sábado, 26 de febrero de 2011

Another Year

Mike Leigh, director de "Secretos y Mentiras", "Naked" y "Vera Drake", vuelve con "Another Year", película por momentos abstracta, pero finalmente más figurativa que muchas, que combina la comedia con el drama del día a día. Narrada en cuatro estaciones, desde la primavera al invierno, desde el florecer hasta la oscuridad, muestra la vida de un matrimonio que vive felizmente sus últimos años de vida, del hijo de éstos, un abogado soltero, de dos amigos del matrimonio, Mary y Ken, y de una serie de rostros que desfilan por esta casa constantemente ocupada, ya sea por los residentes o por las visitas. "Another Year" es una mirada crítica del ser humano, son maneras de ser y reaccionar, exhibiendo claramente las diferencias entre los que habitamos este mundo. "Another Year", dirigida y escrita por Mike Leigh, cuenta en su elenco con Ruth Sheen, Jim Broadbent (recordado en "Moulin Rouge!" y en "Bridget Jones..") y Lesley Manville, un trío maravilloso que eleva aún más una propuesta original y con uno de los mejores guiones de los últimos tiempos.

Another Year.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Si alguno creía que "Mi Familia" era (de este año) la comedia dramática de vinos, anécdotas e intrusos en la familia, de reuniones bajo el sol de la tarde o de palabras frías como el invierno, me veo obligado a recomendar de la mejor manera posible a la verdadera y más grande comedia dramática con las mencionadas características de todo el año. Mike Leigh regresa al ruedo tras esa extrañísima película con Sally Hawkins, "La felicidad trae suerte", ahora con una enorme historia sobre historias, sensaciones puras y por momentos mágicas de la vida de unos peculiares individuos que desfilan por la vida. "Another Year" es, a simple vista, una frase asociada a la resignación. Más, cuando para algunas personas, el tiempo se acaba. La vejez ocupa un gran lugar en este largometraje, no sólo porque hay gente mayor, sino porque también hay gente joven que cree que el tiempo marcha demasiado rápido, y le tiene miedo a perderse la vida, o peor, a vivirla en soledad.
La película logra algo muy complicado para otras con múltiples personajes e historias, y que es precisamente introducir de la mejor manera a aquellas miniaturas que portan algunos de los diálogos más ácidos y exquisitos del año. Introducir, aunque sea durante cinco minutos, a seres conflictivos, enfrentados a la vida, u otros aferrados a ella de modo excesivo. Un caso muy puntual es el de Imelda Staunton, esa señora que revolucionó la pantalla en "El Secreto de Vera Drake", cuya terquedad queda definida simplemente con su desaparición de la pantalla. Algo extraño y, como recurso, algo atípico. ¿Un personaje que habla con su ausencia? Es el primer eslabón de una conexión de personajes que, de alguna manera, forma una familia. Clientes, amigos, amoríos y matrimonios, dan permiso a una interacción con aires clásicos y sobre todas las cosas, mucho vino.
La casa de Tom y Gerri (si la crítica fuese hablada, seguramente causaría algo de gracia), un matrimonio que como en la serie animada han sabido atravesar obstáculos y comprenderse durante décadas, es el ojo que ve ir y venir a diferentes perfiles psicológicos, que viven la vida y ven el paso del tiempo de diferentes formas. Algunos están resignados (Ken), otros tienen ganas de cambiar pero no avanzan (Mary), algunos otros están felices (Tom, Gerri) y otros se sienten incompletos sin darse cuenta de ello (Joe). La mesa de la cocina es un modo de reunir a este matrimonio y sus visitas, que recurren a esta casa durante cuatro estaciones (dentro de la película) y seguramente una vida entera (fuera del film). Ahí es donde las risas, el llanto, las decepciones, las ilusiones, la felicidad y la tristeza van volviéndose el pan de cada día, o nunca mejor dicho, de cada año. Porque la vida es una recopilación de altibajos que componen nuestro paso por el mundo, y esta película no encuentra mejores modos de contarlo, porque seguramente no existan.
Todos los actores hacen lo suyo a la perfección. Desde una Imelda Staunton que se devora el prólogo, pasando por Ruth Sheen (una protagónica que sabe, desde la sencillez, llevar sus preocupaciones naturalmente) y hasta Lesley Manville, que hace algo más o menos increíble, como la mejor interpretación protagónica femenina del año. Una mujer que palabra a palabra hace un reclamo (no al resto, sino a sí misma) de la urgente necesidad de conectar con gente, mujer envuelta en un desequilibrio mental no muy ayudada por el alcohol, mujer que vive intensamente el desamor y la decepción: es la típica mujer suicida que no tiene coraje (al menos, durante el tiempo que dura el relato), pero su final es más o menos previsible. Manville logra llevar sobre sus espaldas un personaje complejísimo bajo la sombra de una película aún más compleja que ella. Y detrás de todo está Mike Leigh, un hombre que narra dos maravillosas horas en cuatro estaciones, que le da una innecesaria introducción al invierno que rompe con la estructura del relato, encargado de un guión tan natural como sentarse en un bar a escuchar los problemas ajenos, que le añade un ritmo más similar al de "Vera Drake" que al de su obra maestra "Secretos y Mentiras", y que sobre todas las cosas le otorga talento, casi haciendo de "Another year" una obra maestra, aunque no deja de ser una tragicomedia de tipo teatral, sofisticada como cualquier film británico, y de la más alta categoría. Indiscutible excelencia.
Puntuación: 9/10 (Excelente)