viernes, 11 de junio de 2010

Robin Hood, de Ridley Scott.

Robin Hood.

El más reciente largometraje del cineasta Ridley Scott, una prometedora aunque bastante decepcionante cinta de acción que narra el orígen de Robin Longstride en la sociedad como héroe del reino que lo buscará como criminal.
Vale aclarar que no es ni la mejor ni la peor película de Scott, aunque sí una interesate opción para pasar el rato, dirigida puntualmente para el público joven (ya no digamos adolescente). Con unos cuantos minutos de más y un elenco que se luce poco (pero no por eso, un elenco malo), una recreación extraordinaria de la Inglaterra de los siglos XII y XIII.
· LO MEJOR: Cate Blanchett y la frescura joven del hermano del Rey y su prometida.
· LO PEOR: y más decepcionante, las confusas batallas cuerpo a cuerpo.

Crítica completa.

Creo que hay un momento en el que las películas ''gloriosas'' (esas de mucho presupuesto, muchos efectos sonoros y bastante ambiciosas) logran agotar de tal forma, que se tornan pesadas y además lo suficientemente aburridas como para llegar más allá del bostezo. Y sí, quizá las películas adrenalínicas, estimulantes, intensas, puedan asociarse más al cine de Tony Scott, mientras que Ridley supone trabajar con productos ''mayores'', que muchas veces se le pueden ir de las manos.
No será la primera vez, ni la última, en que esto suceda. Ridley, cuyo rostro repite sin cesar (un Russell Crowe que por mayor que se ponga jamás repetirá ese irreprochable rol de Josh Nash que en mi opinión, lo ha dejado entre los íconos de la década -tanto al actor como a su personaje) ha sido director de otras películas medianamente buenas como ''Gánster americano'' (que, bueno, es de esas que prometen mucho más de lo que cuentan y dejan con hambre), ''Red de mentiras'' (otra agotadora y lineal historia de suspenso político), ''Gladiador'' (la multipremiada que aún no he visto), ''Hannibal'' (o cómo destruir una película casi perfecta como ''El silencio de los Corderos'', de Demme) e incluso ''Blade Runner'' (extraordinaria película que he podido ver hace cosa de un año). Lo que tienen en común la mayoría de estas películas, es su capacidad de confundir en las escenas de mayor movimiento, donde no son nítidas las batallas, los enfrentamientos (puedo mencionar ''Cruzada'', también suya) y la técnica se reduce a la nada. Con Robin Hood no sucede nada ajeno a este tipo de problemáticas, donde todo enfrentamiento pasa a segundo plano y lo único que interesa (o lo seguro, lo que se entiende y lo bueno) es el paisaje de fondo: una Inglaterra del medioevo interesantemente construida, aunque no superior a la de ''Rey Arturo'' de Fuqua. En cuanto a la narración, persigue ese estilo de cuento idiota con aires de preciadísimo tesoro europeo y medieval, que este año sólo ha podido contar exitosamente la animada irlandesa ''Brendan y el secreto de Kells'' y desde su irregular curso hacia el final (el ''enfrentamiento final'' de toda película de acción heroica) va exhibiendo sus errores principalmente desde el exceso de metraje: casi dos horas y media de un ovillo desentrañable con una maravillosa pero indescifrable capacidad técnica.
Su falta de seriedad, emoción, impulso y el excesivo (y correctísimo) trabajo de la época la hace un producto pura y estrictamente valedero por sus cualidades externas, en lugar de valer por lo que lleva dentro, una densa catarata de clichés entre los que se destacan el antihéroe volviéndose héroe, el héroe detestable volviéndose atractivo (y trayendo consigo a la mujer correspondiente) y finalmente una batalla cuyo triunfo está usualmente definido. Son pocos los casos en los que el final invierte lo obvio, ligados generalmente a las películas sobre hechos verídicos. Cate Blanchett, rescatable del montón de actores (William Hurt, Max von Sydow,...) viene a ser esta chica en la que el héroe ve una chance para enamorarse de verdad. Es viuda y el encuentro es producto de una misión que el personaje de Crowe debe llevar a cabo después de un juramento. Para destacar: ni existe amor entre Blanchett y su difunto esposo, ni tampoco el honor que supone el personaje principal, constantemente infringiendo la ley no sólo política, sino moral.
El costado humano (vamos a mencionar el período en el que la pareja protagónica vive en la casa del suegro de la viuda) es lo mejor trabajado, y no requiere tanto presupuesto. Quizá el diálogo tranquilo, pacífico, es lo que más se destaca en la película: es humanamente seria pero cuando actúa de pretenciosa, se vuelve bastante inmadura, dificultosa y demasiado imperfecta.
Esta película necesita más corazón, impulso, una narración completamente diferente (acorde a un trabajo espacial minucioso y encantador) y un elenco con mayor frescura. Insisto que Blanchett, por estar pasada de edad, no está mal para su personaje; el resto del elenco deja en evidencia el poco tiempo que le queda en vida para hacer este tipo de películas. Sino observen la pareja joven que constituye el Nuevo Rey y su bellísima mujer. Otro ejemplo de gran frescura, de orígen desconocido.

Puntuación: 4/10 (Regular)

2 comentarios:

Ana Rosa dijo...

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Un abrazo, bye

Juli dijo...

Olvidable película...