sábado, 15 de mayo de 2010

Carancho.

Carancho.


Hay personas asociadas a los excesos, a quienes usualmente se les van las cosas de las manos. Motivos sobran, pero aún así hay uno solo y puntual con enormes probabilidades de asociarse a este tipo de situaciones. Quienes por crear situaciones polémicas son elogiados, inventan (o mejor dicho, se apropian) un estilo que los identifica y que está claramente basado en una amplificación forzada de sus efectos en películas anteriores. Puedo mencionar el caso específico que más se acerca al de Pablo Trapero y su ''Carancho'', y es el de Park Chan Wook, director de la trilogía de la venganza (de la que se destaca, tanto crítica como comercialmente ''Oldboy: cinco días para vengarse''). Sabemos que con éstas, e incluso con la fantástica ''Soy un cyborg'', ilustra en la pantalla cine de verdadera categoría, de un estilo propiamente suyo. Hay locura y vueltas de tuerca infernales, pero que a la larga -pese a su enorme complejidad- alimentan al espectador.
Trapero, por su parte, demostró con ''Leonera'' (su anteúltimo largometraje) tener una mirada crítica de las cosas, colocando en ellas algunas cuestiones más personales (que pueden relacionarse con el resto de su filmografía) y adornando el plato con una crudeza infernal de -en ese caso- las situaciones en las que se vive dentro de una cárcel, o en las que viven las mujeres embarazadas dentro de la misma. Fue elogiado por una película que realmente lo merecía, una muy buena mirada de la vida paralela que no todos los ciudadanos conocen (por suerte). En ella mostraba violencia y sangre, maltrato, inseguridad e injusticia. Y fue bueno. Muy bueno.
''Carancho'' viene a ser una amplificación de ''Leonera'', una visión aún más aniquiladora de una cuestión actual (como lo son los accidentes de tránsito y los negocios sucios que se entretejen detrás de los mismos) inspirada en un clima sucio y peligroso. Lo que sucede con ''Carancho'', es que corre el riesgo de irse de las manos de cualquier director (argentino o no), y hasta puedo decir que si la hiciese el mencionado coreano (cuyo cine me encanta), podría ser algo muchísimo peor.
La historia (que, repitiendo la fórmula de la ganadora del Oscar ''El secreto de sus ojos, vuelve a combinar el thriller con el romance y el drama social) gira alrededor de dos personas. Ambos están destinados a enamorarse, e incluso sus labores, de algún modo, pueden complementarse. Como telón de fondo, un clima de inseguridad e inconciencia colectiva (ésto último forma parte de lo que más me molesta de la película) contenido en la sociedad que tan bien nos caracteriza. Del peligro, de toda la sangre utilizada para exagerar (o para convencernos del realismo conjunto de tantas colisiones) y de este vínculo pasional (que demuestra ser pura y exclusivamente erótico) nace una película con menos solidez de la que plantea.
La nueva película de Trapero no es más que un folletín de buena conducta, una carta de presentación prolija con un sinfín de intenciones detrás suyo, un boletín informativo para la conciencia de una nación que multiplica sus errores, una prueba de fe con hambre de premios, una producción que por soberbia, a Trapero le suena incómoda (no olvidemos en donde nace este gran director). Tan sólo un thriller con ganas de quedar bien, que va y viene -de principio a fín- simulando ser un núcleo de inteligencia o -peor aún- un programa de asistencia. Comienza con un informe que todos alcanzan a leer (en un límite de tiempo demasiado breve), pero que nadie logra asimilar; prosigue durante poco más de una hora con sangre en todas sus formas y cantidades, cadáveres putrefactos, violencia extrema, incisiones, traumas y huesos rotos, para acabar con unos diez minutos de resolución irregular que en lugar de ser original, parece ser extraída de algún comercial de ''Luchemos por la vida'', como para hacernos pensar en que somos nosotros los que hacemos las cosas mal. Ellos no. O al revés (en un segundo caso).
Para colmo, lo único humanamente rescatable es la relación difusa entre un ''abogado'' y una enfermera, siendo Darín un grande (una gran actuación) y esta última demasiado pequeña como para sostener su papel. Un personaje que mezcla ingenuidad con pasión y cansancio, aunque nada parece creérsele: por el contrario, en ningún momento se ve a ninguna Luján, sino a una actriz que en ''Leonera'', por suerte, ha hecho las cosas demasiado bien. Y sí, deja con muchas ganas de más. Las escenas en las que están juntos parecen ensayos de algo totalmente serio, hay demasiada desprolijidad, las miradas son demasiado sucias, aún más de lo que la historia plantea. Martina Gusmán no realiza una interpretación correcta, acercándose a una Shelly Duvall en ''El resplandor'' de Stanley Kubrick, haciendo el ridículo a lo largo del pasillo. La diferencia es que las películas son totalmente opuestas, y una está barnizada de sátira (lo cual, justifica algunas cuestiones); la otra se jacta de ser algo completamente formal, cuando desafortunadamente no logra el nivel de sus enormes intenciones.
El impacto que logra Trapero es enorme, eso no puedo negarlo porque, de hacerlo, nadie podrá creer que haya sido ésta la película que vi. De hecho, lo es. Este impacto no le juega a favor durante el eterno encuentro, aunque garantizo que no da lugar al aburrimiento y en muchos momentos, la atmósfera delictiva alcanza a sobornarnos. , Uno siempre está atento y abierto a más y más; algunos otros, asqueados de hemoglobina, quizá prefieran mirar a otro lado. Particularmente, creo que el impacto visual es algo fundamental para la elaboración de una película como ésta, siempre y cuando haya una composición estructural favorable, una solidez en la narración y sea interpretativamente creíble. Por eso mismo, insisto, el problema de este impacto es que se torna abusivo al enfrentarse a la falta de todas estas herramientas: se ve artificial y hasta desubicado, porque al ser el único medio de conexión entre la ficción y la realidad (dejando de lado, un ''segundo'' medio poco confiable como la propaganda hipócrita de la introducción), va perdiendo fuerza y encanto. Entiendo que las intenciones hayan sido buenas, y de hecho creo que técnicamente esta producción es brutal (lo cual no permite que el nombre del cine nacional decaiga), pero no creo que con ganas de impactar pueda lograrse demasiado. Al menos no ha sido éste el caso de Trapero.

Puntuación: 4/10 (Regular)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la verdad me parece re bien !!! es la mejor pelicula que vi hasta hoy es lo mas con un elenco fabuloso y expetaculares

Olvin Otero dijo...

Oye la destrozaste.! El final me pareció un poco 'hollywoodizado, pero entretiene.

A Carancho siempre la recordaré por la canción de los créditos: Orugas - Las pelotas. Que buena canción.!! jaja