sábado, 31 de diciembre de 2011

Ranking de lo mejor de lo mejor. Cine y TV argentina.

Final de año. Resumen. Conteo. Como quieran llamarlo.
No acostumbro a hacer rankings a fin de año ya que, como argentino, sé muy bien que seguramente no he llegado a ver ni la mitad de lo que vale la pena. Seguramente tendría que incluir trabajos del 2010 que no llegué a ver antes de diciembre del mencionado año, pero no los recordaría. Por lo tanto, haré un repaso breve de los productos más notables con fecha “2011” hasta el momento vistos. Como muchos saben, en el margen derecho del blog, hay listados de películas que van rotando a la medida que las voy viendo. En ese listado se seguirá a lo largo del año, dentro del apartado de películas, el conteo del año 2011.

CINE.

Las mejores interpretaciones masculinas del año.
Alfabéticamente.

Albert BROOKS. “Drive”
Ryan GOSLING. “Drive”
Ben KINGSLEY. “Hugo”
Esteban LAMOTHE. “El estudiante”
Peyman MAADI. “A separation”
Ezra MILLER. “We need to talk about Kevin”
Nick NOLTE. “Warrior”
Edward NORTON. “Stone”
Michel PICCOLI. “Habemus Papam”
Brad PITT. “El árbol de la vida”
Brad PITT. “El juego de la fortuna”
Kevin SPACEY. “¿Cómo matar a mi jefe?”
Jim STURGESS. “One day”
Christoph WALTZ. “Carnage”

Las mejores interpretaciones femeninas del año.
Alfabéticamente.

Sareh BAYAT. “A separation”
Jessica CHASTAIN. “El árbol de la vida”
Jessica CHASTAIN. “Historias cruzadas”
Glenn CLOSE. “Albert Nobbs”
Kirsten DUNST. “Melancholia”
Charlotte GAINSBOURG. “Melancholia”
Felicity JONES. “Like Crazy”
Nadezhda MARKINA. “Elena”
Elizabeth OLSEN. “Martha Marcy May Marlene”
Marisa PAREDES. “La piel que habito”
Saoirse RONAN. “Hanna”
Beatriz SPELZINI. “El gato desaparece”
Tilda SWINTON. “We need to talk about Kevin”
Kate WINSLET. “Carnage”

Mejores películas.

Menciones especiales.

* Medianoche en París, Woody Allen.

Una de esas películas que te traslada, te confunde, te enamora, te tiene atado a una melancolía de nunca acabar. Con actores poco apropiados para una obra de este nivel, uno va descubriendo ese ácido y encantador mensaje del director, por medio de la sofisticada construcción del pasado que todos añoramos. Quizá no sea la obra máxima del maestro, pero sí una bonita e inolvidable metáfora de la nostalgia, un canto al arte jamás enterrado y al aún latente.

* Le gamin au vélo, Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Tiernísima representación de la inocencia y la madurez enfocada desde el cuerpo de un niño abandonado que no puede comprender, aunque quiera, que su padre lo ha dejado. Se lanza a la búsqueda de su identidad, mientras descubre que también existe, en el hemisferio opuesto o consiguiente al que ya conoce, el concepto de crimen. Una obra atípica (estilísticamente) dentro de su impecable filmografía, pero aún así no deja de ser poesía llena de vida y esperanza.

* El psicoanalista del Papa, Nanni Moretti.

Una de los trabajos más divertidos del año. Una alegoría del absurdo, pero de fachada seria y ortodoxa. Quizá no sea gran cosa en su conjunto, pero si nos encargamos de fragmentarla, nos encontraremos con escenas deliciosas, insólitas, originales, sorprendentes y pocas veces forzadas. Se inclina a la comedia, pero no deja de ser un drama de superación personal, del estilo a “El discurso del Rey”. Cuenta con la brillante actuación de Michel Piccoli, y la desaprovechada intervención del psicoanalista del Papa: la del mismo Moretti.

* Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 2, David Yates.

Quien me conoce, sabe muy bien que no soy fanático de la saga de Harry Potter, ni de la magia, ni de Dan Radcliffe. Aún así, asumo que esta entrega es apasionante, y técnicamente impecable. Está claro que, ante el fracaso de la “parte 1”, ésta debe ser mejor. Es ley. Y esta ley se respeta. Una alucinante resolución tapada por un epílogo que estalla de tanta mediocridad, que nos obliga a quedarnos con el maravilloso desarrollo del resto, limpio, inmaculado. Si tengo que elegir la que más me ha impactado emocionalmente, elijo “el misterio del príncipe”. Si tengo que elegir la que creo mejor, es ésta. Sin dudas.

* Melancholia, Lars von Trier.

El fin del mundo llega a nuestros oídos con las ensordecedoras repercusiones de las declaraciones políticas del controversial director. Pero a veces es mejor hacer oídos sordos, aunque cueste, y dedicarse a contemplar una maravilla estética como ésta. Dos historias en una que nos muestran lo que el “Apocalipsis” representa para cada una de ellas. Dos de las mejores actuaciones (Gainsbourg, Dunst) se unen para una caótica puesta en escena sobre el fin, narrado con un ritmo desasosegante, terrible, deprimente.



Las diez mejores películas del año.

10. Rango, Gore Verbinski.

No soy fanático ni de los desiertos calurosos, ni de Johnny Depp, ni de las animaciones. Aún así, debo reconocer que “Rango” es una película increíble. Porque sabe contarnos su historia infantil, pero nos ofrece a los más grandes la posibilidad de reflexionar sobre el poder, acá retratado con bastante diversión a partir de la disponibilidad de agua en el desierto. Con unos diálogos espectaculares, esta gran comedia de casi dos horas saca lo mejor de sí misma en una crítica magnífica, en una animación sencillamente encantadora.

9. A separation, Asghar Farhadi.

Es “el secreto de sus ojos” de este año, por la recepción unánime de la crítica y el público mundial. Una película capaz de sorprender por todo lo que esconde bajo la superficie de unos rostros fatigados, de una vida infeliz. Dos tramas en una que se van atando y desatando a lo largo de la obra, y que muestran quiénes son los que suelen salir perjudicados en los conflictos familiares. Con un Oscar casi en las manos, este gran trabajo proviene de Irán, de donde no oímos ni vemos demasiado cine en nuestro país, pero de donde deberíamos hacerlo.

8. Martha Marcy May Marlene, Sean Durkin.

Desesperante ópera prima de Durkin sobre la paranoia, cuya estructura narrativa es inteligente y, aunque a quien escribe no le gustan las alternancias de escenas, acá es más apropiada que nunca. Puede deslumbrar el análisis sociológico que hace, el modo de intercalar escenas con una sutileza genial, o incluso la mismísima Elizabeth Olsen, entregando una interpretación casi desgarradora. Entre Claudel, Demme, Lanthimos y Malick, cuatro directores que se me vienen a la mente por su estudio del “universo social/familiar”, “Martha Marcy May Marlene” es grande.

