jueves, 31 de marzo de 2011

Sucker punch: mundo surreal.

Una muchacha es internada en un misterioso instituto psiquiátrico por su propio padrastro, tras un trágico suceso que preferiría olvidar. Pero encuentra en este lugar, un mundo aún peor, más salvaje y desagradable. Decide escapar, y se unen a ella otras cuatro mujeres. Para hacerlo, debe tomar cinco elementos (de los que conoce cuatro, y el quinto es un misterio), pero no ejecutará el plan de una manera convencional: creará un mundo surreal en el que probará su propia fuerza frente a temibles criaturas (de gran diversidad estética) en contextos imposibles de imaginar. Dirigida por Zack Snyder ("300", "Watchmen") y protagonizada por la hermana Baudelaire (ésa que se ata el pelo porque tiene ideas) y Vanessa Hudgens (la protagonista de "High School Musical", que está intentando aprender bien a qué se le llama actuar en nuestros días). No Recomendable.


Trailer subtitulado al español.

Crítica.


Ésta es una de esas películas "genéticamente diseñadas" para ponerme de muy mal humor. Tiene muchas (por suerte, no todas) las cosas que pueden irritar a un ser humano como yo que, dicho sea de paso, es bastante malhumorado por naturaleza. Una cosa es ir a ver una película animada y colorida como, para dar un ejemplo, "Enredados". Uno sabe qué le deparan las próximas dos horas: un festín de canciones, romance, vestidos, colores, chistes con algo de gracia y finales conmovedores. Bárbaro. Lo que sí me molestan son esas películas que son aún más infantiles que la mencionada, y que encima prometen ser algo serio. No puedo evitar sentirme preso del engaño de las apariencias, y como si ésto fuera poco, la película es bastante larga. Ojo, la estética me encanta. Es aún más oscura que "Watchmen" (te implanta la imagen de un funeral a los 5 minutos, cuando "Watchmen" lo hace a los 30), tiene un "prólogo" sensacional, de ésos que prometen que los próximos minutos serán una maravilla aunque no lo acaben siendo, un final interesantísimo (con una doble lectura, la que da el mundo real, y la del mundo surreal, para poder llegar a conclusiones tan simples como: "¿Escapó?") y buena música. El conjunto hace abuso de la técnica, cosa que como siempre he dicho, no está nada mal. Éso sí, argumentalmente no es la madre, sino la abuela de los desastres. Y ese vacío se hace evidente con la aparición de un mundo surreal que prueba dos cosas: primero, que la protagonista no sabe bailar (y ésa es una de las cosas que me irritan, porque te deja con las ganas, y no sólo en este aspecto), y segundo, que la huequedad del relato es infinita. Hay cuatro, creo, subtramas en el "otro mundo", que son nada más y nada menos que una estrategia aplicada para probar que la película no puede sostenerse a base de lo que verdaderamente sucede (sino, es un cortometraje, está clarísimo). Ésas proponen escenarios insólitos, variabilidad de espacios, criaturas, misiones, que es donde la fantasía se va convirtiendo en un juego de niños. A mí, me generan aburrimiento. Hay sólo un momento que capta mi atención, relacionado con un "cuchillo", dentro del mundo surreal. Luego, toda esa construcción "a la Nolan", es insoportable. Me quedo con gran parte de la vida en el psiquiátrico, que evidencia junto a "La Isla Siniestra" mi amor por la locura. El realismo, que es oscuro, violento, repugnante, tiene mejores efectos en mi persona. Quizá porque muestra, sin ser tampoco demasiado explícita (digamos que la prostitución está totalmente pasada por alto), el desafortunado mundo de un grupo de mujeres encerradas por asuntos ajenos a la cordura. Aunque "La Isla Siniestra" es visceral, ambigua, realista, mucho más larga e interesante. Tiene sus cosas positivas, no lo niego. Ya hice mención de ellas, pero el resultado general no es bueno. Esperaba algo como "The Spirit" de Miller, con ese encanto bizarro y esas ganas de mezclar cosas raras. Pero mi decepción viene por otro lado: preparado estaba, porque la baja calidad de su argumento era previsible. Lo que me molesta terriblemente, es que no sirva tampoco para dar(me) un buen espectáculo. Apenas me genera interés al principio y al final (repito, ese final condensa la noción de ambos mundos en una resolución increíble), pero para ver locos y loqueros, prefiero ir a ver "Atrapado sin salida" de Milos Forman.

Puntuación: 3/10 (Mala)

domingo, 27 de marzo de 2011

Simple Simon.

Simon tiene Asperger: es obsesivo con las ecuaciones, los círculos, la ciencia y tiene una forma estática de ver la vida, por lo que es fóbico a cualquier tipo de cambios. Vive con su hermano Sam y su cuñada, Frida. Pero un día, por culpa de Simon, Frida abandona a Sam. Simon no lo comprende, aunque luego de pensarlo matemáticamente llega a una conclusión: debe emprender una búsqueda, cuyo resultado sea simplemente la mujer perfecta para su hermano. La aventura no sólo es para conseguirle una mujer a Sam, sino para que Simon pueda descubrir eso que su enfermedad no le deja ver. Es pasable, quizá para un DVD, pero tampoco demasiado recomendable como para que alguien la busque desesperadamente.

I rymden finns inga känslor.


Trailer subtitulado al inglés.


Crítica.

