde este punto de vista, puede convertir un documental en un thriller pasional tan humano como europeo. Y sí, existe la multiplicidad de temáticas para que más de uno se vaya con ideas diferentes a la mía. El cine debate, que nos hace hablar, analizar e interpretar, realiza una fantástica propuesta. ''Day night, day night'' es una película íntima, traumática, hostil, imperfecta pero finalmente encantadora.
Puntuación: 7/10 (Notable)

sábado, 10 de abril de 2010

Half Nelson.

Half Nelson


El 2.006 fue indudablemente el año líder en el contexto de las relaciones humanas. Por un lado, la película ''Venus'' se consagraba como la película romántica del año, protagonizada por un Peter O'Toole que se dio una segunda oportunidad con una muchacha que podría ser su nieta. Por otro lado, ''En busca de la felicidad'', explorando la capacidad de un padre para sobrevivir y principalmente mantener en medio de la pobreza y la desocupación a su hijo. Entre otros ejemplos, podría citar a la alemana ''Cuatro minutos'' o a ''Babel'', dos películas fuertes desde cualquier punto de vista.
Sería un delito no considerar a ''Half Nelson'' como parte de esta catarata de películas que llevaron en alto las relaciones humanas, el cine social o sociocultural, largometrajes con el poder suficiente para conmover con una sencilla mirada y hacerla tierna, profunda, creíble, estimulante, pero siempre cuidada. El retrato y/o denuncia social demostró no siempre estar del todo bien orientada. Por buena que fuese, ''Secreto en la montaña'' tuvo muy diversas repercusiones y sí, no tuvo ninguna clase de cuidado en lo que podría caer bien (o no) al público espectador. Las denuncias, por otro lado, cargan con un negativismo provisto por el mismo encuadre. ''Ciudad de Dios'' en el 2.002 fue un éxito, la crítica le besó los pies, el público la aclamó; ''Babel'' y ''Slumdog Millionaire'', en cambio, ya fueron vistas desde la miseria y la pobreza, desde la crudeza, desde el asco, etc.
Half Nelson narraba uno de los dos temas que años más tarde abarcarían un enorme espacio en el cine internacional. La educación y la religión, de modo acentuado o indirecto, actualmente ocupan un interesante rol en el cine y un desconocido llamado Ryan Fleck investigaba el tema años atrás, acercando su cámara a un panorama conflictivo, duro y desesperanzador.
No fue una película muy popular, pero fue bien vista en algunos festivales y entregas. Nominada a un Premio Oscar, el rubro de mejor actor en que Ryan Gosling compitió con un conmovedor O'Toole, un superhéroe como Will Smith, un carismático negro en la ''comedia dramática'' El Último Rey de Escocia (que ganó el premio) y con un merecedor del premio como Leonardo DiCaprio por el drama ''Diamante de Sangre''. Por ser, de las cinco, la película menos popular y la de mayor tendencia a la crítica, la interpretación de Gosling es sumamente inquietante y devastadora. En el primer tercio vemos una escena en la que el actor pide desesperadamente ayuda sólo con callar. Es en un baño y él está derrumbado por los efectos del crack. Alguien golpea su puerta y su pedido de ayuda es simplemente no responder, para verse en el peor de los estados junto a una de sus alumnas. Como profesor de historia en un instituto educativo, es interceptado en la nebulosa por una mujer cuya vida no era tan fácil como lo parecía. El secreto realizó su maniobra y de algún modo vinculó ambos corazones en conflicto, sin segundas intenciones ni nada. La relación es la medicina recomendada para este tipo de casos, y el hombre intenta hallar desde su encuentro y desde su otra vida (la familiar, la propiamente suya) respuestas, salidas, escapes o tan sólo rendirse.
Aquello que representaba la unión de estas dos características personas era exquisitamente palpable. Un secreto duro para cualquiera, algo oculto, propio, que a lo largo de la historia apuntó a la vergüenza, la degradación y al dolor o a la locura. Todos los sentimientos de una persona poseída por los efectos de una sustancia viciosa, en relación a la muchacha en quien volcaba todas sus desgracias. Y viceversa. El joven fue fortaleciéndose desde el encuentro, intentando hallar otros estímulos para su vida, como para tomar un rol de sobreprotector y defender a su acompañante. El dúo, en conjunto, va tratando de solucionarse a sí mismo el conflicto de ambos, que no están muy lejos del abismo y que de algún modo atormenta la aparente calma de un colegio perfeccionista.
Entre los muros suceden los mayores errores de la película. La fórmula de imperfeccionar al docente para humanizarlo se tornó una acción desesperada. Todos los ejemplos que dejaban mal parados al profesor eran, a diferencia de la película de Laurent Cantet ''Entre les murs'', estrictamente exagerados. El resto del juego escénico, intercalando escenas (3 o 4) sobre la historia del mundo, haciendo (no siempre) referencia indirecta a la situación de los ambos personajes, los planteos de los muchachos, los puntos de vista, el manejo de los conceptos, todo aquello que atraviesa el salón de clases estuvo de sobra. Probablemente habría resultado suficiente enfocarse dos veces en la vida profesional del joven docente, la diferencia de su relación con la alumna con quien comparte su secreto, antes y después del hecho.
Aunque le falte bastante para ser una película intocable, ''Half Nelson'' es un drama que emociona, entretiene, estimula y apunta a que la mejor solución a una adicción son las relaciones humanas. Quizá por este motivo, en este foco, la película pueda considerarse perfecta.
Puntuación: 6/10 (Buena)

