domingo, 26 de septiembre de 2010

El rebelde mundo de Mía.

Mía es una quinceañera rebelde, como su título (bueno, su traducción) muy bien lo explica. Vive con su hermana menor, cuyas contestaciones son tan fuertes como las suyas y parece tomarla como ejemplo a seguir, y con su madre, una mujer joven y soltera en vísperas no de un nuevo amor, aunque sí de un nuevo amante. Éste es Connor, un amigable joven que intenta tener una buena relacion con la familia, aunque oculta (así como ella, su amante) un pasado, un propósito. Desde un espíritu joven como el de Mía vemos su extraña relación con su madre y con Connor, a quien verá como cualquier cosa menos como un padrastro. Un drama feroz, de buena categoría. Recomendable.

Fish tank.


Trailer subtitulado al español.





Crítica.

Duro y atractivo drama adolescente. Gran Bretaña nos ha regalado dos grandes películas este año, ambas con una particularidad: la de ser historias poco originales pero aún así diferentes. Éstas son "Enseñanza de vida" y "El rebelde mundo de Mía", dos películas con varios puntos en común (la previsibilidad de ciertos aspectos, básicamente) pero con un encanto único. Una niña adulta exhala con fuerza y se asoma a un mundo al que ve de lejos. Está preocupada. Las relaciones sociales parecen no ser su fuerte, al menos no en ese día. La seguimos con una cámara que camina detrás y espía todos sus movimientos, sus gestos, sus palabras. Nos vamos dando cuenta de que las relaciones sociales parecen no ser su fuerte, pero ya no decimos "sólo ese día". Así es ella. Punto.
"Fish tank", representa la vida de encierro psicológico que viven muchos adolescentes en la actualidad, abstraídos no sólo por la tecnología, sino por los modos de vida, los hábitos diarios que cada uno esconde. Mía es una rebelde adolescente que vive saliéndose de un problema e ingresando en dos; su personalidad es impulsiva, grosera y chocante. Vive en su propio mundo, lejos de todo. Está en su propia "casa" dentro y aún así lejos de su casa, donde no parece ser muy bien recibida por una madre soltera demasiado dominante y una hermana histérica. Esta "pecera" (como lo indica verdaderamente su título) es el lugar en el que viven casi todos los adolescentes, nadando en sus propias acciones, ahogándose constantemente, encerrados, solos y juzgados por el afuera. Hace muy poco he hablado en este mismo sitio sobre la pecera de una adolescente como Paloma, de "El encanto del erizo"; son dos grandes concepciones de las vidas y sobre todo, de la psicología adolescente.
El lenguaje que se maneja, y no me refiero exclusivamente a lo verbal, es bastante duro. Lo digo desde el oscuro prólogo (ese caminar con atardecer de fondo), donde todo parece estar patas para arriba (el mundo, ajeno a Mía) y hasta el último minuto. Esto logra darle forma a una película, cuya calidad está facilitada por dos bases fundamentales: una es la mencionada rudeza del mundo. La otra se llama Katie Jarvis. Una actriz que transmite intención e intensidad en cada aparición. Es poderosa cuando se la ve en escena, con una frialdad cadavérica (además de una palidez inquietante) que domina todo a su alrededor. Representa la adolescencia demasiado bien; de hecho, no puedo recordar ni una sola película que la retrate tan bien. Supongo que eso es más que un logro.
Aunque los personajes (casi todos) sean tan estructurados como un robot, la ideología de "Fish tank" va en contra del "robotismo". Es más, hay tres momentos donde los tres personajes principales demuestran su costado humano, uno para cada uno. Esto sí, es bastante convencional (momentos donde las emociones rebalsan a través de pequeñas cosas que representan, para ellos, algo importante) y en el caso de Mía, bastante lógico. Igualmente se siente, llega, emociona. La química (o la no química) que hay entre los cuatro personajes principales (principalmente entre Jarvis y su "padrastro") es espectacular. Es otra película sobre una familia disfuncional, de la que no puede esperarse nada demasiado normal. El respeto no existe, ni de mayores a menores, ni viceversa; los gestos, ademanes, señas son actos de rebeldía que no sólo usan las niñas (también las adultas) para manifestar descontentos o disconformidades, y muchas veces exceden el nivel del que merece el otro. Pero toda esa naturaleza extraña y tan característica sirve como modelo o lenguaje para que los diálogos fluyan con espontaneidad y credibilidad. Nada parece sobreactuarse, todo está inscripto con autenticidad y convicción. El gran guión que ha creado la (también) directora Andrea Arnold (ganadora del Oscar por el cortometraje "Wasp" hace unos 6, 7 años) es uno de los pilares fundamentales de esta gran narración.
Más allá de todos los aspectos en los que se destaque "Fish tank", hay dos en los que (opino) falla. Por un lado, falta énfasis en el enfoque social (que al principio parece tener mayor fuerza y luego se va desinflando). Por otro lado, el manejo de los tiempos (en el segundo tercio parece bastante lenta pero introduce la alta tensión -y velocidad, digamos- del último, una idea impredecible y fantástica) es bastante irregular, aunque no es erróneo del todo. Conduce a un estado de shock en los últimos 30 minutos que le impide aflojarse en el final (y recuerdo "Cous cous", con ese montaje final de casi 40 minutos que te hace escupir el corazón de los nervios) y acaba bien en lo alto. Es una película que, más allá de sus grandes aciertos y sus fallas, se disfruta; por su fuerte intención, sus diálogos, su osado sentido del humor, por Katie Jarvis (que se perfila como una Actriz del mañana) y por la sencilla historia que cuenta: no es nada de otro mundo, y se destaca en el mundo de lo lineal: es conmovedora, dura, triste. Por momentos, no parece ser una historia antes vista. Una buena experiencia.
Puntuación: 6/10 (Buena)