"Simple Simon" fue la selección sueca para competir en los Oscar, que logró quedar entre las nueve mejores películas extranjeras sin poder avanzar más. Por momentos pensaba a qué podría haberse debido tal logro, más si dejó afuera a películas extraordinarias como "De dioses y hombres", "La extraña" y "La vida de los peces". Luego comprendí de que se debe a una película que emula y cita con frecuencia el cine de Hollywood. Es difícil explicar de qué está hecha. La historia es simple y visualmente es una mezcla de "La ciencia del sueño" con "Scott Pilgrim", insoportable. Los personajes marcan una dualidad sostenida durante los 85 minutos: entre un ser humano frío y uno cálido, entre un mundo calculador y otro mundo intuitivo, entre un mundo exacto y otro mundo emocional, entre el romance y la ciencia ficción, entre los colores oscuros y los colores brillantes, entre una media luna clara y otra media luna oscura (como lo refleja una de las imágenes al final). En un clima de cierta irritabilidad, la película sigue como estos dos mundos se niegan a sí mismos ingresar en el otro. Como una persona obsesionada con círculos, números y ecuaciones no puede ver que el amor pasa por otro lado, y cómo una persona terca y cerrada no puede dejar que un "mecanismo científico" le acerque a la que puede ser el amor de su vida. La película es atípica. Hay miles de películas sobre personas que no pueden tratar socialmente debido a una enfermedad. "Al frente de la clase" sobre un hombre con síndrome de Tourette que quiere ser profesor y es rechazado, "Adam", sobre un hombre incapaz de hallar el amor por una enfermedad (también es fanático de la astronomía), "El globo negro" sobre un joven autista cuyo hermano no termina de aceptarlo en la familia, y cientos más. Generalmente, el resultado es bueno: son historias conmovedoras, con humor ácido, que nos hacen encariñar con quien padece la enfermedad. En "Simple Simon", ocurre todo lo contrario. No hay escena que de lugar a nuestra simpatía por el protagonista, lo cual no está tampoco mal. El muchacho es necio, ingenuo en algunos aspectos de la vida y demasiado inteligente en otros. Tiene ocurrencias interesantes y otras no tanto. A veces se comporta bien y en otras ocasiones como un idiota. Pero ninguna de sus dos caras nos hacen tomarle demasiado cariño. Mientras tanto, vemos la evolución de otro personaje, más "lejano", que es su hermano Sam. Un sujeto que responde a la normalidad, con el que nos podemos identificar más. Lo que sorprende, es que el resto de los personajes de las mencionadas películas tampoco responden a la normalidad, ni podemos identificarnos con ellos, pero nos resultan simpáticos y encantadores. La historia, en 85 minutos, sabe defenderse. Es corta y por muy pocos momentos lenta, pero sabe salir a flote con situaciones agradables y acaba repuntando con un final simpático. Todo resume dos ideas principales, que son las que plantea un argumento tan sencillo: el enfrentamiento entre lo científico y lo mágico (lo casual y lo causal) y el amor entre dos hermanos, no tratando de aceptarse el uno al otro, sino tratando de aceptar su propia existencia. Por eso el final funciona, porque refleja perfectamente esas ideas, las imágenes están bien puestas y los sentimientos bien representados. Me quedo con ese costado, que va a buena velocidad, que sabe mostrar de la mejor forma a sus protagonistas, que nos introduce de lleno en el final de la historia y que nos hace dejar de pensar en el resto de la película, que tiene sus fallas, es exagerada, algo lenta, imprecisa y hasta contradictoria. Pero el resultado es más o menos pasable, aunque haya muchas mejores propuestas para pasar el rato.

Puntuación: 5/10 (Floja)

Kaboom.

Smith es un joven de 18 años, enamorado de su compañero de habitación. Su mejor amiga y confidente, encuentra el amor en una misteriosa muchacha. Pero de repente, interrumpiendo un extenso período de amoríos y descubrimientos, la tensión llega. Las personas que rodean a nuestros protagonistas empiezan a volverse amenazantes, la vida se va volviendo más oscura, comienzan a llegar mensajes repletos de misterio y el mundo que ellos conocen se va tornando algo sobrenatural. Es ahí donde ambos se lanzan a una carrera para descubrir qué hay detrás de todo ésto, antes de que el fin del mundo finalmente llegue. Una película complicada, rebuscada, pero que tiene sus puntos buenos. Es recomendable para aquellos que tengan ganas de entender un idioma totalmente distinto al que conocen.

Kaboom.


Trailer en su versión original.


Crítica.

Ésta es una de esas películas que aspiran a calificativos mayores, pero que son terriblemente malentendidas. No culpo a la gente: es imposible unificarse en un solo modelo de comprensión. Las posibilidades se abren minuto a minuto y, al final, la intención no se ve claramente. No logramos entender si toda la complejidad de la trama se debe pura y exclusivamente a la locura del autor, si todo forma parte de una cínica metáfora sobre la sexualidad adolescente o si realmente es algo serio como parece darlo a entender la escena final. Dentro de ellos también hay otras interpretaciones más pequeñas, como si la locura es innata o forzada, si la metáfora sobre la sexualidad adolescente es un modo de concebir el placer como una bomba a punto de estallar o habla de un corazón que late fuertemente por los nervios, y por último, si es realmente serio, queda saber si hay un mensaje político (tercera guerra mundial), religioso (las sectas de la Nueva Orden) u otro mensaje encubierto. Me voy a quedar con una idea, que es la que más soluciones me da frente a este gran problema: "Kaboom" desmitifica la sexualidad, la convierte en algo tangible y concreto, da nombre y apellido a la causa de cada sentimiento expresado, se va volviendo cada vez más compleja a la medida que el personaje descubre cosas ocultas, les quita las máscaras a aquellos que constituyen una presión y las ubica como victimarios de una persecución que no es más que una idea abstracta causada por una catarata de sensaciones a punto de explotar. Mi pregunta es simple: ¿Hasta qué punto es necesario construir una historia fantástica de este tamaño, con un objetivo tan pequeño? Es decir, "Shortbus" de John Cameron Mitchell lo hace mejor. Habla de liberación incluso usando metáforas y el resultado es bueno, porque es auténtico, natural, prolijo. No digo que "Kaboom" no lo sea, es un ejercicio inusual pero agradable que cumple con las expectativas de cualquier espectador que haya visto y analizado en frío los primeros cuatro minutos y medio. No voy a quejarme por los enredos que esta experiencia ofrece, porque es rechazar al cine fantástico y hay historias realmente buenas. Ésta no es una de ellas, pero tampoco es mala. Logra crear un ambiente que desborda exageración (desde actores sobreactuados hasta frases que irritan por lo predecibles que son, típicas de una comediucha de sexo universitario o, aún peor, de una parodia de esas películas) y, al quedar expresa la intención, nada cae en el ridículo. Los personajes, que en líneas generales son patéticos, acaban siendo entrañables. Todo gana sentido desde la exageración, incluyendo la historia en sí, que ofrece desapariciones, pesadillas, maníacos sexuales con poderes sobrenaturales, secuestradores, sectas y explosiones. Pero lo que más me inquieta de "Kaboom", es que pese a todo me haga sentir cierta tensión. Realmente siento que el final está cerca y veo venir el peligro, como los personajes, no soy el "hijo elegido" pero me siento próximo a serlo. Pese a ser un absurdo total, los miedos atraviesan la pantalla, y acaba por convertirse en una película de terror, de esas con tintes eróticos y unos divertidísimos diálogos que, para echar más leña al fuego, hace que sus protagonistas sean homosexuales. Para hablar de liberación, qué mejor que hablar de personas posiblemente inhibidas. Una película que no puedo recomendar, porque no es para cualquiera. Es recomendable para quien tenga sentido de la imaginación, y yo no soy de ésos. Probablemente pueda distinguir dos visiones totalmente opuestas sobre la cinta de Gregg Araki: una visión que dice que es una obra maestra, y otra que se ríe en tu cara gritándote que acabás de perder 85 minutos de tu tiempo en una estupidez sagrada.