7. El árbol de la vida, Terrence Malick.

Una epopeya romántica de la vida de la civilización, y de todas las civilizaciones desde sus orígenes, tomando como caso particular el de una familia norteamericana en la década de 1950. Acá, nos encontramos con personajes que “viven el tiempo” y tienen modos opuestos de vivir la vida. La vida y la muerte, la naturaleza y la gracia, el pasado y el futuro, todo se entrelaza en una obra gigante como el universo, y a la vez tan sencilla como una piedra. Con emociones diversas, puede ser adictiva para cinéfilos y aburrida para los que no lo son.

6. El estudiante, Santiago Mitre.

Una de las películas argentinas más sorprendentes de los últimos años. Nos narra la historia de Roque, un joven que llega a Capital Federal para estudiar, pero que sólo se ve movilizado por una política que aún no comprende. “El estudiante” pone el ojo en los manejos más internos de la política (universitaria, universal), los más tramposos, que van influyendo en el carácter de nuestro héroe, un sujeto que estudia (así nomás) los tejes y manejes del mundo con ganas de cambiar la historia. Estudio impecable bastante similar a “Secretos del Estado”.

5. El gato desaparece, Carlos Sorín.

La película argentina del año, un thriller psicológico que crea la atmósfera necesaria para involucrarnos en su temible historia, en la evolución de sus personajes, en la paranoia y la locura. Todo un trabajo, llevado adelante por el cineasta Carlos Sorín. Estilizada como película estadounidense, con el sello argentino en sus memorables diálogos. Un manejo de los tiempos por momentos admirable, por momentos cansino, con una resolución totalmente a la altura de la gran película. Con Luis Luque y Beatriz Spelzini.

4. La piel que habito, Pedro Almodóvar.

Cuando creemos que ya lo hemos visto todo, aún nos quedan grandes ideas, muchas de las cuales suele barajar Almodóvar. Con “La piel que habito”, película que ha sido criticada como inverosímil para muchos (seguramente no más que la elogiadísima “El planeta de los simios” o la saga de “Harry Potter”), nos enseña que una película no es lo que parece, que nos guarda misterios que iremos develando a lo largo del metraje. Cuanto más nos acercamos al final, más nos enloquecemos por su cine. Y el final. Bueno. Es maravilloso. Frases magníficas, al igual que su música y su trama, que sea adaptación fiel o no, es grandísima.

3. We need to talk about Kevin, Lynne Ramsay.

Tilda Swinton interpreta la mismísima nada y lo hace bien. Su directora se encarga de pulir las escenas lo más posible, de estilizarla, y hace magia con una relación madre-hijo que da para todo. Por momentos, un drama familiar. Por otros momentos, un thriller psicológico. Por otros que abundan aún más, una comedia terrorífica y bizarra. La combinación hace de “We need to talk about Kevin” una excelente película británica, cuya violencia llega a estallar numerosas veces a lo largo de la obra, hasta uno de los mejores finales del año.

2. Drive, Nicolas Winding Refn.

Oscura y electrizante, este culto al cine de acción del pasado invade nuestro presente y nos abre las puertas a un futuro de buenas opciones. Con al actor del momento, un Ryan Gosling seco y de pocas palabras, este romance envuelto en el peligro da origen a una interminable espiral de violencia extrema, que nunca acaba de saciar nuestra sed de más. Porque la película es eso, un banquete visual de nunca acabar, una paradisíaca entrada con los sabores más exquisitos de la maldad, de la muerte. Entre héroes y humanos, nuestro protagónico hace brillar a su enigmático y tan europeo personaje en una extraordinaria película americana.

1. Hugo, Martín Scorsese.

Obra maestra absoluta. Una aventura eterna que no se despegará jamás de nuestro corazón ni de nuestra mente. Un canto a la vida, un canto al amor, un canto al pasado, un canto al cine, un canto al origen. Un híbrido con miles de mangas y miles de ases, con miles de caras y miles de emociones que enamoran al espectador. Además, es entretenimiento inteligente para todas las edades. Los niños la disfrutarán por lo más ingenuo e infantil, que sí, tiene un lugar protagónico en la obra. Los más grandes disfrutarán ese amor por el arte, su perfeccionismo estético, sus encantadores personajes y sus cuarenta minutos finales. Entre comentarios acertados, revisiones conmovedoras y una resolución justa, “Hugo” es palabra mayor.




TELEVISIÓN.

• SÁBADO BUS.

El regreso de Nicolás Repetto a la pequeña pantalla. Su programa “Sábado Bus”, para quienes no lo conocen, consiste en una cena entre el conductor y ocho, nueve o diez invitados, con un estudio de 360º, orquesta en vivo, números musicales, y algunos segmentos especiales grabados con los invitados como “Bellezas Internacionales” (donde una invitada viaja a otro país para conocer la cultura y flamear las banderas prácticamente desnuda), “Muñeca Bus” y “Macho Bus” (donde mujeres y hombres, respectivamente, se quitan la ropa de manera artística), el “Portfolio”, el segmento más artístico donde se cuenta una historia a través de una interpretación casi estática, “Un sentimiento inolvidable” donde diferentes artistas desconocidos del país se animan a cantar un clásico de un cantante famoso, etc.
Durante la cena, entre segmento y sorbo de vino, un bolillero va eliminando (no de la mesa, sino de la posibilidad de concursar por el juego final) a los invitados. Los dos últimos que permanezcan en el bolillero podrán competir en “El Corchito” por un automóvil, donde situados a una distancia considerable, deben introducir un corcho dentro de una copa.
Todo un clásico de los sábados en la pantalla de Telefé, este año ha retornado tras prácticamente una década de ausencia, con invitados de lujo y algunos de los mejores momentos en la televisión (entrevista con Ricardo Fort, borrachera de Valeria Bertucelli). El programa del año. Delicadeza y calidad en un programa de lujo.

• EL ELEGIDO.

Una telenovela excepcional de diez meses, dividida en dos partes. La primera, se enfoca en mostrarnos a Andrés Bilbao (Pablo Echarri), exitoso abogado del estudio Nevares Sosa, pero no como el típico galán romántico, sino como un sujeto arisco y soberbio. Trabaja junto a cuatro abogados bajo las órdenes de un jefe todo terreno, Oscar Nevares Sosa (Lito Cruz), y entre los cinco tratan de competir por el lugar de “socio del jefe”. Bilbao está casado con Verónica San Martín (Leticia Brédice), con quien tiene una hija autista que esconde secretos. Pero al conocer a Mariana Estévez (Paola Krum) quien viaja a España a encontrar respuestas al misterio de la muerte de su padre, se enamora. Ella se asocia al estudio, convirtiéndose en un jefe y seis abogados, representando cada uno un pecado capital y, como todos ellos, una virtud. La segunda mitad es la de “telenovela extendida”, con más romance, más muerte. En sí, más excesos. Pero la ambientación no pierde su elegante estilo, ni los diálogos su irreprochable e insolente personalidad. Diez meses de emoción pura, que por momentos se va por las ramas, con un final extraño pero enigmático.
Además de destacar su elegancia, deben tenerse en cuenta actuaciones brillantes, como las de Leticia Brédice, Lito Cruz, Mónica Antonópulos (abogada homosexual que representa la avaricia), Leonor Manso (madre de Bilbao) y otros secundarios de lujo, como Maite Lanata (niña autista), Ludovico Di Santo (“lujuria”) o la enorme Lucrecia Capello.

