domingo, 6 de febrero de 2011

Tron: el legado.

Secuela de un clásico de la ciencia ficción de 1982. Un muchacho joven es transportado a una dimensión digital donde todos los problemas de la comunidad global no existen. En él, comenzará a buscar a su padre, quien parece estar ahí (interpretado por el ganador del Oscar Jeff Bridges). Pero el reencuentro supone una serie de peligros mucho mayores: el portal de un mundo a otro se ha abierto con la llegada del joven y tienen una determinada cantidad de tiempo para regresar. Pero el padre, un héroe llamado Kevin Flynn, tiene unos asuntos pendientes que resolver en ese mundo, y su hijo no volverá solo a su casa. Cinta de ciencia ficción nominada al Oscar (por algo la vi) en la categoría de mejor edición de sonido. Recomendada solamente a fanáticos del género, que la van a adorar.

Tron: legacy.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

"Tron: el legado" es uno de los mejores ejemplos para demostrar que muchas veces, a un individuo, puede gustarle algo malo o disgustarle algo bueno. Pasa por algo más personal, por el modo en que el producto capta la atención del consumidor (en este caso, el espectador), pero también cómo logra venderse a sí mismo. Y lo relaciono directamente con esta película, pues al acabarla, me ha dejado con una serie extrañísima de sensaciones diversas, que van desde el encanto, la hipnosis, la confusión, el aburrimiento y la resignación.
Creo que atino al aclarar, por adelantado, que no pondré en ningún momento en duda la capacidad de aplicación técnica con la que cuenta esta película de ciencia ficción. Para sintetizar mi visión de este costado de la película, voy a usar dos palabras: "visualmente excelente". Porque si uno la ve de lejos, sin oír nada de lo que dicen, puede disfrutar de lo que ve, una bella paleta de azules que desfilan sobre la superficie de la pantalla (o sobre el "recipiente", si se la ve en tres dimensiones) durante casi dos horas, creando escenarios futuristas, propios de la era digital y su "mundo".
En un momento de la cinta, por la mitad, la comparé con "Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños", una película técnicamente perfecta, pero insoportable. La sensación era exactamente la misma. Con una hora vista, no podía soportarla más. Sin embargo, aún tenía ganas de seguirla. Siendo insoportable, seguía viéndola, prestándole atención, intentando introducirme al mundo de los "chips boxeadores" y a este mundo tecnológico. La segunda hora, directamente, se desprendió de mi ojo, dejó de cautivar mi atención. El argumento se volvió la nada misma, los tonos azulados ya los había visto, las mejores escenas habían quedado en la hora previa y nada quedaba, más que un Jeff Bridges (el resto del elenco, un desastre: Olivia Wilde no hace de lesbiana, que es lo que mejor le sale; Michael Sheen hace de una especie de travesti con cara de Tilda Swinton) tratando de quemar el árbol y no el bosque. La acción estaba muerta, el final acabó siendo un desperdicio.
Probablemente deba verla de nuevo. Querer, no quiero. Estoy seguro que la culpa es mía: no soy fanático de la ciencia ficción, menos de una película de ciencia ficción con terminología tecnológica y específica. Porque insisto, creo que difícilmente una película tan ambiciosa en su costado visual (con aspectos muy logrados: los efectos visuales, la fotografía -principalmente esta última, con las secuencias que ocurren en la ciudad al principio, estupenda) pueda impactar de esta manera. Aún así confieso, no me ha gustado nada.
La película tiene, también, muchas cosas positivas. Momentos donde la acción, prolongada en duración, llama la atención más allá de todo. Película luminosa donde los "juegos", los enfrentamientos tipo videogame, están muy bien montados. Dentro de una historia en la que no termino de meterme, hay buenas ideas, sucesos quizá inesperados que le dan cierto giro a la cinta, haciéndola más entretenida. Lejos de esta parte superficial (donde todo se rige, y muy bien, por los efectos visuales y sonoros), hay una parte humana, emotiva, donde un sujeto intenta encontrar a su padre en una segunda dimensión. Este padre, interpretado por Jeff Bridges, ha creado la perfección y ahora es víctima de su rebelión. Quiere echar abajo lo que ha construído, pero cada vez se ha vuelto más y más fuerte. Me recuerda (ya que he visto "Fantasía" hace poco) a "The Sorceror's apprentice", donde Mickey da vida a un elemento que le permita no esforzarse, y el mismo poder de ese elemento va causando un caos en el lugar. Acá sucede lo mismo, el protagonista es víctima de su propia creación, del poder que le ha dado, y necesita doblar su poder con la llegada de su hijo, que está dispuesto a volver a su casa acompañado por su padre. Ahora vuelvo: ese costado emotivo, el reencuentro después de 25 años (en la ficción y, por así decirlo, en la vida real: "Tron: el legado" es la secuela de una película que no he visto, estrenada en los 80s) no me llega. ¿Me faltará ver la anterior para conmoverme? Es probable.
Puntuación: 5/10 (Floja)

1 comentario:

Miguel Oliva dijo...

Antes que nada, te felicito. Son crìticas excelentes las que haces. Respecto a Tron lamento disentir contigo, para mi es una pelicula genial (tal vez por su emotividad y el compromiso geek de una època) hay que entender que la pelicula de los 80's es de culto. Hay mucha gente como yo que se cansò de contar y de comentar esta pelicula, con la secuela del 2010 yo creo que se cierra un circulo, ademas con la tecnologia de hoy se ha vuelto un magnifico espectaculo visual. De nuevo felicidades