sábado, 1 de octubre de 2011

Los Marziano

Los Marziano.

Trailer en su version original.

Crítica.

Decepcionante comedia dramática sobre la familia, dirigida por Ana Katz (que ha sorprendido con “La novia errante”). Acá, un elenco que reúne a algunos de los actores más importantes de la Argentina, no es suficiente para mantener con vida una historia que se hunde. Sí es suficiente, quizá, ese ingenio arrollador de Ana Katz y sus diálogos (cuya calidad como cineasta jamás cuestionaría) que se ven recién a la hora de película. Toda la primera parte (la primera hora), es un fallo continuo, que no da pie a ningún tipo de momento que valga la pena. Todo es demasiado irrelevante, superficial, prescindible. Vemos como los cuatro personajes principales (tres hermanos y la esposa de uno de ellos) ponen delante de sus ojos las cosas que les importan a cada uno, que bien pueden ser la familia o no. Y así, ese individualismo va guiando a “Los Marziano”, que más se preocupa por ser estilizada que por tener algo que llame la atención al espectador. Y en esa riqueza de country, o en esa pobreza de motocicleta, vemos dos pequeñas familias unidas por el modo de vida, cuyos destinos se están a cruzar sin ser voluntad de ninguno de ellos.

La idea del individualismo es fantástica, siempre y cuando tenga recursos que la amparen. “Los Marziano” no los tiene, y ése es un enorme problema. Ni Guillermo Francella, el actor cómico de nuestra generación argentina (hay más divertidos, sí, pero no más populares para esta generación), ni el encanto de Rita Cortese, ni la excusa de “la familia” en una película, que es algo que llama poderosamente la atención al público en general, son suficientes para darle fuerza a una trama demasiado frágil, que sólo hace danzar a seres errantes a lo largo de un camino empedrado, a veces repleto de pozos, y cruzarlos cuando sólo es necesario. Cada uno de ellos tiene sus problemas, y saben muy bien que no pueden manejarse solos. Al igual que “Damas en Guerra”, también es una comedia de egos, esas fuerzas que nos impiden admitir la necesidad del otro, más en un mundo que nos va encerrando más y más en nuestros propios escondites, que nos alejan cada vez más del mundo.

Es una idea que necesita humor para ser comedia y emoción para ser drama: más parece un documental sobre el ser humano del siglo XXI, con la diferencia de que los documentales suelen ser más seguros de sí mismos. “Los Marziano” sólo denota seguridad en la última mitad de hora, donde el disparate comienza a dar sus frutos, donde el sentido de las cosas también florece, donde inevitablemente los hombres y sus vendas terminan topándose. Y ahí, es donde se demuestra que puede revertirse un poco el error y convertirlo en lo más parecido a un acierto. El esfuerzo es titánico, pero se consigue algo bastante poderoso. No sólo va de menor a mayor, sino que llega a algo bastante bueno. Y además de la historia en sí, se toma el tiempo para aplicar la simbología y darle rumbo, también, a un final abierto. Obligación que no es suya, pero es un derecho que usa, una culpa que asume, una película que, en parte, repara.

Puntuación: 4/10 (Regular)

2 comentarios:

Mario dijo...

Ésta película la tengo, la veré después en cuanto le haga un hueco, decir que esto de la comedia como en casi todo es cuestión de empatía, porque se trata de que nos cause risa de cierta forma general hacia nuestra cosmovisión personal, y hacer reír a una audiencia pensante siempre es complicado, en mi caso me gusta el género aunque no me suelo reír con facilidad pero muchas veces se agradece la ironía y a veces también el absurdo, una comedia dramática vale por su reflexión a pesar del tono, puede que no haya buena profundización usando una forma indirecta. Un abrazo.

Mario.

magu dijo...

RODRIGO
A mi el argumento me pareció pésimo, y justo hablás de pozos. Se la pasan buscando a los autores de los pozos del country y no sé para qué, ni que significa eso, no tiene buena estructura argumental, es una pena
Estaba buscando tu crítica LOCOS DE IRA, porque hice la rima, mirala y mandámela
gracias
magú