martes, 14 de diciembre de 2010

Rabbit hole.

Nicole Kidman y Aaron Eckhart protagonizan este duro drama sobre la pérdida. Esta familia pierde a un hijo en un accidente automovilístico e intenta, de la manera que sea, volver a la realidad y continuar la vida, desprendiéndose del pasado. Sin embargo, en medio de este intento de olvidarlo todo, comienzan a surgir nuevas conductas que hacen que los personajes busquen más allá de lo que ven. "Rabbit Hole", basada en una galardonada obra teatral, muestra el camino del sufrimiento a la satisfacción de cada personaje, a través de la madriguera que cada uno vaya eligiendo. Nominada al Globo de Oro la estupenda actriz Nicole Kidman, en un papel brillante. Película sencilla pero profunda, como todo lo que hace John Cameron Mitchell. Recomendable.

Rabbit Hole.



Trailer subtitulado al español.





Crítica.

Al principio de la película, vemos como una mujer está trabajando en su jardín. Ella le está dando a una pequeña planta, la posibilidad de vivir y crecer. De repente, un pie ajeno e inesperado acaba por quitarle, a la planta, esa posibilidad. Y los ojos de quien ha trabajado en ella, comienzan a transformarse. Debe dejarse en claro que no sólo la invade la conmoción de una planta destruída, de hecho, es mucho más serio. Ocho meses antes, ella y su esposo han perdido un hijo de cuatro años en un accidente, y ambos, de la manera que han creido conveniente, lograron estabilizarse. Esta historia (con una introducción bellísima), que ni siquiera llega a ser una única (es más bien un enfoque a cuatro personas que han sufrido pérdidas), propone una visión alternativa de la pérdida (o varias) para compensarla.
Acá es donde comenzamos a perseguir a una serie de personajes que han, de una manera u otra, perdido una parte de sí. Un matrimonio tras la pérdida de su hijo en un accidente, una mujer que ha perdido a su hijo, ya adulto, por sobredosis de drogas, una mujer que ha sido abandonada por su esposo y un joven que debe vivir con la culpa de haber matado a alguien, y además, sin la figura de su padre. Todos vuelcan su soledad en diferentes actividades, tratan de recompensar la pérdida con objetos, personas o sentimientos. Algunos creen conveniente ir a grupos de asistencia, otros crearlos, otros volcar la creatividad para ordenar su propia vida, otros simplemente hablar. Y así, "Rabbit hole" es una conexión íntima de historias muy fuertes.
"Rabbit hole", o madriguera, es el medio mediante el cual una persona, que ha sufrido una pérdida, intenta volver a crear (claro, de modo figurativo) aquello que ha perdido. Es adonde cada uno de estos personajes se introduce para tomar un rumbo de esperanza, de felicidad. Algunos, se vuelcan a la droga; otros, tratan de culpar a alguien de algo que la naturaleza ha hecho; otros buscan una versión alternativa de aquello que han perdido para reconstruirlo. Ésto queda claro en la novela gráfica que está escribiendo un joven, asesino del niño de cuatro años, a quien el personaje de Nicole Kidman (la madre desolada) contacta con buenas intenciones. Una serie de túneles apilados, una red de madrigueras que se expande por todo el mundo y que otorga una sustituta satisfacción.
John Cameron Mitchell es un director muy humano, muy místico. No necesita hablar de universos paralelos para demostrarlo (en "Shortbus", puede verse claramente la interacción de lo físico y lo espiritual, por ejemplo, en los apagones que dejan a oscuras aquella ciudad), aunque en este caso, lo cree conveniente. Esta película tiene ganas de hallarle explicación a todo, de decirlo todo, de dejar todo en claro. Es una película, en ese aspecto, insegura de sí misma (no es necesario, insisto, haber comprado un libro llamado "Universos paralelos", si basta con el trabajo gráfico hecho por el joven), aunque no por eso tiene grietas. Tiene algunos momentos naturales, que penetran la piel en busca del alma, y en algunos momentos la encuentra (como en la escena en que un hombre llora sobre su perro), pero no en todos.
Lo poco novedoso de esta historia está muy bien llevado, tan bien, que parece que en realidad lo sea. Sobre muchos de los buenos diálogos que conectan a los parientes (no voy a mencionar los diálogos del estilo a las películas de Sam Mendes, apuntados a la sociedad, a su comportamiento, sólo los resumiré con el concepto de "excelencia"), claramente se destaca el elenco. Tiene unos actores sensacionales, que reúne (entre otros) a Nicole Kidman, Aaron Eckhart y Sandra Oh (estos últimos dos, protagonistas de algunas de las escenas más increíblemente cómicas, y dañinas -en el buen sentido- de todo el largometraje). Muchas veces éste suele ser el as bajo la manga (como por ejemplo, en la sencillísima pero fantástica "Tu última oportunidad", con Dustin Hoffman y Emma Thompson) que utilizan muchos cineastas para lograr su efecto. Pero quiero dejar algo en claro: si existe, en el mundo del cine, una actriz a la que le caiga mejor el personaje de Becca (el que ha realizado Kidman) y que pueda llevarlo de manera superior, pues, esperaré tranquilo hasta que alguien me lo demuestre.
Puntuación: 7/10 (Notable)