lunes, 27 de septiembre de 2010

Un día en familia, de Hirokazu Kore-eda.

Un día en familia reúne, en algún lado de Japón, a seres bastante particulares que viven lidiando con sus emociones e ideas. Se reúnen en "la casa de la abuela" para conmemorar la muerte de Jumpei, uno de los hijos del matrimonio de ancianos que pese a todo intenta gozar de este reencuentro anual. Una divertida y emotiva tragicomedia llena de dulzura y paz, donde fluye el costado fraterno, cotidiano de esta peculiar familia. Una historia, en mi opinión, demasiado larga y empalagosa; sin embargo, no deja de ser una de las propuestas más ingeniosas de ese año. Desde "Pequeña Miss Sunshine" no me enamoraba tanto de una familia. Muy recomendable.

Aruitemo, aruitemo.



Trailer subtitulado al español.






Crítica.

"Aruitemo aruitemo". Esto es lo que se oye, entre otras palabras; lo que nosotros (junto a uno de los personajes principales - el hombre de la casa) podemos oir desde una bañera. Su esposa está del otro lado, fiel a él como lo ha sido durante tantos años. Han atravesado todo juntos, hasta la muerte de un hijo, con lo dura que debe ser. Le está dejando la ropa, cortésmente; él le pregunta dónde compró el disco que están escuchando. Y ella le cuenta la historia, con una voz tranquila, como quien ya tiene todo asumido. Una triste historia que una mujer menos fiel jamás podría haber asumido, y mucho menos perdonado. Son gritos silenciosos, que de manera constante se repiten a lo largo de este relato que abarca todas los aspectos de la vida, los miedos, los rencores, las tristezas, las alegrías, los fraudes...
''Un día en familia'', como la traducción la ha arrastrado durante una semana nada más al cine platense, es una película repleta de pequeñas maravillas. Muestra, tal como cualquiera puede imaginar, un día en familia: una reunión veraniega, anual, sin demasiadas intenciones (por parte de los hijos) de un reencuentro que les recuerde el fracaso, todo lo que se han perdido. Este matrimonio anciano acostumbra a recibir en su hogar a sus dos hijos, para una fecha poco feliz: el aniversario de la muerte del tercer hijo, el mayor, causada por algo que como espectadores ignoramos completamente. Cada uno de estos dos hijos, trae consigo su pareja y un niño (en uno de los casos, el niño es un "hijastro" que ha perdido, desafortunadamente, a su padre). Todos se juntan a almorzar, a pasar la tarde visitando las tumbas, a cenar, a descansar para, el día siguiente, partir. A éstos se les suman algunos personajes que intervienen en la historia de diferentes maneras y por diferentes razones. Todos pequeños acontecimientos que sazonan una propuesta interesante e inteligente.
Esta es una película tan sensible como ácida. Tiene un humor muy particular, en el que hace hincapié la ama de casa en cada uno de sus comentarios, y a su vez crea de modo paralelo una atmósfera cálida, dulce, armoniosa, en la que convergen miradas, palabras, lágrimas. No hay que olvidar que es una muerte de la que habla, y de éstas (miradas, palabras, lágrimas) podemos extraer algo de la historia pasada, que (y éste es un error que suelen cometer este tipo de películas) los personajes no tienen que recordar narrándola, pues ya la han vivido. Entonces, todo tiene relación con todo. Es cerrada tanto en la narración (me refiero a cerrada para dejar en claro que, dentro de los temas tratados, nada queda liberado a la nada) como en lo visual (durante la película hay símbolos que representan algo para la familia, y todas vuelven a tener un encuentro con ella, pasado un determinado tiempo - como es el caso de la mariposa amarilla). Toda la (no) poesía de la cotidianeidad se fusiona con la poesía de lo que la naturaleza representa para su cotidianeidad, de lo que resulta una (o más) historias de vida.
Hirokazu Kore-eda es el director de esta cinta con tintes rituales, sagrados, coloridos. Todas las características de una poesía (predominio de lo descriptivo, lo sentimental trasciende, hay un lenguaje más allá de lo poco que se dice) hechas película. Y una gran película. Visualmente impactante, bella, agradable. Todo lo que inspira (ternura, sentimentalismo) es auténtico y en ningún momento artificial. Lo que sí puedo decir es que, aunque no sea artificial, por momentos es demasiado. La película parece tan perfeccionista, que quiere darle sentido a todo (lo cual, no sé hasta qué punto puede ser o no un acierto) y se hace algo pesado. Esto, por otra parte, coopera para que cada uno de los miembros tenga una personalidad, un perfil bien acentuado, donde podamos ver sus aficiones, sus puntos débiles, sus recuerdos, sus costumbres, sus esperanzas y sus proyecciones. Uno se va encariñando con los personajes: con la ama de casa y sus comentarios desafortunados, agresivos, despiadados, o sus extrañas costumbres (como humedecer la tumba de los muertos); con un hombre que no admite su vejez; con dos hijos que intentan ser padres e hijos, y no pueden ser ninguno de los dos; con nietos que oyen anécdotas y tratan de encontrarle sentido a todo lo que no entienden. Con el pobre sujeto que siente culpa por la muerte del hijo mayor, de quien sentimos pena (y paralelamente nos reimos oyendo los insidiosos comentarios de la anciana).
Una pena que el discurso principal de la película pierda fuerza por el tedio que constituye el último tercio. Los últimos veinte minutos están compuestos por finales sucesivos -uno alterno al previamente exhibido- y parece ser eterna. Cuando la frase, cuando el momento llega, ya no hay acento. No hay impacto. Conmueve, pero no en exceso. Hay un constante intento de equilibrio que no logra estabilizarla, y cuando no debe, pierde demasiada fuerza, pero no tanta como para que nos sea indiferente.
Puntuación: 7/10 (Notable)

