sábado, 30 de julio de 2011

Río.

Río.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Río” es la más reciente película de Carlos Saldanha, director brasileño encargado de trabajos que no he visto, pero que quizá muchos de los lectores sí: “Robots” y la trilogía de “La era del hielo”. En este caso, la animada cinta ambientada en Brasil nos muestra la feliz vida de un guacamayo azul, presuntamente último macho de su especie, junto a su adorable dueña. Ambos reciben la visita de un excéntrico sujeto que quiere unir a este guacamayo llamado Blu (claro honor al Blu-Ray) con el último guacamayo hembra de su especie, que vive en Río. La dueña, después de pensarlo y repensarlo, decide seguir el impulso de la conciencia moral y accede a la unión, pero surgen tres problemas: primero, la relación entre los guacamayos es regular; segundo, Blu no sabe volar; tercero y último, unos contrabandistas se adelantan en la búsqueda de estos dos guacamayos, poniendo en peligro el futuro de la especie y el futuro de la relación de Blu con su estimada dueña. Típico.

La película es, por empezar, para chicos. Éso no quita que los grandes puedan disfrutarla aún más que los pequeños. ¿Por qué? Los momentos donde el humor alcanza un punto máximo, son aquellos guiños de la historia al público más adulto, situaciones que los niños aún no deben entender. Hay uno o dos casos donde ésto se ve claramente: humor light para chicos y humor heavy para grandes. Aún así, para pequeños o grandes, la película es divertidísima. Los diálogos son astutos, como si de zorros se tratara, y los guacamayos saben generar una buena relación con el espectador. El perfil de los animales es, en todos los casos, muy bueno (deja mucho que desear algún que otro adulto), y las voces son magníficas. Mención especial para el insulso Jesse Eisenberg, que hace que “Blu” sea tanto o más vivaracho que Mark Zuckerberg.

La historia, en sí, no tiene nada de especial. La aventura está, los villanos también, la evolución del personaje protagónico se ve y el romance sabe brillar. No es nada de otro mundo, tiene todos los requisitos para ser una animación, al que se le suma una duración breve (que igual se hace larga). Lo que sí vale destacar es lo audiovisual: la película se ve y se oye muy bien. La música hace vibrar, está muy bien coordinada por alguien a quien no tenía demasiada fe: John Powell. Estéticamente es una delicia, y no lo digo yo, lo dice un prólogo de belleza indiscutible y un final de aplauso. El resultado es bueno y va más allá de su simple argumento: “Río” se independiza de su sencillez y gana poder en otro lugar: en los ojos y el corazón de quien ve la película, que no es poco.

Puntuación: 6/10 (Buena)

jueves, 28 de julio de 2011

Malas enseñanzas.

Bad Teacher.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Malas enseñanzas” es una película incorrecta, que se jacta de sus bromas salvajes y de su ácida mirada sobre la docencia. No es la primera ni la última película con marcada tendencia vulgar que habla de una sociedad cada vez más decadente. Dirigida por Jake Kasdan (Dewey Cox) y protagonizada por Cameron Diaz (Los ángeles de Charlie), Justin Timberlake (Red Social) y Jason Segel (¿Cómo sobrevivir a mi ex?), esta comedia tiene giros tan inesperados como cómicos y una resolución medio contradictoria pero igual de sorprendente. El público va a reírse en las situaciones que crea espontáneas, dentro de una amplia gama de otras situaciones reiterativas, aunque no todas con la misma suerte. No hay demasiada complejidad, inteligencia o solidez, simplemente es la crónica de una mujer ordinaria e interesada, profesora de secundaria, desde que su relación amorosa (o de mantenimiento) se quiebra hasta que el ciclo lectivo siguiente acaba.

