domingo, 3 de octubre de 2010

Yuki y Nina.

"Yuki y Nina" es una película tristísima sobre la separación de dos pequeñas niñas de 9 años, que viven en algún rincón de la Francia actual. Maneja un lenguaje artístico a través de la fusión de lo real y lo mágico, ubicando en el medio una serie de paisajes que ya hacen que valga la pena verla en la gran pantalla. Las miradas hablan por sí solas y los diálogos dan el golpe final a situaciones angustiantes. Un drama de aventura, de crecimiento, sobre el mundo de la infancia, la inocencia, el miedo. Una compleja metáfora de la transición, del intento de felicidad, que seguramente logre arrancar alguna lágrima de algún ojo -de eso no cabe duda alguna-. Una obra de las que ya no se hacen con frecuencia, aunque se equivoque en darle voz poética a unas niñas que con la mirada hablan demasiado. Muy Recomendable.

Yuki y Nina.


Trailer subtitulado al español.





Crítica.

Una tierna y conmovedora historia de amor, amistad y maduración. Una versión medida de la fantástica "Donde viven los monstruos" de Jonze, donde la psicología infantil estaba ligada a la compleja vida de los adultos, con una amalgama de emociones tan inesperadas como mágicamente asombrosas. "Yuki y Nina" es un drama encubierto, una historia donde las emociones son sustitutas y todo pasa por adentro, golpea, invade. Tal es así que el espectador puede sentirse golpeado, invadido, es una historia que se percibe desde la debilidad, estado en que nos deja un primer tercio inicialmente frío y luego shockeante; y acaba hipnotizándonos con un esquema final tan confuso como lógico, y así, tan real como confuso.
Yuki es una niña de unos 9 años con una vida natural. Todo lo que uno puede imaginar que realiza una muchacha medianamente social (tampoco lo es en exceso), ella lo hace. Tiene una conexión humana muy fuerte con Nina, en quien vuelca sus preocupaciones, miedos, deseos. Ella tiene 9 años y pese a no tener una vida complicada, siente una incomodidad inexplicable. Los planes veraniegos las incluyen a ambas, juntas; incluyen la diversión, la alegría, la compañía. Sin embargo, la noticia de la separación de los padres de Yuki y su posterior traslado a Japón (de donde es oriunda su madre) acaba destruyendo estos preparativos. Rechazando la idea de verse separadas, ambas deciden jugar a ser adultas e intentar arreglar las cosas. Es por eso que van ideando cosas (cuya complicación va aumentando gradualmente) para retener a los padres o, mínimamente, permanecer unidas.
La fórmula que maneja la película es muy sencilla. Lo que no se llora, se piensa. Es por eso que maneja, por momentos, una atmósfera muy cálida (donde hay escenas muy emotivas, íntimas) y durante otros, una atmósfera más bien fría (son escenas que combinan ideas reales con fantasía, de las que derivan no sólo diferentes concepciones, sino además diferentes "finales") que hace al espectador reflexionar sobre más de una cuestión. Hay tres escenas que permiten desarrollar esta hipótesis de la mejor manera posible. Una de ellas es la carta que le envían a la madre de Yuki las dos niñas. La otra, es la separación de las niñas en medio del bosque. La otra, es, claramente, la llegada de Yuki a un cálido hogar (que por momentos, la confusión lo convierte en fantasmagórico -recordaba algunas tensiones que me había producido "El viaje de Chihiro") donde parece "ver" su futuro.
La primera mencionada es un claro ejemplo de las relaciones humanas en conflicto. Un incesante llanto y una débil sonrisa divide dos rostros sentados a una mesa. Es uno de los momentos más terriblemente trágicos y tiernos en todo el año. La segunda marca un punto de inflexión entre la fantasía y la realidad, una proyección futurista que marca la posible separación de ambas y el resultado de la misma. El bosque (que tiene entrada en Francia y salida en Japón, por lo que se intuye, es un panorama de la vida misma), es un laberinto de enormes árboles que no dejan ver qué hay más allá, que no nos dejan ver al otro, que nos confunden y nos aterran. Es nuestra propia historia, es la confusión que generan ciertas situaciones en la vida; el aprendizaje, la madurez, la metamorfosis. Es cómo se produce el cambio (puede notarse principalmente en Yuki), la necesidad humana de recorrer, de desplazarse, de conocer. Es el proceso que todo ser humano atraviesa para escapar a la realidad. Finalmente, la tercera, es una visión optimista (así como todo lo que sigue después) del futuro de Yuki. La idea de poder tener un mundo más allá de lo que conoce, de abrirse mental y socialmente, de descubrir (resultado de su aprendizaje entre tanto verde, la naturaleza sabia que enseña) y finalmente de madurar.
Es una película que maneja muchísimos sentimientos callados, con una fotografía bellísima (hay exceso de verde, como he mencionado) y un desenlace maravilloso y poético. Si el plano aéreo de un pueblito que crece sobre la visión de unas cuantas tumbas nos había dejado una esperanza en "Un día en familia", "Yuki y Nina" completa el ciclo dejándonos una historia encantadora, sensible y fértil.
Puntuación: 8/10 (Muy buena)