viernes, 2 de abril de 2010

Dos hermanos: una película buena onda. Nomás.

Dos hermanos

Me es sumamente difícil juzgar esa película, o mejor dicho, este estilo de películas. La causa principal es que Daniel Burman es uno de los directores a los que más admito. Sus películas me fascinan, desde el aspecto crítico y desde lo personal. A ésto se le suma el haber visto ''El primer día del resto de nuestras vidas'' hace poco y horas más tarde, la película de Burman restante, ''Derecho de familia''. La primera, un relato complejo y sumamente irónico de la familia. Francia vuelve a dominar el marcador. Para mí, horas más tarde, Argentina y su derecho de familia ha enviado a MI pantalla grande un producto bello de ver y de sentir. No es necesario compararla con la francesa, pero sí uno puede comparar a Burman con Burman. Su obra máxima, ''El abrazo partido'', ha dado orígen a un estilo muy personal que se prolonga con ''Derecho de familia'' en 2.006 (una comedia dramática que maneja muy bien las emociones, principalmente la complicidad en las miradas para generar más gracia y no hacer un drama tan heavy), ''El Nido vacío'' en el 2.008 (una historia que parece plantear más la soledad de los padres que la vida de los hijos en relación a ellos) y ahora con ''Dos hermanos'' en el 2.010.
Dando un salto enorme desde la relación de paternidad a la hermandad, comete uno de los más grandes delitos que se recuerden en el género: combinar el aburrimiento con una historia de familia que da para todo y se queda en la nada, siendo tan sólo una pésima exhibición sentimentalista, un intento de convencer, reir y/o llorar.
Repleta de grietas en lo interpretativo y de enormes exageraciones, ''Dos hermanos'' es un producto libre y barato, pudiéndose comparar más a ''Esperando la carroza 2'' que con el resto de las comedias nacionales. Los primeros veinte minutos parecen ser la proyección del goce de la mediocridad argentina. Los otros ochenta directamente son insoportables. El cruzar los roles y ubicar a Antonio Gasalla en un lugar más dramático, y a Graciela Borges en el cómico (por así decirlo, la película no es ni cómica, ni dramática), no está nada mal. De la fórmula, sólo Borges sale viva, destacándose no por interpretar bien a Susana (la hija fría, calculadora e interesada; ebria, sin filtro, etc..) sino por estar lo suficientemente capacitada actoralmente como para sostener un fracaso tan grande, y sostenerlo bastante bien (no hace maravillas, pero su mirada crítica y su incapacidad de moderación crean un perfil entretenido y algo dinámico).
La historia muestra a dos hermanos vinculados por una relación de odio-amor (principalmente odio, aclaro) que son obligados (de alguna manera) a vivir juntos al otro lado del río. Él es un dominado, desde el primer minuto, con una notoria apariencia homosexual, una vida acabada y al borde del fin. Característicamente, él puede ser el padre de su hermana y esposo de su propia madre que muere al inicio de la película. Ella es una mujer de trabajo, a la que poco parece importarle la familia, apasionada por el alcohol y la buena impresión. Uno naturalmente puede resumir el resto de la película como ''una cinta de aventuras barata dedicada a narrar la intolerante (o intolerable) relación de dos hermanos en conflicto'', con un final flojo y previsible, para rematar una trama absurda.