La película narra el paso de Elizabeth, una mujer interpretada muy bien por Cameron Diaz cuyo matrimonio está sostenido por la necesidad de ser mantenida por su esposo, por una escuela secundaria. Ella no quiere trabajar, pero su deseo de operarse los senos es más fuerte, haciéndola capaz de cualquier cosa por conseguirlo. Cuando conoce a un profesor sustituto, interpretado genialmente por Justin Timberlake, se enamora de su apellido con antecedentes de fortuna y quiere conquistarlo. Sin embargo, se encuentra con otra profesora bastante tonta e ingenua, pero lo suficientemente competitiva como para retener al profesor sustituto y correr a Elizabeth del mapa. Así, esta lucha va siendo arrastrada durante más de una hora y media, entre momentos geniales y otros momentos que dan vergüenza.

En síntesis, el producto no es gran cosa. Después de todo, es algo gracias a la simpatía que transmite parte de su elenco (mención especial para Phyllis Smith), a la simpatía que transmiten algunos acontecimientos puntuales, y a lo breve del metraje. Algunos diálogos son divertidos de tan idiotas, y los individuos no tienen una construcción perfecta, pero sí correcta. Aún así, estoy en desacuerdo con el modo de retratar a la docencia. No sé si la película despertó mi costado de “futuro docente”, o qué sucedió, pero el modo de mostrar la idea, más allá del personaje principal, me pareció inadecuada, imprecisa e innecesaria. Hay una tajante división del cuerpo docente, que separa a los “tontos” (es decir, los nerds que no tienen vida social, están manejados por el mismo sistema, están desesperados por hacer las cosas bien; es decir, los “que deben despreciarse”) y a los “vivos” (es decir, los estúpidos que no se interesan por la educación, los que fuman, se alcoholizan en clase y no enseñan nada; es decir, “con los que hay que conectar emocionalmente”), que es un mal paso para el desarrollo de la historia. Es una esquematización demasiado plástica y poco creíble; ni siquiera exagerada. Por último, sorprende que la educación no sea un punto fuerte para explotar en la película. Uno espera algún mensaje fuerte contra el sistema educativo, pero la película no avanza porque no sabe cómo hacerlo. ¿Buena idea? Quizá, pero no la mejor.

Puntuación: 4/10 (Regular)

Sudor Frío.


Sudor frío.

Trailer en su versión original.

Crítica.

A veces las películas que nacen en nuestro país sorprenden considerablemente al pueblo por su avance, tanto intelectual como estético. La evolución del cine argentino es notoria para muchos, y aún imperceptible para otros. Para el segundo grupo, “Sudor frío” puede serles una enorme dificultad para poder entender que el cine evoluciona realmente. Siendo una película que toca muy de cerca el tema de la Dictadura Militar en Argentina entre los años 1976 y 1983, un período al que muchos cineastas le han sacado mucho jugo, ganando muchos premios y menciones como respuesta, puede llegar a parecer que el cine marcha en retroceso. Pero debe quedar en claro que “Sudor frío” no representa al cine argentino en su totalidad, simplemente es una fantasía con tintes de incoherencia que sirve para ganar dinero y gastar “salsa de tomate”.

Ignoro cuáles son los motivos que han impulsado a Adrián García Bogliano a escribir (no lo hizo solo) y a dirigir esta película, si han sido el de crear un espectáculo sin cuerpo y sin alma pero con mucha sangre, o ha querido generar una producción inteligente y ha fallado en el intento. Solo puedo asegurar que los resultados no han sido nada buenos. En las salas de cine de mi ciudad, mucha gente no se vio. La crítica, la destrozó. La poca gente que la vio, también. El único punto a su favor es que, en las estadísticas nacionales, el resultado fue mejor del que podría esperarse con película semejante. Es un “corto largometraje” técnicamente decente, siendo éste el aspecto en el que más se salva del hundimiento, con una gran interpretación central y clave de Facundo Espinoza y un dinamismo difícil de comprender. No es por el hecho de que sea corta: la película tiene algo especial que hace que uno la vea sin aburrirse (tampoco se la ve sin pestañear), esté atento, quizá, a que aparezca algo motivador. Ese “algo” nunca aparece (en realidad lo que motiva son los tres minutos iniciales), pero es bueno esperar. Mantiene la ilusión de uno y de muchas personas latente, creyendo que va a ver “el final”, cuando es difícil establecer el límite entre la película propiamente dicha y una publicidad de vino blanco.

