sábado, 30 de abril de 2011

Cruzadas - jamás mezcladas.



Cruzadas - jamás mezcladas.

Trailer en su versión original.



Crítica.

El director de la derrotadísima "Rodney" (en mi opinión, lo mejor del director) y la exitosa pero mediocre "Paco" vuelve al ruedo con una prometedora pero fallida comedia de familia resaltando su carácter atípico, o más bien alocado, y sobre todas las cosas su fragmentación. Narrada en varios tiempos e, inicialmente, algo confusa, "Cruzadas jamás mezcladas" parece ser el resultado perfecto de elegir tres de las caras más llamativas de nuestro país, sin ser llamativas justamente en el mundo de la actuación, y darles las palabras que un público quiere escuchar para, posteriormente, reirse. El simple hecho de ver a Enrique Pinti maquillado como un sujeto de noventa y seis años, amante de la droga, desatado y diciendo el 4% de las malas palabras que dice en el teatro, o de ver a Nacha Guevara devorándose algunas letras, hace de este absurdo algo interesante. La historia, sobre dos medias hermanas (una que quiere vender el imperio que su padre construyó durante 50 años - supongo que si a algún político vivo y muy popular le ponían una peluca rubia, actuaba mejor que Moria Casán -; otra que recién adulta supo quién era su padre, aunque nunca se interesó por los negocios y estuvo dispuesta a ayudarlo) y un padre bastante astuto, pero a punto de ser declarado insano, ya es por sí sola un estímulo enorme para que muchísimas personas paguen la entrada.
El conflicto se hace presente cuando la película parece no ser lo esperado. Además de ésto, parece ser aún peor. Funciona bastante bien como crítica sociopolítica (que la hay y en abundancia) o incluso como una comedia moderna de 75 minutos. Digo moderna, porque todo lo que causa gracia es lo ordinario, lo grotesco, lo que muchos han llamado, llaman y llamarán (no es mi caso) "lo juvenil". El resto de las cosas parece estar demasiado desajustado. No sólo porque las exageraciones no dan lugar a nada, ni siquiera a la risa, o porque los mejores personajes son desperdiciados, sino además porque técnicamente es deplorable y, como si fuese poco, algunas extrañísimas ocurrencias del guión (Belloso, Fonzi, el paralítico) que se hacen insoportables. El final, parece hacer peso en el costado negativo de la balanza, dando un giro en favor de la humanidad de los seres y escupiendo en la cara del muy bien planteado realismo social, presente en el resto del metraje.
Tampoco puedo desalentar a los fanáticos de la cumbia, de los tres artistas protagónicos, es una película para quienes quieran verlos (y me incluyo, yo me la recomendé a mí mismo habiendo visto, en el adelanto, cuál era la calidad de la película) haciendo disparates. Está dirigida a un sector tajantemente reducido dentro del incomprensible público juvenil, aspecto que queda claro con la aparición y brillo de Chachi Telesco, el alma de la película, que otorga ritmo, gracia, luz y sentido a la película. Ella es protagonista de algunos de los momentos más espectaculares de la película, como la performance televisiva de "Me Quema", una combinación de cumbia, rap y hip-hop que prueba lo que "Cruzadas", muy por debajo, quiere probar: una empresa televisiva tiene más valor con productos vulgares y sin censura que con productos culturales. Es por eso que al final de la función, puede llegarse a la conclusión de que el tiempo no se ha perdido: se es consciente de su calidad, uno puede reirse, pasar unos 75 minutos sin aburrirse y además reflexionar sobre el ser humano como un animal de consumo.
Puntuación: 4/10 (Regular)

martes, 26 de abril de 2011

Reconstrucción de un amor.



Reconstruction.

Trailer en su versión original.



Crítica.

