viernes, 22 de julio de 2011

El milagro de Noel.

Noel.

Crítica.

Si hay una película que reúna todas las coincidencias posibles en las vísperas de Navidad, que reúna todas las cosas humanamente imposibles y sobrenaturales con el fin de encantar a algunos e irritar a otros, es ésta. Porque, en líneas generales, no es más que una película para sentirse bien: para conmoverse, para creer en el cambio, para encontrar el lugar que nos corresponde en el mundo y, sobre todas las cosas, para hacernos creer que existen cosas que en otra ocasión no creeríamos que existen. Dirigida por Chazz Palminteri, y con Susan Sarandon, Penélope Cruz, Alan Arkin, Robin Williams y Paul Walker conformando el elenco, “El milagro de Noel” es un drama romántico sobre espíritus errantes que buscan el impulso para vivir una vida de paz y amor, y sobre aquellas colisiones que nunca se olvidan.

En sus orígenes, parece ser la narración de cinco historias diferentes, pero dispuestas (como toda película estadounidense) a cruzarse. Por un lado, una mujer (Sarandon) no sabe dónde pasar la Navidad: su único lugar, su único vínculo emocional está al lado de su madre, enferma, que ignora su presencia, hasta que conoce a un hombre muy especial (Robin Williams); por el otro, Paul Walker, un hombre celoso a punto de casarse con una mujer con pocas chances de quedar embarazada (Penélope Cruz), que recibe la inesperada visita de otro hombre (Alan Arkin), quien dice que en él reside el alma de su esposa muerta. Además, se suma un hombre de pasado trágico que quiere pasar la Navidad en un hospital, ya que su mejor Navidad ha sido la de sus 14 años, estando internado. Así, en tiempos de magia, la naturaleza misma parece hablar por y para ellos, creando una película desde las casualidades y las causalidades, desde el impacto que genera que una persona se cruce a la que ha estado buscando toda su vida.

Particularmente, no me gustó nada. No sólo porque fuera fantasiosa, sino por no generar en mí la pasión propia de un buen producto, con personajes encantadores (acá apenas se luce un Alan Arkin bastante secundario), con momentos altamente emotivos y con un correcto manejo del tiempo. Acá, cinco historias que arrancan de cero, en noventa minutos, se hacen aburridas. Y ése es un problema enorme, considerando que el objetivo de la película es llegar a algún hueco del corazón del espectador. Simplemente decepciona: es mucho menos de lo que puede esperarse de un producto con la magia y el espíritu navideño (que aprovecha poco), demasiado rebuscado, insípido y finalmente olvidable.

Puntuación: 4/10 (Regular)