domingo, 16 de enero de 2011

El Concierto.

Un hombre que alguna vez dirigió una orquesta, ahora se dedica a ser "el hombre de la limpieza" en un teatro, donde la orquesta "que está de moda" ensaya prácticamente a diario. Un día, el director de este teatro recibe una invitación para asistir a un concierto en París. El sujeto de la limpieza toma el fax de la invitación e intenta reunir a su orquesta de treinta años antes. Una disparatada aventura, ya que todos han seguido diferentes estilos de vida, la mayoría aún peor que él. El mayor problema de todos es que el director del teatro, la semana del concierto, irá a París con su familia de vacaciones. Y París, con su gran evento, está invadido por publicidades. Una comedia francesa increíble, emotiva, exagerada pero bien hecha. Recomendable.

Le Concert.


Trailer (Audio Español)



Crítica.

¡Al diablo con todo! No hay otro modo de explicar la sensación que provoca, y también que quiere provocar esta escurridiza película. Esta es una película de casi dos horas que toma un eje de lo más disparatado, que se encarga de maldecir a cuanto santo se cruce, que hace reir con las cosas más sencillas, y que además se reserva el lujo no sólo de sorprendernos con su costado dramático, sino también de hacernos emocionar con un final terriblemente conmovedor.
Esta es una de esas pequeñas joyitas que el cine francés esconde bajo su manga. Lo que más sorprende es que la palabra "joya" esté familiarizada con "la comedia francesa", considerando que este género es, especialmente en este país, uno de los más pobres. No me cansaré de decir jamás que Francia cuenta con el mejor cine dramático del mundo entero, pero con uno de los peores cines cómicos a nivel global.
"Le Concert" cuenta la historia de un hombre que alguna vez ha sido un músico, pero que finalmente ha terminado en un fracaso prolongado durante treinta años de servicios de limpieza. La pobreza (por fortuna) no forma parte de la película, aunque sí la necesidad económica para el día a día. En uno de esos trabajos, que le dan acceso a la oficina del encargado de un teatro, lee un fax que a éste le llega, en el que la orquesta (que forma parte de su teatro) está invitada a participar de un concierto en Francia. Él, obviamente, robará ese fax e intentará convencer a su antigua orquesta a reunirse en un espectáculo inolvidable. Así, apoyado por su mujer, volverá a ver aquellas caras de quienes han acabado peor que él, unidos por la música, Tchaikovsky y una cita pendiente con la finalización de un concierto interrumpido.
A lo largo de la película, principalmente en su primera hora, vemos todos los preparativos para el espectáculo. Todo más que exagerado, por supuesto (en alguna que otra ocasión, demasiado exagerado), conectándonos más con el absurdo, con todo lo que vemos u oímos. Malentendidos, enfrentamientos, estafas: todo forma parte del menú. Puede parecer lenta. Tiene el esquema teatral, una obra que mantiene un ritmo estable, cuidadoso, y que hace resonar las campanas en un clímax final brutal, imperdible y sencillamente extraordinario. La combinación entre lo trágico (que como se verá, es claramente deductivo en un principio) y lo picaresco, es explosiva. La música, además, coopera para que todo se sienta. La gracia de ver lo que no cualquier película menos osada te muestra; la emoción de ver una diferente versión de lo que cualquier película, más osada, menos osada, igual de osada, se cansa de mostrar.
Las emociones que atraviesan la pantalla son muchas. Por momentos, podemos ver a los personajes enojados y resentidos por la vida que han tenido, culpando a aquellos responsables. Es un enojo feroz, agresivo, honesto. Por otros, podemos ver a los personajes en situaciones de picardía, sacando el costado infantil, inmaduro e incorrecto para conseguir lo que realmente quieren; o personajes nerviosos por lo que está por llegar. Todo, en conjunto, forma parte de un cinismo, centro del que gira toda la película en general. Pero puntualmente, hay una historia trágica, que supone el verdadero motivo por el cual "quieren acabar con esa cita". Tchaikovsky renace y toma protagonismo, es un villano al que hay que vencer (me disculpo por llamar villano a un héroe de la música, pero es algo figurativo) para poder estar en paz con uno mismo. Y en medio de esta historia, aparece una chiquilla que cualquier cinéfilo puede recordar más como Shosanna Dreyfuss, que por su verdadero nombre, Mélanie Laurent. Es una joven actriz que condensa en un rostro angelical, una sensibilidad expuesta y conmovedora. Tiene la fuerza interpretativa que, en términos de filo, puede llegar a tener un puñal. Y si quedan dudas sobre su habilidad para atravesar un corazón, pues póngala a prueba.
Puntuación: 7/10 (Notable)

1 comentario:

Veroka dijo...

Es muy exagerada, comica y emotiva, y
Tchaikowsky... palabras mayores...