domingo, 26 de junio de 2011

Los viajes de Gulliver.


Gulliver’s travels.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Los viajes de Gulliver” es una de esas películas que es mejor verlas sin sonido, o en mi caso, sin sonido ni subtítulos. Los diálogos sobran en una película que más parece manejarse desde el gesto y desde la gracia de la mirada de sus personajes, o desde las idioteces que casi sucesivamente llevan a cabo durante casi 80 minutos. Quizá, el único motivo que puede hacernos arrepentir de esta terminante resolución es la aparición de Emily Blunt, cuya voz nos transporta a otro lugar. Digamos que es ésto, junto a algunos de los diálogos que comparte con el personaje que encarna Jason Segel, lo único que vale la pena escuchar de la película.

Me sorprende terriblemente que haya accedido a ver una película tan increíblemente mala. Desde sus inicios, en los que vemos a un infantil Jack Black que vuelve a mostrarnos que sabe tararear muy bien muchas canciones, ya parece ser una estupidez. Pero la parte más increíble es que, a la medida en que avanza, se prueba a sí misma que puede ser aún peor. La razón sentimental, humana, pretende justificar una aventura en tres dimensiones, que más se asemeja a una pesadilla inacabable. Tres dimensiones, no por el tema de los anteojos (ya lo verán), pero que van añadiéndole cierta complejidad y profundidad a una película turbulenta. Más que mejorarla, dejan en evidencia sus errores, que son muchos. Y Jack Black, es quien debe cargar con todos éstos. Una tarea titánica (¿palabra clave?), que más recuerda (por más de una cuestión) a su pésima actuación en “Rebobinados”, aunque debe quedar bien en claro que su interpretación acá no es mala. De hecho, agiliza un poco una comedia a la que le falta mucho humor, un romance que carece de pasión y una “aventura épica” donde el contraste de Black con sus compañeros de elenco no le da la grandeza que un género como éste requiere.

La película es espantosamente previsible, a excepción de un final de tono moralista que nadie puede predecir, pero que cruza la frontera que separa el buen gusto de lo grotesco. El resultado es algo más que malo, si lo hay, pero no por ésto deben dejarse de lado algunas cosas que se agradecen profundamente. En primer lugar, un elenco pasable (desde Chris O’Dowd, quizá más recordado como Roy en “The it Crowd”, que se luce hasta que se convierte en Iron Man, hasta Emily Blunt, que es en una sola palabra: irresistible). En segundo y último lugar (porque no son muchas más las cosas para agradecer a este producto), el hecho de que los residentes de esta misteriosa tierra hablen en inglés. De haber hablado Na’vi, bueno, la película habría durado 160 minutos. Eso ya suena aterrador.

Puntuación: 2/10 (Mala)

lunes, 20 de junio de 2011

El escritor oculto.


The ghost writer.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Hay algo en el cine de Roman Polanski que transporta al espectador, una constante que se mantiene desde sus primeras películas (como una de las mejores, que ahora se me viene a la mente “Repulsión” con Catherine Deneuve) y que hoy aún late, pese a cualquier altibajo personal o profesional. Hablar de este hombre es hablar de uno de los mejores directores vivos, uno de los que seguramente hablarán las próximas generaciones, ya sea por sus orígenes como por sus últimos trabajos. Por otra parte, quiero creer que éstos (El escritor Oculto, Oliver Twist) no serán los que cierren una carrera cinematográfica intachable, sino los que se pierdan en el medio de los “viejos” y unos nuevos y mejores trabajos por venir.

Es el turno de “El Escritor Oculto”, una película que transmite miedo, tensión, incluso desesperanza. El protagonista, un Ewan McGregor cuyas expresiones más recuerdan a sus primeros trabajos, va ingresando a ese laberinto del fauno donde prueba hábilmente su capacidad para resolver problemas ajenos, olvidándose de probarse a sí mismo cuán lejos puede y debe llegar para salir ileso. Toma un trabajo y avanza paso a paso, va ganándose la confianza de todos, pero olvidándose de comprar la confianza de los otros. El interés lo va dejando ciego y el reconocimiento de la realidad se da, por supuesto, cuando todo parece ser irreversible. Se juega con estas emociones en espiral, donde el sujeto (que es el nexo entre el espectador y la ficción) parece no tener escapatoria. Todas las puertas van cerrándose en su cara, que serán –claro- cada uno de los personajes a los que cree confiables, pero que ocultan algo. Está solo, como lo refleja esa escena en medio de un bosque otoñal, perdido en un camino con su auto, un GPS insoportable y acechado por quien cree que lo matará si no acelera. Durante la segunda mitad de la película, se saca provecho de estas situaciones: momentos donde el tiempo parece jugar malas pasadas, cabos que se van atando, rostros sospechosos. Todo, más que propio de una película de terror. Los paisajes parecen tener un hipnótico encanto, artificial, ficticio. La realidad está atrapada en un mundo que no le pertenece, ya sea en un mundo de encantos prohibidos, en un mundo de política, en un mundo rodeado de muerte.