• SUSANA GIMÉNEZ.

El conocidísimo programa de entretenimientos conducido por Susana Giménez logra una de las mejores temporadas en años. En la parte de “entretenimiento”, su “Juego del Millón” ha sido revolucionario. Dos personas ganan un millón de pesos, pero deben contestar siete preguntas para conservarlo. Tienen varias opciones para distribuir las 50 pilas de billetes en distintos casilleros, y ganarán lo que puedan mantener en sus manos. Pero por cada pregunta, una opción debe quedar vacía (los jugadores no pueden poner plata en ella), por lo que están en riesgo de perder. ¡Todo un negocio!, ya que es un juego terriblemente difícil, y rara vez llegan a la séptima pregunta (usualmente pierden en ella, y se van sin nada a sus casas), pero sí, una cascada de cultura para ampliar los conocimientos durante la cena. En la parte de “humor”, Alexandra Rampolla (sexóloga) y Dady Brieva, Miguel del Sel y Antonio Gasalla (humoristas) han contribuido con varias apariciones muy divertidas en lo que mejor hace cada uno. Finalmente, en la parte de “entrevistas”, Susana nos ha regalado conversaciones con personajes internacionales y muy populares, algunos más queridos que otros, pero todos triunfadores en su esfera. Desde Justin Bieber hasta el Dalai Lama, pasando por Los Wachiturros y Michael Bublé. Algunas charlas más decepcionantes que otras, pero en general, entretenidas, interesantes y plagadas de ese humor ingenuo de su gran conductora.

• EL HOMBRE DE TU VIDA.

Tercer y último producto del conteo, repleto de productos de Telefé. Sin haber podido ver un solo capítulo completo de “El Puntero”, estoy seguro que los mejores trabajos han sido propios de este canal. En este unitario, Guillermo Francella despliega todo su talento humorístico como el anti-galán, un hombre contratado para encantar a mujeres que buscan hombres, y luego desencantarlas de la manera más absurda. Cada episodio es una historia nueva, con una terminación ácida y trasfondo profundo. Es un trabajo simpático y agradable para un domingo por la noche, con dos cuestiones para destacar sobre cualquier otra cosa. En primer lugar, el retorno triunfal del actorazo Luis Brandoni, tras su fracaso en “Caín y Abel”, que acá interpreta a un sacerdote poco común. Y en segundo lugar, su estupendo guión. Indudablemente el punto fuerte de la obra, capaz de impedir que un unitario reiterativo se vuelva reiterativo, y que siempre entretenga y emocione con sus alocadas ocurrencias. También ha contado con participaciones especiales inmensas, como Norma Pons, Graciela Borges o Jorgelina Aruzzi. No es una comedia que haga a uno reventar si se la pierde, pero sí una opción decente para terminar la semana con una sonrisa en el rostro.

• DIARIO DE MEDIANOCHE.

A las doce de la noche, cuando la gente se va a dormir, la televisión permanece aún prendida. Y parece mentira que un programa de noticias pueda llegar a divertir tanto como “Diario de Medianoche”, un breve repaso por las noticias del día acompañadas de la constante informalidad de los conductores de Telefé. Revisando los videos más destacados de Youtube, o con intérpretes en vivo en el piso, ha modificado junto al programa de Sergio Lapehue en TN, la rígida estructura de noticias en un modelo mucho más cercano al público.
Un producto destacable que acercaría más a la gente al mundo de las noticias si estuviera en otro horario. De cualquier modo, un resultado más que bueno por estar a diario en el horario de medianoche. Con risas que hacen más liviana cualquier noticia fuerte.



Terminado este conteo (que era obvio: todos saben qué películas me gustaron, y estuvieron siempre a la derecha del blog), les deseo que terminen muy bien el año, y que empecemos con todo este 2012. Vivámoslo como si fuera el último.

Saludos.

Elena


Елена

Trailer subtitulado al inglés.



Crítica.

Una escena que roza la perfección da origen a una obra menor del cineasta Andrey Zvyagintsev, menor porque esa perfección no puede sostenerse a lo largo de una hora y media. Aún así, “Elena” es una decente representación de cómo funciona el mundo hoy en día, tomando como caso particular una familia. Esa escena de apertura no sólo es perfecta por cómo está lograda, sino porque además retrata la presunta perfecta atmósfera que reina en esta pequeñísima familia, que no es más que un matrimonio cerca de los 60 años, cuyos hijos y nietos viven lejos. No han formado una familia juntos, pero cada uno tiene la suya por su lado. Elena tiene un hijo ordinario, mantenido y haragán; su esposo, tiene una hija desalmada y distante. El problema arranca cuando Elena le sugiere a su esposo que la ayude, con una gran suma de dinero para darles una mano a su hijo y a su nieto. Él, quien ha trabajado toda su vida para atesorar su pequeña fortuna, se niega.
Esta película está atenta al lenguaje cinematográfico que desde su ópera prima domina su director: largos planos secuencia, eternos silencios. Pero en ese juego de estilo, obstaculiza la definición y ejecución de escenas en el primer tercio, principalmente. Recién un acontecimiento dramático logra poner en velocidad un coche que ha estado parqueado durante largo rato. Y ahí empiezan los debates familiares, éticos, incluso religiosos (aunque no tan profundamente). Esa perfección que muestra la primera escena comienza a desmoronarse rápidamente cuando la capitalización de las relaciones humanas la obligan a Elena a tomar una decisión, que seguramente marcará su vida.
Pese a algunos conflictos para hacer más efectivo todo lo que se cuenta, hay una serie de ocurrencias geniales. Por ejemplo, la cuestión de lo genético, que se deja ver no sólo entre Elena y su hijo, sino más aún entre Elena y su nieto (en una electrizante escena violenta y oscura), donde evidentemente nada se pierde, todo forma parte de un legado natural o económico que recorre el árbol genealógico desde las hojas secas y las ramas frágiles hasta la raíz donde se origina la familia. El final, hace que la película no quede en el olvido. Le da cierto tinte místico, que junto al corte de luz, no parece ser casualidad. Un drama que acaba transformándose en un thriller de terror con la sutileza estilística que sólo un cineasta como el responsable de “El Regreso” puede llevar adelante.
Puntuación: 6/10 (Buena)

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Cómo lo hace?


I don’t know how she does it.

Trailer subtitulado al español.



Crítica.

