viernes, 10 de diciembre de 2010

Reino animal.

"Reino animal" narra la historia de Josh, un joven de dieciocho años que tras la muerte de su madre a causa de una sobredosis de heroína, debe trasladarse a la casa de su abuela, quien convive con sus tres hijos. Pero la violencia parece instaurarse con mayor acentuación desde su llegada, y Josh comienza a verse incriminado en ciertos actos delictivos que llevan a cabo sus tíos como respuesta a la violencia que la Ley ha usado para matar a un amigo de la familia. Así, en una red de asesinatos y venganzas, Josh va tomando fuerza en un mundo agresivo, aprendiendo los códigos para sobrevivir. Producción australiana buena, fuerte y entretenida. Recomendable.

Animal Kingdom.


Trailer subtitulado al español.






Crítica.

Dentro del reino animal, hay cadenas y redes de seres que además de interactuar entre sí, accionan y reaccionan contra el medio a través de su fuerza (una fuerza dada por su necesidad, usualmente). También reaccionan contra seres de su misma especie, o de otras especies, y más allá de las condiciones de esta reacción, la fuerza de cada uno de los que se enfrentan acaba definiendo la batalla. De alguna manera, los más fuertes, son los que dominan el espacio.
Todavía no logro entender por qué el personaje de Guy Pearce introduce a un arbusto como ejemplo (aunque bien está que mencione a todas las pequeñas criaturas que de éste se aprovechan), llamándose la película "Reino animal"; lo que sí entiendo perfectamente es que la película se llama así.
Toda la película es un reino animal. Una familia de la misma especie cuyo lenguaje es la violencia, y a través de ésta, puede convertirse en algo expansivo o a veces estático. La violencia puede atravesar los muros de una casa en Melbourne, Australia, o puede permanecer dentro de ella. En otras ocasiones, la violencia atraviesa los muros de afuera para adentro. Pero a la larga, se entiende que la violencia es inevitable, pues es como quitarle al ser humano la facultad del habla. Es dejarle incomunicado, inmóvil. Y esta violencia es la que permite, de algún modo, manipular a las personas. "Animal Kingdom", película dirigida por David Michôd, imita (no, no lo imita, lo intenta imitar) el pulso acelerado de la fantástica "Gomorra" y toma, además, un famoso mecanismo de acción y reacción, donde la violencia se responde con violencia en mayor grado. Más allá de no poseer una trama novedosa, juega con lo clásico, como si la familia fuese una de los vistos gánsters americanos en innumerables producciones estadounidenses (sin querer, aunque queriendo, se me vino increíblemente a la mente "Un profeta", de Audiard). Una mujer muy particular, con cuatro hijos de vida turbia y un nieto que se siente incómodo en medio de este nuevo mundo, al que se debe trasladar tras la muerte de su madre. Sin embargo, está claro que para sobrevivir, hay que incorporarse a él, pero -como dice el personaje de Pearce-, si la juventud te da debilidad, debes asociarte con alguien que te de protección.
La violencia y la manipulación son dos denominadores comunes a lo largo de todo el relato. El miedo, oculto en rostros agrios y feroces, se suma a los mencionados. Todos tienen miedo, hasta los personajes más fríos, pero en ese mundo no pueden tenerlo. Hasta la abuela de la familia, que es quien más contiene sus lágrimas y su ira, tiene un quiebre en un momento de su vida en el que la violencia la ha superado, aunque deja en evidencia su astucia y su acostumbramiento. Si la juventud da debilidad, la vejez puede dar fortaleza (no es precisamente lo que los hermanos Coen, o mejor dicho, el autor del libro Cormac McCarthy han mostrado en "Sin lugar para los débiles", donde un hombre viejo no puede con la astucia ajena) y precisamente éso haga a la señora (que como actriz y como personaje, es un espectáculo) mucho más fuerte de lo que es.
Es una película que más allá de su inteligencia, de su compleja trama, de su mundo contaminado por la droga y la sangre, difícilmente pueda catalogarse como cinta de suspenso, pues no lo tiene. Éso hace falta continuamente. No todos los personajes, ni todas las pequeñas historias atrapan (no atrapa el vínculo amoroso que une a la señorita con Josh, el nieto de la familia), aunque un buen tiroteo cada veinte o veinticinco minutos permite que el aire no se condense demasiado. Por fortuna, un final sorprendente nos deja anonadados y pensando: sí, en el mundo hay violencia que no podemos manejar, y muchas veces responder es el modo más seguro, es el mecanismo de protección que nos hace claramente más fuertes.
Puntuación: 6/10 (Buena)