El argumento es sencillo: un hombre sigue los pasos de su novia, que ha desaparecido, y es acompañado por su amiga a una misteriosa casa donde dos hombres mayores los están esperando con unas torturas similares a las de la saga “Saw” y unas cajas de explosivos de la época de la Dictadura. Se desencadena el conflicto y los tres intentan escapar con vida sin que la casa se explote a sus espaldas. La idea es ingeniosa, pero falta pulirla, añadirle más realismo, más terror, más maldad y mucho más entusiasmo. El resto, se va haciendo solo.

Puntuación: 3/10 (Mala)

miércoles, 27 de julio de 2011

Agentes del destino.

The adjustment bureau.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

El debut de George Nolfi probablemente deje anonadado a más de uno. Los motivos pueden ser variados: o bien alguno no entenderá absolutamente nada de la película, otros directamente no entenderán cuál es el motivo por el que existe esa película, y otros no podrán creer la destreza con la que sabe hacer malabares en malas condiciones. Una película, desde su inicio, con todo en contra. Matt Damon no se ve como un político, sino como una estrella de rock. Emily Blunt tampoco se ve como una bailarina clásica, sino que se ve tan estrella de rock como Matt Damon. Y éstos, que pueden ser errores terribles, están tan bien justificados por una película con más giros que el circuito automovilístico canadiense “Gilles Villeneuve”, que parece algo increíble. Uno puede pensar en intervención divina, en milagro, y esta película no se opone a este tipo de pensamientos, sino que es capaz de enloquecer a un fanático, de confundir a un escéptico, de apasionar a un cinéfilo. Maneja bien las armas, en una trama confusa, siendo el resultado más que positivo.

La película muestra a dos personas cuyos destinos deben cruzarse para convivir por siempre. Sin embargo, desde que un “presidente” quiere que el personaje de Matt Damon, político, sea elegido por la gente, los planes cambian: ella es una distracción para él, y puede ser el motivo de una derrota. Así, un grupo de “guardianes” constantemente siguen los pasos de él para impedir que se vuelva a encontrar con ella, pero en algunos momentos, el amor puede ser más fuerte que el propio destino, lo que supone también un peligro para el futuro profesional de ellos mismos. Una película de acción y romance, si se quiere, que habla de varios conceptos extrañísimos pero justificados: “teletransportación”, “predestinación” y “conciencia”. El primero: porque toda la película es un laberinto con puertas y caminos que los personajes están destinados a transitar sin cruzarse con el otro, aunque no es mala como “Jumper”. El segundo: porque el futuro de ellos está determinado por la voluntad de alguien con mayor poder que ellos, y su misión es desviar esos caminos en nombre del amor. El tercero: porque de alguna forma ese “presidente” y esos “guardianes”, son los que aparecen en nuestra conciencia cuando estamos parados ante una decisión fuerte. Cuando tenemos el trabajo de nuestras vidas a un paso, debemos pensar en poner las cosas en orden. Estos “guardianes”, prolijos y metódicos, representan la conciencia moral, mientras que ese “ángel negro” (quien vea la película, se dará cuenta quién es) representa el comportamiento subversivo e impulsivo de todos los seres humanos, o en otras palabras, el uso más profundo y genuino del libre albedrío.