Todos me conocen acá, y saben muy bien lo bien que hablo de las películas que me hacen reír. Hoy, me toca hablar bien de “¿Cómo lo hace?”, una comedia que increíblemente te causa un poco de gracia. No digo que sea el ejemplar que te arranca los lagrimones, como “Un hombre serio” de los hermanos Coen, pero sí una buena película sobre el (des)equilibrio entre la vida personal y la vida laboral, algo que vuelve locos a muchísimos individuos, y me incluyo en el montón. Acá, tenemos como protagonista a Sarah Jessica Parker, a quien antes que recordarla por esa popular serie televisiva, prefiero recordarla por esa joya del 2006, “La joya de la familia”. Representa a la mujer trabajadora de hoy, la que combina la vida de madre, de esposa, con la vida laboral. Uno de los objetivos de la película, que quedan constantemente clarificados, es mostrar la evolución histórica de los roles del hombre y de la mujer en la vida cotidiana. Pero no avanza sobre ese plano, desafortunadamente, como no avanza en otra cosa que no sea mostrarnos su locura ante tanta presión. Y la “vida partida en dos”, como se dice en una de las últimas líneas. Acá, tenemos dos vidas, dos hombres, dos posibilidades y dos futuros. Hay que ser capaz de hacer malabares con ambas cosas o tomar una decisión. Cabe recordar nuevamente que la protagonista es mujer.
Con momentos graciosísimos, aún cuando uno se los imagina, esta película se apoya sobre un elenco divertidísimo, que me obliga a destacar a Olivia Munn, interpretando a una especie de Emily Blunt en “El diablo viste a la moda” (¡salvando las distancias!), con ocurrencias que nos roban alguna carcajada, y con un rostro muy cómico. Luego, Greg Kinnear y Pierce Brosnan hacen el resto, convirtiendo a “¿Cómo lo hace?” en algo respetable, dinámico y agradable. Complace, más precisamente en el final, al público en general. Se entrega a nuestros pies en una de las resoluciones más frustrantes pero efectivas, al fin, de las comedias este año.
Dirigida por Douglas McGrath, director de la excelente “Infame”, de “Nicholas Nickleby” y “Emma”, esta comedia romántica inferior, en cierto modo, no supone un punto bajo en su carrera, sino una posibilidad de hacer comedia en serio con los recursos más peligrosos. Acá, la caricaturización de la mujer trabajadora, el recurso documental-testimonial de las “Momsters” y otras figuras de su entorno, pueden irritar un poco (no lo niego: irritan), pero sirven para darle un ritmo distinto a una película distinta, que en fondo es igual a todas, pero más divertida que muchas, más injusta que ninguna (vean ese final) y más recomendable que
las comedias estrenadas este año.
Puntuación: 6/10 (Buena)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Albert Nobbs.

Albert Nobbs.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Tenía intenciones de comenzar mi revisión de esta película diciendo una frase que, a priori, puede resultar un poco desafortunada. Aclaro que no es la idea. Lo mejor de “Albert Nobbs” no es la estupenda interpretación de Glenn Close, o la notable presencia de Janet McTeer, sino la canción “Lay your head down”, que es estupenda. Aunque todo lo que he mencionado contribuye muchísimo a que la película sea algo más que una olvidable representación de la vida de la mujer hace dos siglos. Acá, un retrato serio sobre la injusticia, sobre el amor no correspondido, sobre la subordinación de clases y géneros.

“Albert Nobbs” es una película con el ojo atento, despierta, astuta. Sabe qué caminos tomar para narrar su historia, para hacerla contemporánea aún cuando esté ambientada dos siglos atrás, o para hacerla universal y no estrictamente europea. Derrama dosis de la sensibilidad que a muchos no nos gusta, pero le añade el humor justo, los diálogos más concretos posibles (no hay tantas vueltas, ni metáforas, ni recursos, ni rodeos), la mirada de una Glenn Close encerrada en el cuerpo equivocado. Quizá no sea la mejor película sobre cómo la sociedad condiciona al ser humano, temática que se toca aproximadamente en una gran proporción de las películas por año, pero sí una historia tierna y muy triste que va más allá (o se queda más acá, depende de la perspectiva de quien lo observe) del análisis. Porque la trama en sí, lejos de pensarla demasiado, nos hace reaccionar con el corazón. Quizá nos da rabia, por momentos, o nos produce felicidad. De hecho el final es un poco eso: jugar con el tema de la justicia, y hacernos pensar si aún hoy la mujer ocupa el lugar que debe ocupar en el mundo.

Está bien realizada, los personajes son interesantes, los intérpretes son notablemente superiores a los personajes que deben interpretar. La música, la ambientación, los diálogos (a veces punzantes, a veces divertidos, a veces terribles) ayudan a que dos horas de película lleguen a salvo. La media hora final es la antítesis de la primera media hora: va a una velocidad imparable, todo sucede demasiado rápido, las cosas no se terminan de sentir. Y una película como ésta, basada en la percepción y en cómo juega un rol importantísimo en la lectura del espectador, puede fallar. Lo que no significa que la media hora inicial no falle por ir tan lento.

Puntuación: 6/10 (Buena)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Beginners.

Beginners.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Beginners” evalúa la posibilidad de convertirnos principiantes en nuestra propia vida, marcada por un profundo cambio o quiebre en nuestro camino. Analiza cómo a veces vivimos condicionados por la sociedad en sus diferentes momentos históricos, cómo fingimos para mostrarnos al mundo y cómo, llegado un momento de nuestra vida, nos damos cuenta de que todo eso no sirve de nada. Es mejor salir y mostrarse como uno es. Algo así está practicando desde hace años el personaje de Christopher Plummer, quien quizá consiga su primer Oscar: acá, el actor muestra su talento como nunca antes, y su personaje su verdadera personalidad. Atraviesa todas las puertas y quiere vivir el final de sus días tal como es: enfermo de cáncer, alegre y deseoso de explorar la sexualidad.

Esta comedia dramática – romántica cuenta con un elenco estelar. Aparte de este veterano intérprete, contamos con el encanto de dos grandes artistas. Ewan McGregor, con su acento tan particular, y Mélanie Laurent, que por ser francesa hablando inglés tiene un acento aún mejor. Ambos se conocen y comienzan una relación. Es sencilla, cuenta con los altibajos normales y con los problemas de entendimiento típicos (una humorada: ella no habla en la primer escena). Cada uno de los tres protagonistas es fantástico, y saca lo mejor de sí. No así en conjunto, ya que vinculados son poco atractivos, por lo que no hay nexo emocional entre el espectador y el moribundo, el enamorado o el solitario. Podemos decir que es un elenco fragmentado, cada uno tiene su propia película, su propia historia, mostrando su condición de principiantes con un gran nivel individual, o mejor dicho, independiente uno de otro.

Dinámica, divertida y simple, utiliza recursos listos para narrar la historia, que rápidamente nos llama la atención. Película que hace peso sobre las segundas oportunidades, sobre la posibilidad de ver las cosas malas con un poco de optimismo. Ésta es la “50/50” de este año, la película chiquita de gran corazón, con momentos que desbordan de alegría, de ingenio, y que seguramente serán recordados. Quizá no sea gran cosa, es un producto sin grandes ambiciones ni excelentes resultados, pero que va más allá de las enfermedades, de las elecciones, de las aficiones, penetra en la esencia humana en función del tiempo. Una oferta para no desperdiciar.

Puntuación: 6/10 (Buena)

martes, 27 de diciembre de 2011

Carnage

Carnage.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Decepcionante y aún así satisfactoria adaptación llevada adelante por el cineasta Roman Polanski de la obra “Le dieu de Carnage”, de Yasmina Reza. Acá, cuatro individuos se reúnen a raíz de un acontecimiento violento: son personas maduras, civilizadas, y padres. La ganadora del Oscar Jodie Foster y John C. Reilly interpretan a los padres de un niño agredido por otro, cuyos padres están interpretados por el ganador del Oscar Christoph Waltz y la ganadora del Oscar Kate Winslet. Los cuatro se reúnen en el hogar de los primeros, para intentar hallar una solución pacífica al conflicto. Todos tienen una visión distinta del hecho, y un apego distinto a sus hijos. Aún así, vemos como la introducción nos muestra la resolución: serena, sin conflictos. Pero la reunión comienza a extenderse, y los problemas comienzan a surgir.

