miércoles, 2 de febrero de 2011

The Edge.

Un sujeto trabaja en una estación de trenes soviética. Una tarde se aleja de su lugar de trabajo, lugar que sufre la falta de medios de comunicación y transporte, y encuentra un tren abandonado con una joven alemana viviendo dentro. Ella se las ha ingeniado para sobrevivir a un tiroteo y ahora vive en soledad. Pero el hombre, que quiere recuperar la máquina y no logra comunicarse con ella (por la diferencia de lenguajes), lo hace a la fuerza, y ella no está de acuerdo. Minuto a minuto, entre discusiones y rencores, ambos intentan revivir un circuito y darle vida a ese tren, y finalmente cumplir el sueño del sujeto: competir en una carrera con el único tren de la estación. Seleccionada por Rusia para competir por el Oscar a mejor película extranjera, y nominada al Globo de Oro en la misma categoría. Recomendable largometraje de aventuras y romance.

The Edge.


Trailer en su versión original.


Crítica.

Hace poco hablé de "El Concierto", una de esas películas con algún elemento tan poderoso (en ese caso, la mezcla de la música con el humor) que permite que el espectador logre olvidarse del contexto. Y yo, en ese aspecto, tengo una perspectiva distinta (y no tengo nada que ver con la pintura o el dibujo por este motivo) y suelo enfocarme en la figura sobre el fondo, y en segundo lugar apoyo el ojo sobre lo que sucede alrededor (que generalmente incide en el comportamiento de las figuras).
El Concierto es una gran película que, en un trasfondo político (y hasta ahí nomás), logra crear un disparate y transformarlo en algo creíble. "The Edge" propone más o menos lo mismo: un espectáculo visual imperdible con un telón de fondo que poco parece importar (al menos, a este espectáculo) y con una resolución apasionante.
Estamos en los años posteriores de la Segunda Guerra Mundial, y muchos alemanes están trabajando en el oeste soviético, cerca de la frontera con Alemania. Desempeñan labores para, principalmente, reconstruir aquellas cosas dañadas durante el enfrentamiento bélico. Una de esas cosas, que escasean en esta república, son los móviles. Puntualmente los trenes. En la estación donde se desarrolla la película, sólo son propietarios de un tren, y hay ciertos conflictos en relación a quién será aquel que lo conduzca. Ahí es donde un sujeto común se aleja durante unas horas de este lugar en el que trabaja (sin estar autorizado siquiera para conducir un tren) y encuentra uno abandonado con una muchacha alemana viviendo dentro. Ahí es donde ambos comenzarán a interactuar (sí, en diferentes idiomas) y, aunque la relación es mala, ambos lograrán reconstruir unas vías y poner nuevamente en marcha este tren.
Esta película es una combinación de géneros, que van desde la aventura, la acción, el suspenso y el romance, con muchas dosis de humor. Dos personas de mundos diferentes y con un sólo nexo (la máquina) acaban conversando, y el vínculo entre ellos se va haciendo más profundo. La historia de, si se quiere, amor, es fantástica. Por un lado, porque minuto a minuto seguimos no cómo se van conociendo, sino cómo le van ganando a la falta de comunicación. Por otro lado, porque usa un modelo común (la relación de amor-odio) para regalar un lazo creíble, honesto.
Lo que sí es más fantástico que la historia de amor, es la parte de la aventura. O mejor dicho, los enfrentamientos (que son dos) y que (a gran velocidad) ocurren durante las casi dos horas de película. Ambas "carreras" de trenes producen una altísima satisfacción en el espectador. La secuencia de imágenes es asombrosa, maneja la velocidad de una manera inquietante, que aturde, que vibra, mezclando el adentro con el afuera y alternando los rostros de ambos sujetos dentro de sus móviles. Son escenas que recuerdan al gran cine, con aires clásicos, poco color y mucho ruído, escenas que no sólo no dejan indiferente a quien las ve, sino que además invaden fugazmente la memoria.
Una película que estremece de principio a fin. Tiene un exceso de preparación (la reconstrucción de las vías, que son divertidas pero su extensión es innecesaria) pero cada uno de los resultados (de las pequeñas tramas incluidas) es satisfactorio. Tiene personajes que sobran, y con ellos, diálogos; la película parece querer agrandar un argumento que, de por sí, es muy aceptable. "The Edge" es una buena película sobre sujetos tenaces, capaces de desafiarse a sí mismos por lo que realmente quieren. Imperfecta, bastante imperfecta, pero aún así apasionante (y apasionada), es un gran ejemplar de cine ruso, una buena historia romántica y una gran película de aventuras, de esas que (para bien o no) no se ven muy seguido.
Puntuación: 6/10 (Buena)

1 comentario:

Mario dijo...

Se ve bastante emoción en el trailer, mucha dinámica, ver una película poco conocida que trae una historia sólida es como sacarse la lotería, el cine tiene muchos secretos, el cine europeo no se distribuye con facilidad por eso encontrar maravillas es para alegrarse, lo que reseñas se ve valioso, cinematografía rusa ambientada en un época tan complicada para los alemanes desplazados después de la Segunda Guerra Mundial parece material digno de ojearse, bajo una historia trepidante de arreglar un tren y en medio un romance a lo salvaje, le haz colocado una puntuación no muy alta pero me ha creado curiosidad, en el océano de películas si tengo suerte la veré. Un abrazo.

Mario.