jueves, 27 de octubre de 2011

La vida útil.


La vida útil.

Trailer en su versión original.
Subtítulos en inglés.

 

Crítica.

Y siguiendo con las proyecciones del ya acabado Festival Internacional de Cine Independiente – Festi Freak, la última película vista fue la uruguaya “La vida útil”, seleccionada por su país para competir en los Oscar del año pasado. Es un trabajo sencillísimo, y no sólo porque dure apenas una hora y minutos, sino porque construye desde lo cotidiano, y realiza un experimento entre divertido y nostálgico sobre el ser humano, con ciertas particularidades que merecen ser detalladas. Una de ellas, es dividirla en dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, un inicio que muestra la decadencia del cine tanto en Uruguay, como seguramente en el resto del mundo. Los números van cayendo, e ir al cine parece ser una tarea menos elegida por la gente para matar el aburrimiento. Y el protagonista se ve perturbado por este conflicto en su cine, hasta que acaba por replantearse ciertas cuestiones de su propia vida. Lo que lleva a una segunda parte: ese intento de reacomodarse, habiendo visto su castillo derrumbarse, dentro de lo que puede y usando lo que ha aprendido durante 25 años para hacer de su vida futura, una vida útil. En el amor, principalmente. Y en el resto de las cosas seguramente también.  
“La vida útil” muestra que la vida no está constituida por una fase única del ser, sino que es el producto de éxitos y fracasos, que son la proyección de las ideas y los ideales del individuo. En este caso, el protagonista ve que su vida, de haber tenido una fase única (la del cine), habría muerto inmediatamente. Sin embargo, se las ingenia para ir más allá, para conseguir lo que quiere. Pero no concibe esa idea (de ir por lo que ahora le importa) como independiente de su vida, sino que la “añade a su historial”, o mejor dicho a su historia de vida, y comienza otra nueva historia donde nada, o al menos es lo que creemos, ha sido inútil para él.
Dirigida por Federico Veiroj y protagonizada por Jorge Jellinek, Paola Venditto y un fantástico Manuel Martinez Carril, “La vida útil” es una película chiquita pero interesante, con un modelo propio y un discurso a veces serio, y a veces inexplicablemente tonto. Aún así, tiene sus fallas. El hecho de dividir de forma tan espantosa una historia de otra, cuando están tan íntimamente relacionadas una con la otra (falta un cartel que diga “parte 2”, nomás), o el hecho de que no muestre el empleo del tiempo (algo que se vuelve protagonista en la segunda parte) tras el renacimiento del personaje, o que los personajes sean tan poco profundos, lo que no nos da la posibilidad de conectarnos con sus cabezas y con sus corazones. Pese a todo, tiene diálogos buenos, alguna escena espectacular, y lo que quiere contar queda claro. No hay razones por las que deba dejarse pasar, aunque tampoco hay muchas que nos obliguen a ir corriendo por ella. Después de todo, para películas que se quedan en todo a la mitad, hay cientos o miles de mejores que ésta.  
Puntuación: 5/10 (Floja)  

2 comentarios:

Dialoguista dijo...

Muy de acuerdo con tu crítica. Le sumaría que es interesante cómo esta filmada. Y si, falta algo, pulir algunas cosas, profundizar en otras. Pero merece un visionado, no corriendo, pero lo merece. Yo le puse un 6, y pienso muy parecido a vos. Lo que a mi más me gustó es esa nostalgia que da el viejo cine :D
Saludos!!!

Olvin Otero dijo...

A esta le llevo hambre y la tengo desde hace unos meses.

Veamos cual es su efecto en mi.