lunes, 11 de octubre de 2010

Lula, el hijo de Brasil.

Un biográfico político distinto, inusual, de pocas palabras e imágenes muy fuertes. Sin tanto discurso, la película nos muestra la vida de uno de los presidentes más importantes en la historia de sudamérica. Visualmente impactante y con una narración ágil e inteligente, "Lula: el hijo de Brasil" sigue el crecimiento físico e intelectual de quien será, años más tarde, presidente de Brasil, marcando un notable crecimiento en este lugar. Basada en la novela homónima, mezcla la vida social, política e íntima de una figura histórica, resumiéndola en unos breves (y cortos) 130 minutos de metraje que requieren, indudablemente, de una extensión que enriquezca su desarrollo, que se enfoque en lo que lo impulsa a la presidencia, más allá de la evidente perseverancia. Recomendable.

Lula, o filho do Brasil.


Trailer subtitulado al español.

Crítica.

"Lula: el hijo de Brasil" es un enorme acierto desde su título. Carga con, en tan sólo cinco palabras, la síntesis de un gran biográfico. Por un lado, ésta es la historia de Lula Da Silva, actual presidente de Brasil. Por el otro, el término "hijo" marca el costado más importante de Lula: sus orígenes y su infancia, su relación con sus padres y sus cualidades de hijo. Tal es así, que su vida como hijo es el aspecto más importante de la película, el más explorado. Por último, la aparición de la palabra "Brasil" en el título no es una sorpresa, aunque sí puede serlo su enorme protagonismo. Resumimos la película diciendo que, la primer mitad, es un gran trozo de historia del Brasil, mientras que la segunda mitad es un biográfico sobre la vida adulta (aunque no tan adulta) sobre Luis Ignacio, próximo presidente.
Es bastante extraño que un biográfico político tenga tan pocas palabras. Los silencios van dándole temperatura a una introducción desgarradora, que además de hablar del abandono, no deja de lado las condiciones sociales en las que se vive, ni los desérticos paisajes en los que viven miles y miles de personas. Luego, la misma historia, las mismas miradas, las mismas acciones, van adentrándonos en una especie de aventura en la que una madre y todos sus hijos intentan trasladarse a otro lugar de mayores oportunidades y menos pobreza. El resultado es obvio, la pobreza está, aunque claro que hay mayores oportunidades. Hay que aprovecharlas y esforzarse al máximo, por lo que la única salida es trabajar. Es acá donde (re)aparece la figura del padre. Se ha marchado sin palabras y ahora comenzamos a conocerle de verdad. Es un hombre rudo, estrechamente adherido a la idea de que el trabajo es la última salida. Puede generar polémica este personaje, ya que no es un ser humano dañino, sino que ha sido convertido (a través del sistema) en alguien muy agresivo. Y estación a estación, la familia Da Silva va trasladándose, intentando buscar un lugar mejor para vivir. Las alternativas se van agotando, Brasil sangra por la pobreza y Lula va creciendo. De la escuela al trabajo y de lado a lado logra introducirse en la política, como líder de un sindicato que reclama los derechos del trabajador y que intenta ser la resistencia de una violenta dictadura militar.
La historia narra la vida del político desde el año 1945 (su nacimiento en Pernambuco) hasta el año 1980, año en que fue excarcelado después de 31 días tras las rejas. Su infancia en medio de la pobreza, su conflictiva relación con su padre, su bella relación con su madre, su vínculo amoroso con Lourdes, su encuentro con la muerte y su reencuentro con la felicidad en el rostro de una bella muchacha a quien conoce a través de una anécdota en un taxi cualquiera. Todo su caminar marcado por su intensidad política y la atracción masiva (ver, por ejemplo, la escena del estadio) como el objeto que lo ha catapultado a un exitoso presente.
Hay dos aspectos fundamentales en los que la película falla. Por un lado, la película no habla bien de Lula: habla demasiado bien. Cuando tiene intenciones de juzgar algo (como es la escena en la que la gente lo culpa) se detiene y la opinión pasa a otro plano, se desvanece. En otros momentos, directamente la escena parece glorificar al personaje, lo cual (por supuesto) resulta excesivo. Por el otro, el biográfico tiene un final tajante. Necesita otros veinte minutos que desarrollen de manera fugaz sus maniobras políticas para conducir a las elecciones presidenciales del 2002 y al momento clave en el que asume la presidencia, el primero de enero del 2003. Como todo biográfico, o como la mayoría, la vida queda resumida en unas cuantas letras de historia.
De cualquier modo, pese a estas dos características negativas de la película, la película es un gran logro. No sólo se debe a la gran interpretación de todo el elenco, sino al manejo de un lenguaje humano, gestual, que provoca en ciertos momentos del largometraje muchas emociones que se van interrelacionando con el idioma político, como es claro en la escena del hospital donde Lourdes va a dar a luz, donde se mezcla el miedo de un padre y un esposo con la mirada corrosiva del sistema sanitario. Es, como he dicho, un enorme acierto desde su inicio. Toda una pequeña maravilla, si se quiere, sin merecer (tampoco) enormes alabanzas.
Puntuación: 6/10 (Buena)

1 comentario:

magu dijo...

RODRIGO
Lo pongo acá, porque no sé donde correspondería. También coincido con vos en que "la exaltación ,excesiva de LULA" la desmerece, le quita puntos. Nunca pude terminar de verla. Me encanta GLORIA PIRES, la sigo desde DANCING DAYS (LA mejor telenovela brasileña) desde que ambas éramos quinceañeras (jaja ella es unos meses mayor que yo). Pero RODRIGO, vine porque te comenté sobre EL MAYORDOMO en tu post sobre CAPTAIN PHILIPS, por la referencia que hacE A OBAMA, en realidad se parece al film de LULA, lo quieren dejar a BARAK demasiado bien parado, y eso desnuda la intención de la peli, bah, qué se yo¡, fijate, quizás yo esté equivocada, leela (compará a OPHRA en COLOR PÚRPURA y con ésta, y nada que ver, allá estaba bien dirigida), bue, gracias, saludos