lunes, 1 de agosto de 2011

El rito.

The rite.

Trailer subtitulado al español.

Crítica.

Obra menor de un director como Mikael Hafström, responsable de películas buenas y memorables como “1408” o “Descarrilados”, protagonizada por el terrorífico comodín Anthony Hopkins, cuyo profesionalismo salva por poco una película de no caer en el desastre, Toby Jones y Colin O’Donoghue. Una película más de exorcismos, a diferencia de las anteriores en la filmografía del director más bien olvidable, más lejos de “Réquiem” (una estupenda historia verídica dirigida por Hans-Christian Schmid) que lo que uno puede esperar. Tiene absolutamente todas las cosas típicas del terror americano, aunque no es típico (aclaro) que estas películas tengan a Anthony Hopkins en el elenco, algo que es, de por sí, un honor.

Un joven que ha vivido toda su vida junto a su padre trabajando en una funeraria, poco creyente en cuestiones religiosas, quiere dar de baja sus estudios para convertirse en sacerdote. Pero otros hombres de la fe ven en él un gran potencial, y lo incitan a conocer al Padre Lucas, un hombre que sabe muy bien cómo trabajar con casos donde la Fe Sagrada actúa de manera agresiva y posesiva contra el ser humano. Así, este dúo comienza a relacionarse y ayudarse mutuamente: el joven colabora como puede con el maestro, mientras que éste le enseña todo lo que debe saber de la realidad que lo rodea, aunque su escepticismo lo ciegue. Por otro lado, en su estadía en Roma, el joven se enamora de una periodista llamada Angelina, dispuesta a retratar algunos misteriosos acontecimientos en un artículo periodístico.

No es nada inesperado, a excepción de algún que otro momento que asusta, no por terrorífico, sino por distracción del espectador. Todo lo que tiene (burlas, choques y rebeldía al principio; reflexión, héroes y romance luego) no está dado por un director o un guionista ingenioso, sino por el sistemático poder que ejerce el género sobre estas películas. Son cosas que no pueden faltar, que moldean todo un estilo que hoy atrae masas y millones. Puede reprocharse su extensa duración, algo exagerada para el contenido de la película, la prolongación de su parte introductoria, la pobreza del perfil psicológico del muchacho encarnado por O’Donoghue (con todo lo que su pasado tiene: es para sacar jugo), la obviedad de los sucesos finales y la simpleza de su resolución. Todo lo que generalmente se le reprocha a este estilo de películas. Sí cabe destacar la actuación brillante de Anthony Hopkins (que evidentemente busca ser nominado al Oscar nuevamente por una película de suspenso/terror), la musicalización, la íntima relación entre la posesión y la psicología humana, y las escenas más fuertes, que son varias: los exorcismos quedan bien plasmados, son dentro de todo realistas (no puede esperarse demasiado realismo de estos sucesos, aunque la historia sea real). Sin embargo, no es una película capaz de sostenerse sin el respaldo de un género que ha ganado peso durante los años, simplemente es una mínima extensión de un estilo de cine que cada vez abarca más y más, y que las nuevas tecnologías aprovechan al máximo.

Puntuación: 5/10 (Floja)

2 comentarios:

Mario dijo...

Teniendo al clasíco de terror "el exorcista" de precedente veo difícil que se llegue a hacer algo tan estupendo como ello, el listón está alto, he visto muchas cintas similares y ninguna se le acerca, cuesta ser original, no obstante tengo esperanza y sigo cayendo en la temática. Sinceramente había dejado pasar ésta película como suelo hacer con muchas pero curioseando otro día me lleve la anteriormente despreciada no pudiendo con ese lado oscuro que no mide tentaciones absurdas si me permites la denominación. Pero aunque le tengo poca fe rescato del filme que como tú me agrada mucho Hopkins, un verdadero maestro en donde sea que se involucre y con eso me quedo para poder animarme a verla. Un abrazo.

Mario.

Mike Lee dijo...

Me gustó bastante 1408 pero este nuevo trabajo del director no me llamó demasiado la atención, sólo la presencia de Anthony Hopkins que por lo que comentas tiene un papel más bien secundario.

¡Saludos!