Pese a ser una historia más que infantil, a ir a mil kilómetros por hora (principalmente en el romance: sino ver los primeros quince minutos), es imposible dejar de prestarle atención. Hay un fenómeno, que puede ser predestinación o magnetismo, y que logra tenernos atados a la pantalla. La resolución del conflicto, a priori bastante compleja, acaba siendo tan sencilla que parece no estar a la altura del resto de la película. Es imperfecta, pero está bien narrada. El romance está medianamente bien construido: los personajes son adorables y los intérpretes cumplen con su trabajo. Pero lo mejor de la película, son sin dudas los diálogos: en un contexto en el que nada es lo que parece, esta película se alza como la más divertida en lo que va del año. Ver los encuentros entre Blunt y Damon es razón más que suficiente para verla sin prejuicios. No decepciona.

Puntuación: 6/10 (Buena)

lunes, 25 de julio de 2011

8 minutos antes de morir.

Source code.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Source Code” es de esas películas con intenciones heroicas pero de carácter cortante. Cuando quiere dar respuestas capaces de ayudar a comprender el significado real del proyecto base (llamado “código fuente”), se estanca en frases del tipo “física compleja”, “cálculos difíciles”, sin ánimos de explicarlo. No se pide una pizarra como la que Michael Stuhlbarg utiliza en “Un hombre Serio”, pero sí pequeñas claves para seguir este complejo trabajo de una manera más ágil. El resultado: una película de la que no deben esperarse respuestas y que, al igual que “Tron: el legado”, sólo lanza alguna data para conformar al espectador (para hacerle creer que ha entendido la verdadera dimensión del fenómeno) sumada a grandes efectos especiales. Es, en efecto, la película que una generación puede llegar a amar.

Jake Gyllenhaal interpreta a un hombre capaz de revivir una y otra vez un atentado terrorista, con el objetivo de detectar al responsable y detener una serie de nuevos atentados (que según la organización militar que respalda la misión, se van a volver a producir: hay que tener fe ciega en ellos, aún sin saber de dónde han sacado esa idea). Pero este camino regresivo no sólo significa la posibilidad de salvar a millones de vidas, sino también de descubrir la esencia del propio protagonista (a lo que puede sumársele un vínculo emocional, tan dudoso e indefinido que es difícil asegurar que se trata de uno de los motivos que impulsan al protagónico a hacer lo que hace durante unos cuantos minutos). Si los premios Razzie fuesen algo decente, seguramente existiría la chance de que Gyllenhaal fuese premiado en el rubro interpretativo. Y si existiesen más premios como éstos, le recomendaría que al lado del estante con los premios que ganó con “Secreto en la montaña”, ubicara todos los que ganaría con “Source Code”, que seguro serían unos cuantos más. Por desgracia, con una base interpretativa mediocre (se salva Vera Farmiga), momentos terriblemente patéticos (ejemplo: cuando Gyllenhaal se cree un genio impresionando a Michelle Monaghan y probándole que sabe lo que va a pasar), una estructura que se aproxima a reproducir seis veces un mismo cortometraje (uno malo) y encima, con vueltas de tuerca engañosas e incomprensibles, a la larga se hace insoportable. Por suerte, el uso de los efectos especiales y sonoros, y algún que otro ultra-secundario (como Derek Frost) aceleran un ritmo inicialmente tímido, y aunque el tiempo se haya perdido, queda la “reflexión consuelo”: se puede perder el tiempo con cosas peores. Dirige Duncan Jones, encargado de, seguramente, mejores trabajos que éste. Decir “olvidable”, es ignorar lo sucedido: noventa minutos que aburren y una serie de disgustos que más que olvidarse, siempre salen a la luz de la conciencia. Aunque ojo: con un director de ciencia ficción, entre fanáticos de la ciencia ficción, esta película puede ser un logro. El romance puede ser pasional. El llamado telefónico puede ser lacrimógeno. Los efectos pueden ser sensacionales. La película, incluso, puede ser buena.

Puntuación: 3/10 (Mala)

viernes, 22 de julio de 2011

Medianoche en París.