Como si ésto fuese poco, la ausencia de Mirtha Legrand la hace protagonista. Los personajes la nombran unas seis veces en toda la película, están entusiasmados por verla aparecer, la ven a través del televisor y la elogian a más no poder. Una santa, una ''remadora'' del conflicto, elegante, importante... No digo que no lo sea, al contrario, pero... ¿Acaso esperan ser invitados, los actores y el director, en el primer programa y ser felicitados por la Diva? Así parece. Sólo ha estado ausente el ''dedicada a Mirtha Legrand''. De cualquier modo, hay un grave error de cronología y Mirtha tiene que ver. El programa inicia y de inmediato ambos hermanos van a oir las conversaciones de la casa de al lado. Cuando acaban de estar sus oídos apoyados a un vaso, uno le dice al otro ''el programa acabó''. Y dudo que hayan pasado 2 horas, más aún cuando de fondo se puede oír el programa. Un error que muestra la desprolijidad y la baja calidad del largometraje. Uno de tantos.
Por breve que sea, se hace larga. Para los que están entusiasmados y mueren por ver esta ''gran'' comedia dramática, les digo: este producto es increíblemente mediocre, denso, tonto, absurdo, inmaduro, barato y aparentemente orgulloso de sí mismo. Un elenco para el cachetazo, un guión que es básicamente un rejunte ecológico de terribles conceptos, de insultos, prejuicios y otros recuerdos hirientes para lanzar durante el extenso período. Falsa, superficial y estricta. Una película con claros fines comerciales, una presentación de apariencia exquisita que trae consigo una bochornosa posdata. Todo lo que uno ve en ''Dos hermanos'' es, ni más ni menos, que una enorme falla del cine nacional. Decir que es peor que ''Esperando la carroza 2'' no es poco, y sí, verdaderamente lo es. Rescatar del paquete un par de escenas (el solitario funeral o el final de Edipo Rey, que debió ser el final de la película) para calzarlas en la balanza con un resto horroroso, con momentos absurdos realmente pesados (vamos a señalar, por ejemplo, la conferencia de prensa del embajador de Brasil, la escena en que ambos se ponen a escuchar las conversaciones de la casa de al lado y se recriminan cosas durante 10 minutos, o en la que él le dice de todo a ella mientras duerme para justificar lo que he dicho con respecto al guión, una interminable catarata de insultos desmedidos), todos ellos son momentos patéticos, tristes, tediosos, molestos, que otros pueden interpretar como la completa capacidad del cine nacional. Ésto está lejos de ser todo lo que el país puede hacer, Argentina tiene mayor capacidad. Sin embargo, algunas historias parecen disfrazar nuestra técnica y hacerla confusa. A veces, más de uno puede preguntarse si lo que el país puede hacer, es películas como ésta o películas buenas.
Aclaración: si quieren ver algo bueno de Burman, vean todo... menos ésta.
Puntuación: 3/10 (Mala)