Puntuación: 5/10 (Floja)

sábado, 26 de marzo de 2011

Un despertar glorioso.

Una muchacha joven, interpretada por Rachel McAdams [Vuelo Nocturno] ingresa, tras ser despedida, a trabajar en un programa de televisión matutino, llamado "Daybreak". El problema es que el programa tiene muy baja audiencia, aunque ella se tiene suficiente fe como para salvar un caso perdido. Tal es así que dejará el alma por un programa sin esperanzas, hasta que un comunicado llega: el espectáculo tiene seis semanas para aumentar el rating, o será sustituido inmediatamente. Entonces el equipo, que poco a poco se vuelve una familia, trata de hacer del producto algo mucho más entretenido, llegando a límites asombrosos. Con Diane Keaton y Harrison Ford en el elenco, esta comedia es claramente un error, una película que puede pasar tranquilamente desapercibida. Aún así, alabo la interpretación de Ford, que es brillante. No Recomendable.

Morning Glory.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

"Un despertar glorioso" ofrece una visión sobre una televisión actual partida en dos: un costado serio, formal, que no tiene demasiados seguidores y un costado más desfachatado, divertido e informal, que llama un poco más la atención. La película parece inclinarse al segundo costado, ya que la protagonista necesita que una cadena televisiva, o puntualmente un programa matutino, gane audiencia. Pero me sorprende que en el campo de la comedia, el intento por mostrar diversión sea en vano: la película no tiene más que dos ideas más o menos graciosas (una está vinculada, al inicio, con un "coro de camisetas"; la otra, con un malentendido con una noticia de un violador) y el resto, que supera la hora y media, es puro aburrimiento. Por hablar de un espectáculo matutino, es el producto que impediría a cualquier ser humano levantarse de la cama para ir a trabajar. Pero no precisamente para consumirlo, claro. Y desafortunadamente, toda esa ambición (que se hace notar con la simple presencia de Diane Keaton y Harrison Ford) se cae a pedazos.
La película es totalmente obvia. Es una recolección de todas las piezas que suelen aparecer en las comedias de oficina: nunca falta la palabra despido, ni las entrevistas laborales, la desesperación o la presión. Incluso aparecen en una gran película como "Loca por las compras", o en "El diablo viste a la moda". Son modas ya instauradas en las comedias americanas, y que no ofrecen nada nuevo, aunque tienen excesivas ganas de innovar. Tiene el costado sentimental, que se choca directamente con la decisión del "héroe" que se enfrenta a un camino bifurcado del que depende su vida personal/laboral y un final más o menos estimulante. Y como críticos, seamos honestos: no podemos culpar a una película por ser normal, cuando hemos alabado a tantas.
Los problemas empiezan a surgir por otros lados. Tenemos diálogos que no son punzantes, ni hilarantes, ni memorables. Son funcionales a un argumento que no tiene nada que contar más que la carrera de una "profesional del corazón" tratando de lidiar con un grave conflicto como lo es la falta de rating. Tenemos personajes exagerados, extravagantes y poco queribles: una loca parlanchina, una estúpida y un "galán" que parece convertirse en el "amigo gay" de la protagonista (porque, realmente, no pasa de éso). Ahí es donde, en medio de la nebulosa, rescato lo verdaderamente importante: la verdadera estrella de la película es, sin lugar a dudas, Harrison Ford. Un hombre serio, antipático y malhumorado, pero ocurrente y también evolutivo, dinámico e interesante. Cuando aparece, la pantalla se ilumina. A media luz, bueno, pero al menos se distinguen cosas. La historia toma sentido y hasta las más grandes incongruencias tienen algo de fuerza y de sentido. Acaba de darle a una película eternamente densa, un poco de esperanza. Esperanza de que el tiempo no haya sido desperdiciado, al menos. Y pese a todo, a que la película no presente absolutamente una cosa que retruque las pruebas evidentes de que es un producto malo, al menos el personaje acaba dejándole al espectador un buen sabor en la boca, que no va a hacer que corra a volver a verla por Harrison Ford, pero sí que cuando deba hacer una lista de las peores películas que vio en el año, no la ubique en el fondo de la pila de títulos. Realmente es un lugar que no le corresponde.
Puntuación: 3/10 (Mala)

jueves, 24 de marzo de 2011

Un cuento chino

Roberto es un sujeto totalmente cerrado y solitario, que un día se cruza con un chino. Éste, que no habla una sola palabra de español, necesita ayuda. Ha tenido un increíble accidente en China y ha llegado a la Argentina para encontrarse con su tío, aunque no puede encontrarlo, ni tampoco puede comunicarse para hacerlo. Roberto da un plazo de siete días para que este joven muchacho se encuentre con su tío y, pasados esos siete días, lo echará de la casa. Aunque este pequeño e insignificante conflicto no es con lo único que Roberto debe lidiar: la llegada de una mujer, que ha revolucionado su pasado, ahora aparece en escena para hallarle el rumbo a la persona más terca de la cuadra. Inteligente y conmovedora comedia protagonizada por Ricardo Darín y dirigida por Sebastián Borensztein.
Les dejo a otros la opinión acerca del director y de la herencia de talento: su padre no formó parte de "mi época". Recomendable.

Un cuento chino.


Trailer en su versión original.


Crítica.