Midnight in Paris.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Si no conociera a Woody Allen, diría que por su edad, más que cineasta, se volvió un gran turista. Sus últimas obras fueron un reconocimiento a la belleza europea, tanto gracias a su trilogía criminal londinense como a su triángulo amoroso español, o ahora, a su tributo parisino. Pero todos los cinéfilos conocemos muy bien a Woody Allen, y sabemos que detrás de esos grandes escenarios, de esos grandes misterios arquitectónicos, se ocultan algunas de las maravillas más sensibles. Uno de estos ejemplos es “Medianoche en París”, la más reciente película de este director: imposible de describir en pocas palabras, pero ejemplo clave para disfrutar en pocos minutos. Es que, a diferencia de sus últimas películas (excluyendo “Match Point” y “Que la cosa funcione” por ser buenas), la esencia de lo que se quiere transmitir es mucho más fuerte de lo que puede mostrar una torre o una edificación. Acá, ningún puente, ningún cuadro, ninguna gota de lluvia, parece opacar el sentido en que esta tragicomedia es encarada desde un principio.

“Medianoche en París”, con unos protagónicos nefastos y unos secunarios de lujo (a su criterio cuáles son cuáles: Owen Wilson, Rachel McAdams, Michael Sheen, Alison Pill, Corey Stoll –que se devora la película-, Tom Hiddleston, Marion Cotillard, Kathy Bates y Adrien Brody), narra las vacaciones de una pareja desencantada, o más bien la dulce estadía de un hombre bohemio y nostálgico: como relata en el libro que está escribiendo con mucha dedicación, aunque nunca se precisa si con talento o no, él desea vivir en la ciudad de 1920, la cuna de los artistas de la Generación Perdida y otros tantos. Pero en esa segunda dimensión, se enamora de otra mujer, viéndose envuelto en un triángulo amoroso (momentáneo) en medio de dos planos temporales distintos. Pero estos personajes, tristes y disconformes como uno usualmente, comparten un sentimiento en común: el deseo de estar en otro lugar.

Woody Allen resume su trabajo, que es espeso y brillante en algunos momentos, y tan opaco como decepcionante en otros, bajo esa premisa: la vida está basada en individuos que pretenden huir de la tierra que pisan para ir hacia lo que el presente dice que ha sido mejor, ignorando que el presente puede ser lo mejor del mundo, y demasiado pronto para juzgarlo. Así, una extensa cadena (que inclusive llega hasta lo ridículo con la aparición y resolución del personaje construido por Gad Elmaleh, protagonista de “La gran fiesta de Coco”) va dando forma a una fantasía, a una ilusión en varias dimensiones, que comienza el mismísimo Allen plasmando en un guión, representada en el personaje protagónico, luego en Marion Cotillard, luego en los que aman el Renacimiento, y que poco a poco se va convirtiendo de cadena en red: sino, prestar particular atención a un personaje tan silencioso como el último que aparece en la película, aquél que más allá de representar la fantasía de lo que el personaje de Wilson escribe, representa en realidad lo que el Gran Maestro Allen quiere de verdad con su guión.

El resultado de la película es satisfactorio, y como espectáculo es recomendable. Quizá no sea tan cómica como “Annie Hall”, ni tan seria como “Match Point”, pero es una mirada inesperada aunque encantadora de un innovador. Los diálogos no pierden esa chispa que palabra a palabra hace sonreir desde hace décadas. Quizá, por tratarse de París, uno espera que una película dedicada a la ciudad explote aún más su belleza (cosa que muy bien hace “Enseñanza de Vida” en cuestión de minutos, siendo británica), pero explota desde otros lugares. Pues más que ser una referencia a la ciudad del amor, es una “referencia de referencias artísticas”, caricaturas que cobran vida y logran imponerse, causar un cosquilleo más allá de la tumba. Ésas innumerables menciones a todos aquellos artistas, las ocurrencias que los unen (entre otras tantas cosas que no menciono para no aburrir), son las que justifican no sólo la genialidad de un director y guionista, sino también la genialidad de un actor al que debe vérselo urgente delante de cámara antes de que alguien tan desagradable como Owen Wilson destruya, en su representación, una elegante historia de amor.