“El escritor oculto” muestra el complejo vínculo entre un político y un escritor dispuesto a escribir sus memorias tras la misteriosa muerte de su predecesor. A priori, todo parece ser magnífico. El tiempo lo acorrala, pues cree que no podrá llegar a acabarlas a tiempo (ya tiene una base del anterior escritor, sólo debe corregirla), pero en general las condiciones son buenas. Tiene un lugar para quedarse, vive bien, come bien y está inmerso en una tranquilidad de la que se llega a sospechar. Sin embargo, la problemática se hará más y más gruesa cuando la jirafa quiera cruzar la calle. A veces, es mejor atenerse a lo que uno mejor hace. El escritor, escribe. Las investigaciones, en este caso de un personaje tan controversial como el interpretado por Pierce Brosnan, que las haga un investigador. De estas confusiones, que pueden acabar en serias tragedias o en enormes satisfacciones, nacen algunas de las obras maestras cinematográficas que podemos apreciar. Previsibles, quizá, como las novelas policiales. Pero vale aclarar que “El escritor oculto”, ya sea por todo lo que recrea (una atmósfera espantosa, unos personajes de piedra y un argumento sólido como el hielo), no está lejos de serlo. En dos horas, la historia va tomando los rumbos que debe tomar. El final es perfecto, inolvidable.

Calificación: 8/10 (Muy buena)

lunes, 6 de junio de 2011

Mujeres al poder.

Potiche.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Hay dos formas de encarar “Potiche” o, como ha sido llamada en la Argentina, “Mujeres al Poder”: por un lado, desde el hecho de saber que alguien como François Ozon es su director (responsable de películas francesas controversiales y debatidas como, por ejemplo, “Gotas de agua sobre rocas calientes”, “8 mujeres” o mi favorita, la excelente “Los amantes criminales”). Por el otro, encararla desde su lado común, porque después de todo, no es más que una comedia simpática y más o menos sana que esconde no tan profundamente un mensaje político, o mejor dicho, una asociación de conceptos que pueden ir surgiendo en una lección generalizada sobre política. De ambas formas puede disfrutarse muchísimo, y el porqué no aspira a grandes complejidades: es una película sencilla, más allá de las vueltas que de para atar todos los cabos y acabar, amena, repleta de cuestiones que en el mundo político sobran y que además cuenta con la interpretación de Catherine Deneuve, lo que supone una gran razón para no perdérsela.

Probablemente haya sido la comedia que más me haya hecho reír en el año, que no es poca cosa, por empezar. Pero tampoco el que cause gracia lleva a que la película sea buena. En este caso sí, porque la película es buena, en gran parte, gracias a que hace reír. El espectáculo, más simplificado imposible, achica el mundo del dominio, la manipulación y la ideología y lo lleva a un hogar totalmente dividido, a excepción de los jarrones (o potiches), que no cuentan, sólo sirven para decorar un poco la sala y ensalzar el espíritu burgués. Los mismos miembros de la familia, o del entorno (veremos alguna secretaria o algún político dando vueltas en una dimensión emocional) están divididos. Y la idea de tener ideologías políticas distintas (izquierda, derecha) parece ser la clave para deducir por qué se generan colisiones de manera recurrente incluso en los más mínimos detalles. Ésta, por tonta que parezca, es la premisa que sostiene una hora y media de película, que le da el brillo que los jarrones necesitan para hacerse ver (y valer), surgiendo a lo largo de ella nuevas palabras, inéditas para el mundo del patriarca: actividad, feminismo, izquierda, igualdad, aumento, cooperativismo. Son cuestiones externas (digamos, del entorno político, que nunca escapa demasiado a uno) que van incidiendo en la conducta interna (en el ámbito privado, si se quiere) descarrilando, en este caso, una familia dentro de la que pueden reconocerse algunos personajes más o menos geniales y otros no tanto (Jérémie Renner, decepción total).

Constantemente está buscando motivos para mantenerse en pie. Eso no es una genialidad, claro (habla de escasez de recursos), pero tampoco un error. Ozon toma los rumbos correctos para generar una atmósfera de alta tensión, sin la necesidad de haber arañas ni disparos (para mencionar dos referencias que el lector sabrá reconocer) y sosteniendo, cosa que no es fácil, el humor. De todas las estrategias que implementa para hacer que la política cause gracia (y lo digo de verdad, no es cosa fácil), me quedo con la que considero la más efectiva: la facilidad con la que puede moldearse o modificarse una idea o, mejor dicho, una ideología, habla también de cuán fácil puede ser para quien tiene el poder imponer su voluntad al pueblo. Si un pasado, un affaire, un matrimonio, la crianza, el odio o la venganza, pueden llevarnos de derecha a izquierda, ¿Dónde está la seriedad? Dado que “Potiche” es una sátira de este mundo de intereses, acá no se va a encontrar. Aún así, garantizo al lector que saldrá más que satisfecho con un producto de estas magnitudes, si sabe reconocer en él la clave con la que un cineasta como Ozon se maneja para contar historias extrañas, como las de bebés con alas que revolotean sobre las góndolas en los supermercados: no es cosa fácil, pero sale solo, y consiste en sentarse y dejarse llevar por un guión exquisito y por Catherine Deneuve, que en cada película está mejor.

Puntuación: 7/10 (Notable)