Si al haber acabado de ver "Gran Torino", la excelente película de-y-con Clint Eastwood, hubiera fantaseado con la idea de que Walt Kowalski (el personaje de Eastwood) fuese argentino, y luego hubiera escrito un guión, el resultado habría sido "Un Cuento Chino", que parece coincidir con el título de la nueva película de Sebastián Borensztein. Y con el argumento, claro.
Aún así, sea una copia, una versión moderna, divertida, una historia independiente o lo que sea, la película es increíblemente buena. Una muy entretenida comedia sobre un hombre cincuentón, solitario, sensible, renegado y ocasionalmente triste, perturbado por recuerdos del pasado. Al parecer, no parece demasiado graciosa, pero lo es. La primer mitad de hora se vale del cínico argentinismo que todos los nativos llevamos dentro. Me incluyo. Aunque Roberto, este particular, meticuloso y extraño personaje, lo manifiesta de una manera argentinísima: dice muchísimas malas palabras, es prejuicioso, agresivo, pero a la larga la conciencia demanda. Y son esas malas palabras, esa agresividad, ese prejuicio, las que hacen que una sala entera se ría de manera unánime, aplauda al "héroe nacional" y no pueda creer lo que ve.
La parte interesante de la película, lo que la hace cómica (de cualquier manera, ya es divertida para muchos por el simple hecho de hablar mal de todos los personajes, usando palabras inapropiadas) es ese costado realmente inteligente, y realmente gracioso: la visión de lo insólito, lo fantástico, lo absurdo (hasta con mensaje político, increíble) en un cuento que de chino no tiene nada más que su co-protagonista. Un lado ingenioso es la recolección de cosas que nadie puede creer excepto quien las vive (algo así como en "Magnolia", de Paul Thomas Anderson), y que constituyen una parte esencial de nuestras vidas: la creencia, en lo que sea. Esas historias que carecen totalmente de sentido, como una vaca cayendo del cielo, que hacen que el protagonista fantasee con ellas. Él desconoce que está viviendo una de ellas, forma parte de un mundo poco cerrado, rarísimo, repleto de casualidades que no comprende. Nosotros podemos percibir esos detalles, como espectadores, y por momentos no podemos entender las reacciones que, de estar nosotros en su lugar, serían nuestras.
Es extraño plantear que el lenguaje no es básico, pero no me refiero específicamente al que impide que ambos (el chino y el argentino) se comuniquen, sino al lenguaje construido a partir de lo gestual. Toma mecanismos complejos, situaciones difíciles de sostener y les otorga hasta el sentido que por momentos parecen no tener. Incluso es genial el lenguaje que conecta a Ricardo Darín, o Roberto, con "la chica" interpretada por Muriel Santa Ana. Él se encierra sobre sí mismo y prefiere mantenerse alejado de las relaciones sociales, pero ella busca conquistarlo. Es la mujer de los sueños de muchos, e increíblemente él no estira sus brazos y la toma. Insólito.
Los diálogos deben ser geniales. Claro que estamos frente a un caso único. Son dos personas cruzadas a través de monólogos que no pueden entender. Los que hablamos español entendemos sólo a Ricardo Darín, nos ponemos en su lugar. Somos ermitaños, gruñones y de golpe recibimos la visita de una persona con la que no podemos entablar relaciones, al menos, sencillas. Tampoco es sencillo ponerse en el lugar de un chino al que le ha caído una vaca del cielo y de golpe aparece en Argentina. Y la película tampoco se introduce en ese terreno de ponernos en el lugar del otro. No es una virtud nuestra. Pero si pensamos un poco, este joven tiene mejor acceso a la comunicación que en cualquier otro país: sino que vaya a otro lugar y cuente chinos, a ver si encuentra más que acá.
Puntuación: 6/10 (Buena)

jueves, 17 de marzo de 2011

Fase 7.

Para controlar a la población frente a una peligrosísima pandemia, que ha alcanzado "la fase 7" (cuando la clasificación máxima es "fase 6", es decir, ha superado los límites del peligro, los residentes de un edificio son encerrados en cuarentena. La idea es quedarse en sus respectivos hogares y tratar de no ponerle la cara al virus. El problema se desata cuando se quiebran los límites de la cordura, la tolerancia, la libertad. Es ahí donde cada una de las personas expone la naturaleza de su propio ser, mostrando el lado oscuro que se esconde en las relaciones cotidianas. Gran propuesta del cine argentino, mezcla de acción y comedia, protagonizada por Daniel Hendler y Federico Luppi. Recomendable.

Fase 7.


Trailer en su versión original.


Crítica.

Disparatadísima comedia negra, que surge de golpe como una altísima propuesta de nuestro queridísimo cine, el cine argentino. Digo que surge de golpe porque, siendo nuestra y siendo del 2010, se estrena en Marzo del 2011. Cuando nadie espera una película argentina del año 2010, claro.
La película, cuyo argumento bastante se parece a "[REC]", otorga unas cuantas lecciones a la sociedad acerca de cómo comportarse frente al caos, da un palazo político y crea un sostenido entretenimiento durante más de una hora y media. Los personajes son todos más o menos diferentes, pero consiguen mostrar una paleta de reacciones a la catástrofe, como huir desesperadamente, encerrarse o enloquecerse, que son las cosas más comunes. Está bien, esta película va un poco más allá, crea caricaturas de estos personajes que podemos ser los argentinos (ciertas frases, como "16 personas y una empleada doméstica", marcan claramente que estos personajes son de la Argentina) y exagera todos los rasgos psíquicos de cada uno de nosotros, que no podemos hacer otra cosa más que sentirnos identificados con más de uno de ellos.
"Fase 7", ópera prima de Nicolás Goldbart, sabe lanzar dardos con buena puntería. Éso se ve en el guión, que combina situaciones disparatadas y unos diálogos siniestros y encantadores. Sabe probar con ésto que los más paranoicos son los más golpeados por una crisis (y los que no lo son, salen mejor parados... algunos), que a la medida que los hombres se devoren los unos a los otros, cualquier conflicto está cerca, que el orden lo debe crear el hombre y que el gobierno también tiene hombres, que son los mismos que no crean el orden. Las ideas propuestas, o muchas de ellas, son interesantes, y cumplen con la parte "seria" del relato, que es la subjetiva, la que no está pero que emerge de nuestra recepción y reflexión.
Federico Luppi definitivamente es el mayor acierto de la película. Uno de los mejores actores vivos de la República Argentina, capaz de encarnar cualquier tipo de personaje sin dificultades. Acá, se mete en la piel de un hombre subestimado (y "mal juzgado") por sus vecinos, que un día se levanta a hacer "justicia". Es capaz de darle vida propia al personaje, hacerlo divertido, tierno, solitario y terrorífico. Claro que las secuencias de acción ayudan (digamos que da más o menos el mismo placer que verlo a John Malkovich en "RED", la diferencia es que ésta tiene un elenco parejo, es inteligente y es buena) para caricaturizarlo de la mejor manera. Don Yayo, el humorista cordobés por el que más de un argentino habrá pagado la entrada, hace de un ultraparanoico, aunque no se aleja de sus frases, o mejor dicho, de su característico vocabulario. Daniel Hendler, otro de los mejores actores jóvenes (probablemente el mejor) del cine argentino, actúa. Un personaje que brilla, al que sabe darle sus guiños. Un trío protagónico que sabe dibujar unas cuantas sonrisas. Más allá de que la película caiga constantemente en exageraciones (algunas muy marcadas), se torne reiterativa, algunos efectos sean un horror y quizá sea algo extensa en el primer o tercer tercio, es una buena oferta del cine argentino, que es genial desde "Salsati" y "Knorr" hasta los créditos finales.
Puntuación: 6/10 (Buena)

sábado, 12 de marzo de 2011

30 interpretaciones que marcaron el 2010.