Puntuación: 7/10 (Notable)

El milagro de Noel.

Noel.

Crítica.

Si hay una película que reúna todas las coincidencias posibles en las vísperas de Navidad, que reúna todas las cosas humanamente imposibles y sobrenaturales con el fin de encantar a algunos e irritar a otros, es ésta. Porque, en líneas generales, no es más que una película para sentirse bien: para conmoverse, para creer en el cambio, para encontrar el lugar que nos corresponde en el mundo y, sobre todas las cosas, para hacernos creer que existen cosas que en otra ocasión no creeríamos que existen. Dirigida por Chazz Palminteri, y con Susan Sarandon, Penélope Cruz, Alan Arkin, Robin Williams y Paul Walker conformando el elenco, “El milagro de Noel” es un drama romántico sobre espíritus errantes que buscan el impulso para vivir una vida de paz y amor, y sobre aquellas colisiones que nunca se olvidan.

En sus orígenes, parece ser la narración de cinco historias diferentes, pero dispuestas (como toda película estadounidense) a cruzarse. Por un lado, una mujer (Sarandon) no sabe dónde pasar la Navidad: su único lugar, su único vínculo emocional está al lado de su madre, enferma, que ignora su presencia, hasta que conoce a un hombre muy especial (Robin Williams); por el otro, Paul Walker, un hombre celoso a punto de casarse con una mujer con pocas chances de quedar embarazada (Penélope Cruz), que recibe la inesperada visita de otro hombre (Alan Arkin), quien dice que en él reside el alma de su esposa muerta. Además, se suma un hombre de pasado trágico que quiere pasar la Navidad en un hospital, ya que su mejor Navidad ha sido la de sus 14 años, estando internado. Así, en tiempos de magia, la naturaleza misma parece hablar por y para ellos, creando una película desde las casualidades y las causalidades, desde el impacto que genera que una persona se cruce a la que ha estado buscando toda su vida.

Particularmente, no me gustó nada. No sólo porque fuera fantasiosa, sino por no generar en mí la pasión propia de un buen producto, con personajes encantadores (acá apenas se luce un Alan Arkin bastante secundario), con momentos altamente emotivos y con un correcto manejo del tiempo. Acá, cinco historias que arrancan de cero, en noventa minutos, se hacen aburridas. Y ése es un problema enorme, considerando que el objetivo de la película es llegar a algún hueco del corazón del espectador. Simplemente decepciona: es mucho menos de lo que puede esperarse de un producto con la magia y el espíritu navideño (que aprovecha poco), demasiado rebuscado, insípido y finalmente olvidable.

Puntuación: 4/10 (Regular)

domingo, 17 de julio de 2011

Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte 2.

Harry Potter y las reliquias de la muerte – Parte 2.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

¿Se necesitan adjetivos para describir “Harry Potter”? Bueno, quizá sí. Quizá muchos no lo conocen en profundidad, quizá otros no han visto sus películas. Pero, al menos en mi opinión, la parte más difícil es describir esta entrega de Harry Potter, que clarifica muchos aspectos de la trama y ata más de un cabo. Es una película que sorprende, no sólo por la buena capacidad artística que desde hace cuatro entregas no se discute (y que acá no es tan buena como en, por ejemplo, “El misterio del príncipe”, sino también por la capacidad argumental que por primera vez supera todas las demás virtudes de la película, que no son pocas. Me recuerda mucho a “Batman: el caballero de la noche”: no se necesita ser un Pottermaníaco ni un “Batmaníaco” (no sé cómo sería la palabra adecuada para Batman) para disfrutarla, simplemente debe saber apreciarse el buen cine, que no es más que éste, para demostrar que no es una película pochoclera más, que tiene materia y espíritu propios y capaces de elevarla más allá de lo que puede esperarse de una entrega de “Harry Potter”.