Hay un libro que inicialmente debí leer por obligación, pero mi amor por él fue tal que acabé leyéndolo otras dos veces por mi cuenta. Y es una historia que, de alguna forma, ofrece una hermosa reflexión de la vida, la muerte y la fuerza que une o separa ambos mundos, y que conecta todo lo que está en el medio. Una meditación amplia sobre, entre otras cosas, la colisión entre una dimensión ficticia y un mundo real. Estoy hablando de "Niebla" del español Miguel de Unamuno, novela (o nivola) de la que podría hablar durante días. Pero lo que me cita con el blog, en esta ocasión, es una película danesa totalmente oculta y llamada "Reconstrucción de un amor": un drama romántico que realiza un inquietante estudio sobre las fuerzas detrás de los objetos, que van desde un simple cigarro hasta los mismos seres humanos. También es una cinta que enfrenta, como si de "Troya" se tratara, el "amor por la fuerza" contra "la fuerza del amor" y, sobre todas las cosas, narra un cuadrángulo amoroso con todos los movimientos internos que influyen en la vida de los otros.
Dirigida por Christoffer Boe y ganadora de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes [2003], esta película sigue la historia de dos parejas. Por un lado, la del novelista August y su esposa Aimee; por el otro, la de Alex y su novia Simone. Según el escritor, obsesivo con su trabajo, su esposa Aimee y Alex se encontrarán. El momento en el que ambos se crucen (anunciado como un nacimiento, una muerte, o una guerra: con ésa importancia) está próximo, y August trata de captar los momentos de un vínculo que va más allá de lo material: está manipulado por un destino que los quiere juntos, sobre todas las cosas que un ser humano pueda hacer. Ahí es donde trabajan las fuerzas: August ama lo que le rodea de un modo peligroso, salvaje, ambicioso. Él intentará ordenar esa ambición para retener a Aimee, incluso "quitándole" la identidad a Alex (que de un minuto para el otro, acaba convirtiéndose en un desconocido para el mundo), o "creando personajes" que retrasen los pasos suyos, pero la historia parece indicar que hay algo inexplicable (más o menos como una fuerza que sostiene a un cigarro en el aire, o que impide a un hombre estrellarse contra el suelo) que une a Alex y a Aimee. ¿Fuerza del amor o amor a la fuerza?
La respuesta va más allá del optimismo o del pesimismo. Va, como está planteado, desde la subjetividad propuesta por quien dice: todo es una película, todo es una interpretación. ¿La vida tiene una mirada tan exacta? ¿O tiene una mirada abierta a muchas lecturas? ¿Qué es la vida? ¿Un cigarro que nunca cae? ¿Un hombre solo? ¿Un sueño enclavado en tierra romana? Con un sinfín de vueltas de tuerca, escenas medio vertiginosas y un argumento genial, una hora y media muy bien filmada es capaz de abrir cientos de preguntas que van más allá de la reconstrucción de un amor: hablan de la reconstrucción del mundo que conocemos, y que en un momento de nuestra vida (cuando nos vemos invadidos por una fuerza desconocida) dejamos de conocer. A la hora de encontrar respuestas, el mensaje llega con dificultad: ¿Cuáles son los límites de las ideas planteadas? ¿Que la vida acaba cuando se derrama una lágrima, cuando se pierde el amor o cuando se pierde la vida? ¿O la vida sigue más allá? Las fuerzas que dominan el mundo a veces van en contra de los sentimientos: son exactas, abstractas, pero en casos como éste donde el romance se vive realmente, son fuerzas hipnóticas que nos obligan, ya sea para hallar más respuestas o para disfrutar un buen rato, a verla nuevamente.
Puntuación: 7/10 (Notable)

jueves, 14 de abril de 2011

Incendies.

Nominada al Oscar como mejor película extranjera (por Canadá), "Incendies" cuenta la historia de dos jóvenes que, tras morir su madre, comienzan a buscar a su padre (por órdenes de ella) y a un hermano del que desconocían su existencia. En el viaje, se toparán con un pasado de su madre que tampoco conocían, y que los llevará a cuestionarse sus propios orígenes, a la medida en que prosigan en la búsqueda de estas dos personas. Un drama sensacional narrado en dos tiempos (un pasado en los años 70 y un presente anclado en el año 2009) sobre el descubrimiento, la mentira, la culpa, el dolor y la familia, mezclados en un argumento sólido y sorprendente. Muy Recomendable.

Incendies.


Trailer subtitulado al inglés.


Crítica.