La verdad, no estoy de humor como para hacer un paréntesis en lo que verdaderamente significa cada una de las 30 interpretaciones. Tampoco para poner fotos y mucho menos para crear suspenso. Así que, sencillo, del 1 al 30, ordenadas, siendo 1 la mejor y 30 la más flojita del grupo, las 30 interpretaciones destacadas dentro de lo que vi del año 2010.
Actualizado al día 4 de Marzo de 2011.

1. Javier Bardem.
"Biutiful"

2. Lesley Manville.
"Another Year"

3. Juliette Binoche.
"Copie Conforme"

4. Colin Firth.
"The king's speech" (El Discurso del Rey)

5. Christian Bale.
"The Fighter" (El Ganador)

6. Geoffrey Rush.
"The king's speech" (El Discurso del Rey)

7. Jacki Weaver.
"Animal Kingdom"

8. Ryan Reynolds.
"Buried" (Enterrado)

9. Melissa Leo.
"The Fighter" (El Ganador)

10. Edgar Ramirez.
"Carlos, le film"

11. Julieta Zylberberg.
"La mirada invisible"

12. Ruth Sheen.
"Another Year"

13. James Franco.
"127 Hours" (127 Horas)

14. John Hawkes.
"Winter's bone" (Lazos de Sangre)

15. Natalie Portman.
"Black Swan" (Cisne Negro)

16. Jeremy Renner.
"The Town" (Atracción peligrosa)

17. Nicole Kidman.
"Rabbit Hole" (El Laberinto)

18. Annette Bening.
"The kids are all right" (Mi Familia)

19. Andrew Garfield.
"The social network" (Red Social)

20. Jennifer Lawrence.
"Winter's bone" (Lazos de Sangre)

21. Julianne Moore.
"The kids are all right" (Mi Familia)

22. Aaron Eckhart.
"Rabbit Hole" (El Laberinto)

23. Barbara Hershey.
"Black Swan" (Cisne Negro)

24. Michelle Williams.
"Blue Valentine"

25. Jesse Eisenberg.
"The social network" (Red Social)

26. Ryan Gosling.
"Blue Valentine"

27. Jim Sturgess.
"The way back"

28. Anne Hathaway.
"Love and other drugs" (De amor y otras adicciones)

29. Dale Dickey.
"Winter's bone" (Lazos de Sangre)

30. Kevin Spacey.
"Casino Jack"

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miércoles, 9 de marzo de 2011

Poesía.

Una mujer con dificultades a la hora de recordar palabras, decide inscribirse en un breve curso de poesía. No sólo para no perderlas del todo, sino porque ha sido una especie de deuda pendiente con un pasado, que parecía indicarle que había nacido para eso. Convive con su nieto, un joven típico (la palabra que describe la relación entre "típico" y "joven" es "cerrado") a quien intenta educar y criar (ya que su madre nunca aparece) como puede, con sesenta y seis años y trabajando en el cuidado de un anciano con problemas de salud.
En el medio de la paz de sus vidas, un cadáver sale a flote en medio de un río. La muchacha era compañera del nieto de Mija (la señora), y escondía un gravísimo secreto. Película de muchas palabras, muchísimas, con una belleza visual admirable y una interpretación espectacular de su protagonista. Una oferta para no dejar de ver, aunque no esté a la altura del cine coreano, que es una maravilla. Recomendable.

Shi.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

"Poesía" puede considerarse como una versión dramática y medianamente libre de "Happy: un cuento sobre la felicidad" que le permite al personaje protagónico poner buena cara al mal tiempo. Aunque Mija, la mujer coreana que bien podría ser la abuela de Poppy (la protagonista de la mencionada cinta británica de Mike Leigh), no sonríe tanto. De hecho, tampoco se siente cómoda con una sonrisa, porque no lo siente. Ambas van a aprender algo nuevo, poesía, conducción, pero lo hacen por una necesidad que va más allá de un aprendizaje tan material.
Increíblemente acabé conectándome más con la muchacha británica. Y es extraño, ya que es un personaje mucho más exagerado y, en cierto modo, más irreal. No sé por qué pasa esa sensación, dudo que por la credibilidad. Quizá sea porque a Poppy la favorece un guión que sabe (y muestra que sabe) por dónde ir. Y Mija, una mujer que va perdiendo las palabras y que trata de aprenderlas de nuevo en una complicada instancia de su vida, tiene dificultades serias para expresarse oralmente (lo cual es un punto a favor del guión), como serias dificultades para expresarse desde sus acciones (y no pueden decirme que eso es favorable).
Como suelen serlo este tipo de películas asiáticas, "Poesía" es bella. Muy bella, porque su belleza curiosamente es ajena a lo que se cuenta, que es mucho y en muy poco tiempo. Es agradable ver la película, pero los mayores problemas vienen a la hora de escucharla. Hay tres notorias etapas de la película: unos primeros cincuenta minutos donde las palabras y las situaciones fluyen con dificultad, unos siguientes cuarenta minutos donde las palabras dan en el blanco y la emoción llega a un punto máximo (prueba, entre otras tantas cosas, que esa actriz es capaz de ser diferente en cada etapa aunque su personaje no tenga demasiadas transformaciones) y unos últimos cuarenta y cinco minutos que inflan demasiado un globo que colapsa inútilmente. Digamos que esos cuarenta y cinco minutos están, literalmente, llenos de palabras. Demasiadas. Y la historia se va de las manos.
Mi reflexión acerca de la irregularidad de la historia es extraña. Por momentos, la pienso como un grave error. Un personaje estático que se desplaza solo no queda bien. El rostro se transforma, pero el contexto no le ordena que lo haga. Por otros momentos, la pienso como un acierto. Encuentro dos puntos posibles donde ese rostro puede llegar a cambiar de tonalidad (una verdad al principio de la película, y una tierna imagen de su nieto jugando con dos niñas), y cambia. No de la mejor forma, pero lo hace. Y aunque no tenga demasiadas respuestas, porque jamás he sido bueno para la poesía y las metáforas no me agradan, es probable que esas palabras (para mí, abstractas en muchos momentos) sí tengan un porqué. Mejor dicho, no las palabras, sino el modo de lanzarlas. Con lentitud al principio, con certeza luego y finalmente con abundancia. Sigue, curiosamente, el paso de Mija hacia la inspiración: desde un impacto que le roba las palabras hasta que ciertas ocurrencias la van llenando de sentimientos. Sobre todo el amor, que la hace tomar una decisión importante para poder salvar la felicidad de su nieto.
Pero más allá de que la protagonista sepa poner caras, mirar hacia arriba y ser ignorada/burlada por personas que han perdido esa noción poética (como muchos de la película, o como yo), hay otros que se refugian en una poesía (no necesariamente poesía, simplemente en "ese mundo color de rosas") que vende la vida con más adjetivos que verbos (una muchacha ignora un suicidio y trata de no borrar esa sonrisa). Y cada uno ve la vida desde diferentes aspectos. Interesantes aspectos y muy ligados a un costado muy profundo del alma. El tema es que el final se me escapa rápidamente. Hay poesía en ese final, pero a su vez no la hay. No existe ese golpe que la imagen final parece querer desprender. No me termina de conmover, o sorprender, aunque sí me hace recordar qué bellos son los cuarenta minutos medios. Bellísimos.
Puntuación: 6/10 (Buena)