David Yates dirige esta octava y última entrega de una de las sagas más exitosas y cautivantes, tanto en el plano cinematográfico como en el literario (ha logrado que niños lean 600 páginas sin quejarse), tratando de pulir (como he mencionado) más la historia que la estética, algo que no es usual en este tipo de cine. Es un avance muy bueno, no sólo entre otros casos de otras especies, como historias basadas en novelas gráficas, sino también entre películas de la misma especie. No es la película que más me ha gustado, en lo personal, pero creo que es la mejor. Es inteligente, cautivante y sobre todas las cosas dinámica, que es el punto débil de los no-fanáticos como yo. Hay sorpresas, revelaciones, los personajes tienen una buena conclusión y se hace buen uso de los efectos visuales, aunque en combates mucho más simples que en las entregas previas.

Una notable diferencia con las anteriores, es el interés del “espectador tipo”. Generalmente, el inicio de las películas tiene un ritmo trepidante, luego decae en la parte conflictiva y el final es sensacional. Es un modelo que se repite desde “La Piedra Filosofal”. Pero acá se rompe totalmente: el interés no decae, sino que es generalmente bueno y por momentos alcanza aún mayores niveles. La introducción es fantástica (la escena de la bóveda, por ejemplo), el conflicto (con la recolección seguida de destrucción de horrocruxes) es fenomenal, y el final (del que, por temor al asesinato, no quiero ni hablar, pero en el que constantemente se espera el enfrentamiento entre Harry Potter y Voldemort) es estupendo. Pero no es lo mejor: hay un epílogo totalmente innecesario, que le sigue a una muy bonita reflexión sobre la vida y la muerte, totalmente prescindible.

Quizá no sea la resolución más encantadora, ni la resolución que otros hubieran elegido, pero es una resolución que puede marcar el amor o el odio hacia la saga completa, una saga que ha despertado pasiones y que, pese a mi no-fanatismo por ella, me hace reflexionar acerca de cuán fuerte ha sido el impacto de esta historia escrita por J.K.Rowling, o de cuán espectacular ha sido la labor de David Yates desde que sin titubear ha tomado valientemente el timón, dirigiendo una apasionante historia hasta un final imperdible.

Puntuación: 7/10 (Notable)

jueves, 14 de julio de 2011

Escupiré sobre tu tumba.

I spit on your grave.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

“Escupiré sobre tu tumba”, dirigida por Steven R. Monroe (dedicado al cine de terror y suspenso), cuenta la historia de una venganza de género, estructurada sobre un protagónico femenino que interpreta Sarah Butler. La historia es algo más que sencilla: una joven escritora se muda a una cabaña para poder concentrarse mejor, pero una noche (y como resultado de una humillante escena en una gasolinera) recibe la visita de unos hombres que acaban por violarla. La dan por muerta, pero ella está más viva que nunca y sedienta de una dulce venganza.

La película, sin la inteligencia ni el diálogo tarantinesco, tiene parte de “A prueba de muerte” y parte de “La venganza de la casa del lago”. De la primera, extrae la tajante división entre el hecho y la venganza, así como la guerra de los sexos. De la segunda, extrae la mirada brutal de una violación y algunos excesos, que en “Escupiré sobre tu tumba” son mucho más exagerados. Es una combinación de todas las películas que deben haberse visto a lo largo de la década, historias que valen poco pero que son buenas ofertas para un fin de semana adolescente. Películas con cierto atractivo estético, alguna referencia de tipo sexual y malas palabras.

El resultado de esta película es mejor de lo que puede esperarse inicialmente: logra atravesar todas las barreras que ella misma se impone, como el convencionalismo y el aburrimiento que genera una mujer sin talento, sin diálogos y sin expresión de nada. La aparición de nuevos personajes (y acá, un comentario machista: los actores son mejores que las actrices, esta película lo deja más que claro) van añadiéndole velocidad a una película que parece no moverse de ninguna forma. Cuando el párpado está próximo a cerrarse, una vuelta de tuerca comienza a movilizar al espectador de una manera inimaginable. Así, la terrorífica aventura se va convirtiendo en algo mucho más excitante, repulsivo, pero a su vez exquisito e ingenioso.

