jueves, 7 de abril de 2011

El mal ajeno.

Película española protagonizada por Eduardo Noriega sobre un médico que no interviene en cuestiones emocionales, simplemente hace su trabajo. Su encuentro con Sara, una mujer embarazada que ha caido en un coma irreversible y un hecho inesperado le hará replantearse sus principios de atención. De un día para el otro, verá en sus pacientes un efecto totalmente evolutivo. Se da cuenta de que, increíblemente, tiene el don de curar a las personas simplemente tocándolas. Pero su vida personal comienza a verse cada vez más involucrada en estos acontecimientos sobrenaturales, haciéndolo reflexionar acerca de cuál es el modo apropiado para administrar su capacidad. Un drama fuertísimo, con interesantes giros y una resolución correcta. Recomendable.

El Mal Ajeno.



Trailer en su versión original.

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Crítica.

Un personaje dice, recién empezada la película, algo así como "yo no puedo juzgar más una película diciendo si es buena y mala, sí juzgarla según lo que me duele". No son las palabras exactas, realmente no las recuerdo. Pero sí me ha quedado grabada la idea, ella es una mujer sensible, que sufre y mucho. Es una esclava del dolor, que aún no ha terminado de caminar, y a la que le restan unos cuantos kilómetros más, pasos que ni siquiera ella imagina. Como un espectador humano y sensible, aunque la gente opine lo contrario, puedo juzgar esta película desde las dos perspectivas. Puedo juzgarla desde su calidad, o bien por su dureza e impacto en mi persona. De alguna manera, es el choque entre lo objetivo o lo subjetivo, dos conceptos claves para la lectura final de la película. Esta película es buena, puede verse sin inconvenientes: sostiene un clima espantoso y unas ocurrencias fatales (que es todo lo que puede hacer que una película cause disgusto, o sea mala) en lo alto. Y también duele. Duele muchísimo. La media hora inicial tiene algunos momentos fuertísimos, hay un cielo oscuro, la escena es totalmente hermética y el espectador se asfixia con una historia que, seamos francos, no es para cualquiera. En sí, está adornada por subtramas relacionadas con la enfermedad (o, digamos, falta de salud), que no suele ser algo que llame demasiado la atención. Y la trama principal, el alma de la historia, evoluciona constantemente desde lo psicológico, sufre cambios por momentos inexplicables, pero a los que la misma historia va tratando de encontrarle fundamentos. A veces pienso en cuál es la necesidad de tener que explicarlo todo. Hay muchos aspectos sobrenaturales detrás de la película, cosas que la ciencia, la tecnología, la filosofía, no puede explicar con certeza absoluta. Y aún así, se le trata de encontrar una fórmula que pueda relacionar todos los puntos salientes de la obra, que son muchos, y vincularlos en una trama legible. Pero por ser una explicación que nadie puede aceptar o rechazar, porque nadie sabe tampoco qué hay detrás del milagro, o de la sucesión de milagros, da un mensaje más o menos interesante sobre nuestro comportamiento en la vida cotidiana frente al prójimo. Además, recorre una serie de hipótesis, que justifican los hechos desde la fuerza de voluntad, o la complementariedad de la vida y la muerte (contraste de las mismas en dos oportunidades puntuales). "El mal ajeno" se la rebusca para ser dura y compleja sin caer en obviedades, le da un tinte de realismo mágico que acaba otorgándole algo de sentido a lo que no tiene, les da vida a unos personajes encantadores (brillante Eduardo Noriega) y mantiene al espectador pegado a la pantalla durante más de 100 minutos de cosas bellas e indescriptibles a la vez. La historia es una adición indiscriminada de cosas, con muchos aciertos, diálogos capaces de condensar el drama y otros tantos que sirven para crear el efecto contrario (un personaje llamado Carlos servirá para crear una irónica visión de los objetivos de la medicina, hasta que se encuentre con algo mucho más grande) y muchas vueltas de tuerca ingeniosas, incluyendo una resolución previsible pero satisfactoria. El resultado es bueno: capta la atención, anexa conflictivos personajes, situaciones y momentos mágicos y sobre todas las cosas, conmueve. Luego de verla, que todo lo visto sea un exceso pasa a segundo plano, junto a la reflexión hecha acerca de la necesidad de mezclar palabras con milagros. Todo lo que realmente importa, es lo que Oskar Santos prueba en un experimento arriesgado pero preciso, es lo que gira alrededor de la cabeza de uno horas o días después de verla.

Puntuación: 7/10 (Notable)

4 comentarios:

Mario dijo...

Me parece que la describes de una manera que me ha resultado de mucha curiosidad, había leído que no era tan buena pero tu reseña me la pone de nuevo en la lista de espera, si tiene esa complicación que le has encontrado me gusta el producto porque suelen atraerme las películas con discursos solidos pero propios, que aporten aunque como dice Borges que todo ya está hecho en la literatura (tómese como arte), una nueva mirada de lo mismo. Quedo agradecido por tu impresión. Un abrazo.

Mario.

Marcelo Cafferata dijo...

Esta vez no coincidimos demasiado, porque me parecio un hibrido que no define hacia donde quiere ir.

De todos modos tu analisis es más que interesante, independientemente de que la pelicula no me haya gustado.

Pabela dijo...

Después de ver en Todas las críticas que este film tenía un 50% de negativos y positivos me entró una curiosidad tremenda por verla. Ahora más después de leer tu reseña porque pinta bien interesante!

Manderly dijo...

A mi me decepcionó un poco. Me esperaba otra cosa. Quizás esperaba mucho y por eso me decepcionó. Empieza muy bien pero va perdiendo según avanza.
Saludos!