Estamos frente a un drama, que muchos tildarán (quizá acertadamente) de comedia por los diálogos que tiene. Pero el discurso es mucho más pesimista de lo que aparentan unas frases divertidas. Habla más o menos de lo mismo que “El curioso caso de Benjamín Button”. Después de todo, no es tan extraño que la gente comience a rejuvenecer, o mejor dicho en este caso, a retroceder, a volverse más inmaduros, más tontos. Pasa todo el tiempo. Y acá, frente a un conflicto común, cuatro adultos muestran cuáles son los límites más bajos de su conducta, rompiendo todo límite de la ética. Cada uno, por supuesto, con características diferentes, puntos en común (o alianzas) e ideas particulares de la vida. El hombre progresista dedicado excesivamente a su trabajo, el hombre de clase trabajadora que añora su pasado, la mujer más sensible y afectada, aunque siempre combativa, y la que arroja los comentarios más ácidos e intrascendentes. Todos, conforman una telaraña de buenos momentos, algunos de los más divertidos del año, en una puesta en escena teatral de muy breve duración.

Película efectiva, sin lugar a dudas, sobre la naturaleza del hombre (que es la violencia) y sobre cómo el hombre actúa sin tener en cuenta la naturaleza (que es equilibrada y justa); también sobre la infelicidad, sobre el combate contra su propia vida (la que llevan: la que han hecho suya). No es una mala película, simplemente es difícil trasladarnos al lugar. En el teatro, uno se involucra aún más que en un cine. Pero Roman Polanski (experto en crear una atmósfera perfecta para envolvernos en su trama, en su misterio) falla por primera vez en muchos años y muchas películas: no nos envuelve. Somos testigos, observamos una reunión divertida, pero ajena. Y toda la película pasa como un viento lejano que no nos toca, que no nos mueve. Quizá no nos deje indiferentes, pero nos queda debiendo su bailecito, su frescura.

Puntuación: 6/10 (Buena)

lunes, 26 de diciembre de 2011

Las aventuras de Tintin.

The adventures of Tintin.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Y volviendo a lo básico, donde todo comienza: esta nueva película de Steven Spielberg es, como muy bien lo indica su nombre, una obra de aventuras. Quizá, la obra de aventuras por excelencia. Si existe un manual de instrucciones que explique cómo hacer una película de este género, seguramente todos los apartados puedan verse reflejados en la ambiciosa producción animada de la que les hablo hoy, una más que decente película para niños, aunque seguramente mejor para los más grandes. Sin saltearse un paso de este hipotético manual, utiliza todos los recursos a su alcance para crear una pieza de mucho valor, audaz, divertida e imaginativa sobre la odisea de un joven periodista rodeado de personajes inútiles de buen corazón, en busca de un secreto, en medio de una misión, camino a un (re)descubrimiento.

Si la adaptación es más o menos fiel, seguramente me gustará enfrentarme a un cómic que, admito, jamás he leído en mi vida. Centrándonos en la película, acá el joven Tintín compra un barco pequeño, o el diseño del mismo, que parece ocultar un secreto. Detrás, una historia de familias en guerra, de venganza y de herencias que el mundo desconoce. Hasta ahora. Con toda la valentía se lanza a la búsqueda del secreto del unicornio en un agradable viaje, repleto de peligros, pero con un objetivo noble. Esta película no es nada de otro mundo, pero considerando que estéticamente es sobresaliente, y que el resto de las cosas no defrauda en lo absoluto (cosa que suele suceder cuando lo estético es bueno), seguramente será tratada con mucha delicadeza como un trabajo muy valioso. Y es que, en efecto, lo es: una cinta que conserva el espíritu aventurero de los viejos tiempos.

Tiene la duración justa y el entretenimiento a medida, sin vueltas de tuerca tramposas ni metraje alargado. Digamos que es el trabajo perfecto para quien no quiere recibir demasiadas críticas negativas. Está muy lejos de sus grandes trabajos, pero seguramente será más recordada que muchos de ellos. Película totalmente obvia, eso sí, con una narración y estructura típicas, sin grandes sorpresas a la vista, con pistas que veinte minutos antes del final comienzan a tener sentido, piezas que encajan y final abierto a secuela. Pero debe admitirse que, por ser un trabajo hecho a imagen y semejanza de estas instrucciones, “Las aventuras de Tintín” es una cinta loable, una básica, clásica y recomendable película para aventureros.

Puntuación: 7/10 (Notable)

sábado, 24 de diciembre de 2011

El resplandor.

The shining.

Crítica.

Stanley Kubrick es todo un profesional. En presente, sí, porque está más vivo que nunca en el mundo del cine. Es capaz de, al igual que cineastas grandes como Roman Polanski, Darren Aronofsky o los hermanos Dardenne, sólo por nombrar algunos, crear una atmósfera que da forma a todo. No importa cuál sea la estructura narrativa, ni nada más: la atmósfera impone credibilidad, sentimiento, reacción e incluso desesperación. De los trabajos de Kubrick, “The shining” es el que más hincapié hace en ello: quizá no sea el trabajo más inteligente, ni la adaptación más acertada, pero sí el que mejor maneja las emociones del espectador a través de algo tan poderoso como la creación de una atmósfera particular, en este caso la de un hotel donde cosas anormales están sucediendo.

En las películas de terror/suspenso, el concepto de “atmósfera” es muy importante, y debe estar siempre presente en los cineastas a la hora de rodar una película. Es algo que está más de moda que nunca, ya que hoy en día predominan productos de terror con cámaras que filman los acontecimientos (como “[REC]”, sus secuelas, remakes; “Actividad Paranormal”, sus secuelas, remakes) y sean malas o no permiten dominar, en cierto modo, las sensaciones del espectador. Lo hace cooperar en la acción de la película, lo hace asomar la cabeza y ver bien de cerca que está pasando. Pero créanme: el hotel Overlook no es un lugar al que uno quiera asomarse, aunque su belleza, su decoración, sus colores, sus comodidades, sean tentadoras. Un escenario pecaminoso, que parece representar al mismísimo demonio como alma transformadora que toma el cuerpo de aquellos que pasan y los convierte en algo más.

“The shining” no deja respiro. Aún en sus momentos divertidos, que son muchos, o en los momentos más clásicos, que son otros tantos, la película es poderosa: el cinismo, la perversión, ayudados por un Jack Nicholson en una de sus mejores interpretaciones, o por la ingenua Shelley Duvall, o por la misma cámara que no pone freno a situaciones escalofriantes, sino que las prolonga como una pesadilla, dan forma a una de las mejores películas del gran cineasta Kubrick. Acá, donde el tiempo juega un papel totalmente irrelevante (después de todo, sólo se habla de él para demostrar que no importa, que es cíclico) una oferta que juega con las estrategias más típicas del género, pero las revalúa a otro nivel: el de la conciencia del realizador, la satisfacción del espectador, y la disconformidad del autor del libro (claramente manifiesta). Imperdible.