domingo, 6 de marzo de 2011

Samarra.

Basada en hechos reales, esta película sigue a un grupo de soldados americanos en Medio Oriente. Cada uno usa la experiencia con motivos distintos, pero viven una misma realidad. Un día de los tantos, irrumpen en una casa y acaban (no todos) violando y matando a una adolescente y a prácticamente todos los integrantes de su familia. Esta película, que mezcla el documental, el testimonial y el drama, muestra la realidad de los héroes y la respuesta por parte de Irak frente al hecho. Condensa el crudo realismo de la guerra de una forma fantástica, que la hace, por momentos, única. Una mirada diferente e imperdible, con un final devastador. Recomendable.

Redacted.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

El regalo prometido, por así decirlo. Muchas veces he hablado de esta película, generalmente cuando publico mi opinión sobre una película de guerra. No porque sea igual que las otras, sino precisamente por lo contrario: es una película sumamente particular, obsesionada con el realismo a cualquier costo. Lo logra como pocas obras, porque tiene un responsable que sabe ordenar todas sus herramientas (estamos hablando de un Brian De Palma que sabe muy bien lo que hace, esta película está a la altura de sus primeros trabajos) y convertirlas en una controversial crónica sobre cómo las pequeñas cosas pueden descarrilarse y, de la misma forma, cómo las grandes cosas (ésas que están directamente ligadas a las vidas de los hombres) pueden seguir el mismo rumbo e irse adonde no deben.
Está bien, por momentos esas herramientas hablan de más. El realismo está, y probablemente sea la que mejor maneja el suspenso de todo el año 2007 (año de enormes películas del género como "Sin lugar para los débiles"), aunque sí, hay momentos en que todo parece ser demasiado. La construcción está realizada a base de grabaciones de los soldados (ficticias), historias paralelas (ficticias), testimonios (ficticios), pero alrededor de un hecho terriblemente real. Sí, más de uno quisiera creer que no sucedió. Sin embargo sí, pasó. Y esta película se empeña con un gran enfoque en demostrarnos qué hay detrás de estos sucesos.
Un breve largometraje con muy buenos diálogos y que poco a poco llevan a un acto trágico: la violación y asesinato de una adolescente, causada por soldados estadounidenses. Y nadie puede decirme que no es una oferta polémica, haya sido o no la intención del director (estoy seguro que sí, igualmente). No creo que haya caído demasiado bien al pueblo norteamericano, porque al parecer, ésa es la idea: generar polémica. Y está muy bien atreverse a probar que no todo es color de rosas. No sólo mostrar que la guerra es mala, sino además mostrar que muchas veces los héroes no lo son, realmente.
Un buen estudio de la violencia, del "ojo por ojo" como parte del lenguaje universal, que lleva a la reflexión: ¿Cuán necesaria es la guerra? Subraya en varias oportunidades el absurdo de los enfrentamientos, principalmente ubicando a cinco soldados en lugares donde nada hacen: observan moscas, se duermen sosteniendo un arma o prefieren divertirse con víctimas del lugar. En ese sentido, la mirada es común. Muchas películas han debatido sobre la necesidad de enfrentarnos tan violentamente, y esta, al parecer, es otra de ellas. Lo que la hace más particular es su mirada a Estados Unidos, y no su mirada sobre la guerra.
Para afirmar ésto, sólo resta ver un discurso final, posterior a la guerra. Un discurso contra la violencia y las guerras, además de una charla sobre el arrepentimiento. En ese momento, la película se despega de una atmósfera muy bien sostenida, y el director se mete de lleno. Sus palabras son simples: no necesitamos guerra. Y la simplicidad con la que la voz del director se mete de golpe nos hace pensar si el resto de las escenas son necesarias, o valen algo. La película deja bien en claro el "no" a la guerra, pero aún así el director presta su voz y grita, llora. Es así donde más de una impresión (negativa) te hace creer que estás viendo un trabajo poco espontáneo; por el contrario, una carta de disculpas al resto del mundo.
Sí me quedo con las imágenes finales, que también rompen con el ritmo que tenía la cinta, pero de un modo agresivo y cruel como la realidad. Por momentos me hace creer que es una película tan buena como "Vals con Bashir", aunque en otras ocasiones me hace pensar que no tiene alma. Pero mi optimismo cinematográfico me hace creer y elegir al Brian De Palma de los primeros 80 minutos, el hombre que sabe expresar lo que siente con grandes diálogos e intensas situaciones.
Puntuación: 7/10 (Notable)

In a better world.

Susanne Bier relata la amistad de dos jóvenes de doce, trece años. Uno de ellos es continuamente agredido en la escuela, y es hijo de padres separados. El otro, es un muchacho más agresivo, que ha perdido a su madre tras meses de enfermedad, pero ambos acaban llevándose bien. Los niños empiezan a ver la violenta realidad que los rodea, y se dan cuenta de que el mejor modo de "ganar" y solucionar las cosas es atentando contra aquel que te hiere, de la forma que sea. Tras un pequeño incidente entre dos adultos (uno de ellos padre del joven agredido y doctor dedicado a salvar las vidas de una sociedad al borde de la guerra), los jovenes deciden intervenir, a su modo, en el asunto. Algo que hará reflexionar a muchos sobre el modo de actuar de nuestra sociedad, y sobre el modo de educar. Una buena película sobre la conducta y la familia, ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera. Recomendable.