No es producto para impresionables aunque, por ser un filme sin censura, es mucho menos de lo que parece. Aún así, tiene los condimentos necesarios para disfrazar un producto bastante malo y convertirlo en un divertimento mediocre que no genera ese odio con uno mismo por haber perdido el tiempo. No digo que la película sea buena, porque no lo es. Todo el conjunto (argumento, interpretación, técnica) lo deja bien en claro. Pero Steven R. Monroe parece saber muy bien lo que es una mala película, y está haciendo lo que mejor hacen estos “terroríficos cineastas”: dar motivos para ver propuestas dentro de este género sin arrepentirse en ningún momento.

Puntuación: 4/10 (Regular)

domingo, 10 de julio de 2011

Monster: asesina en serie.

Monster.

Trailer subtitulado.

Crítica.

“Monster”, escrita y dirigida por Patty Jenkins, narra la historia de dos mujeres que se conocen en un bar y se enamoran rápidamente. Ambas buscan una salida para su vida. Selby (Christina Ricci) busca independizarse de su padre, quien se opone a su condición homosexual; Lee (Charlize Theron), busca dejar atrás una vida de abusos y humillaciones para vivir una vida normal con un trabajo que no la destruya física o psicológicamente. Así, la relación celebra los altos y supera los bajos, pero con el mayor grado de unión posible. Sin embargo, cuando ambas se descarrilan de sus objetivos prioritarios dejándose llevar por intereses y pasiones, pasan a desconocerse y la relación comienza a resquebrajarse. Basada en una historia real.

Si no fuese porque Charlize Theron es tan buena profesional como “la que interpreta a Aileen Wuornos”, sería imposible para uno darse cuenta que es Charlize Theron la que está viendo en pantalla. Su personificación física es impresionante y sus dotes actorales quedan expuestas escena tras escena. Sus tics, su voz, su llanto y su mirada la elevan al paraíso de las grandes interpretaciones de la década. Su compañera, sin tanto maquillaje ni papel jugado, ofrece una actuación sensacional, pero siempre como partenaire.

Más allá de que el elenco sea grandioso y el producto satisfactorio, los mayores errores vienen de la mano de la historia y del modo en que se la narra o, mejor dicho, justifica. No estoy dando ningún dato inimaginable si digo que, como dice el título, uno de los personajes principales se convierte en asesino en serie. Pero la película parece estar empeñada en justificar asesinatos, ya sea por hipótesis y predicciones, por defensa propia, por necesidad. El impacto que produce al final, es el de pensar que matar está bien y que Dios, si nada hace, está de acuerdo con ésto. No significa que sea una opinión inválida, pero sí demasiado reiterativa. Patty Jenkins deja más que clara su opinión, que dicho sea de paso va contra la corriente.

“Monster” está dividida en dos grandes partes. La primera, es la visión más romántica: las mujeres aún no se enfrentaron al deseo de matar o a la ambición (en cada uno de los casos). Cómo se conoce la pareja. Cómo van buscando su lugar en el mundo. Cómo el amor y la unión hacen la fuerza necesaria para cambiar de rumbo. La segunda, deja de ser objetiva (es decir, de contar la relación tal como ha sido) y, por el contrario, emite constantemente juicios de valor. Cuál es la ingrata. Cuál es la heroína (o anti-heroína justificada). A cuál tenés que odiar. Con cuál te tenés que sentir identificado. Ese tono medio manipulador, con el que Jenkins dirige su camión, acaba irritando al espectador. A fin de cuentas, no es una película tan cargada de códigos y transgresiones como para un análisis tan profundo y personal. Mi recomendación a Jenkins: una novela es mejor opción.

Puntuación: 6/10 (Buena)