Los fanáticos de Radiohead pueden discutirme que 2+2 es igual a 5. Está bien. A mí me gusta Radiohead, así que es algo que podemos llegar a conversar. Pero también me gustan las matemáticas, lo suficiente como para decir que 2+2 es igual a 4, aunque me guste Radiohead. Lo que jamás pensé es que una película que habla de todo menos de matemáticas, pudiera demostrarme que 1+1 no siempre es 2. Y de una manera espantosa, horrible. De la peor manera, si se quiere. "Incendies" de Denis Villeneuve, es una película capaz de todo. Una de las obras más grandes que nos regaló un año decadente. Es una telemaquia contemporánea, oscura en cualquier lugar, que habla mucho. No es demasiado lo que tiene que contar, pero sí que tiene ganas. 125 minutos de metraje dejan en evidencia las ganas que tiene Villeneuve de narrar, y con las que el autor de la obra original ha contado para construir. "Incendies" no es sólo un drama familiar, también es una crónica política sobre la guerra civil en el Líbano. Algo que mucha gente no quiere recordar, algo que se ha quemado hace muchos años. Pero donde hubo fuego, cenizas quedan. Las acciones siempre dejan consecuencias en el mundo, huellas que otros hombres son capaces de seguir para descubrir la verdadera naturaleza de uno. Y una mujer con un pasado que no desea recordar, deja los recursos necesarios para que sus dos hijos, gemelos, lo hagan por ella. Para que indaguen y recuerden lo que en algún momento han vivido, aún sin haber nacido. ¿Cuándo empieza la historia? ¿Empieza en el parto? ¿Empieza en el amor de sus padres? ¿Empieza en el parto de sus padres? Para cada visión de la historia hay un regalo distinto que la vida nos deja. Pero como toda sorpresa, a veces nos puede disgustar, y mucho. La verdad no siempre está hecha para nuestra conformidad, pero son cosas inevitables para quien intenta descubrirla veinte años más tarde. Es ahí donde estos dos jóvenes, más que buscar a un padre y a un hermano, están buscando a su madre. Ella ha muerto, pero ha sembrado misterios por no sentirse apta para contarlos. Ellos hacen lo que su madre no ha podido hacer, poder asumir libremente su pasado, devolviéndole la honra perdida, ésa que ligeramente repasa en su testamento, ésa que mientras esté ausente, la dejará tirada a un pozo y desnuda hasta que su vida (su misión, su objetivo) haya terminado realmente. Me cuesta definir, entonces, qué es lo que más me atrae de esta película. No sé si venderla como una película de aventuras, de viajes al pasado (así como "Cometas en el Cielo" o "Sarajevo, mi amor", por ejemplo), como un drama espiral que minuto a minuto se va cerrando sobre sí misma, demostrando que nuestras vidas siempre pueden ser más complicadas de lo que creemos, como una interesantísima historia política con transformaciones que va golpeando la vida de esta familia en particular, o las vidas de otras tantas golpeadas por los conflictos políticos en general, como una trama fría como las matemáticas (de ahí que las relaciones familiares sean componentes de una o varias ecuaciones). Sí sé que puedo venderla como una de las mejores películas del año. Porque tiene motivos para generarnos interés, tiene una historia extraordinaria, unos profesionales espectaculares (detrás y delante de la cámara), unas escenas fuertísimas, turbulentas, y una duración justa. Éso me basta y me sobra, y espero que cause lo mismo. "Incendies" es una excelente historia sobre la verdadera naturaleza de las personas, un gran ejercicio sobre los diferentes tiempos que manejan nuestra vida (una "Blue Valentine" que toca de verdad) y un conmovedor y estimulante entretenimiento para agitar laureles apuntando hacia Canadá.

Puntuación: 9/10 (Excelente)


jueves, 7 de abril de 2011

El mal ajeno.