Puntuación: 9/10 (Excelente)

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Los tres años de UNA LOCURA DE PELÍCULA!

Queridos usuarios lectores:

No soy malo para hacer discursos, pero sí soy bastante malo cuando estos discursos son medio sentimentales. Todos los años me olvido del cumpleaños de UNA LOCURA DE PELÍCULA (que nadie sabe recordarme si lo creé un 22 o un 23 de Diciembre, aunque me guío por la primera publicación hecha), quizá porque jamás le he dado un verdadero lugar en mi vida. Pero este año más que nunca ha sido importantísimo para mí. Quizá porque me he responsabilizado como nunca, porque he ampliado las fronteras, porque he asumido realmente el compromiso.

Y uno debe ser honesto. Yo intentaré serlo. Recién cuando empecé a ver que el blog tenía más comentarios (porque nunca creí en los contadores de visitas) me sentí leído, y sentí que tenía un deber: escribir. Así intenté crecer, contagiar esta locura de película, y hoy cuento con muchísima gente interesante que sabe mucho de cine (mucho más que yo, seguro), pero no me importa tanto como el hecho de que sepan compartir la experiencia, la opinión, de que impulsen (como solía ser mi lema los primeros meses), el debate colectivo (¿recuerdan el “¡viva el debate!”? Probablemente no).

No me voy a extender mucho más. El blog, por el momento, va a seguir transitando el mismo rumbo de siempre. Entrando en temporada de premios, mezclará críticas con informes. No crean que por madurar, UNA LOCURA DE PELÍCULA va a cambiar de aspecto. ¡No! Ésto sigue igual.

Finalmente, para evitar que alguno crea que olvido los orígenes, quiero agradecer a los primeros, a los que estuvieron siempre e impidieron que bajara los brazos cuando flaquée (cosa que hice innumerables veces), a Viviana, a Anna, dos grandes seguidoras del blog sin tener un sitio propio (la última influyó mucho en los diseños, era como la encargada de corregir mis fallas: soy pésimo diseñador), y quiero agradecer a todos los que fueron sumándose al debate, todos los propietarios que han dejado su huella en este lugar. No los voy a nombrar, si quieren saber quiénes son, vayan a la lista de blogs que sigo. Porque creo seguir a prácticamente todos los que alguna vez han hecho algún aporte a esta gran locura de película, que espero que siga creciendo con la ayuda de todos.

Agradezco inmensamente el espacio, los comentarios, las lecturas, los intercambios, las recomendaciones, las peleas sanas en Facebook y la posibilidad de hacerme crecer como administrador. Supongo que también como persona, ¿No?

El padrino.

The Godfather.

Crítica.

“El Padrino” quizá sea, para muchos, la obra maestra en la historia del cine universal. Y es indiscutible que hablar de ella es, por consiguiente, algo serio. Un ejemplar prácticamente impecable, prolijo, minuciosamente montado por un director prodigioso que comienza a debilitarse en la década del 80, sobre los principales valores morales de una sociedad ortodoxa, sobre lo que implica romper con éstos, y sobre los efectos de la violencia desatada, muchas veces imparable. Y digo ejemplar, porque ha servido como molde para la construcción de muchísimos productos culturales, generalmente inferiores, sobre la dinámica de la mafia en las primeras décadas del siglo XX. Otros han sabido captar las intenciones de un gran director, gran perfeccionista, y han renovado y mejorado aún más su versión, como el caso de la reciente “Un Profeta”, de Jacques Audiard.

Lo que prueba esta película es el sentido de la responsabilidad de un artista como Francis Ford Coppola, quien hasta el día de hoy nos trae películas fabulosas (como la reseñada “Juventud sin juventud”, o “Tetro”), su compromiso con la sociedad como espectadora, y su particular inclinación al clasicismo cinematográfico. “El Padrino” es, sobre todas las cosas, una película clásica que a lo largo del tiempo se ha transformado en un clásico. Y no en vano se la llama obra maestra, porque tiene todos los ingredientes para hacerte sentir todo lo que puedas sentir adentro de un cine, y además, es imposible que deje a alguien indiferente. Su cruda violencia, su perverso sentido del humor y sus impecables caracterizaciones hacen que el conjunto, es decir, el producto final, golpee al espectador, influya en él de muchísimas formas.

Pero me cuesta ver esta película como un entero, quizá por la dimensión que abarca en el campo de la cinematografía. Prefiero recordarla como una escena tras otra, ya que comienza muy bien (el jefe acariciando al gato), y cuando llega un punto en que uno cree que una escena no puede ser superada, arriba otra aún mejor. Y principalmente desde la escena de los naranjos, todo lo que viene detrás (cerca de media hora) pocas veces se ha visto en el cine. Ahora bien, si uno logra encajar todas estas piezas, todos estos rostros, todos estos diálogos, se encuentra con un trabajo excepcional de final desarticulado. Desde esa escena mencionada, todas las escenas que siguen son finales extendidos, que siguen aumentando la calidad de la película (insisto, son cada vez mejores), pero que unidos pierden intensidad. No digo que estas escenas sean innecesarias, porque muchas de ellas son imprescindibles, pero no tratadas como la revisión fugaz de un álbum de fotografías, sino como las ideas principales de una posible gran construcción, más precisa, más homogénea, más amalgamada, que le otorgue a “El Padrino” la calidad de producto final que merece. La de obra maestra.

Puntuación: 9/10 (Excelente)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

A separation.

جدایی نادر از سیمین

Trailer subtitulado al español.

“A separation” es una de las películas del año. Un experimento totalmente inestable, natural, vivo, que va modificando su estructura a la medida que avanza el tiempo, a la medida que suceden cosas. Un trabajo que comienza de una manera, priorizando un conflicto, y acaba abriendo nuevos debates, abarcando otras problemáticas aún más complejas. Esquemáticamente, es una película que abre grietas en un campo fértil: cierra las que puede, no lo hace con las que no, y nos llama a curiosear dentro de ellas. Muestra que la tierra es permeable, así como los seres humanos somos vulnerables en algún punto de nuestra vida.

Sobre individuos al límite, parece contar con cierto paralelismo con la argentina “El hombre de al lado”. Individuos de dos clases sociales distintas se chocan en un conflicto cotidiano agravado por el trágico curso de los acontecimientos. Acá, sin pinceladas de humor, sin metáforas, sin sutilezas, se nos narra el conflicto desde sus adentros, desde lo que el ojo de su protagonista puede alcanzar a ver. Y los personajes acaban sometiéndose al extraño manejo de la justicia, que de justicia parece tener poco. Los lleva a una situación de estancamiento, de malhumor, donde nadie puede llegar a ponerse de acuerdo en Su presencia. Pero el conflicto va más allá. Tiene que ver con cuestiones humanas, con la ética, la fe, donde se encuentran límites a nuestra conducta. La narración tiene dos núcleos fundamentales: la historia de la ruptura matrimonial, el sufrimiento de la hija, la decisión, y el problema judicial, los testimonios y las mentiras. De cada uno de ellos, nos llevamos una impresión pesimista u optimista, dependiendo del caso. Pesimista, porque después de todo, los niños son los que más sufren en este tipo de inconvenientes (sin haberla visto, pienso en “Carnage”); optimista, porque la mentira no es ilimitada, o al menos en esta película no lo es, hallando límites en algo tan banal para muchos habitantes de nuestras sociedades occidentales (mínimamente: hablo por mí y por mi país). La vida, expuesta con serio realismo, con un nivel de conflictividad inmenso, es una mezcla de cosas buenas y malas, de impresiones satisfactorias y decepcionantes.