Haevnen.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Literalmente, un poco más de pólvora la hubiera convertido en un redondísimo esquema sobre la violencia en el mundo. Pero el trabajo es bueno, igualmente. En dos espacios paralelos, la violencia es algo común. No por ser diferentes comunidades, ni por tener diferentes modelos de desarrollo, ésto cambia. Por el contrario, no tiene nada que ver con el estilo de vida, sino con la educación verdadera. Educación que no pasa por escuelas grandes y muchos maestros (estamos hablando de ésto en relación a la violencia, claro que la educación también pasa por todos los profesionales), sino por la presencia de una familia que debe contener a los chicos de la mejor manera posible. Y así, dos niños de mundos diferentes se conocen en un colegio. Ambos se sienten desprotegidos, en cierto modo. Uno de ellos, Elia, sufre la separación de sus padres, mientras que la relación con su madre es bastante mala. El otro de ellos, Christian, tiene un padre con el que se siente distanciado, y una madre que ha fallecido recientemente. Los jóvenes (que más se parecen a los de "El niño con el pijama de rayas" que a los de cualquier otra película) encuentran en el otro alguien que los comprenda, que atiendan a lo que dicen.
¿Qué tiene que ver ésto con la violencia? Mucho. Porque cada uno de los personajes tiene una mirada particular sobre la violencia. Algunos emplean el abuso, otros la venganza, otros el golpe fácil, otros la mentira (y desde este aspecto entenderán por qué digo que un poco más de pólvora la hubiera convertido en una película grandiosa) y otros intentan buscar modos para evitar practicar la violencia.
Si hay un personaje que representa la esperanza de vivir "en un mundo mejor", como lo dice su título, es el médico. Un hombre que ayuda constantemente a la gente sin importarle los pecados que han cometido, que trata del modo que puede de apoyar a sus hijos y que es capaz de perdonar más allá de todo. En mi opinión, un personaje muy poco creíble. Pero sirve, en el relato, para demostrar que en algún lugar del mundo hay esperanzas, hay buenas personas que no se dejan llevar por la sangre, aunque nosotros no las veamos frecuentemente. El resto de los personajes (a excepción del padre de Christian, de quien no se habla demasiado, aunque al parecer tampoco es una persona violenta) tienen que ver con este mecanismo. Algunos se sienten fuertes para atentar contra la libertad del otro, otros sienten el impulso para vengarse, y otros la superioridad para pararse y golpear al otro.
La película no decepciona en ningún momento, porque es todo lo que puede esperarse de una película de Susanne Bier. Ninguna de sus películas es mala, pero tampoco son trabajos extraordinarios como los del también danés Lars von Trier. Es una película sencilla, quizá la más seria que haya hecho en los últimos años y con un ritmo interesante. Hay cierta escena con un auto que es brillante. Está manejada con la tensión de una película americana, mezclando las escenas de dos mujeres desatentas, dos niños aterrados y un mundo a punto de transformarse. Superior a lo esperado, esta película es recomendable por mostrar el mundo con un acento particular. Tiene sus fallas, personajes con poca profundidad y unos últimos 25 minutos prácticamente irrelevantes (aunque hay alguna que otra escena genial en el medio), pero sus aciertos la agrandan aún más: es fuerte, la juventud es expuesta con realismo, la adultez vista con un peculiar ojo crítico y los diálogos son una maravilla. Sino observen las conversaciones entre Christian (el que ha perdido a su madre) y su padre. Muestran que aunque muchos estemos en desacuerdo con el Oscar que le ganó a "Biutiful", "Dogtooth", "Incendies" y "Outside the Law", tampoco es una injusta vencedora. Simplemente no es la mejor del rubro, pero es una buena oferta.
Puntuación: 6/10 (Buena)

jueves, 3 de marzo de 2011

Soy el número 4.

Nueve sobrevivientes buscan refugio en la Tierra ("Sector 9" lo demuestra a la perfección), pero tres de ellos han sido asesinados en serie numérica (el número uno, el dos, el tres) y el cuarto sabe que es el próximo. Sin embargo, está dispuesto a vivir el tiempo que le queda sin ser capturado. Se anota en un colegio e intenta no llamar la atención. Pero sabe que la unidad puede contra todo, y empieza a verse acompañado por ciertas personas que le darán confianza para defenderse, y atacar a la medida que aprenda a controlar unos poderes sobrenaturales heredados de su padre. Una película de ciencia ficción con muchas fallas, pero al menos entretiene. Y mucho. Igualmente, no la recomiendo.

I am number four.


Trailer subtitulado al español.


Crítica.

Al parecer, todas las energías están muy bien enfocadas en la recaudación. Esta película lo demuestra perfectamente. Historia sencilla, algún que otro efecto especial algo genial que junto al humor y romance juvenil la convierten en un entretenimiento fácil, de esos que muchos mueren por ver durante las vacaciones. Y acá en Argentina está teniendo éxito porque la época es perfecta para las películas imperfectas, las salas se llenan y encima todos aplauden.
No se puede esperar mucho más bajo la dirección de D.J. Caruso, cuya mejor película es una tontería del tamaño de "Soy el número 4", con alguna que otra falsa (pero al menos se agradece algo de inteligencia) referencia a "La Ventana Indiscreta" de Hitchcock. Esa mejor película se llama "Paranoia", o "Disturbia", y más o menos maneja los mismos códigos: jóvenes en edad de cruzar los límites, encerrados en la transición entre la adolescencia y la adultez. Está bien, no mete monstruos, y en su lugar añade algo de suspenso del bueno. Además trabaja David Morse, quien sabe poner cara de malo y que en mi opinión ha encarnado a uno de los seres más malévolos de la historia del cine: el policía de "Bailarina en la Oscuridad".
Volviendo a "Soy el número 4", es una interesante historia sobre huir. Más o menos lo que hace "Agente Salt", aunque ella lo hace con sensualidad y cambio de cabello. El protagonista simplemente se cubre la cabeza con su campera y mira no con sensualidad, sino con sexualidad a las mujeres mientras pretende ser invisible. Uno de los mejores aciertos de la película es mostrar la vida universitaria tal como es, o tal como todas las películas malas lo hacen (todas parecen acertar en lo mismo), quiénes son los menos queridos del instituto, quiénes son populares y quiénes valientes. Los freaks suelen quedar a un margen, y son los personajes que mayor curiosidad generan. Esta película lo explica muy bien: los dos chicos más freaks, o "losers", tienen una historia de fondo. Y qué historia. Una de ellas involucra otro planeta, un atentado masivo, la palabra "sobrevivir" y para colmo, la "huida". Los nueve que sobrevivieron vinieron a buscar refugio al planeta Tierra y son buscados por unos espantosos y para nada carismáticos villanos. Por un momento, pensé que se había infiltrado Mickey Rourke de "Iron Man 2" con exceso de make-up.
Este número 4 está a punto de ser asesinado (han asesinado al número 1, al número 2 y al número 3 en orden) pero en lugar de ocultarse, quiere vivir la vida. Se inscribe en un colegio y concurre a diario. Pero su cuerpo empieza a manifestar cambios (uno de ellos es al enamorarse, o encapricharse con la que todos conocerán con el nombre de Quinn Fabray) y se da cuenta que tiene poderes especiales. Viéndose amenazado, trata de aprender a controlarlos.
La película tiene una serie de cosas que irritan, y una serie (aparte) de cosas bastante acertadas. Inexplicablemente, es divertida y muy dinámica. Prueba de ello es pasar 110 minutos sin un bostezo. Además los muchachos saben hacer lo suyo, aprovechar sus figuras sobre su perfil psicológico y ganarse al público. Además, hay algún que otro personaje destacado (como el encargado del número 4, o su compañero de escuela) y muchas ocurrencias bastante apropiadas en cuanto a diálogo.
No me queda en claro cuál es la necesidad de crear una historia tan fantasiosa, pudiendo relacionar la huida con muchísimas posibles grandes historias. Le juega muchísimo en contra, pues a fin de cuentas, el argumento es demasiado tonto. Los efectos, ni hablar. Algunos son más que olvidables, son un horror. Para colmo, está llena de las mismas frases que han convertido en fracasos a muchísimas otras comedias románticas. Pero ésta tiene algo especial. No sé si es una buena distribución, un elenco atractivo o la falta de competencia, pero al parecer es un éxito que la juventud consume en masa. Y promete secuela.
Puntuación: 4/10 (Regular)