Película española protagonizada por Eduardo Noriega sobre un médico que no interviene en cuestiones emocionales, simplemente hace su trabajo. Su encuentro con Sara, una mujer embarazada que ha caido en un coma irreversible y un hecho inesperado le hará replantearse sus principios de atención. De un día para el otro, verá en sus pacientes un efecto totalmente evolutivo. Se da cuenta de que, increíblemente, tiene el don de curar a las personas simplemente tocándolas. Pero su vida personal comienza a verse cada vez más involucrada en estos acontecimientos sobrenaturales, haciéndolo reflexionar acerca de cuál es el modo apropiado para administrar su capacidad. Un drama fuertísimo, con interesantes giros y una resolución correcta. Recomendable.

El Mal Ajeno.



Trailer en su versión original.

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Crítica.

Un personaje dice, recién empezada la película, algo así como "yo no puedo juzgar más una película diciendo si es buena y mala, sí juzgarla según lo que me duele". No son las palabras exactas, realmente no las recuerdo. Pero sí me ha quedado grabada la idea, ella es una mujer sensible, que sufre y mucho. Es una esclava del dolor, que aún no ha terminado de caminar, y a la que le restan unos cuantos kilómetros más, pasos que ni siquiera ella imagina. Como un espectador humano y sensible, aunque la gente opine lo contrario, puedo juzgar esta película desde las dos perspectivas. Puedo juzgarla desde su calidad, o bien por su dureza e impacto en mi persona. De alguna manera, es el choque entre lo objetivo o lo subjetivo, dos conceptos claves para la lectura final de la película. Esta película es buena, puede verse sin inconvenientes: sostiene un clima espantoso y unas ocurrencias fatales (que es todo lo que puede hacer que una película cause disgusto, o sea mala) en lo alto. Y también duele. Duele muchísimo. La media hora inicial tiene algunos momentos fuertísimos, hay un cielo oscuro, la escena es totalmente hermética y el espectador se asfixia con una historia que, seamos francos, no es para cualquiera. En sí, está adornada por subtramas relacionadas con la enfermedad (o, digamos, falta de salud), que no suele ser algo que llame demasiado la atención. Y la trama principal, el alma de la historia, evoluciona constantemente desde lo psicológico, sufre cambios por momentos inexplicables, pero a los que la misma historia va tratando de encontrarle fundamentos. A veces pienso en cuál es la necesidad de tener que explicarlo todo. Hay muchos aspectos sobrenaturales detrás de la película, cosas que la ciencia, la tecnología, la filosofía, no puede explicar con certeza absoluta. Y aún así, se le trata de encontrar una fórmula que pueda relacionar todos los puntos salientes de la obra, que son muchos, y vincularlos en una trama legible. Pero por ser una explicación que nadie puede aceptar o rechazar, porque nadie sabe tampoco qué hay detrás del milagro, o de la sucesión de milagros, da un mensaje más o menos interesante sobre nuestro comportamiento en la vida cotidiana frente al prójimo. Además, recorre una serie de hipótesis, que justifican los hechos desde la fuerza de voluntad, o la complementariedad de la vida y la muerte (contraste de las mismas en dos oportunidades puntuales). "El mal ajeno" se la rebusca para ser dura y compleja sin caer en obviedades, le da un tinte de realismo mágico que acaba otorgándole algo de sentido a lo que no tiene, les da vida a unos personajes encantadores (brillante Eduardo Noriega) y mantiene al espectador pegado a la pantalla durante más de 100 minutos de cosas bellas e indescriptibles a la vez. La historia es una adición indiscriminada de cosas, con muchos aciertos, diálogos capaces de condensar el drama y otros tantos que sirven para crear el efecto contrario (un personaje llamado Carlos servirá para crear una irónica visión de los objetivos de la medicina, hasta que se encuentre con algo mucho más grande) y muchas vueltas de tuerca ingeniosas, incluyendo una resolución previsible pero satisfactoria. El resultado es bueno: capta la atención, anexa conflictivos personajes, situaciones y momentos mágicos y sobre todas las cosas, conmueve. Luego de verla, que todo lo visto sea un exceso pasa a segundo plano, junto a la reflexión hecha acerca de la necesidad de mezclar palabras con milagros. Todo lo que realmente importa, es lo que Oskar Santos prueba en un experimento arriesgado pero preciso, es lo que gira alrededor de la cabeza de uno horas o días después de verla.

Puntuación: 7/10 (Notable)