Las peleas son fuertes, atraviesan la pantalla. Momentos de enorme tensión (muy bien lograda y sostenida) y gran alcance, que nos llenan de angustia, de impotencia, de furia. Acá, la injusticia, la mentira, la hipocresía, nos molestan muchísimo. Pero después de todo, cada uno de los personajes se hacen entender: la honra, el orgullo, la soberbia, el enojo, la tristeza, la locura, los hace reaccionar humanamente (es decir: con contradicciones, con violencia, como verdaderamente son los hombres, aunque las películas los dibujen distinto), aunque no precisamente sea reaccionar bien. Una catarata de hechos desafortunados va volviendo un simple acontecimiento en una enorme desgracia capaz de destruir muchas vidas. Todo este laberinto sin salida es muy bueno, aunque todo lo vemos con un solo ojo: el del protagonista masculino. De alguna forma, uno no puede separarse de su modo de entender las cosas (el “hecho” lo vemos desde sus ojos: sabemos la verdad), lo que nos quita la posibilidad de juzgar por nosotros mismos. Sentimos tristeza y nos identificamos con un único personaje, en lugar de poder ponernos en la posición de otros (lo mejor pudo ser, por ejemplo, no mostrar el conflicto judicial). “A separation” nos deja dos únicos lugares para juzgar: el conflicto familiar (el divorcio: los motivos, el tema de quedarse con uno o “permanecer” –en Irán- o irse con el otro y abandonar el país) y el final. Este último, para muchos, quizá, haya sido un escape fácil. Para otros, la decisión resultante de un gran aprendizaje. Para mí, la serena manifestación de que, durante más de dos horas, nos hemos enfrentado a una película durísima e imprescindible.

Puntuación: 8/10 (Muy buena)

lunes, 19 de diciembre de 2011

Operación Regalo.

Arthur Christmas.

Crítica.

Tras haber huido de la sala, aún gira alrededor de mi cabeza una duda fundamental para entender la vida, si se quiere. ¿Por qué una película como ésta me recuerda a “Elf: el duende”? Quizá sea porque una es tan divertida como la otra, y en síntesis, ninguna de las dos es demasiado divertida que digamos. Simplemente utilizan el estilo clásico de las películas de aventuras, abren sus ramas, la adornan de clichés, la iluminan con escenarios preciosos y al final te entregan el mejor regalo de todos: los créditos finales. No digo que sea una película mala, simplemente que al parecer no encuentra su lugar en el mundo. Estamos en una altura donde hemos visto millones de películas navideñas aportando siempre lo mismo sobre el adviento y buscando inútilmente nuevas formas de representar el sentimiento.

El sentido de “Operación regalo” se adivina ni bien conocemos la historia. No hace falta ser demasiado astuto para comprender de qué va. Santa Claus, viejo, está al borde de su retiro, y debe elegir a quién de sus dos hijos elegir para continuar su trabajo repartiendo regalos. ¿Las dos opciones? Un sujeto vigoroso, inteligente, rápido, aunque en el fondo desalmado, la opción que todo el mundo cree más efectiva. O el torpe, idiota e inservible pero de buen corazón que todos quieren lejos de la operación regalo para no arruinar el trabajo. Díganme ustedes cómo sigue, porque no es muy difícil. De hecho, los desafío a que me digan quién será el nuevo sucesor, y que intenten decirme qué pasará si un niño se queda sin regalos y Arthur (el torpe) atraviesa el mundo sin tiempo y sin la menor idea de cómo hacerlo para no decepcionar a la niña. Es más, los desafío a que me digan esto: si el paquete debe entregarse a las 7.40, ¿podrán entregarlo? ¿Y a qué hora creen que será entregado?

Descartando la posibilidad de que tenga algo de cabeza, tiene mucho de corazón. Y muchas veces es bueno tenerlo en cuenta, porque ayuda mucho al desenvolvimiento de la historia. Hay personajes muy buenos, principalmente entre los secundarios, que nos incentivan a terminar de verla sin enojarnos. El final no está lejos de lo que imaginamos, pero por alguna razón nos deja contentos. Porque el producto está bien realizado, se ve muy bien, y nos genera esa añoranza de las buenas películas del estilo, más clásicas aún, mejores. De cualquier modo, tiene ocurrencias buenas, lo que al principio parece lo peor (las escenas de acción “a la Misión Imposible”) acaba siendo lo más genial de la película (te muestra, hipotéticamente, cuál es el trabajo de Santa Claus, y contesta todas las preguntas que surgen en el prólogo), contentando seguramente a los más niños. Claro que nunca está de más un recorte de la duración cuando ésta se hace un poco extensa.

Puntuación: 4/10 (Regular)

domingo, 18 de diciembre de 2011

We need to talk about Kevin.

We need to talk about Kevin.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Sobrecogedora tragicomedia (quizá suene duro llamarla así) dirigida por Lynne Ramsay, que indaga en el origen más profundo de nuestra naturaleza humana, así como en el principio de la violencia. Acá, los simbolismos (una habitación plagada de mapas: el rumbo del individuo), las gesticulaciones (que contraponen a los dos personajes principales) y los colores son cuestiones fundamentales y delatores en un trabajo sorprendente, oscuro e hipnótico. Ninguna otra película en lo que va del año me ha dejado tan impresionado, interesado y sorprendido como ésta, quizá se deba a su extraño modo de ser contada, o a estar plagada de recursos estilísticos que intensifican la hipnosis, aunque estoy seguro que todo el trabajo lo hacen una idea fantástica, unos diálogos exquisitamente graciosos, cuando no tristes, y algunos actores de primera interpretando a una madre y a un hijo.

Podríamos compararla con “La Cinta Blanca”, por el profundo estudio que hace sobre la dinámica de la violencia en el mundo, cómo una cosa lleva a la otra, aunque se aferra a algo más psicológico, cómo un infante (solitario, sin experiencias colectivas) absorbe hasta las cosas más insignificantes de la vida y se convierten en un aspecto central de la personalidad adulta de la persona (hay un juego con la metáfora del rostro de los felinos en el excremento, y cómo esto inmediatamente los hace aprender adónde deben hacer sus necesidades; él, el pequeño, es ese gato que usa sus aficiones, sus miedos, su modo de vida, para convertirse en un adulto y asumir responsablemente (o no) las acciones del futuro). También podríamos comparar ese vínculo materno con el de “El primer día del resto de nuestras vidas” o el de “J’ai tué ma mère”, porque detrás de todo el odio expuesto, de los peores deseos, de la personalidad más oscura, hay un amor que nunca puede ocultarse del todo.

