domingo, 27 de marzo de 2011

Kaboom.

Smith es un joven de 18 años, enamorado de su compañero de habitación. Su mejor amiga y confidente, encuentra el amor en una misteriosa muchacha. Pero de repente, interrumpiendo un extenso período de amoríos y descubrimientos, la tensión llega. Las personas que rodean a nuestros protagonistas empiezan a volverse amenazantes, la vida se va volviendo más oscura, comienzan a llegar mensajes repletos de misterio y el mundo que ellos conocen se va tornando algo sobrenatural. Es ahí donde ambos se lanzan a una carrera para descubrir qué hay detrás de todo ésto, antes de que el fin del mundo finalmente llegue. Una película complicada, rebuscada, pero que tiene sus puntos buenos. Es recomendable para aquellos que tengan ganas de entender un idioma totalmente distinto al que conocen.

Kaboom.


Trailer en su versión original.


Crítica.

Ésta es una de esas películas que aspiran a calificativos mayores, pero que son terriblemente malentendidas. No culpo a la gente: es imposible unificarse en un solo modelo de comprensión. Las posibilidades se abren minuto a minuto y, al final, la intención no se ve claramente. No logramos entender si toda la complejidad de la trama se debe pura y exclusivamente a la locura del autor, si todo forma parte de una cínica metáfora sobre la sexualidad adolescente o si realmente es algo serio como parece darlo a entender la escena final. Dentro de ellos también hay otras interpretaciones más pequeñas, como si la locura es innata o forzada, si la metáfora sobre la sexualidad adolescente es un modo de concebir el placer como una bomba a punto de estallar o habla de un corazón que late fuertemente por los nervios, y por último, si es realmente serio, queda saber si hay un mensaje político (tercera guerra mundial), religioso (las sectas de la Nueva Orden) u otro mensaje encubierto. Me voy a quedar con una idea, que es la que más soluciones me da frente a este gran problema: "Kaboom" desmitifica la sexualidad, la convierte en algo tangible y concreto, da nombre y apellido a la causa de cada sentimiento expresado, se va volviendo cada vez más compleja a la medida que el personaje descubre cosas ocultas, les quita las máscaras a aquellos que constituyen una presión y las ubica como victimarios de una persecución que no es más que una idea abstracta causada por una catarata de sensaciones a punto de explotar. Mi pregunta es simple: ¿Hasta qué punto es necesario construir una historia fantástica de este tamaño, con un objetivo tan pequeño? Es decir, "Shortbus" de John Cameron Mitchell lo hace mejor. Habla de liberación incluso usando metáforas y el resultado es bueno, porque es auténtico, natural, prolijo. No digo que "Kaboom" no lo sea, es un ejercicio inusual pero agradable que cumple con las expectativas de cualquier espectador que haya visto y analizado en frío los primeros cuatro minutos y medio. No voy a quejarme por los enredos que esta experiencia ofrece, porque es rechazar al cine fantástico y hay historias realmente buenas. Ésta no es una de ellas, pero tampoco es mala. Logra crear un ambiente que desborda exageración (desde actores sobreactuados hasta frases que irritan por lo predecibles que son, típicas de una comediucha de sexo universitario o, aún peor, de una parodia de esas películas) y, al quedar expresa la intención, nada cae en el ridículo. Los personajes, que en líneas generales son patéticos, acaban siendo entrañables. Todo gana sentido desde la exageración, incluyendo la historia en sí, que ofrece desapariciones, pesadillas, maníacos sexuales con poderes sobrenaturales, secuestradores, sectas y explosiones. Pero lo que más me inquieta de "Kaboom", es que pese a todo me haga sentir cierta tensión. Realmente siento que el final está cerca y veo venir el peligro, como los personajes, no soy el "hijo elegido" pero me siento próximo a serlo. Pese a ser un absurdo total, los miedos atraviesan la pantalla, y acaba por convertirse en una película de terror, de esas con tintes eróticos y unos divertidísimos diálogos que, para echar más leña al fuego, hace que sus protagonistas sean homosexuales. Para hablar de liberación, qué mejor que hablar de personas posiblemente inhibidas. Una película que no puedo recomendar, porque no es para cualquiera. Es recomendable para quien tenga sentido de la imaginación, y yo no soy de ésos. Probablemente pueda distinguir dos visiones totalmente opuestas sobre la cinta de Gregg Araki: una visión que dice que es una obra maestra, y otra que se ríe en tu cara gritándote que acabás de perder 85 minutos de tu tiempo en una estupidez sagrada.

Puntuación: 5/10 (Floja)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo pienso que es una obra maestra. El simple echo de como te hace sentir en cada momento, identificado, cachondo, deseoso e impregnado por la magia que el personaje principal desprende es simplemte magnifico. Se ha convertido en mi pelicula favorita a partir de ahora. Enhorabuena al creador

Anniie09 dijo...

No nos podrías pasar el link de la película completa :(?