domingo, 18 de septiembre de 2011

Mi primera boda.

Mi primera boda.

Trailer en su versión original.

Crítica.

Siempre digo que las telenovelas con un gran elenco terminan siendo un horrible fracaso. También suelo decir que las películas estadounidenses corren la misma suerte. Pero las películas argentinas tienen esa particularidad: el buen elenco es el as bajo cualquier manga, lo que suele salvar del desastre a cientos de historias. ¿Puede ser éste el caso? Una trama sin demasiado cerebro pero estilizada y con actores buenos. Más que calidad, hay cantidad. Y dentro de esa cantidad, sí, la calidad de muchos es discutible. Pero hay que tener buenos cuerpos y rostros capaces de transmitir una idea, que de por sí no está tan bien elaborada como se espera. Hay chistes, hay “buena onda”, y el humor es sano. Comparándola con “Un cuento chino”, el humor es más abierto para todos los públicos, y al igual que en “Muerte en un funeral” (versión británica), uno se ríe de los eventos desafortunados que ocurren en torno a una conmemoración, en este caso una boda, que quizá sea tan lúgubre como una muerte.

Dirigida por Ariel Winograd, responsable de la plausible “Cara de Queso”, “Mi primera boda” narra desde el mediodía hasta el atardecer la fiesta de casamiento Adrián y Leonora, con sus fortunas y adversidades. Entenderla como una comedia sobre el camino al altar, y todos los obstáculos en el medio, puede rebajar su nivel. Básicamente porque no es cómica, y su humor, aunque emplee un método interesante (insisto, es –dentro de todo- sano) no tiene demasiadas luces. Sí puede entendérsela como una película de aventuras, con una relación amorosa en el medio, un villano que pretende a la bella dama y compañeros de aventuras (el estúpido, el bruto), y desde esa perspectiva puede sonar más efectiva. Porque se siente el espíritu aventurero de un pobre héroe intentando conquistar a su amada, entorpeciéndose con sus propios errores. Pero, así, descubriendo quién es él mismo, realmente. El “prólogo” de la película resume, en dos minutos, lo que vamos a ver. Con una bonita animación, sintetiza sin variaciones lo que será nuestro futuro en la sala. ¿Previsible? No sólo éso: es como si te contaran un final. Quizá, ni siquiera habría que verlo. Y lo peor: cuando a los 15, 20 minutos, la película empieza a ponerse aburrida, uno piensa que lo mejor es haber convertido ese prólogo en un cortometraje animado.

Por fortuna, la película tiene muchas ideas, vueltas de tuerca, que tuercen aún más un simple hecho desafortunado y lo estiran a una sucesión de infortunios de poco más de una hora. Las cosas que van ocurriendo condimentan nuestro menú, haciéndolo cada vez mejor. Y esa tendencia se mantiene porque, aún sabiendo cuál será el final, nos sorprende que se haya tomado con tanta responsabilidad y grandeza. Un final a lo Hollywood (que es lo que la película quiere mostrar constantemente), pero exquisito, sofisticado y agradable. Uno ya se ha olvidado del aburrimiento del principio, de las bromas sin gracia, de los actores que no encuentran su lugar, y sale con una sonrisa. Quizá, inconscientemente, recordando el viaje de quienes ofician la boda (un rabino y un sacerdote), cuya aventura va más allá de todo. Es increíblemente ácida, y no nos asfixia dentro de una casa con tantos invitados. Nos libera.

Puntuación: 5/10 (Floja)

3 comentarios:

Mario dijo...

Veo que está Natalia Oreiro y el actor de las películas de Stoll y Rebella, sería curioso ver esa conjunción amorosa, pero leyéndote noto que no te ha gustado mucho, dices que no resulta bueno verla como comedia sino como aventura, será cuestión de averiguarlo, no es que me entusiasme mucho la verdad ni siquiera por los protagonistas pero lo del matrimonio y sus desventuras como particularidades me gustan, a ese lugar llegaremos todos si seguimos el rumbo natural de la vida, es como la muerte y tener hijos, temas de mucho valor. Un abrazo.

Mario.

Pabela dijo...

Bueno, bueno, al fin alguien que da una mirada de lo que me intuía. No importa cuán bien de ella me hablaron, me bastó el trailer para asimilar que era algo así, para disfrutar en casa muy al pesar de lo que me gusta apoyar el cine argentino.

deWitt dijo...

Pues ha resultado una crítica útil teniendo en cuenta la de películas que nos quedan por ver ;-)