Un torrente de originalidad que nunca acaba, con una compleja y extraordinaria interpretación de Tilda Swinton, cuya función en esta película es, como suele serlo, transmitir la nada misma con su particular rostro, desde un inicio que en los primeros momentos confunde, hasta un final bellísimo, en el que subyace la verdadera naturaleza de la maternidad. Todo está muy bien acomodado por el ojo de su directora, que al principio nos arrebata con un clima perturbador (incluso para el espectador), y luego abandona su mirada estilística por una más serena y más peligrosa. Repleta de un humor que va más allá de las vulgaridades (vean la escena de Tilda Swinton abriéndoles la puerta a dos sujetos demasiado curiosos: quedará en el olimpo de las escenas cómicas de esta nueva década), de una extrañísima y por momentos desubicada música, de novedades que nos conmueven por no esperárnoslas, esta película es todo un fenómeno sobre la violencia, sobre nuestro descenso a los infiernos de esta familia, sobre el amor. Una experiencia triste, no apta para cualquiera, quizá imperfecta y por momentos molesta (una escena en la que el muchacho tiene una remera que dice “soy el hermano mayor” y su madre comenta “ahí viene el hermano mayor”, para mencionar algo), pero pese a todo excelente. A este crítico le flechó el corazón.

Puntuación: 9/10 (Excelente)

sábado, 17 de diciembre de 2011

Like crazy

Like Crazy.

Crítica.

“Like Crazy” es una película dirigida por alguien que no ha visto jamás en la vida una película americana sobre amor a la distancia. O las ha visto todas, y se ha esforzado por realizar algo totalmente distinto, creíble, realista y perceptible. Drake Doremus lo hace muy bien. Con este trabajo, nos demuestra a algunos fanáticos que lo de Anton Yelchin jamás ha sido casualidad, que logra transmitir muchísimas sensaciones: la desesperación, la soledad, la confusión. Pero acá hay algo más. Y es, lejos de una decepcionante Jennifer Lawrence (quien repite con Yelchin tras “La doble vida de Walter), la señorita Felicity Jones. No la he visto demasiado como para asegurarles que es una buena actriz, pero en una de las escenas que cierra el primer tercio de película, al teléfono, te rompe el corazón. Su cara hinchada, roja, enferma, pero de amor. Es milagroso.

Además de ser un romance a la distancia, debe tenerse en cuenta que es una película sobre jóvenes que apenas han atravesado la barrera de la adolescencia. Por lo tanto, como en “Querido John” para mencionar una, es muy fácil filmar cosas obvias, pintadas de rosa y felicidad. No digo que “Like crazy” no tenga estas cosas, simplemente que va más allá de lo común, convirtiéndose en un caso muy particular, no necesariamente pesimista (será discutible), pero sí muy realista. El amor se vive intensamente, pero con ello, también el dolor, la inseguridad, la precipitación, la culpa y las ganas de volver el tiempo atrás. Los diálogos demuestran una madurez inimaginable, puntualmente en la escena del principio. Pero luego, el realizador sin abandonar esta madurez para contar la historia, los hace “involucionar”, los convierte en niños caprichosos, confundidos, tontos. Ahí está la magia de esta película: tiene que ver con entender los efectos del amor en la vida, de su importancia en la adolescencia, de ser capaz de distinguir su fuerza emocional.

En un relato breve, que por momentos aspira al estilo de “Expiación” y por otros al de (buenas) comedias ingenuas, nos involucramos rápidamente con los personajes. Cada uno saca lo mejor de sí estando solos (tanto los actores como los personajes, claro está), pero al verlos juntos, uno no puede verlos como una pareja. Quizá sea algo muy positivo, o quizá muy negativo: el amor sólo está presente cuando están lejos. El espectador no capta la química entre ellos cuando él y ella están pegados uno al otro. Y eso puede sonar muy extraño, incluso muy perjudicial para una película que recalca constantemente su realismo vital. Pero el conjunto, se ve bien, pese a todo: no es una película atrapante, pero sí muy inteligente; no termina de ser impactante, pero sí más que sugerente; nos invita a pensar (con escenas muy bien editadas) sobre nuestro enemigo más grande, el tiempo, con una tierna historia de fondo, que quizá olvidemos, aunque no deberíamos.

Puntuación: 7/10 (Notable)

viernes, 16 de diciembre de 2011

J. Edgar.

J. Edgar.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Cuando uno ve películas como ésta, comienza a sentirse realmente mal como espectador. Y creo que esa sensación mezcla no sólo la decepción de enfrentarse a Clint Eastwood en una mala película, sino también el hartazgo, la insuficiencia, y esa manía de los seres humanos de querer entrometerse en la vida de los otros y de corregir sus errores. Acá, parece que nadie ha prestado atención a algunos de los más graves. Porque “J. Edgar” aparenta ser una película sin un director, es decir, sin alguien capaz de calibrar todos los elementos constitutivos y disponerlos de manera tal que uno, como observador externo a la película, pueda más allá de disfrutarla, mínimamente visualizarla. Acá, el veterano ha jugado mal sus cartas: anunciando su retiro del mundo de la actuación, y su permanencia detrás de las cámaras, probablemente haya cometido el error más grande de su vida. El costo de oportunidad propio de la vejez, el deber renunciar a algo, quizá lo que le demande más energía, para hacer otra cosa.

También me extraña que el guión de Dustin Lance Black sea tan flojo. Muchos podemos creer que al haber alcanzado el Oscar, ya no tiene ganas de pensar en algo bueno. Vuelve a insistir con la política americana, pero de primera mitad del siglo, presentándonos varias facetas de la historia del país, de la institución, del hombre profesional, del hombre como tal, sin dejarnos en claro qué es lo que realmente importa. Sin lugar a dudas, el “todo” no es importante: uno se da cuenta, al ver los fallos en lo más general de la cuestión, que todo lo mencionado no puede importar. Tiene que apuntar a algo más: sus ambiciones deben estar ligadas a algo que esté bien hecho, o que muestre intenciones de ser algo bueno. Película que hace agua por todos lados, que muestra fotografías sobre la política del país, pero también sobre la política que gobierna el alma, sin darle la profundidad que merece una historia tan exquisita como la del FBI, organización encargada de erradicar el comunismo casi de forma indiscriminada, pero que con esa perspectiva ha ganado más y más peso.

“J. Edgar” no se vive: se sufre. Como un álbum de fotos que no termina jamás, que nos suma más y más y más y más y más, con una grandilocuencia repleta de vacío, que intenta compensar con un maquillaje tan bueno como lo han sido los efectos especiales de “Más allá de la vida”. El resultado es muy malo, créanme. El resto lo hacen los actores, que a diferencia de las películas de Clint Eastwood, acá son un punto fuerte. Probablemente el único. Un Leonardo DiCaprio jugando con su voz y su personalidad, entregando no su mejor interpretación, pero sí una decente representación de un desaprovechadísimo personaje histórico (toda la osadía que promete este “hombre que sabe cosas”: olvídenla). Pero que actúe bien no es cosa nueva. Sí es para aplaudir la interpretación de Armie Hammer, de quien uno no espera nada, o de quien recibe las más grandes satisfacciones de este trabajo. Hace todo lo que puede para que su personaje se mantenga de pie. No lo logra, claro, porque su personaje es terriblemente malo. Pero acá valoramos el intento.

Puntuación: 2/10 (Mala)