domingo, 26 de septiembre de 2010

El rebelde mundo de Mía.

Mía es una quinceañera rebelde, como su título (bueno, su traducción) muy bien lo explica. Vive con su hermana menor, cuyas contestaciones son tan fuertes como las suyas y parece tomarla como ejemplo a seguir, y con su madre, una mujer joven y soltera en vísperas no de un nuevo amor, aunque sí de un nuevo amante. Éste es Connor, un amigable joven que intenta tener una buena relacion con la familia, aunque oculta (así como ella, su amante) un pasado, un propósito. Desde un espíritu joven como el de Mía vemos su extraña relación con su madre y con Connor, a quien verá como cualquier cosa menos como un padrastro. Un drama feroz, de buena categoría. Recomendable.

Fish tank.


Trailer subtitulado al español.





Crítica.

Duro y atractivo drama adolescente. Gran Bretaña nos ha regalado dos grandes películas este año, ambas con una particularidad: la de ser historias poco originales pero aún así diferentes. Éstas son "Enseñanza de vida" y "El rebelde mundo de Mía", dos películas con varios puntos en común (la previsibilidad de ciertos aspectos, básicamente) pero con un encanto único. Una niña adulta exhala con fuerza y se asoma a un mundo al que ve de lejos. Está preocupada. Las relaciones sociales parecen no ser su fuerte, al menos no en ese día. La seguimos con una cámara que camina detrás y espía todos sus movimientos, sus gestos, sus palabras. Nos vamos dando cuenta de que las relaciones sociales parecen no ser su fuerte, pero ya no decimos "sólo ese día". Así es ella. Punto.
"Fish tank", representa la vida de encierro psicológico que viven muchos adolescentes en la actualidad, abstraídos no sólo por la tecnología, sino por los modos de vida, los hábitos diarios que cada uno esconde. Mía es una rebelde adolescente que vive saliéndose de un problema e ingresando en dos; su personalidad es impulsiva, grosera y chocante. Vive en su propio mundo, lejos de todo. Está en su propia "casa" dentro y aún así lejos de su casa, donde no parece ser muy bien recibida por una madre soltera demasiado dominante y una hermana histérica. Esta "pecera" (como lo indica verdaderamente su título) es el lugar en el que viven casi todos los adolescentes, nadando en sus propias acciones, ahogándose constantemente, encerrados, solos y juzgados por el afuera. Hace muy poco he hablado en este mismo sitio sobre la pecera de una adolescente como Paloma, de "El encanto del erizo"; son dos grandes concepciones de las vidas y sobre todo, de la psicología adolescente.
El lenguaje que se maneja, y no me refiero exclusivamente a lo verbal, es bastante duro. Lo digo desde el oscuro prólogo (ese caminar con atardecer de fondo), donde todo parece estar patas para arriba (el mundo, ajeno a Mía) y hasta el último minuto. Esto logra darle forma a una película, cuya calidad está facilitada por dos bases fundamentales: una es la mencionada rudeza del mundo. La otra se llama Katie Jarvis. Una actriz que transmite intención e intensidad en cada aparición. Es poderosa cuando se la ve en escena, con una frialdad cadavérica (además de una palidez inquietante) que domina todo a su alrededor. Representa la adolescencia demasiado bien; de hecho, no puedo recordar ni una sola película que la retrate tan bien. Supongo que eso es más que un logro.