martes, 1 de marzo de 2011

Tres grandes cortometrajes del siglo XXI.

Una pequeña mirada a tres enormes cortometrajes distribuidos a lo largo de esta década, de diferentes continentes, estilos y sobre todas las cosas, con un impacto particular.
No estoy diciendo que sean los tres mejores que he visto, porque saben que en mis pequeños ratos libres prefiero ver un trailer de una película con guión de Charlie Kauffman, incluso habiéndola visto, antes de ver un cortometraje. Simplemente, de todo lo poco que he visto, tres trabajos que siguen volando como pajaritos sobre mi cabeza.

Trabajo número 1. "Presto".
Sí, algo de Pixar que me gustó de verdad. Está bien, "Ratatouille" es una gran película, sin dudarlo la mejor película de este gran estudio. Pero "Presto", que acompañó a "Wall·E" en sus funciones (al menos acá en Argentina), es totalmente distinta a lo que suelen hacer estos creadores. De haber sabido que antes de "Wall·E" estaba "Presto", la habría visto en el cine.
Distinta, porque ver una película de Pixar significa devorarse 90 minutos pegados a una moraleja un poco más forzosa que empujar una pared. Acá no hay moralejas, al menos no pude percibir ninguna. Tampoco hay demasiado espacio en 6 minutos. Y logra olvidarse de los mensajes tiernos para niños (a estas alturas, decirle a un niño que no ensucie la Tierra es inútil, ni hablar a un grande...) y enfocarse a lo concreto, que es la historia. Historia más que sencilla, un mágico duelo entre un mago y un conejo rebelde. Repleta de humor, no se sale de su grandeza en ningún momento y capta completamente la atención. Además, el conejo es adorable.


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Trabajo número 2.
"La Maison on petits cubes".
La memoria suele fallarme, pero si esta vez (al menos) no me engaña, esta película ganó el Oscar. Y si no mezclo los años, se lo ganó a "Presto". Película japonesa extrañísima, de esas que uno va viendo una y otra vez, y el dolor aumenta gradualmente. Me atrevería a decir que es uno de los cortometrajes más trágicos que vi en mi vida. Explora algunas de las imágenes más bellas de un pasado que alguien frágil teme recordar para no hacer más triste su solitaria vida.
El cortometraje, un poco más largo (debe ser de entre 10 a 15 minutos), muestra a un hombre solo en medio de la inmensidad. Vive en una casa formada por cubos, pero dispuestos de una manera inusual. Al verse víctima de frecuentes inundaciones, que cada vez se van haciendo más severas, retira todo lo que puede de su casa y construye, como puede, un piso encima del que ya tenía. Y así, año tras año, estos cubos fueron aumentando hasta quedar una construcción enorme, de doce o trece "pisos". Pero un día el hombre pierde su pipa, que cae unos "cubos" abajo. El hombre se sumerge a aquellos cubos, por una pequeña puerta que más que conectar el "arriba" con el "abajo", conecta el presente con el pasado. Un viaje sencillo, al parecer. Pero cada vez que baje un piso, verá ciertos elementos que fueron quedando en ellos, y que le recuerdan su vida. Sí, tristísimo. El impacto que tiene es increíble. Porque es un trabajo visualmente bello, donde todo se funde (el corazón y la mente, el pasado y el presente) en el alma humana. Conmovedora.


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Trabajo número 3. "Harvie Krumpet".
Si vamos a hacer una publicación inteligente, hagámosla bien. O al menos, arriesguémonos. Harvie Krumpet es como una mezcla de los dos cortometrajes anteriores. Tiene un humor genial, punzante, negro. Y además, el contexto en el que desarrolla a Harvie, es igual de trágico que en el mencionado corto japonés. Es imposible no pasar de la risa a la emoción en cuestión de segundos. Después de todo, es Adam Elliot, director de "Mary y Max". Su estética (personajes modelados en fondos oscuros) es constante, pero su voz varía película a película. En Harvie nos cuenta una historia de superación. La palabra "superación" relacionada con el concepto de "síndrome de Tourette" puede sonar a trillado. Pero curiosamente, el personaje queda ubicado en una carrera basada en su vida, donde no sólo tiene que superar su enfermedad, sino superar la muerte, la desgracia, el dolor, como también superar las cosas buenas.
Tiene algunas de las ocurrencias más memorables de los últimos años. Los "fakts", o hechos, jamás serán olvidados por quien vea atentamente este admirable trabajillo. Ni hablar de todos esos personajes que aparecen, o el magnetismo. O todas esas pequeñas recomendaciones sin intenciones de transgresión, como se ha dicho, sino a modo de liberación. Una obra maestra para abrazarse a la vida, y no es de Danny Boyle.


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