domingo, 16 de mayo de 2010

Ricky gives you wings.

Ricky


Hay cosas que el hombre no puede explicar. Generalmente, esto sucede cuando lo que es cuestionado no está al alcance de sus conocimientos, que cada vez menos. Y puedo asumir, que lo que ha conseguido hacer François Ozon con ''Ricky'', una de sus más recientes películas (aún espero impaciente ''El refugio''), es completamente inexplicable -al menos, desde mi persona-, pues mi magnífico afán por entender sus intenciones no ha alcanzado siquiera a explicar al menos uno de sus (evidentemente) tantos propósitos.
El rostro de Ricky y su inicio me llevó a pensar que vería una película de altísimo contenido dramático. Probablemente esto se debió a la dolorosa escena inicial, que fue rápidamente abandonada, estancada en otro plano que no volvió a ser utilizado. Podríamos nombrar a este plano, como el de las ''emociones bien manejadas'', ya que en contadas circunstancias, la película nos volvería a regalar momentos de tanto melodrama como ése. Pero con el correr de los minutos, la proposición tuvo una transformación de enorme intensidad, posiblemente la causante de que al cabo de una hora y media, no haya podido entender demasiado lo que quiso decir o mostrar.
François Ozon es el responsable de grandes películas, como ''8 mujeres'' y ''La piscina'', dándome con ésto la posibilidad de pensar que vería algo inteligente, agresivo -quizá- pero mínimamente con algo de sentido. Esta comedia dramática con toques de fantasía (o, mejor dicho, esta fantasía con toques de comedia dramática) nos traslada a otro mundo lejos de lo real; sin demasiada explicación ni formación, todo parece ser demasiado ''normal'' para la familia, directa receptora de tan inmensa gracia. Una especie de ángel, por así decirlo, o un bebé de aparente buena conducta con dos alas en plena formación que brotan desde su espalda. Sus padres se conocen y forman, a primera vista, una conexión erótica que los lleva al acto sexual en un baño. Ella ya tiene una hija que va al colegio, pero es madre soltera, y al encontrarse con este español (que, bueno, vive en Francia) reconoce que el destino la ha enfrentado a la posibilidad de formar una familia de cuatro.
El período de gestación importa poco y nada, porque como he dicho, no es una película formada (ni académica; al contrario). Ricky nace en condiciones normales, crece en condiciones normales y duerme en una habitación cuidada y vigilada. Unas pequeñas marcas comienzan a desarrollarse en su espalda y frente a la acusación de ser un hombre violento, el padre decide marcharse de la casa, dejando a las dos mujeres con esta carga que luego se vuelve una gran sorpresa.
El resto de la película -cabe mencionar que traduzco ''resto'' por ''una hora''-, muestra las ''aventuras'' (por así decirlo) de un bebé con alas, siguiendo su inusual metamorfosis y la reacción de quienes le rodean. Cuando el caso se hace público (en un supermercado, bajo circunstancias completamente chocantes), la pequeña familia se ve acosada por los medios y una sociedad curiosa que pretende observar al fenómeno con sus propios ojos.
Si el mayor interés de Ozon es mostrar la explotación de fenómenos (y, para mencionar un largometraje glorioso, puedo citar como ejemplo de Lynch y su hombre elefante), realmente coincido en que su ambición es grande, y los resultados son muy buenos. Ahí sí, el circuito que forma ''Ricky'' pasa a tornarse dramático (e incluso todo lo que en un inicio nos hace ''reir'', puede convertirse en algo deplorable) y Ozon consigue el mejor marcador (dentro de las limitaciones que le provee su propia creación). Ahora bien, crear una comedia para sentirse bien, con aires de un Disney desolador y para colmo querer mantenerse firme con una seriedad hipotética y tan perversamente dispar, no me parece un buen escape para un ejercicio casi poético, adornado con un final conmovedor para derretir a la familia sobre sus sofás. Para juzgar esta historia hay que considerar (o intentar hacerlo en este tipo de casos) sus verdaderas pretensiones. Puede concebirse desde la realidad social, como enfoque de la clase obrera (''El hijo'', de los Dardenne, tratado con un poco de delirio), o incluso como un drama sobre la familia, y el amor, en una atmósfera repleta de cursilería y ganas de vivir. Pero nada encaja, toda escena parece ser independiente de otra, ciertos sentimientos quedan inconclusos, no logran tener fundamento y todo el resto parece quedar en la nada, en el gran esfuerzo de hacernos perder tiempo.
Es curioso que en este tipo de películas, donde el realismo con pinceladas de magia y felicidad, haya tan poco ofrecimiento por parte de los actores y tanta ridiculez en la presentación del proyecto. Este ensayo, sea del tipo que sea, no tiene el impulso suficiente para llegar al corazón o a la mente. Ni el estudio del caso para comprender qué está pasando, ni el calor del alma de los personajes para sentirse uno, como espectador, contenido en un vínculo intenso de fraternidad. Que narrativamente no tenga poder y que las intenciones de Ozon no estén claras, no quita que técnicamente ''Ricky'' se vea bien. De hecho, aunque parezca salvaje, me uno figurativamente a la colectividad de curiosos, pues realmente he gozado de ver esas enormes alas florecer poco a poco. Desde afuera, el espectáculo se ve (pese a todo) bastante bien.
Puntuación: 4/10 (Regular)

1 comentario:

April dijo...

Acá estoy cumpliendo mi palabra.
1- Que te guste mi blog es un alago ya que lo conoces hace bastante tiempo y es la primera vez que me lo reconoces de esta manera ( Si no es que ironizaste, solo te reconozco ironizando por tu tono de voz, osea que en la compu se me hace dificil jaja)
2- Segui con tu blog! aporta muchisimo, ya sea para vos como para los que lo miramos
3- Se sintio tu ausencia en el grado hoy :(