sábado, 8 de mayo de 2010

Sólo un hombre, la sorpresa del año.

Sólo un hombre.


Hay cuestiones que a la hora de pensar en esta película, deben aclararse. La más importante y, seguro, la de mayor interés para el pueblo: la homosexualidad es un planteo vago que tiene la historia (una película gay sin golpes bajos), pues en lugar de ser un manifiesto físico, es algo mucho más psíquico. De esto se gesta un estilo privado, que suelen interpretar las películas de calidad asiáticas (podría mencionar, puntualmente, las agrias de Kim Ki Duk y las melancólicas de Wong Kar Wai) en el que la cámara consigue introducirse en la mente de los personajes (puntualmente en su ritmo emocional, en la naturaleza de sus sentidos) y de algún modo, aunque una película no tenga diálogos (es un caso hipotético; aclaro, ''Un hombre soltero'' los tiene) puede entenderse completamente con sólo ponerse en el lugar del protagónico.
A ésto, se añade una visión profundamente brutal de un protagónico insuperable, que se ha convertido en -sin dudas- lo más grande del año, algo más abajo de Christoph Waltz. Colin Firth es, realmente, George Falconer; su espíritu demacrado, su desesperanza y su modo de vida deplorable lo va conduciendo a un final predecible: aún así, lo que propone esta película no es un movimiento de tipo biográfico en el que se detallen ''las desventuras de...'' (un personaje frustrado en el amor, alguien que se quiere reencontrar en el más allá, alguien que tiene fe, etc.), sino que -siguiendo las reglas de una road movie estática- consigue mezclar un ser humano detenido en el tiempo (como el mismo Pablo Rago en ''El secreto de sus ojos'', con ya nada más que hacer en el mundo que vengarse) con personajes que intervienen directamente en sus pensamientos, en los de un individuo sin decisión propia, dominado por la conducta ajena y el punzante dolor. Durante el largometraje vemos una serie de personas (hombres, mujeres) que van mostrándole que el mundo puede estar peor , y además que en las condiciones que se halle, siempre es mejor estar acompañado.
Dejando esta observación de lado, la temática principal de la película sufre una enorme transformación tras la proyección del primer cuarto: es que inicialmente, parecía proponer ''Un hombre soltero'' que el miedo -alrededor del cual se suceden las diferentes situaciones- era a la diferenciación sexual (vamos a mencionar que el protagonista tuvo amoríos con mujeres, pero tiene obsesión y un característico encantamiento con los hombres en general, y está enamorado de un difunto a quien guarda en su memoria, a quien recuerda en su intimidad); sin embargo, a lo largo de la película, vemos que el planteo viene por otro costado, y es aún mucho más deprimente, frío y desolador. La vejez, muestra a personajes que ya no tendrán posibilidad de reconstruir sus vidas, incluso por sus pocas ganas de hacerlo. Quien ha vivido 16 años con un hombre que ha partido sin quererlo, quien ha visto a su esposo irse corriendo de su casa con otra mujer o quien limpia casas y muestra en su débil mirada estar enamorada de su patrón. Otros, en cambio, participan en esta transición de un modo más activo: Carlos, ese turista español con el que se encuentra, busca emociones y nuevas miradas de compasión en los Estados Unidos; su alumno, un hombre joven que ve en él una persona perfecta para confiarle sus sentimientos. Se deduce entonces que la juventud es algo interno y está basada en los ánimos de cambiar la vida de quien carga con ella, diferenciándose de un hombre que comienza a rejuvenecer el día en que, de algún modo, decide terminar con todo. Ahí es cuando dos enfoques tan fuertes se anteponen, y de esto nace una pregunta crucial: ¿Debo tomar ésto como un aviso, como una segunda oportunidad o seguir a mi corazón? Por ser tan compleja la cuestión, la resolución es -quizá- la más acertada.
Desde un inicio desconcertante pero alucinante, con una musicalización que ya comienza remitiéndonos al cine asiático, una introducción emotiva, hasta un final tan delicado y atosigante como inesperado, uno puede resumir que ''Un hombre soltero'' es una obra maestra con todas las letras: por su visión artística, el humanismo de las relaciones humanas e incluso aquel sacapuntas tan pequeño pero significativo que cualquiera ha querido ''ganarse'' algún día, prueba del respeto a la experiencia, a la posibilidad de creer en un hombre que busca depositar sus emociones en otro ser, alguien a quien -tras ocho meses de su muerte- busca apasionadamente, y no en vano.
Con el pasar de los años, de ser más valorada de lo que hoy es, probablemente logre ser considerada una película de culto: por sus referenciaciones históricas y artísticas, por su modelo narrativo (aunque yo no esté del todo de acuerdo) y por la sucesión de secuencias puramente melancólicas, que -básicamente en los primeros minutos- consiguen emocionar a pleno. Además, no sólo Firth como actor, sino como Falconer como personaje están extraordinariamente logrados. No es una película perfecta, pero tiene todo para que el público se sienta atrapado por la historia: su mayor error es dejar tantos cabos sueltos, tantas imágenes en el olvido, lo cual no es más ni menos que un capricho de -seguramente- cualquier espectador.
Para interpretarse como un drama psicológico, es sumamente necesario añadir a las miradas extensivas de paisajes memorables, momentos y fijaciones que expongan la verdadera naturaleza del hombre soltero: la escena en que un grupo de estudiantes están jugando al tenis, por ejemplo, y él detiene su mirada (no perversa, pero sí de encanto) en ellos mientras otro le habla; y él no permite que el otro reconozca en él y en su mirada el foco de su verdadero interés). Todo un logro, que se extiende además en todo el resto de la película; la cámara persigue con calma su visión apreciativa de las cosas, incluso en su extraña relación con Charlie (Julianne Moore), a quien ama profundamente. Los noventa minutos de este drama romántico dominan nuestra percepción emotiva y logran, por lo menos, crear un clima ameno. A esto, añade una reflexión artística fabulosa, un panorama psicológico íntimo y revelador, una atmósfera tan angustiante como posesiva, de gran encanto que nos aleja del mundo y nos instala en la congoja de este irregular George Falconer, para arrancarnos una sonrisa o una lágrima, en la instancia que sea.
Puntuación: 9/10 (Excelente)