Aunque los personajes (casi todos) sean tan estructurados como un robot, la ideología de "Fish tank" va en contra del "robotismo". Es más, hay tres momentos donde los tres personajes principales demuestran su costado humano, uno para cada uno. Esto sí, es bastante convencional (momentos donde las emociones rebalsan a través de pequeñas cosas que representan, para ellos, algo importante) y en el caso de Mía, bastante lógico. Igualmente se siente, llega, emociona. La química (o la no química) que hay entre los cuatro personajes principales (principalmente entre Jarvis y su "padrastro") es espectacular. Es otra película sobre una familia disfuncional, de la que no puede esperarse nada demasiado normal. El respeto no existe, ni de mayores a menores, ni viceversa; los gestos, ademanes, señas son actos de rebeldía que no sólo usan las niñas (también las adultas) para manifestar descontentos o disconformidades, y muchas veces exceden el nivel del que merece el otro. Pero toda esa naturaleza extraña y tan característica sirve como modelo o lenguaje para que los diálogos fluyan con espontaneidad y credibilidad. Nada parece sobreactuarse, todo está inscripto con autenticidad y convicción. El gran guión que ha creado la (también) directora Andrea Arnold (ganadora del Oscar por el cortometraje "Wasp" hace unos 6, 7 años) es uno de los pilares fundamentales de esta gran narración.
Más allá de todos los aspectos en los que se destaque "Fish tank", hay dos en los que (opino) falla. Por un lado, falta énfasis en el enfoque social (que al principio parece tener mayor fuerza y luego se va desinflando). Por otro lado, el manejo de los tiempos (en el segundo tercio parece bastante lenta pero introduce la alta tensión -y velocidad, digamos- del último, una idea impredecible y fantástica) es bastante irregular, aunque no es erróneo del todo. Conduce a un estado de shock en los últimos 30 minutos que le impide aflojarse en el final (y recuerdo "Cous cous", con ese montaje final de casi 40 minutos que te hace escupir el corazón de los nervios) y acaba bien en lo alto. Es una película que, más allá de sus grandes aciertos y sus fallas, se disfruta; por su fuerte intención, sus diálogos, su osado sentido del humor, por Katie Jarvis (que se perfila como una Actriz del mañana) y por la sencilla historia que cuenta: no es nada de otro mundo, y se destaca en el mundo de lo lineal: es conmovedora, dura, triste. Por momentos, no parece ser una historia antes vista. Una buena experiencia.
Puntuación: 6/10 (Buena)

martes, 21 de septiembre de 2010

El encanto del erizo, de Mona Achache.

Renée es la portera de un edificio de clase alta. Paloma es la hija de una de estas ricas familias, harta de su vida. Kakuro es un hombre viudo pero sociable que se muda al edificio y se enamora de la portera. Tres almas completamente diferentes protagonizan esta gran historia, que aborda no sólo el amor y el (los) cambio(s) que éste produce, sino que se da el lujo de criticar a la clase burguesa. Una interesante propuesta dirigida principalmente a las adultas/ancianas, aunque (por supuesto) ser disfrutada por cualquier público. Un drama con cambios constantes, de una narración lineal pero aún así confusa. A apreciar el discurso de una niña adulta que pese a ser demasiado pesado, es de lo mejor de la película. Recomendable (DVD).

