sábado, 24 de septiembre de 2011

Juan y Eva

Juan y Eva.

Trailer en su versión original.

Crítica.

“Juan y Eva” justifica, una vez más, que Argentina sabe hacer buen cine, más allá de lograr contar algo o no. Es decir: sabe hacer que las películas se vean u oigan bien, algo que puede considerarse un extra al hecho de transmitir una idea. La película, en este caso, está bien planteada desde lo estético. Sin grandes ambiciones artísticas, contextualiza muy bien la trama en la Argentina de los años 40, y mezcla lo político con lo puramente romántico. Las ambiciones las invierte (muy inteligentemente) en la historia que quiere contarnos, situada entre 1944, terremoto sanjuanino que los cruza al ex presidente de la Argentina Juan Domingo Perón, y a su más que popular esposa: Eva Duarte, y finales de 1945, en los que Edelmiro J. Farrell (también ex presidente del país) resuelve llamar a elecciones para calmar la agitación de los trabajadores, que caminaron a través de ciudades para oír la voz de Perón en un acto de lealtad, un 17 de Octubre de ese año. Tiene ganas de contar muchas cosas, tanto en el plano histórico como en lo íntimo.

Desafortunadamente, aunque su elección es buena (insisto, invierte mucha energía para mostrarnos la vida de “Perón y Evita”), no desarrolla con sabiduría. Una hora y media no son suficientes para transmitir, con pasión, la gestación de la relación amorosa (vale considerar que “Juan y Eva” está dedicada a Leonardo Favio, que imprimió con un doloroso amor su ideología en “Perón: sinfonía del sentimiento”), ni para detallar aspectos reveladores de la historia de nuestro país. Se centra en situaciones básicas, en discursos recordados, y no aporta más que alguna curiosidad política y personal. Luego, el vínculo amoroso parece no despegar nunca, se nota que hay amor pero no se habla más que sobre sus orígenes, eludiéndose aspectos fundamentales de toda “biografía de un amor eterno”. Paula de Luque (que escribe y dirige), divide casi sin justificar por qué su obra en tres partes, “el amor”, “el odio” y “la revolución”, con una tercera parte superior en contenido (además justifica bien su título, aunque “fenómeno” queda mejor que “revolución”). Y la película se queda flotando en el aire, sin contribución al espectador, más que la del documental básico: filma un año de historia argentina, con sus personajes más trascendentes y con algún detalle de interés.

Pero pese a todo, la película agrada. Primero, porque está bien construida. Segundo, porque va de menor a mayor, dejándonos un final con grandes satisfacciones. Tercero, porque está bien actuada. Osmar Nuñez es un Perón excelentemente creado, desde sus tan características e históricas ambigüedades. Julieta Díaz encarna muy bien a Eva Duarte, aunque el personaje no transmite la pasión de una personalidad tan importante. Y Fernán Mirás, junto a Alfredo Casero (tres de cuatro actores que ya se cruzaron en las grabaciones del unitario televisivo “Para vestir santos”), completan discretamente un cartel actoral satisfactorio. Tiene sus tuercas desajustadas pero la máquina llama la atención, funciona bien, los resultados son aún mejores.

Puntuación: 5/10 (Floja)

1 comentario:

Mario dijo...

Me gustan éstas películas históricas aunque no esten muy logradas, revelan un lado que me interesa de la realidad, la política y el marcado contexto del pasado de un país que sirve para proyectarse al futuro bajo el análisis, siempre he sentido debilidad por la historia universal. No hace mucho vi "Tropico de sangre" y aún bajo tanto defecto me quedó agradando como recordatorio de una etapa. Será por tanto motivo para verla. Un abrazo.

Mario.