jueves, 28 de julio de 2011

Sudor Frío.


Sudor frío.

Trailer en su versión original.

Crítica.

A veces las películas que nacen en nuestro país sorprenden considerablemente al pueblo por su avance, tanto intelectual como estético. La evolución del cine argentino es notoria para muchos, y aún imperceptible para otros. Para el segundo grupo, “Sudor frío” puede serles una enorme dificultad para poder entender que el cine evoluciona realmente. Siendo una película que toca muy de cerca el tema de la Dictadura Militar en Argentina entre los años 1976 y 1983, un período al que muchos cineastas le han sacado mucho jugo, ganando muchos premios y menciones como respuesta, puede llegar a parecer que el cine marcha en retroceso. Pero debe quedar en claro que “Sudor frío” no representa al cine argentino en su totalidad, simplemente es una fantasía con tintes de incoherencia que sirve para ganar dinero y gastar “salsa de tomate”.

Ignoro cuáles son los motivos que han impulsado a Adrián García Bogliano a escribir (no lo hizo solo) y a dirigir esta película, si han sido el de crear un espectáculo sin cuerpo y sin alma pero con mucha sangre, o ha querido generar una producción inteligente y ha fallado en el intento. Solo puedo asegurar que los resultados no han sido nada buenos. En las salas de cine de mi ciudad, mucha gente no se vio. La crítica, la destrozó. La poca gente que la vio, también. El único punto a su favor es que, en las estadísticas nacionales, el resultado fue mejor del que podría esperarse con película semejante. Es un “corto largometraje” técnicamente decente, siendo éste el aspecto en el que más se salva del hundimiento, con una gran interpretación central y clave de Facundo Espinoza y un dinamismo difícil de comprender. No es por el hecho de que sea corta: la película tiene algo especial que hace que uno la vea sin aburrirse (tampoco se la ve sin pestañear), esté atento, quizá, a que aparezca algo motivador. Ese “algo” nunca aparece (en realidad lo que motiva son los tres minutos iniciales), pero es bueno esperar. Mantiene la ilusión de uno y de muchas personas latente, creyendo que va a ver “el final”, cuando es difícil establecer el límite entre la película propiamente dicha y una publicidad de vino blanco.

El argumento es sencillo: un hombre sigue los pasos de su novia, que ha desaparecido, y es acompañado por su amiga a una misteriosa casa donde dos hombres mayores los están esperando con unas torturas similares a las de la saga “Saw” y unas cajas de explosivos de la época de la Dictadura. Se desencadena el conflicto y los tres intentan escapar con vida sin que la casa se explote a sus espaldas. La idea es ingeniosa, pero falta pulirla, añadirle más realismo, más terror, más maldad y mucho más entusiasmo. El resto, se va haciendo solo.

Puntuación: 3/10 (Mala)

4 comentarios:

deWitt dijo...

Una mala crítica hecha con absoluta elegancia ¡enhorabuena!

Flor dijo...

YO NO PUEDO CREER QUE LE HAYAS PUESTO UN 3. YO TE JURO QUE NO PUEDO CREER QUE HAYA GASTADO $7 PARA VER ESA PORQUERÍA. MIRÁ QUE HAY PELICULAS MALAS POR LO FANTASIOSAS O LO EXAGERADAS, PERO ESTA ES MALA PORQUE ES MALÍSIMA!!!! ODIO EL CINE ARGENTINO

Mario dijo...

Me agrada bastante el cine argentino, aún con su fallos y traspiés, es parte del quehacer cinematográfico, no todo va a brillar. Pero al final se salvan muchas realizaciones. El 5 de agosto empieza el festival de cine de Lima y espero ir a algunas funciones, de Argentina se presentan 3 filmes, voy a ver alguno de todas maneras. Sobre lo que has reseñado, como siempre una crítica impecable y audaz aún sin favorecerla. Un abrazo.

Mario.

Olvin Otero dijo...

Pues a mí me gusta mucho el cine Argentino. Y tenía la intención de verla pero... tendré que pensarlo.