Le Hérisson.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Una sencilla pero emotiva cinta francesa de media categoría. "Le Hérisson" (El encanto del erizo) es como aquellas películas que van tomando temperatura a la medida que pasan los minutos. Todo comienza con una introducción fugaz, deprimente, pero fría. Nada sabemos aún de Paloma, una niña de 11 años que, a 165 días de su duodécimo cumpleaños, tiene planeado suicidarse con la mayor de sus certezas. La frialdad predomina en un ambiente oscuro, dándole apertura al monólogo a través de un haz de luz que ilumina levemente el rostro de una pequeña adulta. Luego vamos conociendo qué hay detrás de la vida de la joven, no sólo a través de sus expresiones, sus diálogos, sus observaciones, sino además a través de una cámara de video en la que va registrando el curso de los días, desde su iniciación hasta el día del final.
Ella es inventiva, frágil, aunque seria. Demasiado seria. Se manifiesta a través de pequeños actos de los que sus padres, quienes llevan una vida ajena a su persona, no se acaban de dar cuenta. Su mirada crítica y su tendencia filosófica a la hora de ver el mundo me recordaba, mientras la veía, al personaje de Gael García Bernal en la brillante "La science des rêves" (Soñando despierto), con la diferencia de que éste es una síntesis de todos los personajes de "El encanto...", desde la torpeza del enamoramiento, la vida de encierro y hasta la creatividad de un niño adulto. Pero Paloma, independientemente del resto de los personajes, vive sola en un mundo que ella misma creó, y del que ella misma decidió marchar en su cumpleaños.
En el mismo edificio, de cinco pisos con lujosas residencias, vive Kakuro Ozu. Él es un japonés amigable que pretende algo más que hacer amigos y vivir en paz en medio de antipáticos burgueses: conquistar a la mujer que ha robado su corazón al llegar. Ella es Renée Michel: la portera. Hemos aquí, entonces, la primera gran pretensión de esta película: crear una atmósfera trágica donde el amor atraviese las diferencias sociales. Un Romeo y Julieta estilizado y sin personajes que impongan las barreras. Tiene 54 años, es viuda y casi no sale; le encanta leer y a través de la literatura logra conectarse (o ser conectada) por este nuevo residente. La relación va tornándose cada vez más seria, y ella va cambiando. La segunda gran pretensión es filmar la metamorfosis de un animal encerrado convirtiéndose en un ser libre y así retornar a algo común, demasiado americano para ser francés.
La película está adornada de melancolía, muchas veces incongruente con lo que realmente sucede en ella. Los encuentros son, a veces, brillantes; otras, poco creíbles. No cuestiono la enorme interpretación de Josiane Balasko ni todo lo que su mirada despierta; mucho menos me permito criticar a esta joven muchacha con un gran futuro (talentosa, sugerente, seriamente provocativa). El problema radica en las conexiones, y acá podemos culpar un poco al guión. Se da aires de libertad demasiado notorios y los encuentros van más allá del realismo, exceden cualquier clase de parámetros. Otras veces sí existe una congruencia entre la melancolía y lo que verdaderamente ocurre: acá es donde se produce el efecto del dolor, el arrepentimiento, donde uno puede hablar de predestinación y tiene un final a favor para acentuar este concepto.
"El encanto del erizo" es el primer largometraje de Mona Achache. Su mirada sociocultural (la mayor diferencia se produce a través del encuentro de Renée con la hija mayor de la familia Josse, que absorbe y hereda el alma burguesa de la familia, al contrario de su hermana Paloma) abarca gran parte del relato, y a ésto se le suma un discurso por momentos demasiado espeso. Uno no duda de la inteligencia de Paloma, ni de todo lo que a ella le preocupa (acabar su vida en una pecera, es decir, que su libertad esté limitada por un grueso vidrio), pero todo suena demasiado premeditado, y en lugar de poético, científico. Su mayor logro es la creación de peculiares personajes que se ganan el cariño del público, cada uno de ellos que independientemente de otro y hundidos en su propio conflicto, van no sólo conmoviendo, sino convenciendo.
Una dinámica y dulce comedia dramática, sencilla y agradable que por momentos puede confundir. Da la libertad al espectador para configurar su propia subjetividad e interactuar con esta interesante propuesta, quizá demasiado pretenciosa para lo que verdaderamente es.
Puntuación: 5/10
(Floja)

sábado, 18 de septiembre de 2010

Shortbus: humana, sensible, fantástica.

Ésta es una muy buena oportunidad para separar la sexualidad de lo que cotidianamente denominamos sexo. Un drama intenso y profundo sobre sensación y sentimiento, sobre los límites de la depresión y sobre cómo puede superarse a través de la gente, de conexiones sociales, de interacción. Con escenas muy acertadas, metáforas muy precisas aunque un optimismo extravagante, esta premiada cinta merece llegar al público masivo para invadir e impactar, para llegar al alma. Indudablemente "Shortbus" es una enorme sorpresa, para aquellos que la han esquivado durante tiempo; es sencillo, ya es hora de darle una pequeña oportunidad. Muy Recomendable.

