domingo, 18 de abril de 2010

Luna nueva, nada nuevo.

Luna Nueva


Crepúsculo, la película americana sobre un vampiro de apariencia inofensiva y una mujer que se siente atraída por él, ha logrado grandes éxitos de taquilla convocando a enormes masas de adolescentes a las salas de cine alrededor del mundo. Una película que a pesar de no ser extraordinaria, tiene sentido, romanticismo y algo de entretenimiento. Por ser películas de dos horas de duración, ésto último es algo fundamental a la hora de ver un producto fantasioso como éstos.
Luna Nueva, la secuela, puede considerarse lo opuesto a la anterior, ya que deja de lado las cuestiones causales (uno se ubica en el inicio de Crepúsculo, donde vemos cómo Bella se va enamorando de Edward) convirtiéndose en algo mucho más puntual; aunque no sólo es ésta estrategia narrativa la única que cambia, y como todo cambio, tiene tendencia a constituir grandes diferencias que en este caso, comprometen (y mucho) a esta segunda parte de la saga.
Una situación pone en riesgo la vida de Bella y Edward, el vampiro, decide dejarla. No lo hace de la mejor manera (internados en un bosque a punto de oscurecer completamente) y se fuga del mundo que tantas alegrías le ha dado. La muchacha cae bajo la protección de Jacob, su amigo de la infancia y ''enemigo'' del vampiro (un hombre lobo), por quien también se siente bastante atractiva. Viéndose desconsolada e indecisa, sigue considerándose en riesgo y debe elegir entre amar eternamente a la ausente figura de su vida o amar a quien no la hará tan feliz, pero la mantendrá alejada de la soledad.
La respuesta es obvia, y ni siquiera vale la pena entrar en detalles. De impredecible tiene poco y nada, dejo en claro. Pero el mayor error de la película es todo lo que viene antes de esta resolución (resumiendo, dos horas). El ejercicio apurado de los capítulos del libro hace que la película se vaya de las manos. Por momentos se hace insostenible; en otros, insoportable. Y promocionarla como un ejemplo de cine adolescente superior a la anterior, ha sido una de aquellas cosas que al final de la película, nos hace concebirla como una decepción. Incluso para mí, alguien poco fanático de estas cosas que a la larga ha llegado a creer en una mejoría.
La historia es larga, y toda la enternecedora y ''crepuscular'' historia de Ed y Bella se cae a pedazos, envuelta en toda esta nebulosa de aburrimiento y pesadez, de intolerancia pura, de falta de fe y de ridículo. La decadencia es notoria, y aparentemente se tratará de algo prolongado y constante, aunque digan otros que usar el prejuicio es algo erróneo. Nadie tiene derecho a tratar con este tipo de cosas.
Kristen Stewart demuestra una vez más que es una de las peores actrices que existen sobre la Tierra. No sirve para nada, ni siquiera para hacer de ella misma, ni para fingir enamorarse de alguien imposible y que sea creíble la satisfacción de haberlo logrado. Vale aclarar que Pattinson tampoco realiza maravillas, pero sí que de alguna manera logra superar su anterior performance. Lo inexplicable es la intervención del personaje de Jacob, interpretado por un completo desconocido para mí, Taylor Lautner. No logré entender si la idea era hacernos creer que Bella podría flaquear y quedarse con él, o que supuestamente uno debía morirse de amor y/o pasión por alguno de estos personajes. Vamos a incluir a la Stewart en el conjunto. Son tres actores completamente anti-estéticos, desde cualquier punto de vista, cosa que juega en contra en la elaboración de una película de romances (a favor de las de terror, por supuesto). Pero este muchacho, que por lo que he oí fue considerado una especie de galán (!), parecía enorgullecerse de haber hecho las cosas mal. Su interpretación fue terriblemente ordinaria, pero lo peor, es que el personaje pareciese causar pasión, y eso es lo más molesto. El trío protagónico me resulta completamente chocante, amateur y desubicado.
En este género, podría llegar a intentar concederle a Luna Nueva, un lugar cercano al status de una extraordinaria película romántica de terror como Criatura de la noche: vampiros. Sería cometer un enorme delito, desde ya, puesto que por girar alrededor de una historia similar, la primera pareciese una parodia de la segunda (vale aclarar que fue publicada más tarde), una versión desagradable, despiadada, descuidada, desprolija y destructiva de un género que iría haciéndose popular a lo largo del tiempo. Me costó hallarle algo positivo a esta espantosa secuela. Desde el costado humorístico (que siempre está ''presente''), debemos evitar las miradas de los planos donde vemos a la Stewart poner cara de asco cuando le recuerdan su cumpleaños; desde lo humano, interno, debemos comenzar a verla cuando el sueño del espejo haya pasado de largo (me parece completamente fuera de lugar); desde lo estético, debemos ponerles máscaras a cada uno de los personajes; desde lo interpretivo, enmascarar a los actores; desde lo técnico, ni los efectos visuales mejoran, ni los insuperables planos verdosos que en la anterior eran exquisitos y en ésta van en retroceso; desde lo terrorífico, seguir participando; desde el entretenimiento, ponerse fuerte y no aburrirse. En fin, por desgracia, la película no tiene demasiada virtud que digamos. Quizá lo positivo sea el final, ver que la ''fantasía'' se ha acabado, que la decadencia seguirá prolongándose con mayores graduaciones y que quizá, de esta decadencia, la próxima secuela sea al igual que Transformers 2, algo pésimo pero divertido, pues a estas alturas, no podemos hacer otra cosa que burlarnos.
Aclaración: insisto en cuanto a la superioridad de la sueca ''Criatura de la noche: vampiros'' y aprovecho para recomendarla nuevamente.
Puntuación: 2/10 (Mala)

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajaja... me encanta, porque mientras mas escribis sobre la critica de la pelicula, mas nota baja le va... jajajaja.. pase, desp de mucho tiempo