sábado, 26 de febrero de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 1.

Séptima entrega cinematográfica de Harry Potter, historia que revolucionó el mundo de la literatura y el cine. Tras la muerte de Dumbledore, los jóvenes reciben una serie de elementos que no saben usar, pero que les servirán en este largo viaje. Harry Potter, por su parte, recibe una espada que está desaparecida, y que necesita encontrar para avanzar. Por otra parte, hay un misterio oculto más allá de la espada: el de las reliquias de la muerte. Tres elementos que le otorgarán a quien los consiga la inmortalidad. Una nueva entrega de aventuras y mucha acción condensadas en algo más de dos horas. Hay un pobre manejo de los tiempos, pero un buen instinto a la hora del entretenimiento, que se mantiene en todas las entregas. Nominada a dos Oscar: dirección artística y efectos visuales. No Recomendable.

Harry Potter and the deathly hallows. Part I.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Harry Potter ya ha cumplido, cinematográficamente, una década en los corazones de muchos fanáticos, personas apasionadas que gracias a esta curiosa historia, leen algo en su vida. Fanáticos que seguramente habrán visto las películas miles de veces y le encontrarán muchisimos misterios dentro, gozarán de una historia, al parecer, contada a la perfección, con personajes característicos y encantadores, situaciones llenas de entretenimiento y diálogos muy divertidos. Como no me considero para nada un fanático de "Harry Potter", la veo como una película independiente de sus previas, con lo suyo. No me da, desde lo personal, ningún interés en emocionarme con la historia, ni con los personajes, que para mí son algo más que planos; mucho menos con los diálogos, que por momentos son para el cachetazo.
No sé si se debe a la división del último libro en dos entregas cinematográficas, o qué, pero a mí la película se me hizo eterna. Más o menos como me viene pareciendo la saga, de ocho películas que seguramente verán el fin del mundo y seguirán haciendose luego, aunque sea adaptando una recopilación de epílogos. Los personajes dan de ellos lo que han dado en las anteriores, sin sacrificarse desde lo humano como lo han hecho y muy bien en la sexta parte de la saga, la satisfactoria "El misterio del príncipe". Están en una etapa de sus vidas donde la histeria brota sin que puedan controlarlo (con tantos poderes, y efectos especiales de fondo, es lo único que no pueden controlar) y algunas confrontaciones (sólo algunas) son más o menos realistas, hasta reflexivas. El trío sigue haciendo lo suyo y, en un plano humano, la relación es bastante creíble, expuesta de una manera ágil y sencilla. La muerte de Dumbledore, personaje entrañable para lo que es Harry Potter como humano, ha traído un legado consigo. Lo que no se trata de manera sensible, que viene a ser un duelo, es llevado rápidamente a la acción. Un legado que consiste en tres elementos (más bien cuatro) que deja a los tres muchachos. Ellos desconocen bien su funcionamiento y qué tienen que hacer. Fugazmente se antepone el plano fantástico, el de las criaturas de la oscuridad, el de la magia: se embarcan en una parte de la aventura, que es la búsqueda de unas piezas que sólo deben atravesar con una espada que no pueden encontrar.
La aventura avanza de una manera lenta, lentísima. Momentos de sobra, cientos. Demuestran cuán innecesario ha sido recortar un libro en dos, o cuán poco talentosos son para hacer que una película de aventuras de tres horas de duración (como, de tener un buen trabajo de edición, hubiera sido el resultado natural de la adaptación de la novela) resulte dinámica, como "El Retorno del Rey", película aún más larga y mil veces superior al mago Potter, sin echar abajo una saga mejor llevada que la de los vampiros, o los hermanos narnianos.
Al minuto 110, que viene a coincidir con la mitad de una hipotética séptima parte unificada, la acción comienza. Como debe ser, en la mitad, en el nudo. Acá, lo interesante llega al final, lo que hace reflexionar acerca de si es o no necesario lo que ya se ha visto en casi dos horas. La respuesta a la cuestión es "no todo". Tiene muchas ocurrencias fantásticas (como la escena del cementerio), aunque muchos diálogos y escenas de acción demasiado largas (como la de la multiplicación de Potter). Sí son necesarios los últimos veinte minutos, con el peso de un gran personaje como ese elfo (cuyo origen desconozco, insisto, no he visto mucha de las anteriores), o la aparición de las reliquias de la muerte, que finalmente nos recuerdan qué película estamos viendo. Sí, son tres elementos que prometen un final repleto de acción (al menos, éso espero), que espero no reciba nominaciones al Oscar. No porque no las merezca (este año está nominada por sus efectos visuales y dirección artística), sino porque una nominación implica que yo la vea para deliberar. Y no tengo, por el momento, interés en concluir la saga.
Puntuación: 5/10 (Floja)