Shortbus.



Trailer en su versión original.







Crítica

En algún lugar de los Estados Unidos, tan ficticio como real, un grupo de jóvenes vive el fraude, el éxito; el amor, el odio; el encuentro y el desencuentro. Son personajes comunes como cualquiera de ustedes, lectores, o como yo. Personajes que caminan, vacíos, por las calles; que viven, desolados, en un apartamento; que requieren, de alguna manera, algo nuevo, algo más. Esta no es una historia de sexo, sino una historia sobre el alma, vista principalmente desde un enfoque psicológico. El "shortbus" es un lugar que reúne a todas estas almas americanas desoladas donde se desarrollan diversas actividades. Es el punto en el que convergen un sujeto homosexual que está preparando una grabación para su pareja, un hombre excesivamente pasional, una mujer pre-orgásmica que es además la encargada de su terapia de pareja, el esposo de ésta (que no se cree capaz de darle placer), una prostituta que busca algo de contención y una serie de personajes frustrados o plenos del gozo que les proporciona el sexo, como vínculo con el mundo social, como fuente de la satisfacción.
Es una película ritual, que desarrolla la vida psicológica de personajes jóvenes a quienes el mundo parece habérseles venido abajo. La idea de requerir alternativas que muchas veces uno, por cobardía, temor o vergüenza, prefiere no escoger, es la que lleva adelante esta inquietante película que, sin demasiada trascendencia en el mundo comercial, no deja de sorprender por la capacidad de transmitir emociones y sensaciones demasiado profundas.
La película se abre con un prólogo quizá para muchos desagradable, que introduce a los personajes donde la película más se enfocará. Muchos la juzgarán de pornográfica, de innecesaria, de exagerada. Déjenme decirles que ésto no es así. Son individuos a quienes la vida misma los irá conectando, de una manera a otra, los irá ligando sentimentalmente. Todo parece estar bien en ese entonces ya que, la base principal de estos minutos, es exclusivamente sexual. Pero nada dura demasiado, son sensaciones tan breves como nuestro vivir en este mundo, y posteriormente estará agitado por sensaciones de culpa que acabarán en vergüenza, en llanto, en depresión.
A la medida que el largometraje avanza, uno se introduce en la vida de los personajes, ahondando en sus pensamientos, sus intenciones, sus ideales. Todo parece ser rutinario y real hasta que la magia llega de noche. Vemos ingresar a la terapeuta Sofía a este lugar que le han recomendado y conocemos junto a ella lo que este paraíso está dispuesto a ofrecer. Participación. Para todos hay lugar, todos aquellos que estén dispuestos a recibir y ceder algo. Experiencia, por ejemplo; una palabra, un gesto, una sonrisa o incluso una lágrima. Es la cumbre de las sensaciones, de los miedos y de las ganas. La música, el color, la luz, van creando una atmósfera curiosamente asociada al ánimo (tal es así que la tensión y la relajación está vinculada a la electricidad) donde las costumbres van nutriendo a quienes recién llegan y aún así saciando a los que están por irse. Pero nada es perfecto, y para cada historia, hay diversas innovaciones que la armonía de una relación preestablecida no está capacitada para tolerar. Es el momento donde comienzan los replanteos, donde empiezan a hacerse políticas las relaciones humanas, donde los límites comienzan a tomar protagonismo. Y así, poco a poco, las cosas van tomando sus verdaderas formas, la identidad.
Un drama con momentos realmente angustiantes, sin una estructura concreta (ni pretensiones que lo requieran), sobre la soledad, el sufrimiento, la represión de ciertas sensaciones que van ahogándonos más en la vida que llevamos. Peca de optimista, por momentos, ajena a cualquier clase de prejuicio social, con un micromundo que parece entenderse demasiado, que no parece criticarse.
John Cameron Mitchell dirige este gran largometraje, humano, sólido y conmovedor. Con la estética de "Rent" y la profundidad de "Mi verano de amor"; una película recomendable para, por supuesto, no ser prejuzgada. Impactante.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)