domingo, 18 de abril de 2010

Cinco minutos de Gloria, ochenta minutos de irregularidad.

Cinco minutos de Gloria


''Para hablar del hombre que soy, necesitan saber el nombre que era''. Este es el inicio de, se presume, una obra maestra dirigida por un director extraordinario como Oliver Hirschbiegel. No es fácil lidiar con la presión, eso lo sabe cualquiera y más que nadie este sujeto, quien ha dirigido hace cerca de una década la mejor película del 2.001, ''El experimento'' (junto a La stanza del figlio). Además, no olvidemos que ha sabido construir con los aires de ''El Pianista'' una fantástica pieza sobre la Segunda Guerra Mundia, ''La caída'', sobre los últimos días del dictador Adolf Hitler. Para un remate temible, en el 2.007 demuestra que puede con la ciencia ficción y recrea un producto digerible, pese al contexto, como ''Los invasores'', con Nicole Kidman y Daniel Craig. Concluyendo así, en el 2.009 trae entre manos la que parece ser su más grande obra maestra, esquemáticamente similar al experimento y con una sensibilidad mucho mayor a sus anteriores obras.
Lo que sucede con ''Cinco minutos de Gloria'' es complejo, digno de una película más que compleja. Pudiese uno compararla con películas de enorme talla, como ''En el dormitorio'' por la relación que existe entre un vengador y un asesino, o de menor reconocimiento como ''La muerte en vivo'', si no fuese porque este largometraje tiene escapes únicos, situaciones de altísima tensión muy bien conseguidas. Pero si la comparase con el resto de las obras maestras de Hirschbiegel, diría que no fue la tarea más inspirada del sujeto, por el contrario, mostró distracción principalmente en el último cuarto de la película.
Es visible una división de cuatro partes en esta película. Por un lado, el pasado nos muestra como una banda con fines que momentáneamente desconocemos, busca a un hombre para matarlo. Luego, 33 años más tarde, vemos a ambos ser conducidos por dos choferes diferentes, en dos autos diferentes, hablando con éstos sobre sus emociones en cuanto al encuentro, programado por un ciclo televisivo que planea unir a un asesino con el hermano de su víctima luego de haber cumplido uno 12 años de condena en la prisión y el otro 33 años de condena psicológica. Luego, ya atravesando la media de la película, vemos la grabación del programa televisivo como un primer desenlace y los últimos 20 minutos como un segundo desenlace. Y con nudos muy marcados, esta película parece ser un ejercicio moderno de cine estructurado, o el anexo de cuatro cortometrajes con alguna que otra cosita en común.
El espectador logra concentrarse con unos primeros 40 minutos para el aplauso. Con un gran sentimentalismo, nerviosismo y temor, los mismos actores protagónicos por separado nos arrastran a una verdad de la que ellos mismos, como profesionales, parecen estar ansiosos. Cuando los estudios televisivos acaparan toda la atención, donde todo comienza a ganar frialdad, sequedad, donde la estabilidad se empieza a quebrar generando un clima totalmente impropio para un inicio tal, para una introducción generatriz de tanto dolor y para una prolongación tan exquisita, es casualmente donde ''Cinco minutos de Gloria'' empieza a generar un drástico declive que la lleva al borde del abismo. Los medios de difusión, nuevamente en una película suya, se hallan detrás del concepto de redención. Lo que se funde, en este caso, son dos poderosos ideales irreconciliables. Uno de ellos, es la filmación de una película dramática, agresiva y humana, donde un diálogo parece sostener el vínculo hasta que la intolerancia de cual sea lo dicte. El otro, es la filmación de un producto satírico (inclinándose más a la película ''Live!''), donde la crítica, en lugar de ser a la política y sociedad irlandesa, es a los medios de comunicación. Todo esto puede detectarse cuando, en momentos donde la película está al límite de alcanzar el clímax, la tensión se detiene de modo tajante, y curiosamente la causa es del mismo programa. Cito, por ejemplo, el camarógrafo que se tropieza en la escalera.
No quito que cualquiera de los dos puntos esté bien. El mayor conflicto de esta película es que no se halla una visión de, puntualmente, alguno de ellos, y tanta crítica conjunta y removida, parece demasiado turbia, demasiado rebuscada y por sobre todas las cosas, polémica.
En cuanto al cuerpo actoral, ambos realizan una labor interesante. No digo que sean sobresalientes, pero hacen lo suyo y lo hacen bien. Verlos juntos genera intensidad. El problema es que poco tiempo los vemos unidos y enfrentados, ya que se desaprovechan momentos en los que ambos individuos están conectados en un mismo espacio, que -por supuesto- merecen mejores planteos (como el cruce en el estudio televisivo). La dirección, es indudablemente lo que permite que ''Cinco minutos de Gloria'' genere escalofríos, lo que nos arrastra a esta verdad, a esta sucia y (posiblemente) despiadada confrontación. Todo lleva a un punto que conocemos, aunque desconozcamos cómo podrá acabar. Si de un modo realista como ''En el dormitorio'' o inexplicable, como ''Camino a la redención''.
Cavar profundo en una llanura donde todos los sentimientos son claros cuando se trata de asesinato y culpa, es darle vueltas a un final más que preciso. Esta película puede verla y entenderla cualquiera, pero interpretar diferentes reacciones de los personajes, podrán tan sólo aquellos que alguna vez han asesinado o han perdido a algún ser querido bajo las manos de algún asesino. El público, para poder comprender los hechos y las causas, debe ser entonces un público limitado.
Puntuación: 5/10 (Floja)